El Criticón

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Han Solo


Solo: A Star Wars Story, 2018, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 135 min.
Dirección: Ron Howard.
Guion: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan.
Actores: Alden Ehrenreich, Woody Harrelson, Emilia Clarke, Donald Glover, Thandie Newton, Paul Bettany, Jon Favreau, Joonas Suotamo, Erin Kellyman.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Correcto sentido de la aventura y el espectáculo, con algunas secuencias impresionantes. Un repertorio de personajes secundarios bastante llamativo.
Lo peor: Un factor crucial: Han Solo, Qi’ra y sus actores Alden Ehrenreich y Emilia Clarke están muy lejos de dar la talla, y el doblaje lo empeora. La historia y sus giros principales son muy predecibles. La sorpresa final es ridícula.
Mejores momentos: La formación del grupo, el asalto al tren, las partidas de cartas y en general cualquier escena con Lando y L3, el asalto a la mina.
Las frases:
1) La minería es lo peor -Lando.
2) En esa nave tenemos cuarenta mercenarios que estarán aquí a mi señal… -Han.

* * * * * * * * *

UNA PELÍCULA MUY ARRIESGADA

No afirmaría que es una cinta innecesaria como andan diciendo algunos, porque se puede sacar buen material de cualquier parte si hay ganas e inspiración. Pero sí es una muy arriesgada que hubiera preferido que no tocaran. Han Solo y otras figuras de la saga que quieren recuperar son ya míticas, no puedes volver a ellas y ponerte a jugar con su historia, sobre todo con su pasado, porque hagas lo que hagas, aunque el resultado sea de gran calidad, el dibujo del personaje defraudará a grandes sectores del público porque todos tienen en su mente y en su corazón una imagen concreta. Lo inteligente fue lo que hicieron en Rogue One, contar algo tangencial, explorar el rico universo latente en vez de desgastar lo conocido. Pero una vez asumido que van a hacerse no queda otra que abrirse, ir sin prejuicios, porque para ir a ponerla a caldo porque no se parece a lo que imaginabas mejor te quedas en casa y haces como que no existe.

En esta primera intentona da la impresión de que han ido con miedo, yendo sobre seguro en el argumento y el viaje del protagonista, seguramente pensando que moviéndose lo menos posible de la historia más fácil reducirían la posibilidad de desencanto entre los millones de seguidores. La pregunta es: ¿se han quedado cortos o han acertado al no correr riesgos? A tenor de las críticas hay una importante división, lo cual no sé cómo interpretar de cara a las entregas venideras. Porque salvo un batacazo monumental, que visto lo visto tiene algunas posibilidades de ocurrir (el estreno no ha ido nada bien a pesar de ser una película tan famosa), seguirán con otras, como la de Boba Fett y la de Obi Wan. Así que queda por ver si asumen que lo conservador no funciona y quizá se arriesguen a probar historias más valientes y menos miradas al pasado, o si se cerrarán aún más sobre lo fácil. El tiempo lo dirá.

EL CLASICISMO FUNCIONA… POR LOS PELOS

Los autores, tanto Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan al guion como Ron Howard en la dirección, no apuntan muy alto en originalidad y ambición, pero al menos parecen buscar la máxima de “algo simple tiene su valor si está bien contado” y tratan de exprimir las bazas presentes. En algunos aspectos y detalles salen bien parados, como el atractivo repertorio de personajes secundarios, el esfuerzo por mantener el tono trágico inherente (podían haberlo aligerado y añadido humor para atraer al público más joven), y el provecho que sacan de algún escenario muy clásico (la unión del grupo es emocionante, el asaltro al tren espectacular), así como la ejecución de alguna referencia obligada, como la forma en que Han se hace con el Halcón, que le quita el halo facilón con el que parecía que se resolvería.

Tenemos una aproximación muy tradicional al cine del oeste con temática de bandidos, transitando por todos los pasos típicos en la evolución de los personajes y la intriga criminal. Es cierto que el género era difícilmente evitable, pues Una nueva esperanza y el propio Han Solo tenían mucho de western. Pero también es indudable nada obligaba a seguir tan a rajatabla los preceptos del género. Tenemos la introducción que nos muestra la formación del protagonista como superviviente en los márgenes de la sociedad, seguimos por el camino inexorable hacia el mundo del crimen, con el aprendizaje a través los amores, amistades y traiciones esperables, encontramos la formación de la pandilla de malhechores de siempre y por supuesto pasamos por los asaltos y robos de toda la vida. Habiendo leído y visto lo mínimo antes del estreno (aunque es difícil no tragarse algún tráiler, dado lo machacones que son), me suponía que tirarían por este camino, de forma que me imaginaba toda la historia y algunos de sus momentos clave ya antes de entrar en la sala.

El tramo más flojo me ha parecido el inicial. Resulta bastante precipitado, como si tuvieran que cumplir con él sin ganas, de hecho, tiene algunas frases sobreexplicativas sonrojantes. No da tiempo a que la vida de Solo y Qi’ra parezca natural y cale, no me creo que un tipo tan resuelto y que parece actuar con independencia esté tan sometido, no me creo una salida tan improvisada, ni me llega el romance. Por suerte, una vez metidos en faena el subidón es importante. La formación del grupo de ladrones se desarrolla con más verosimilitud y pegada. Las relaciones incipientes combinan bien el choque de personalidades con las sorpresas (la entrada de Chewbacca) y la acción, con dos piezas principales (el asalto al tren y a la mina) bastante logradas. Otras secuencias menores no fallan tampoco: la huida por la nebulosa, aun siendo un tanto artificial, resulta trepidante. El final en cambio pierde fuelle a marchas forzadas, tornándose el tramo más previsible y encorsetado. Un desenlace más trabajado, sobre todo en las sorpresas y soluciones (todas forzadas y alguna muy fallida), probablemente habría dejado mejor valoración de la película en general, hubiera minimizado algunos de sus defectos y su falta de ambición.

