El Criticón

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The Conjuring 2 (Expediente Warren: El caso Enfield)


The Conjuring 2, 2016, EE.UU.
Género: Terror.
Duración: 134 min.
Dirección: James Wan.
Guion: James Wan, Carey Hayes, Chad Hayes, David Leslie Johnson.
Actores: Patrick Wilson, Vera Farmina, Madison Wolfe, Frances O’Connor, Lauren Esposito, Benjamin Haigh, Patrick McAuley, Simon McBurney, Franka Potente.
Música: Joseph Bishara.

Valoración:
Lo mejor: Cantidad de suspense y sustos. Buen ritmo. Banda sonora monumental.
Lo peor: Abusa un poco de sustos sonoros y de metraje. Merecía un desenlace más elaborado.
Mejores momentos: Cada plano a la tienda de campaña. El cuadro de la monja.
La frase: ¡Es mi casa!
El título: Es demencial, cada vez tienen menos sentido lo que hacen en las distribuidoras españolas. Han mareado cambiándole el nombre varias veces sin saber qué ponerle y tratando de meter de alguna manera The Conjuring por ahí (Expediente Warren 2: The Conjuring, se llamaba inicialmente), algo de lo que luego desistieron… para metérselo a la primera parte. Sí, han terminado cambiándole el nombre oficial a la primera también (antes Expediente Warren, ahora Expediente Warren: The Conjuring). También es cierto que el original es muy ambiguo, pues conjuro como que no hay, sino posesiones y poltergeist… Pero es su título y punto, no eres quién para modificarlo a tu gusto. Al final la gente la conoce como The Conjuring, como suele pasar.

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The Conjuring fue un éxito rotundo. Con veinte millones de dólares de presupuesto, el boca a boca y las buenas críticas la llevaron a recaudar más de trescientos. Y es que inesperadamente fue una cinta de terror que aterraba, algo nada común en un género ahogado en series b olvidables en su mayoría, empezando por la propia filmografía del director James Wan: perpetró series chusqueras pero exitosas como Saw e Insidious, y no tiene reparos en dejar que otros extiendan su legado: Annabelle. En este panorama, excepciones como The Conjuring, La visita, Babadook y La bruja son casi milagros, y claro, la gente se excita más de la cuenta, como si estuviéramos ante obras maestras, ante cintas revolucionarias. Y no, son buenas sin más.

The Conjuring 2 mantiene las formas del capítulo inicial. No es nada novedosa (El exorcista es la primera que viene a la mente), se aferra demasiado a los elementos de probada eficacia sin atreverse a experimentar, a buscar novedades, pero se ve esfuerzo por narrar las cosas bien, por construir unos pilares sólidos antes de incluir los sustos de rigor. Porque todavía hay muchos que no se enteran de que un golpe sonoro y el fantasma o monstruito de turno (incluido el propio Wan con Insidious) no basta para acojonar. Hay que plantar y regar una historia en la que puedas sumergirte, unos personajes con los que conectar y una atmósfera sugerente que te ponga con los nervios a flor de piel.

Nada más empezar se nota que se esmera en dotar de vida y personalidad a los protagonistas de forma que, aunque es muy fácil saber qué capítulo vendrá a continuación, no importa demasiado porque estás implicado de lleno con las dos familias, intrigado por cómo saldrán de esa. Tan sólo hay un detalle criticable: le sobra el tono absurdo de “estoy ocurrió de verdad” del prólogo y el epílogo, como si trataran de defender esta leyenda y a los timadores y fanáticos/dementes implicados. Pero por suerte luego no tratan de explicar la fantasía con chorradas pseudocientíficas como en Insidious.

En lo que se diferencia respecto a la anterior es que Wan persigue más de la cuenta la clásica idea de que la secuela debe ser “más y mejor”. Por suerte, los nuevos puntos grises no llegan a convertirse en fallos importantes porque se eclipsan bastante por sus muchas virtudes, pero obviamente queda la duda de si cambiando poca cosa podría haber salido una mejor película.

Primero, casi cae en el error de excederse un poco con los golpes de sonido. Pero hay que decir que estos se emplean como sobresaltos secundarios o sustos rápidos que van salpicando un relato tenebroso, agobiante, con tramos angustiosos y donde hay otros muchos sustos de primer orden que te pondrán los pelos de punta. La tienda de campaña en el pasillo, el sofá inquietante (un cliché viejísimo pero bien usado) y sobre todo la maldita monja y su cuadro garantizan momentos de buen terror incluso para el espectador más curtido. La escena del cuadro a oscuras es espeluznante, a la altura de la bajada del sótano que acaba en aplauso de la primera parte. Además la calidad del sonido es muy buena, y para rematar tenemos una banda sonora de Joseph Bishara muy inteligente y compleja: infinidad de recursos y estilos acompañan a las imágenes formando varios puntos álgidos espectaculares.

