El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Lee Unkrich

Coco

 


Coco, 2017, EE.UU.
Género: Animación, drama, comedia.
Duración: 115 min.
Dirección: Lee Unkrich, Adrian Molina
Guion: Lee Unkrich, Adrian Molina, Jason Katz, Matthew Aldrich.
Actores: Anthony González, Gael García Bernal, Bejamin Bratt, Alanna Ubach, Renee Victor, Jaime Camil, Alfonso Arau, Sofía Espinosa.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: El tramo final, con buen ritmo, algunos giros bien logrados y cierta emoción
Lo peor: Premisa muy vista, moraleja también. Sin garra, sin profundidad ni originalidad en gran parte del metraje, incluyendo en lo visual, que no impresiona nada.

* * * * * * * * *

Quizá es porque con el tiempo aparece el inevitable desgaste, o quizá porque la compra por parte de Disney (en 2006) ha dejado huella en Pixar por mucho que digan que ambas empresas están separadas en cuanto a funcionamiento interno y creatividad. El caso es que antes un bajón como Cars (2006) era una excepción, pero ahora se van multiplicando las películas menores, las que claramente se crean como productos de merchandising, y las secuelas, y aunque en estas últimas hayan salido más buenas que malas (Monsters University -2013-, Toy Story 2 -1999- y 3 -2010- y Buscando a Dory -2016- contra las de Cars), en general la sensación es que empiezan a faltar ideas y a primar la obligación de tener un estreno cada año para hacer caja. Sí, cuando se ponen serios paren genialidades únicas, pero desde la adquisición voy a cada nueva película con dudas: ¿será una Pixar genuina (Wall-E -2008-, Up -2009-, Del revés -2015-), una poco inspirada (Los increíbles -2004-, Ratatouille -2007-), o directamente una cursilada Disney (Brave -2012-, El viaje de Arlo -2015-)?

Coco entra de lleno en la última categoría. El hecho de abordar una cultura latinoamericana señalaba una apertura de miras impropia del etnocentrista Estados Unidos. El tema central más aún, pues abordar la pérdida y muerte de familiares anunciaba un título que se mojaría en un tema tabú con la delicadeza e imaginación habitual de la compañía. Y el envoltorio sobre muertos y más allá permitiría dejar volar la imaginación en la recreación visual. Pero no exploran nada de este potencial…

Está claro que la odisea del héroe fuera de su entorno, donde madurará a través de aventuras varias, es un relato primigenio en la cultura humana, pero una cosa es tomar el concepto como punto de partida más o menos inevitable y desde ahí construir una historia con personalidad propia, como las magníficas Buscando a Nemo (2003), Monsters S.A. (2001), o El rey León (1994), por seguir centrándome en la animación, y otra usar este argumento porque se sabe que funciona y no esforzarse nada.

En Coco estamos ante la misma película de siempre. Limitándome a las aproximaciones más recientes, es otra vez ¡Rompe Ralph! (2012), El viaje de Arlo, Brave, Frozen (2013) y Moana (2016). Distintos nombres y lugares, pero la misma premisa, protagonistas muy semejantes y secundarios más aún, un recorrido muy parecido y un subtexto clónico. El chico tiene aptitudes, lo que en su entorno ultraconservador se traduce en que es un inmaduro y un rebelde que traiciona a la familia y a la tradición. Romperá con todo más por mala suerte que por determinación propia, se encontrará en un viaje fantástico, aprenderá (a perseguir sus sueños, a respetar a otros, etc.), y volverá al redil más maduro y provocará algún cambio. Los diálogos son bastante flojos, sin savia ni gracia en la parte más ligera, sin profundidad en la más dramática. Los personajes son poco llamativos, un cliché detrás de otro, incluyendo el protagonista, que es intercambiable con los de los títulos citados y muchos más. Las situaciones resultan poco imaginativas, no hay escenarios que sorprendan. Cada rabieta, cada rebeldía, cada palo que se lleva y los giros en que va creciendo se intuyen de antemano y no logran ofrecer ni una pizca de ingenio que disimule sus poca imaginación.

Además, en lo visual tampoco cumple la más mínima expectativa. Abordar el mundo de los muertos, y más en una cultura tan rica en tradiciones y leyendas, abría un abanico de posibilidades infinitas donde dejar llevar la imaginación a límites nunca vistos… Pero lo que nos ofrecen es una simplona evolución de los pueblos mejicanos engalanados para las fiestas, poniendo casas en vertical y adornos por todas partes. El puente de paso es de lo poco vistoso que hay, pero no asombra nada; y la inclusión de una especie de dragones no se sabe muy bien a qué viene y no aporta nada sustancioso a la trama. Ojo, no exijo que todas las películas ofrezcan mundos únicos e inclasificables como Monsters S.A. o Del revés, pero si tienes un argumento tan sobado y limitado qué menos que cuidar la impronta visual. A pesar del potencial del más allá, toda la acción transcurre en una estación, unos despachos y un escenario de conciertos, nada con imaginación suficiente (hay momentos muy BitelchúsTim Burton, 1988-) como para realzar una historia tan predecible. Tratan de abrumar los sentidos a base de colorido, pero sin un diseño artístico destacable detrás resulta un tanto artificial. Por otro lado, también sorprende para mal que tras tanto anunciarse una película sobre la música, esta despierte tan poca pasión, pues no encontramos una banda sonora, ni canciones, ni numeritos que dejen huella.