Por otro lado, cumple de sobras con los enlaces a la saga que todos ansiábamos conocer, siendo un festín para el fan.. Estos no parecen postizos ni entorpecen el desarrollo de la trama: el corredor de Kessel, cómo conoce a Lando y gana el Halcón, cómo surge la amistad con Chewbacca… Y nos regalan un buen número de detalles más rebuscados: el chiste de Lando detestando la minería, Chewbacca cabreándose con la partida holográfica, las menciones a Tatooine…

En conjunto, Han Solo es previsible y apática pero lo suficientemente sólida como para aprobar. Como parte de La guerra de las galaxias se espera que nos ofrezcan escenarios fantasiosos únicos y situaciones que den una vuelta de tuerca a conceptos primarios. Incluso en la denostada trilogía de precuelas Lucas buscaba con ahínco aportar cosas nuevas, aunque no resultara del todo bien. No tiene el flojísimo nivel La amenaza fanasma ni la patente irregularidad de El ataque de los clones, La venganza de los Sith y Los últimos Jedi… pero tampoco su fuerza, su combinación de originalidad y magia con la que se pueden perdonar problemas que en la presente es más difícil pasar por alto. Y en el género de criminales y atracos no tiene ideas y soluciones que aporten novedades, todo se ve venir de lejos y concretamente los giros finales resultan bastante insatisfactorios. Como película bien vale para pasar el rato, pero como parte de de una saga muy querida tiene todas las de decepcionar a muchos de sus segudires.

LO MEJOR, LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tenemos un grupo de forajidos bastante satisfactorio. Hay un importante desequilibrio entre los secundarios y los principales, pero aun así entre todos hacen avanzar la proyección con más empaque de lo que una premisa tan vista parecía prometer. Lo mejor es que el tono funesto es tangible, todos llevan unas vidas míseras, cada día es un reto más en un mundo hostil, y aunque se vean venir muchas situaciones se mantiene una buena sensación de peligro sobre sus hombros. La mayor parte del tiempo desearían estar en otra parte, parecen saber que no controlan sus vidas pero no pueden hacer otra cosa que seguir adelante. Y no se escatiman en muertes ni se ablandan las traiciones.

Beckett es el criminal veterano asqueado de su trabajo y que anhela una salida, pero sigue ahí por inercia y malas decisiones. Woody Harrelson hace básicamente de Woody Harrelson, pero con su carisma se basta. Thandie Newton le otorga a Val, su compañera y novia, una personalidad llamativa a pesar de su reducido protagonismo. Otro muy secundario pero encantador es Rio Durant, el alien de turno (voz de Jon Favreau en el original). Con Chewbacca vuelven a conseguir un personaje creíble, con su propia historia y muy simpático a pesar del disfraz (tras el que está Joonas Suotamo) y de la barrera lingüística, destacando que su entrada en acción es inesperada y fantástica. Lando Calrissian se presenta aún más atractivo, alzándose como el personaje más memorable de un conjunto ya de por sí bastante llamativo. El guion lo trata muy bien, pero la personalidad arrolladora de Donald Glover termina de redondearlo. También se ve potenciado por su camarada, L3, un androide femenino de rasgos muy marcados con el que guarda una relación divertidísima. En inglés le pone voz la desconocida Phoebe Waller-Bridge, pero hay que decir que en castellano está muy bien doblada.

Por desgracia, el villano principal se queda muy atrás. Dryden Vos no tiene diálogos que le den algo más de vida o unos rasgos característicos más allá del estereotipo de gángster psicópata; ¡si hasta cumplen con el cliché de que entre en escena matando a alguien para que sepamos que es el malo! Paul Bettany hace lo que puede, pero no impresiona ni con el maquillaje para que parezca más chungo. Es una pena, tiene tiempo en pantalla de sobra para desarrollar un personaje digno de La guerra de las galaxias, es decir, que deje huella. Por cierto, es difícil seguir los nombres de los sindicatos del crimen y algunos de sus miembros.

LO PEOR, LOS PERSONAJES Y ACTORES PRINCIPALES

Pero los que más importan son los que resultan más débiles, hasta el punto de suponer lo peor de la película y una decepción más o menos grande según el listón de cada uno, porque ciertamente tampoco hablamos de un nivel desastroso, el problema es que se espera mucho y se quedan bastante cortos. Con Qi’ra tenemos una figura de escaso recorrido a pesar de su relevancia. Se supone que pasa por muchas fases pero no transmite ninguna emoción, porque no se profundiza lo suficiente para que entendamos sus motivaciones y porque Emilia Clarke ofrece un papel flojísimo. ¿Es que no han quedado claras con Juego de tronos (, 2011), donde resulta la actriz más endeble de toda la serie, y Terminator Génesis (2015) sus pocas capacidades interpretativas?

El dibujo de Han Solo no impresiona, no es capaz de alegrarte cada vez que aparece en pantalla, de hacerte vibrar con una personalidad impetuosa y socarrona irresistible. Se echan mucho de menos los diálogos ingeniosos y cínicos que se asocian a él, y una representación más emocionante de sus primeros pasos en los bajos fondos. Y me temo también que Alden Ehrenreich no da la talla, a pesar de que se supone que apuntaba tantas maneras que fue patrocinado por Steven Spielberg. Es cierto que tenía entre manos un trabajo complicado, tanto por la mitificación del personaje como por el enorme carisma nato de Harrison Ford, pero lo que cuenta es el resultado, y este deja bastante que desear. Se asemeja bastante en el físico, especialmente gracias al peinado y el vestuario, pero su falta de nervio se agrava por su nulo registro interpretativo: en el drama está pésimo, es incapaz de mostrar las penurias y traiciones que sufre. Es imposible no pensar en que hay muchos momentos en que la cámara trata de esquivarlo con planos rápidos para que no se vean sus carencias.

