El Criticón

Opinión de cine y música

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Héroes en el infierno


Only the Brave, 2017, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 134 min.
Dirección: Joseph Kosinski.
Guion: Ken Nolan, Eric Warren Singer, Sean Flynn (artículo).
Actores: Josh Brolin, Miles Teller, Jeff Bridges, Jennifer Connelly, James Bagde Dale, Tyalor Kitsch, Andie MacDowell.
Música: Joseph Trapanese.

Valoración:
Lo mejor: La seriedad y contención en contra del sensacionalismo y el ensalzamiento habitual del género.
Lo peor: Se podría haber agilizado el ritmo. A la catástrofe le falta algo más de tensión y espectáculo.

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Héroes en el infierno es una pequeña y grata sorpresa. Lo habitual en el género son melodramas de ensalzamiento de héroes con hazañas aderezadas con mucho sensacionalismo. Pero estamos ante una representación de un suceso trágico y heróico que no se limita a dibujar los personajes con cuatro arquetipos vistosos y a meterlos en una situación que se resuelve por su superioridad nata, sino que sus autores han buscado un acercamiento más serio, mostrando los hechos y sus protagonistas con naturalidad y objetividad. Es un riesgo, dado que el público está acostumbrado al espectáculo vacuo y también porque un drama tan mundano puede resultar aburrido, pero salen airosos con un relato ameno y emotivo en su justa medida para pasar un buen rato.

Básicamente seguimos la vida de un grupo de currantes ante un reto, así que predominan las anécdotas del trabajo, los conflictos personales, y los líos diarios en casa. Los bomberos nuevos tienen que integrarse, los problemas en casa los afectan y pueden superarlos o no, etc., quizá no sean historias sorprendentes pero están bien tratadas, componiendo un retrato de los implicados muy verosímil. No ves a novato torpe, al jefe duro, al compañero graciosete de tantas otras películas de esta índole, sino a gente real, con aristas y cambios de humor, con problemas, fallas y virtudes.

Y mientras, se va sembrando la semilla de la tragedia. La falta de recursos, el peligro potencial y la catástrofe que nunca esperan que llegue pero lo hace en su máxima expresión. Pero me temo que, después de todo, la gesta final de los bomberos no tiene tanta épica como se espera. El fuego los alcanza y poco más. Ahí sí podrían haber dejado un poco de lado sobriedad y trabajado más el clímax de tensión y el sentido del espectáculo. El primer aspecto se ve que lo busca el director Joseph Kosinski (Tron: Legacy, 2010, y Oblivion, 2013), intentando generar desazón con numerosos planos que muestran el avance del fuego, pero no es suficiente para transmitir la sensación de peligro necesaria para ponernos los pelos de punta y sufrir por el inminente destino de unos personajes que hasta entonces nos estaban interesando bastante. La floja música de Joseph Trapanese también influye en la falta de pegada de las escenas clave. En pocas palabras, el desenlace se ve venir como un trámite y ya está.

La otra única carencia notable sería la interpretación tan desganada de Miles Teller (ya estuvo muy flojo en la sobrevalorada Whiplash -2014-), que se queda a años luz de un reparto estupendo encabezado por Josh Brolin, Jeff Bridges, Jennifer Connelly y Taylor Kitsch.

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Oblivion


Oblivion, 2012, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción.
Duración: 124 min.
Dirección: Joseph Kosinski.
Guion: Joseph Kosinski, Karl Gajdusek, Michael Arndt.
Actores: Tom Cruise, Andrea Riseborough, Olga Kyrylenko, Morgan Freeman, Melisa Leo, Nicolaj Coster-Waldau.
Música: Anthony Gonzalez y Joseph Trapanese.

Valoración:
Lo mejor: Guion arriesgado y sorprendente, dirección y fotografía excelentes, efectos especiales notables y banda sonora bastante buena.
Lo peor: Algún desliz da la sensación de frenar su potencial. La falta de dotes interpretativas de Tom Cruise, que en esta cinta se notan al ser más de emociones que de acción.