Me parecía muy justita incluso como pasatiempo intrascendente, salvándose únicamente porque no cae en la vergüenza ajena de otros muchos engendros comerciales. Desde que entramos en el más allá y quedan claras sus pocas bazas estaba deseando que acabara… Pero inesperadamente el tramo final recuperó bastante mi interés. Los guionistas consiguen un clímax movidito y un par de giros bien trabajados y bastante inteligentes, rompiendo con la monotonía y llevándonos hacia sorpresas muy efectivas (la relación entre los músicos), y además hilando muy bien con la idiosincrasia latina (no solo mejicana) de la estructura familiar y el amor por los culebrones.

Más sorprendente aún es que logran un desenlace bastante emotivo, donde las escenas de reunión familiar aportan una perspectiva algo más progresista, aunque sea tristísimo decir a estas alturas que esto es progresista y no una obviedad: dejar (y apoyar) al niño con sus “extrañas” aficiones en vez de coartar sus libertades en pro de las inmovilistas tradiciones. Tras los conservadores finales de Brave (la aventura no sirve para nada, todo vuelve al statu quo) y Los increíbles (qué penoso ver a los chavales rebajar sus cualidades y expectativas para encajar) y el nulo calado emocional de El viaje de Arlo (una versión lastimera de El rey león), es muy de agradecer esta visión más madura.

Pero esas mejoras llegan tarde y no son suficientes para salvar a Coco del limbo de la intrascendencia. Eso sí, no ha impedido que tenga un recibimiento muy entusiasta por parte de la crítica y el público (¡en Filmaffinity y en IMDb es la más votada de la compañía!), pero creo que el tiempo la pondrá en su lugar, esto es, en el olvido.

Anuncios

Toy Story 3


Toy Story 3, 2010, EE.UU.
Género: Animación, aventuras, drama.
Duración: 103 min.
Dirección: Lee Unkrich.
Guion: Michael Arndt, John Lasseter, Andrew Stanton, Lee Unkrich.
Actores: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Don Rickles, Wallace Shawn, John Ratzenberger, Stelle Harris, Laurie Metcalf, Blake Clark.
Música: Randy Newman.

Valoración:
Lo mejor: Guion, animación, sentido de la aventura.
Lo peor: Tras las dos anteriores, sabe a poco.
Mejores momentos: La caída hacia el fuego.
El plano: El mono vigilante.
La frase: ¿Quién es Andy? -Una niña en el cine al terminar la película (qué risas, joder).

* * * * * * * * *

Toy Story 3 se centra desamparo y el terror de los protagonistas ante un gran cambio en sus vidas: la maduración de su amado dueño y el subsiguiente abandono de los juguetes. Por ello adquiere un tono más melancólico que las otras dos partes, y de hecho hay algunos momentos bastante trágicos, pero tampoco se olvida del sentido del humor y la aventura. Hay también más mensajes moralistas sobre la familia, la amistad, el sobreponerse a los malos momentos, algo vistos pero bien tratados todos, y uno más inesperado, por adulto y oscuro: la lucha contra el orden establecido si hay abusos.

El sentido del humor es bastante eficaz en todas sus formas y no decae en ningún instante. Como en la segunda parte, las referencias al cine son notables, utilizándose mucho el estilo carcelario de cintas como La gran evasión (John Sturges, 1963), aunque también llaman la atención unas pocas pero efectivas salidas de tono un poco absurdas para lo que acostumbra Pixar: Buzz en modo español (convertido en andaluz hortera en la versión doblada) o el desfile de moda de Kent.

Momentos a destacar hay unos cuantos. El que más gratas sensaciones me ha dejado es la aparición de un muñeco de Totoro, el simpático monstruo de la deliciosa película de Hayao Miyazaki (a quien en Pixar tienen en muy alta estima), pero hay otros dignos de recordar: los primeros pasos en la guardería, con la presentación del oso rosa y el ambiente de ensueño transformándose poco a poco en pesadilla, y sobre todo el impresionante y trágico instante de los protagonistas cayendo al fuego, que te deja a punto de gritar y llorar de emoción y es resuelto con la maestría propia de los genios de Pixar. Pero lo más llamativo sin duda es el especial interés que se pone en explicar la personalidad del osito que tiene montada una dictadura en la guardería. Sorprende que en una película para niños el villano no se limite a ser un arquetipo de monstruo porque sí, sino un individuo más que ha caído en desgracia por una determinada situación y que no se ha esforzado lo suficiente para salir de ella, sino que ha optado por imponer su visión del mundo a los demás. Y no acaba ahí, porque también me dejaron a cuadros en la clásica escena donde los protagonistas lo perdonan; no lo explicaré para no destripar una excelente sorpresa. Es la enésima muestra de que Pixar está un paso por delante del Disney clásico en lo que respecta a riesgo, madurez y la idea de que por ser un filme para toda la familia no debe limitarse a arquetipos más o menos huecos.