Por cierto, la lista de candidatos finales fue bastante inquietante, casi ninguno cumplía los dos requisitos, parecerse mínimamente para dar el pego y ser un buen actor. Taron Egerton (Kingsman: Servicio secreto, 2014), Miles Teller (Whiplash -2014-), Ansel Elgort (Divergente -2014-, Baby Driver -2017-), Dave Franco (Malditos vecinos -2014-, The Disaster Artist -2017-), Jack Reynor (Transformers: La era de la extinción -2014-), Scott Eastwood (papeles secundarios, como Escuadrón suicida -2016-), Logan Lerman (Las ventajas de ser un marginado -2012-, Corazones de acero -2014-), Emory Cohen (Brooklyn -2015-) y Blake Jenner (la serie Glee -2009-) encabezaron la disputa final tras, según afirman los productores, tres mil audiciones por si por casualidad encontraban a un desconocido que valiera. Aparte de Ehrenreich, en el primer campo sólo entarían por los pelos Scott Eastwood y Jack Reynor (con lentillas, es de suponer), y en el segundo, el único con verdadero talento me parece Taron Egerton, aunque es de los que menos daba en el físico. Alden Ehrenreich, Jack Reynor y Taron Egerton fueron los tres últimos en la contienda, aunque Egerton puede que se fuera por voluntad propia, porque expresó en varias ocasiones que no estaba convencido de meterse en este berenjenal.

Una obra de este calibre no puede fallar así con el casting principal. Con la de intérpretes de calidad que hay y el largo proceso que realizaron es difícil de entender que pueda salir tan mal. ¿Pesó más la incipiente fama de Clarke y el enchufe de Ehrenreich que la valía de ambos? Otro problema es que el doblaje no ayuda. Está claro que la voz habitual de Harrison Ford, la que tuvo en la trilogía original, no vale ya para una versión joven del personaje, pero es que la que le han puesto rechina mucho, no parece salir del actor. Con Clarke estamos igual de mal, tiene una voz chirriante pero plana, como si leyera el guion sin ganas, sin poner énfasis en ningún cambio emocional. Como siempre, hay que recomendar la versión original.

ESTILO Y ACABADO IRREGULARES

Ron Howard es un director muy profesional pero también conocido por su falta de personalidad, es decir, está especializado en trabajos de encargo, sea de producciones que otros controlan al milímetro (Willow -1988- era de George Lucas) o cintas de estudio que requieren una impronta de calidad pero sin alardes, es decir, que sigan los patrones de los Oscar o de la taquilla: Una mente maravillosa (2001), Cinderella Man (2005), El código Da Vinci (2006). Pocos son los títulos donde parece buscar su propio estilo, como Apollo 13 (1995) y Rescate (1996), dos de suspense y acción bastante sólidos. Pero este tipo de realizador es precisamente lo que hacía falta en esos momentos en que el rodaje quedó patas arriba. Nunca sabremos si lo que estaban rodando Phil Lord y Christopher Miller, quienes llamaron la atención La LEGO película (2014), era una mierda tremenda o si estaban confeccionando algo original con potencial, pero tampoco hay que darle más vueltas, esto es una serie, si no sigues las pautas establecidas por los productores te vas a la calle. Si estaban, como afirman los productores y ellos dos no han negado, convirtiendo esto en una comedia cuando ni Kassdan ni Kathlyn Kennedy (la jefa suprema del proyecto) lo querían así, pues bien despedidos están. Eso sí, me gustaría conocer el presupuesto final, que no ha trascendido todavía, pero dado que rodaron casi todo de nuevo ha de haber sido estratosférico.

Una puesta en escena enérgica sería un factor esencial para disimular las limitaciones argumentales y conseguir una aventura muy emocionante. Pero lo cierto es que el conjunto queda un poco irregular. Por un lado, la labor del director me parece muy sólida e inteligente, y más teniendo en cuenta que cogió una obra inacabada e iban con prisas. Su narrativa destaca por un ritmo preciso (los cambios de escenario tran abruptos no pierden fluidez) y un buen aprovechamiento de los ricos decorados y vestuario (las escenas con muchos extras están llenas de vida). Pero precisamente esa vitalidad contrasta con una fotografía muy apagada, extrañamente empeñada en que el foco de luz esté tras los personajes, con lo que la película resultante es oscura, poco vistosa a pesar de los enrevesados juegos de contrastes. También empeora las sensaciones el montaje, correcto en algunos tramos pero chapucero en otros. Por poner un par de ejemplos claros, la conversación de Beckett y Han en la nieve es caótica, la pelea de Chewbacca en la mina con los guardias es un desastre (le aparecen guardias en las manos de golpe), mientras que por el otro lado, la escena del tren está muy bien compuesta y la partida de cartas tiene un ritmo excelente dentro de la obligada contención.

A estas alturas no sorprende que los efectos especiales y sonoros y el vestuario sean magníficos, pero también podrían haber salido mal parados con las prisas y no encontramos una sola falla, ninguna pantalla de fondo o efecto digital que cante. En cambio sí sorprende un poco para mal la banda sonora. Con los achaques de la edad John Williams dijo que se centraría en el episodio de la saga principal de cada año, relegando los otros en distintos autores. No sé por qué no repitieron con Michael Giacchino, su heredero espiritual y un compositor de primera que logró un trabajo sobresaliente en Rogue One, y se decantaron por uno de segunda fila, John Powell, que aparte de la correcta Cómo entrenar a tu dragón (2010) no tiene nada llamativo salvo el experimento irregular de Jason Bourne, que sólo salió realmente bien en la segunda parte (2004). Así pues, este no pega nada en una saga donde encajan mejor autores del calibre de James Newton Howard o Alexandre Desplat, o si acaso, puestos a bajar unos peldaños, Marco Beltrami.

Es cierto que la composición y la orquestación de Powell suenan a La guerra de las galaxias, pero a imitación y a homenaje más que a una evolución valiente e inspirada. Tiene algunas limitaciones severas, como el tema de amor, primordial y anodino, o la falta de variación temática, pues es un trabajo de acción orquestal efectivo pero superficial, quedando lejísimo de la versatilidad y personalidad de Williams. Sobre todo se echa en falta un motivo llamativo para Han Solo. Aquí hay que decir que el propio Williams compuso uno que lleva su nombre, pero hace las veces de introducción genérica a la película, no tiene una conexión concreta con el personaje, y Powell no aporta variaciones que lo relacionen mejor con él. Por si fuera poco, el uso que hacen de la música juega ligeramente en contra del compositor: el montaje con las imágenes carece de la fluidez necesaria. La primera aparición de los coros es precipitada y chocante, muchos temas se solapan, especialmente las referencias, y otros muchos quedan como un efecto sonoro más. Dado que la música suele ser lo último en producirse e integrarse en el conjunto prefiero pensar que aquí sí ha habido algo de premura.