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Oblivion tiene un guion estupendo, muy original, bien estructurado y que maneja sus bazas (revelaciones y sorpresas) con mucho tacto. El tramo inicial de la aventura es muy expositivo, pues hay que mostrar el mundo imaginario con detalle para entender la historia, y lejos de resultar farragoso o lento funciona de maravilla: la información se introduce muy bien junto a la presentación de los personajes, y el mundo que se nos describe intriga y fascina. Conforme van llegando las revelaciones que nos sumergen en la trama estas resultan sorprendentes y muy bien hiladas: la narración se basa en sorpresas y giros, y todos funcionan a la perfección aunque alguno se pueda intuir un poco antes. La catarsis de los personajes llega con intensidad, y conforme la odisea del protagonista llega a su punto álgido el misterio y las constantes revelaciones se mezclan sabiamente con la acción. El ritmo, siempre estable y atractivo, adquiere entonces picos de gran espectacularidad. La batalla es impresionante y no se olvida de mostrar a los personajes, incluso los secundarios, en el foco de la acción. Para el segmento final el libreto se guarda todavía más sorpresas, más una forma estupenda de lanzar el desenlace a través de una secuencia que mezcla el pasado y el presente y va relatando muy bien cómo se llegó a la situación actual.

Por si fuera poco, la narración se trabaja también al detalle desde la puesta en escena. Joseph Kosinski, guionista y director, busca un aspecto visual preciosista, y vaya si lo consigue. A través de un diseño artístico exquisito y una fotografía excelente obtiene panorámicas bellísimas de la Tierra y escenas cautivadoras en la casa (el baño de la piscina es un vacile, sin duda, pero queda genial), que se rematan muy bien con una acertada banda sonora de Anthony Gonzalez (del grupo M83) y Joseph Trapanese. Destaca también en un aspecto que suele decepcionar mucho hoy día en el cine de acción: rueda de maravilla las partes más activas. Escenificación bien planeada, buena edición, buen uso de los efectos especiales y sonoros… Las batallas pueden ser caóticas porque está lloviendo de todo sobre los personajes, pero se muestran con claridad y fuerza.

Sin embargo, Oblivion no llega a ser perfecta. Pequeñas limitaciones surgen aquí y allá, algunas menores, otras pueden hacer pensar que puliéndolas un poco podría haberse obtenido una película excelente.

La labor entusiasta de Andrea Riseborough, cuya interpretación contenida resulta fantástica en un personaje muy interesante, termina eclipsando a Tom Cruise en ocasiones, debido al contraste entre ambos actores: para el protagonista hacía un intérprete con mayor registro dramático, que Cruise está más acartonado que de costumbre. También se hace evidente que el rol de Olga Kurylenko, para la importancia que tiene en el argumento, requería algo más de dedicación para no parecer a veces un comodín de la trama. De los otros pocos secundarios que aparecen he leído quejas, pero estimo que, dado su posición en la historia, no se requería más… aunque ciertamente dejan la sensación de que, ya puestos a exigir, podría haberse conseguido una película aún más grande y compleja si se hubiera ahondado más en la sección de la rebelión.

Algunos han señalado altibajos en el ritmo, aunque si los hay a mí no me han parecido graves… hasta el final, pues la cinta llega más lejos de lo que pienso que debería, y por ello el interés decae. Estoy convencido de que hubiera debido acabar cuando llegan a su objetivo, sin mostrar lo que ocurre dentro, dejando el misterio de a qué se enfrentan en el aire y saltando a la resolución y el epílogo. El epílogo tampoco ha gustado a todos, pero a mí sí: es forma previsible pero bonita de cerrar la historia de amor, y el giro de guion aunque se vea venir se encaja bien. Otro aspecto digno de mención es que a la hora de meter acción se ve que quieren hacer la cinta un poco más comercial y amplían más de la cuenta alguna secuencia: la persecución de naves en los desfiladeros se alarga muchísimo y recuerda demasiado a La guerra de las galaxias. Al hilo de esto último, es indudable que el filme bebe de muchas fuentes, y lo hace estupendamente salvo por algún exceso. Al citado sobre la obra de George Lucas añadiría que la referencia a 2001 es tan evidente e innecesaria que me sobró por completo. Por otro lado, las similitudes con Moon y Wall-E son muy notables en gran parte del metraje, pero supongo que son casuales debido al género y argumento.

Si bien es inevitable pensar que Oblivion podría haber sido algo mejor cambiando algunas cosillas, también pienso que sus limitaciones son pocas y no llegan a deslucir un conjunto sorprendentemente grato, una obra de ciencia-ficción inteligente, que no toma por tonto al espectador, que pretende ser original y lo consigue a pesar de que se le note que toma ideas de muchas partes, y que por si fuera poco está rodada con un gran dominio de la técnica dirigido hacia la obtención de buen arte: es una película original, emocionante, y hermosa. Las producciones de ciencia-ficción de calidad llegan con cuentagotas en un panorama dominado por las secuelas y la acción ruidosa, y por eso, sin ser rompedora o sobresaliente, Oblivion ha sido una de las cintas que más he disfrutado en los últimos años.