También está a punto de pasarse con el metraje, pues hay un par de escenas redundantes que se podría haber ahorrado. Una clara es la reunión en un bar, que no aporta nada, pero el momento guitarra también es prescindible, se extiende mucho para transmitir algo ya evidente. En cambio debería haber puesto esos minutos en la parte final, pues el desenlace me parece un poco precipitado: le hubiera venido bien una lucha más elaborada con el demonio, pues el clímax se presenta muy intenso pero se resuelve con demasiada facilidad, con un truco muy simple. Pero en líneas generales el ritmo es bastante bueno, siempre están pasando cosas, no hay lugar al descanso. Si la parte de la familia víctima está en un receso obligado (como la huida a la casa de los vecinos), nos vamos al hogar de los Warren a desarrollar estos caracteres y pasar miedo ahí. Prácticamente cada capítulo tiene su intento de asustar, y la verdad es que no parece forzado, incluso los más tramos más débiles mantienen cierta tensión y van desarrollando la historia y moviendo a los personajes con bastante tino. Pero como decía, cabe pensar que recortando y afinando los breves momentos poco sustanciosos y los repetitivos, y exprimiendo mejor el final, la proyección hubiera sido una auténtica montaña rusa.

El buen trabajo actoral, donde de nuevo tenemos actores muy jóvenes bien seleccionados y veteranos de buen nivel, se ve empobrecido un poco con el doblaje, lleno de voces demasiado comunes o poco adecuadas (lo típico de que algunos niños suenan falsos), con lo que continúo esperando el día en que los cines tengan salas en versión original subtitulada en castellano. Alguno hay, pero siguen siendo muy pocos. Entre esto, la poca calidad de muchos cines (por dejadez de sus encargados), las miserias de las distribuidoras (la Warner pide tanto dinero que no pueden hacer ofertas como el día del espectador) y el no aguantar jaleos (la sala llena de adolescentes maleducados), cada vez somos más los aficionados que muchas veces preferimos esperar al bluray. Luego lloran de la pérdida de espectadores…

The Conjuring (Expediente Warren)


The Conjuring, 2013, EE.UU.
Género: Terror.
Duración: 115 min.
Dirección: James Wan.
Guion: Chad Hayes, Carey Hayes.
Actores: Patrick Wilson, Vera Farmiga, Ron Livingston, Lili Taylor, Mackenzie Foy, Joey King.
Música: Joseph Bishara.

Valoración:
Lo mejor: Tradicional y efectiva. Bien rodada. Personajes interesantes.
Lo peor: Lo tradicional a veces es también previsible, muchas escenas se ven venir de lejos.
Mejores momentos: La visita al sótano. El aplauso.

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Inesperadamente The Conjuring ha resultado un título muy recomendable, una grata resurrección de un género ahogado en películas menores y mediocres. De hecho, el propio realizador James Wan ha sido artífice de sagas populares pero de baja calidad, como Saw o Insidious.

Hay metraje más que de sobra dedicado a describir a los protagonistas, sus puntos débiles y fuertes, sus problemas y esperanzas, de forma que cuando empiezan a ocurrir desgracias tenemos en quien fijarnos, con quien sufrir. Cuando un personaje se acerca a un momento de peligro, la conexión establecida con el espectador funciona mil veces mejor que cualquier efecto sonoro forzado para asustar.

Y esa buena base no se desaprovecha. James Wan maneja el tempo narrativo con gran paciencia, controlando la secuencia milimétricamente usando la combinación más acertada de fotografía, iluminación, sonido y dirección de actores. Juega con el miedo a lo desconocido, con el sugerir más que el mostrar (la niña gritando que hay alguien ahí resulta espeluznante), pero también con los miedos clásicos: el fantasma, la posesión, el monstruo bajo la cama o en el armario, el sótano oscuro, el muñeco inquietante… Sin altibajos o recesos donde pierda fuelle, salvo quizá el breve cambio de escenario (el salto a la casa de los Warren), minuto tras minuto The Conjuring va sembrando la semilla del desasosiego, logrando inquietar aunque se sepa de sobras que va a pasar algo. La visita al sótano es uno de los mejores momentos del género en los últimos años, y rematada con el aplauso resulta verdaderamente sobrecogedora, una de las pocas veces que una cinta de terror ha logrado asustarme de verdad.

Con este panorama no importa mucho que la falta de originalidad sea evidente, que tome sin vergüenza ideas de clásicos del género. La pelota al estilo Al final de la escalera, el grupo de tipos raros con cachivaches a lo Poltergeist o la esencia misma de la casa encantada están a disposición de un relato consistente, bien escrito y sobre todo muy bien narrado. The Conjuring no va a sorprender, pero sí asusta, que es su cometido. Queda por ver si el director James Wan sigue por este camino de maduración o se aferra a los títulos más facilones, porque The Conjuring da esperanzas, pero la inmediatamente posterior Insidous 2, filme comercial barato a la estela de una primera entrega ya de por sí pobretona, las quita.