Como anexo, cabe señalar también que esta vez tenemos los mensajes mejor incluidos. En Los últimos Jedi se notaban demasiado las moralejas animalistas y feministas, hasta resultar contraproducentes, por forzadas y por empacho. Pero esta es una obra más ambigua y sin ideología metida con calzador. Se podría decir que el tema de la rebelión contra la esclavitud encabazado por el robot L3 sí se incluye de sopetón, pero funciona por su gracia y sobre todo porque forma parte intrínseca de la historia: todos los protagonistas luchan contra la opresión a su manera, incluso desde el mundo del crimen, y las acciones de L3 tienen peso en lo que está ocurriendo, no es como el infame capítulo de los caballos-alien de Los últimos Jedi.

DETALLES FINALES POLÉMICOS

Alerta de spoilers: En adelante revelo todo el tramo final.–

El coaxium termina siendo un macguffin de baratillo para mover la trama y añadir peligros puntuales, los autores lo adaptan sin disimulo alguno a las necesidades de la trama, no se trabaja lo suficiente su naturaleza y usos como para resultar creíble. Dicen que la mina es la única fuente del combustible principal del Imperio… ¿Y tiene tan poca vigilancia? Se habría arreglado señalando que es la única fuente cercana a los protagonistas. También queda un poco cutre que suban el coaxium robado al Halcón por la pequeña entrada de pasajeros, como si no hubiera una rampa de carga. ¿No se supone que es un carguero?

La sorpresa con que Enfys Nest sea una chiquilla (Erin Kellyman) ha mosqueado a algunos por ser considerada otro caso de feminismo impuesto (chica joven y fuerte como manda el patrón actual). Pero no me parece el caso. Las guerras dejan muchas bandas de niños que se dedican al pillaje o incluso acaban convertidos en guerrilleros, y el personaje encaja en ello y la actriz impresiona a pesar de su breve aparición.

Otros se han quejado de que Han ceda ante la miseria de las víctimas del Imperio y les entregue el botín, alegando que debería ser malvado y frío sin más matices hasta el final de Una nueva esperanza. Pero no lo comparto. Ya en ese episodio, al aceptar las condiciones tan débiles de Obi-Wan y Luke, deja entrever que no es un cabrón despiadado y está abierto a trabajos más humildes. Y aunque no fuera así no veo que se contradijera al personaje, este puede ser un criminal al que le importa más bien poco casi todo y aun así ser menos egoísta en casos concretos. Aquí por ejemplo su objetivo principal no es el dinero, sino recuperar a su amada, y además las circunstancias no le dejan más margen de movimientos.

La confrontación contra el villano resulta un poco forzada, lo que sumado a que resulta predecible y tiene un giro demencial, le hace perder la fuerza que tenía el ver a los protagonistas enfrentar algunos de los dilemas, decisiones y traiciones más importantes de sus vidas. No resulta nada verosímil que Beckett no mate a Dryden Vos cuando tiene la situación a su favor, dejando así un gran problema para su futuro. Pero claro, los autores querían incluir por narices la pelea del villano con Han y Qi’ra… y aun así tampoco la ejecutan bien. Eso de que Qi’Ra amague con matar a Han es una forma ridícula de intentar extender la intriga por su lealtad, pero que no aproveche el factor sorpresa cuando va a por Dryden, todo por alargar un poco más la lucha cuerpo a cuerpo, termina tirando por tierra la poca tensión que le quedaba a la escena. Se recupera bastante con Han asimilando las traiciones y disparando a Beckett primero (toma esa, Lucas)… pero entonces llega la parida de Darth Maul…

Señores, ¡que lleva muerto treinta años! Y bien muerto, porque acabó partido en dos. Y bien olvidado, dado que fue un personaje más bien lamentable, una excusa chapucera para las escenas de acción. La resurrección por arte de magia está claro que sólo tiene cabida por buscar el giro impactante, porque desde luego coherencia narrativa poca. Implica que sospechemos que ningún personaje muerto está realmente muerto, y deja muchas preguntas en el aire: cómo ha resucitado o quién lo ha logrado, qué ha hecho desde entonces, si va por libre, es fiel al Imperio o es el líder de algún sindicato, qué pretende con Qi’ra, etc., etc. La sola idea de recuprar a este personajillo es una salida de tono estúpida, pero el vacile de coger la espada es para terminar la proyección abucheando.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
-> Han Solo (2018)

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La guerra de las galaxias: Episodio VII – El despertar de la Fuerza


Star Wars: Episode VII – The Force Awakens, 2015, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 135 min.
Dirección: J. J. Abrams.
Guion: Lawrence Kasdan, Michael Arndt, J. J. Abrams.
Actores: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Harrisond Ford, Carrie Fischer, Mark Hamill, Domhnall Gleeson, Max von Sydow, Andy Serkis, Lupita Nyong’o.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes son maravillosos, los diálogos geniales, la historia sencilla pero bien contada, y todo se remata con un reparto fantástico y una puesta en escena perfecta. La aventura es vibrante, emotiva y memorable como se espera de un capítulo de La guerra de las galaxias.
Lo peor: Un agujero de guion importante, más algunos detalles que podrían haber sido evitados.
Mejores momentos: Tantos… Los dejo para el apartado de spoilers.
El plano: El final, con dos protagonistas mirándose cara a cara.
Las frases:
1) Cumpliré con tu destino, terminaré lo que tú empezaste -Kylo Ren.
2) No sabía que había tanto verde en la galaxia -Rey.
3) Suéltame y deja la puerta abierta -Rey.