En general es una aventura muy agradable de ver, notablemente amena y divertida, pero le falta ritmo en su primera mitad y la sensación de que no se aporta nada nuevo y de que muchas cosas se ven venir es constante. Va lanzándose poco a poco hasta llegar a un clímax sublime, pero no ha sido suficiente como para quitarme la idea de que le ha faltado algo de garra, de que no ha tenido la fuerza y originalidad necesaria para resultar inolvidable, de que carece del poder de atracción que transmitían las otras dos entregas gracias la perfección de la que hacían gala. Creo que es un buen final para la saga (más por temática que por calidad), pero es también es una señal de aviso: las secuelas provocan desgaste porque hay que ceñirse a unos parámetros determinados, céntrense en crear nuevas historias por favor. Sin embargo, tienen ya en marcha varias más.

Buscando a Nemo


Finding Nemo, 2003, EE.UU.
Género: Animación, aventuras, drama.
Duración: 100 min.
Dirección: Andrew Stanton, Lee Unkrich.
Guion: Andrew Stanton, Bob Peterson, David Reynolds.
Actores: Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander Gould, Willem Dafoe, Brad Garrett, Allison Janney, Austin Pendleton, Stephen Root, Vicki Lewis, Joe Ranft, Geoffrey Rush, Andrew Stanton, Elizabeth Perkins, Bob Peterson.
Música: Thomas Newman.

Valoración:
Lo mejor: Guion, animación, imaginación sin límites, personajes adorables, música… Todo.
Lo peor: Nada, excepto que por ser animación se menosprecia y no se le otorga los méritos que merece.
Mejores momentos: Tantos que me es imposible elegir: el prólogo, las medusas, las gaviotas, el relato del viaje de Martin circulando de boca en boca, la escena final…
La frase: Mío, mío .

* * * * * * * * *

Otra maravilla más de la factoría Pixar, otro derroche insólito de imaginación al que se ha dado forma a través de un guion impecable y una animación exquisita. Lástima que al ser del género de animación y más concretamente apta para todos los públicos sólo se considere una cinta familiar, un entretenimiento sin más valor que mantener a los críos ocupados un par de horas. Pues no señores, esto es cine con mayúsculas, como también lo fueron Toy Story 1 y 2, Bichos o Monstruos S.A.. De hecho, estas obras están a años luz del resto del cine actual en cuanto a originalidad y riesgo artístico, y respecto a guiones pocas las igualan o superan.

Buscando a Nemo narra la epopeya de un padre en busca de su hijo desaparecido. La aventura es embriagadora y a ratos fascinante, emotiva, espectacular y divertida a partes iguales. Como es habitual en Pixar asistimos a un desfile asombroso de protagonistas carismáticos y situaciones encantadoras o impactantes. Los autores del libreto (Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds) son auténticos genios de la descripción de personajes y la narrativa ágil. El repertorio de protagonistas es memorable, y más teniendo en cuenta que algunos son introducidos bien avanzada la proyección y aun así resultan adorables.

De la animación tampoco puedo escribir otra cosa que halagos. La calidad de las texturas, los avances tecnológicos aplicados con tanta sabiduría, la belleza de las imágenes, los diseños de las criaturas protagonistas (donde juega un papel crucial la expresividad)… En concreto las imágenes del agua son increíbles, se ha alcanzado un realismo total. Otro aspecto primordial es la música, donde a pesar de repetir los mismos esquemas de siempre Thomas Newman consigue sacarnos sonrisas y lágrimas a partes iguales; especialmente destacable es el momentazo en la red de los pescadores, que de deja sin aliento. Hay que agradecer también el gran trabajo de los dobladores españoles, que acertaron de lleno en todas las voces, en especial en casos tan complicados como los niños y la alocada Doris (en inglés Ellen DeGeneres, en castellano una espléndida Anabel Alonso).

Drama, comedia y acción pasan ante nuestros ojos a toda velocidad a través de un hermoso relato que versa sobre el sacrificio, la valentía, la amistad, la familia, los peligros y también la belleza del mundo que nos rodea… Las secuencias inolvidables son tan numerosas que no me queda otra opción que decir lo evidente: la película es maravillosa y perfecta de principio a fin.