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Alerta de spoilers: Los datos reveladores los dejo para el apartado final, el resto de la crítica sólo menciono lo que se intuye en el tráiler. No revelo sorpresas, ni detalles concretos, ni el destino de los personajes.–

QUÉ ESPERABA

Con todo el dinero y prestigio que había en juego en Disney después de pagar a George Lucas 2.000 millones de dólares, más otra cifra semejante en acciones, era bastante esperable que fueran a tratar de esquivar los puntos polémicos de la trilogía de precuelas, denostada por la mayoría de los fans de la saga, y fijarse más en los aciertos de la trilogía original. Pero en el lado contrario pesaba el miedo a que en el lío de productores metiendo mano y cambiando guionistas y directores saliera un desastre aún mayor. Las continuas reescrituras de guion no me asustan de primeras, porque es parte del proceso (si siguen así mientras ruedan sí es para temblar) y hasta no ver el trabajo final no podemos opinar nada concreto. Fue la elección J. J. Abrams como realizador y firmante del repaso final al libreto la que me dio mucho miedo, pues precisamente falló en sus intentos de recuperar sagas y estilos de los años ochenta: la frialdad de Super 8 y Star Trek no eran buenas señales, y más concretamente las dos entregas de la renovada (y pisoteada, porque no tiene nada del espíritu de la original) serie trekkie apestaban bastante con su guion chapucero y el abuso de efectos narrativos y especiales sin ton ni son; y para colmo gustaron al público, con lo que los productores podrían pensar que valía la pena seguir por ese camino.

Así pues, pasé por una fase de negación total, “esto va a ser un desastre”, antes de limpiarme de toda sensación y esforzarme por ir sin prejuicios, en blanco, con la puerta abierta a la esperanza. La voy a ver y que venga lo que sea. Si es mala al menos podré divertirme poniéndola a parir en la redes. Pero los fans hemos tenido una suerte inmensa. El despertar de la Fuerza ha resultado ser un capítulo fantástico, memorable.

¡ES LA GUERRA DE LAS GALAXIAS!

Para empezar, ya en el tráiler se veía respeto por el espectador, en especial por el fan. Sabes que el fanático va a verla sí o sí, no se la destroces en un avance; pero tampoco jodas al público potencial revelándole lo mejor cuando es más efectivo crear expectación. ¡Creía que se había perdido la forma de hacer tráileres de verdad! También vimos entrevistas varias donde Abrams señalaba sus intenciones de mirar a las viejas películas, algo no del todo de fiar porque en las promociones se miente mucho, y también porque una cosa es lo que dices y otra lo que consigues al final. Pero el estreno confirmó ese amor por la saga y el esfuerzo por hacer las cosas bien, por buscar despertar en el espectador las mismas sensaciones que tuvimos con la trilogía original: vibrar con la aventura, sentir conexión y admiración por los personajes, sumergirte en un universo mágico y fascinante. Los fallos de Lucas en las precuelas han quedado atrás: los excesos visuales que saturaban de colores, criaturas digitales y escenas exageradas e infantiles en detrimento de un tono más serio y una narrativa mejor trabajada; el fracaso a la hora de confeccionar personajes de gran nivel (sólo en el Episodio III se acercaba a ello), incluyendo el casting y la dirección de actores, pero sobre todo los diálogos; las tramas políticas densas que no lograban el interés esperado y abandonaban la esencia aventurera y la clásica fantasía de espada y brujería.

Los actores elegidos son magníficos, los diálogos están rebosantes de ingenio y gracia, el dibujo de los personajes es estupendo, y como resultando tenemos unos protagonistas maravillosos y entrañables. La puesta en escena es intachable, no hay abuso de escenarios demasiados sobrecargados, sino que mantienen la belleza sobria y natural de las películas originales. Y la aventura deslumbra y emociona como pocas logran hacerlo. De principio a fin te mantiene pegado a la butaca con una odisea épica de familias enfrentadas, príncipes oscuros y elegidos de la luz, el destino señalando el camino, viajes a lo desconocido en busca de respuestas, lugares asombrosos y duelos inolvidables. Resumiendo, el capítulo séptimo es cien por cien La guerra de las galaxias.

Es imposible no enamorarse de Rey, la chica dotada pero abatida por un trauma del pasado que le impide explotar su potencial hasta que el destino la alcanza. Difícil no sentir empatía con Finn, su conflicto moral y su huida sin rumbo hasta que los acontecimientos lo empujan a decidir. Quieres abrazar a BB-8, un robot redondo que no habla pero resulta adorable. Poe es puro carisma y coraje. Te conmueves con la presencia de viejos conocidos, que son ellos mismos pero con nuevas historias a cuestas que les dan bagaje. Y puedes sentir temor y a la vez empatía por el villano, Kylo Ren, con su lucha interna y el inevitable enfrentamiento contra los héroes.

¿Qué será de cada personaje? Como saga de fantasía te puedes hacer una idea general, igual que era fácil intuir que en Una nueva esperanza ganaría el Bien sobre el Mal. Pero aun así el viaje resulta no sólo atractivo, sino delicioso, cada nueva vivencia y acontecimiento llega con una intensidad que pocas veces he visto en el cine reciente (Interstellar, Mad Max: Furia en la carretera y Guardianes de la galaxia). Se disfruta a lo grande viendo cómo crecen y la dinámica que van creando entre ellos, cómo se enfrentan a los distintos problemas externos y conflictos internos. Y menuda química se logra: gracias a la combinación de guion, casting y dirección de actores se ofrece un resultado difícilmente mejorable. Los diálogos son ingeniosos, dulces, emotivos, oscuros, trágicos… según requiera la situación, describiendo a cada personaje con mucho tacto, cimentando sus relaciones con naturalidad y atractivo. Cabe destacar que el sentido del humor es brillante, siendo la entrega más divertida de toda la serie. Los primeros pasos entre Rey, Finn y BB-8 son geniales y te ganan para toda la proyección; sublime el momento de BB-8 haciendo el gesto de “ok”, por ejemplo. Y en la parte oscura no defraudan tampoco, teniendo líneas que dan canguelo: las dudas de Kylo, sus arrebatos (“¿El androide ha robado un carguero?”), el interrogatorio (“Tú… tienes miedo”)…

El elenco elegido es un acierto digno de aplauso. Los jóvenes Daisy Ridley (unos pocos papeles muy secundarios en algunas series inglesas) y John Boyega (dado a conocer en Attack the Block) demuestran un entusiasmo y compromiso total, logrando unos personajes tan creíbles que desde su primera aparición te quedas prendado de sus miserias, miedos, esperanzas y esfuerzos. Oscar Isaac es un gran actor que ya cuenta con mucho reconocimiento (fantástico su papel en A propósito de Llewyn Davis), y derrocha carisma y simpatía. Harrison Ford es lo que se esperaba, un Han Solo viejo, con historia y cargas detrás. La única un poco corta sería Carrie Fisher, pues le falta algo de garra a sus intervenciones. A Adam Driver lo conocía por su papelón en Girls y sabía de lo que era capaz, pero aun así me ha dejado anonadado. Qué magistral exposición de lo que supone caer al Lado Oscuro: los sentimientos encontrados, el miedo, la sumisión al líder… Así tenía que haber sido Anakin en las precuelas: un chico perdido, lleno de contradicciones y miedos, atraído por las formas más llamativas y fáciles del Lado Oscuro, pero Lucas tropezaba demasiado en su desarrollo, y sobre todo la pifió a lo grande con la elección del intérprete. También cabe señalar que el doblaje al castellano es excelente, algo cada vez menos común; de hecho en las precuelas era bastante malo.

LA PUESTA EN ESCENA, TAMBIÉN IMPECABLE

El guion es certero, pero la dirección de Abrams, sumada al trabajo actoral y el esfuerzo del equipo técnico, es lo que termina de levantar esta enorme película. Decir perfecta es quedarse corto. La proyección es un no parar, no te deja respirar, no hay bajones ni desviaciones. El equilibrio y empaque de cada escena es sensacional, cada una de ellas combina magistralmente un poco de acción, un poco de fascinación por lo desconocido, de fantasía épica, de personajes cautivadores, de diálogos brillantes, y otro tanto de pequeños detalles que terminan de perfilar su irresistible magia. No se dejan huecos donde el desinterés y la desconexión puedan aparecer, no se desaprovecha una sola emoción que pueda sacarse de la situación.

Por ejemplo tenemos una escena presentada en el tráiler, la de un personaje misterioso rondando las ruinas de un destructor imperial: con golpe de sonido sutil y un plano llamativo captan toda tu atención, con el entorno te envuelve la atracción por lo desconocido, con la acción del personaje (recoger chatarra para sobrevivir) te definen lo justo de su vida para conectar con él y esperar más con interés. Y basta un par de secuencias por protagonista para ponerlos en camino, no hay una larga y farragosa introducción ni recesos expositivos, todo fluye de maravilla como en pocas obras se ha visto (de nuevo cito Mad Max, porque está claro que es el referente de la década). Lucas en las precuelas se perdía en largas secuencias de acción hipertrofiada que sólo contenían efectos especiales, y cuando se centraba en los personajes lo hacía tarde y lejos del nivel exigible. Abrams pone todo su empeño en que cada situación aporte algo al desarrollo de los protagonistas.

La fotografía es estupenda, el montaje es un portento indescriptible, los efectos especiales están siempre al servicio de la narración y son magníficos (hay mucho digital, pero sabiamente usado)… Pero lo que más me llama la atención es el magistral uso del sonido. Pocas veces he visto una implicación tan férrea y efectiva entre efectos sonoros y la transmisión de emociones: un disparo de bláster parado en el aire, la entrada de Rey en pantalla, un casco que retumba al caer, o los efectillos para mostrar el poder de Kylo, son usados con sabiduría para contener o explotar tal o cual emoción.

En cuanto a la inevitable mención a John Williams, este ofrece una composición exquisita que realza la acción y el drama con el esperable virtuosismo, pero como se inclina más por lo sutil algunos han acabado descontentos al no encontrar algún tema tan épico como deseaban, como si la banda sonora fuera sólo eso. Aquí hay más apoyo velado a la acción y los personajes (el tema de Rey es sencillo y el de Kylo muy contenido) que un despliegue de cortes de gran fuerza heroica o trágica como los que necesitaba La venganza de los Sith. Y tiene tantos momentos inolvidables como en las demás entregas: Rey’s Theme, March of the Resistance, Kylo Ren Arrives at the Battle, The Abduction, Scherzo for X-Wings… No, Williams no ha fallado, ha superado el listón, por alto que lo pusiéramos, como hace casi siempre.

AUNQUE TIENE ALGÚN FALLO… ¿Y ES UN REMAKE?

Ahora bien, aunque El despertar de la Fuerza es una obra deslumbrante en el sentido emocional, en llegar directa al corazón, no es perfecta en la lógica. Algún error tiene, y quizá porque se acerca más a la trilogía original, repite algunas lagunas de aquella. El principal problema es el deus ex machina que da cierre al misterio principal, el nexo que mueve a los personajes… la Búsqueda de rigor en la fantasía, vamos. Pues resulta que se resuelve porque sí, y descoloca bastante después de tanto darle importancia al asunto. Y lo peor es que da la sensación de que era facilísimo hacerlo bien. Por suerte es el único fallo importante. Las preguntas sobre dónde está la flota de los malos, que nadie vea venir una estación tan grande y peligrosa o lo fácil que es acabar con ella, vienen de las viejas películas y no me parecen agujeros de guion grandes (sí lo fue en El retorno del Jedi al no explicar qué es de la enorme flota tras la destrucción de la Estrella de la Muerte); incluso podría decir que también se repite el mal uso del tiempo que se ve en la batalla de Una nueva esperanza: según indican los personajes, todo el asalto se desarrolla en quince minutos, pero es como si hablaran en tiempo de película y no en tiempo de lo que realmente duraría, de forma que dicen “dos minutos” y vemos un montón de eventos y desplazamientos. Lo único que puedo considerar como mejorable es que podrían haber matizado algunas cosas: la ubicación de los distintos planetas importantes queda un poco confusa, no se sabe muy bien de dónde viene y a dónde va la Estrella de la Muerte, y quizá habría sido mejor explicar algo de la estructura política actual para darle un poco de dimensión a la galaxia. El resto son detalles menores o aspectos muy subjetivos (la mayor parte los tengo que dejar obviamente para la sección de spoilers), como lo de si es un remake descarado o velado o no lo es en absoluto.

Yo no veo lo de remake de Una nueva esperanza, y menos si me saltan con que no tiene aportes originales. Sí le puedo poner alguna pega, pero no como para echar bilis como hacen algunos. Hay referencias más o menos claras (la esfera de entrenamiento, el ajedrez holográfico) y varios lugares comunes, inevitables para que reconozcamos el universo y conectemos mejor con el entorno. Es cierto que las precuelas se arriesgaban más, pero vuelvo al principio de la crítica: había que volver a lo que funcionaba, y para ello qué mejor que recuperar cosas conocidas. Sí, hay un planeta desértico, sí, los personajes se encuentran porque el Destino es así, y sí, hay una confrontación final clásica, porque va con el género.

Pero también es cierto que los realizadores se obsesionan más de la cuenta con el factor nostalgia, y habría enriquecido el relato si hubieran evitado dos puntos en común demasiado utilizados en la serie para aportar algo más novedoso. Podrían haber puesto un planeta no desértico para variar (o al menos haberlo llamado Tatooine directamente, leches): una tundra o uno pantanoso como parece que tenían pensado inicialmente. Pero bueno, el lugar funciona en su propósito: una jaula psicológica para la protagonista, un entorno visualmente atractivo. ¿Que sea un desierto te fastidia lo emotiva que es la presentación de Rey, su la espectacular entrada en la trama y los asombrosos planos de destructores estrellados? Pues lo siento, pero a mí está muy lejos de molestarme.

Que la batalla final sea contra otra súper arma es lo único que rechina realmente, porque no costaba nada haber planteado un desenlace de otra forma, por ejemplo con una incursión en territorio enemigo en alguna nave o base que no fuera de estas características. Por otro lado, tampoco me parece un motivo poner a parir la cinta. Es sólo un macguffin, un elemento sobre el que hacer girar la trama y los personajes. Y la trama no es cómo detienen el chisme, sino el viaje de los personajes: el drama familiar de corte fantasioso, la tragedia shakesperiana de padres e hijos, la Luz contra la Oscuridad; y ahí funciona de maravilla, superando con creces a las problemáticas precuelas. Por lo demás, sin planetas exóticos, alienígenas variados (también había un bar en El ataque de los clones y nadie se quejó), duelos a espada y demás elementos, esto no sería La guerra de las galaxias. Jurassic World sí era un remake nada disimulado: repetía casi todas las situaciones paso por paso y no aportaba nada realmente nuevo, ni siquiera ponían esfuerzo en dotar de profundidad a los personajes. El despertar de la Fuerza está muy lejos de esa categoría.

CONCLUSIÓN

El llamativo agujero de guion y cierta falta de atrevimiento para ir más allá es lo único que aparta a El despertar de la Fuerza del sobresaliente. De corazón quiero dárselo, la he visto tres veces en cines y he vivido el mismo torbellino de emociones en todas las ocasiones, pero es indudable que podría haber llegado un poco más allá. Sin embargo, también tengo que decir que, aunque se vea un poco el plumero en el factor nostalgia, Abrams y equipo han hecho muy bien lo que tenían que hacer: recuperar la esencia de la saga, ganarse de nuevo a los fans. Es el capítulo piloto de una serie y a la vez una transición entre etapas, y ahí funciona a la perfección: satisface a los viejos espectadores, atrae a las nuevas generaciones, y estoy convencido de que tiene la suficiente calidad y personalidad como para aguantar el paso de los años. El desarrollo y profundización de las tramas vendrá luego. O eso espero, porque empezando esta trilogía tan bien, si el resto crece como se espera podemos estar ante algo antológico.

ME SOBRAN ALGUNAS QUEJAS

Aunque a la grandísima mayoría del público y la crítica le ha gustado, hay un sector muy ruidoso (internet maximiza las polémicas) que se empeña en buscar fallos, exagerando lo del remake o quejándose de que no aborda los mil millones de temas posibles en una obra de fantasía. ¿Pero queréis una entrega de La guerra de las galaxias o una versión alternativa, una nueva saga espacial que sólo comparta el nombre, como ocurre con la nueva Star Trek? Para eso están los spin off que han puesto en marcha. La trilogía tiene que versar sobre la lucha entre Jedis y Sith, y para ello tiene que seguir cierto patrón. Ya vimos que la inclinación hacia la política en las precuelas no contentó a casi nadie.

Otra obsesión es la de tener explicación de todo. Deja que haya incógnitas. Si Una nueva esperanza causó un gran impacto fue porque transmitía sensación de misterio, de haber vislumbrado sólo una parte de un mundo vasto y mágico. Si explican todo lo que ocurre y nos cuentan el pasado y la trayectoria completa de todos los personajes, ¿dónde queda la intriga, la atracción por lo desconocido y el interés en ver más capítulos? Quién es el viejo del principio, cuál la situación de los Jedi que quedan, cómo nace la Primera Orden y quién es su líder, y otras cosas en suspenso están muy bien sin desvelarse por completo. Curiosamente, muchas de las obras de aventuras y acción que triunfan en los últimos tiempos son muy dadas a no explicar, no profundizar y ni siquiera a dar coherencia y lógica a situaciones y personajes: El Señor de los Anillos, Piratas del Caribe y casi todas las que nacen en su estela tienen una narrativa torpe y llena de huecos, con personajes que actúan sin que se expongan sus motivaciones y tramas completamente inconexas… Y no hay muchas quejas sobre ello. Pero con El despertar de la Fuerza algunos han ido al otro extremo, todo es analizado a fondo y expuesto a un escrutinio excesivo e injusto.

Hay que admirar la película por lo que es, no por lo que esperábamos que fuera. Y está claro que es mucho más La guerra de las galaxias que las precuelas, aunque sea menos original y arriesgada. Es el capítulo inicial de un nuevo ciclo, no se puede pedir que tuviera un poco de todo (sería proclive a quedarse corta en todo) o que se aleje mucho del concepto básico (entonces seguro que se quejarían de que no se parece a la serie).

DETALLES VARIOS QUE SON REVELADORES

Alerta de spoilers: Hay algunos comentarios que no me cabían en la crítica por ser spoilers gordos. No sigas leyendo de aquí al final si no has visto la película.–

Me resultó fantástica la humanización de los soldados imperiales, no sólo por Finn, sino por las reacciones de otros tantos oficiales y soldados (genial la pareja que huye ante la pataleta de Kylo). Que no sea un ejército impersonal de extras otorga más credibilidad y tragedia a la guerra, y más posibilidades a la historia. En cuanto a Finn, qué grandísima presentación combinada con habilidad con la de Poe. “Cálmate, cálmate”, “Estoy calmado”, “Me lo decía a mí mismo”.

Siguiendo con los villanos, no comparto la decepción por Phasma, esa comandante de traje plateado (interpretada por Wendoline Christie, Brienne en Juego de tronos) de la que muchos esperaban gran protagonismo por su aspecto diferente, aunque desde luego no estaría mal que apareciera de nuevo para explotar la relación con Finn. Por otro lado, el discurso del general Hux (Domhnall Gleeson) en plan nazi es imponente y describe bien las ambiciones de la Nueva Orden, con lo que se realza sin querer la falta de descripción de la situación política en la República: la escena de destrucción del planeta capital resulta menos impactante de lo que debiera, y ni siquiera queda claro si es Coruscant u otro mundo, ni por qué la Resistencia se esconde tan cerca.

También hay algunos detalles que, sin afectar realmente al conjunto, me disgustan un poco. ¿Por qué Rey toma el mando del Halcón Milenario por encima de Chewbacca? No me parece lógico, ni que vaya ella a por Luke siendo una don nadie, debería ir alguien cercano, como la propia Leia, u otro alto rango que lo conozca. Tampoco tiene mucho sentido el abrazo entre Rey y Leia, como si se conocieran íntimamente. Espero que el Líder Snoke dé juego, porque de primeras no me causó mucha impresión, no impone como debería. Y quizá el único diálogo fallido sale de su boca: la excesiva matización en quién es el padre de Kylo me parece innecesaria, es como si hablara para un niño chico. Las partes de acción son magníficas, impresionantes de arriba abajo… pero se pasan un poco con las hostias que se lleva el Halcón, que para ser chatarra resulta casi indestructible. Por el lado contrario, no entiendo la queja sobre que Han lo encuentra por arte de magia, cuando dice con claridad que lo estaba buscando por el sector y lo ha detectado al despegar. Y finalmente, me mosquea cómo se abre la tierra para que Kylo siga vivo. Justo en una escena paralela pusieron en bandeja una solución más natural: Hux recibe la orden de buscarlo, así que podría haber aparecido con la nave disparando a Rey para que esta huya sin matarlo.

Por suerte, como indicaba sólo hay un fallo con cierta gravedad, de esos que se pueda considerar un agujero de guion claro que fastidia un poco la narración: el giro que lanza el cierre de la trama de búsqueda de Luke, con R2-D2 despertándose repentinamente en el momento justo sin que haya una razón para ello. ¿De verdad ninguno de los guionistas y productores implicados encontró una manera más coherente y fluida de hacerlo? Es que es muy simple: tenían que haber dejado la presentación del robot para ese instante, y que fuera ahí cuando BB-8 se topa con él, le diga que tiene pistas sobre su amo, y el otro despierte para compartir el resto de la información. Ahora bien, la escena de cierre es tan hermosa y emotiva que te hace olvidar el torpe truco que nos lleva a ella: el fantástico plano de Luke reticente y Rey insistente.

Y huelga decir que todos los pequeños peros quedan eclipsados por la cantidad abrumadora de grandes escenas, por la lluvia de sensaciones que transmite toda la proyección. El encuentro de Rey y BB-8, la fuga de Finn y Poe, la unión de Finn y Rey y todo lo que viven juntos hasta… hasta el final de la película: los diálogos ingeniosos escupidos a toda prisa (la cinta adhesiva), los pasos en la relación (las veces que se salvan mutuamente)… Pero ni con tantos momentos memorables Han Solo y Chewbacca, secundarios en este relato, quedan por debajo en relevancia e interés: también hacen gala de una gran química, derrochan diálogos geniales y tienen infinidad de escenas deliciosas. La entrada en el Halcón, la negociación con los mercenarios, la ballesta, la oferta de trabajo a Rey, el encuentro con Leia, el frío y la chaqueta, la decisión de enfrentar a Kylo cara a cara…

En el antro de Maz Kanata (¿qué tiene de malo este personaje?, es encantador e intrigante) hay otras tantas inolvidables: el sable láser atrayendo a Rey (se me encogió el corazón con la fuerza que posee toda la secuencia), el soldado llamando traidor a Finn, la captura de Rey por Kylo… Luego incluso mejora: qué tensión en el interrogatorio, qué emocionante la forma en que ella empieza a descubrir sus habilidades (fantástica la fuga usando al soldado imperial –que por cierto parece ser un cameo de Daniel Craig-). Todas las apariciones de Kylo son sensacionales también: el disparo del bláster parado en el aire, la mirada a Finn sospechando de él, los arrebatos, su discurso ante el casco quemado de Darth Vader, el miedo ante Rey… y sobre todo el paso final al Lado Oscuro con una tragedia que se intuye pero no quieres creer, para terminar en un duelo final que por fin está a la altura de los de Luke y Vader: inquietante, oscuro, lleno de diálogos de gran intensidad, con los personajes en primer plano y un entorno natural bien aprovechado, olvidando las florituras absurdas y escenarios de estilo videojuego de las precuelas. Y por cierto, qué problema hay con que Finn sepa manejar un sable láser, si es evidente que conoce todas las armas de mano y se adapta rápidamente a cualquier otra.

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Saga La guerra de las galaxias:
Introducción: La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Episodio IV – Una nueva esperanza (1977)
Episodio V – El Imperio contrataca (1980)
Episodio VI – El retorno del Jedi (1983)
Episodio I – La amenaza fantasma (1999)
Episodio II – El ataque de los clones (2002)
Episodio III – La venganza de los Sith (2005)
-> Episodio VII – El despertar de la Fuerza (2015)
Rogue One (2016)
Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017)
Han Solo (2018)