El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Lizzy Caplan

Aliados


Allied, 2016, EE.UU.
Género: Suspense, drama, romance.
Duración: 124 min.
Dirección: Robert Zemeckis.
Guion: Steven Knight.
Actores: Brad Pitt, Marion Cotillard, Jared Harris, Lizzy Caplan, Simon McBurney, Anton Lesser.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene lo justo, y la pareja protagonista aguanta aunque sea a duras penas el peso de un argumento muy flojo.
Lo peor: Parece empezar varias veces sin llegar a nada, y cuando consigue concretar algo no sorprende: la trama principal es superficial y desganada. Muy cortita en lo visual, de Robert Zemeckis se espera más.

* * * * * * * * *

Durante su primera mitad le pesa demasiado la sensación de que no queda muy claro hacia dónde se está dirigiendo, y no es porque resulte intrigante, pues a pesar del género el suspense no hace acto de presencia, sino porque, como se podrá comprobar al acabar el visionado, mezcla varias historias sin terminar de acabarlas antes de saltar a la siguiente, y tampoco logra congeniarlas con equilibrio. Romance, drama, espías, bélica… toca de todo un poco pero no se moja con determinación por nada. Sí, hay un hilo conductor evidente, la relación entre los dos protagonistas, y en cierta manera sostiene el conjunto, pero no basta para lograr un buen largometraje.

Vi el tráiler hace mucho, cuando se iba a estrenar en cines, y me dije “otro maldito avance que te destripa la película entera”. Por suerte no me llamó como para verla en ese momento, y lo único que recordaba al ponérmela en bluray es que era de espías, lo típico de la sombra de la sospecha sobre alguno de los miembros de la pareja. Pero en todo este primer acto (la estancia en Casablanca) el thriller de espionaje resulta anodino, insípido, como un subgénero con el que cumplir mientras se destaca un romance que absorbe inadecuadamente toda la atención y al final tampoco impresiona mucho por sí solo, despertando el interés por los pelos.

El lío que pone en apuros la relación tarda muchísimo en lanzarse a pesar de que se espera desde que se reúnen por primera vez, porque se supone que de eso trata. Tardamos cuarenta y cinco largos minutos en terminar establecer la relación (cuando pasamos de Casablanca a Londres, tras un interludio resumen que incluye todo lo que no han sido capaces de narrar en este tiempo), y lo único que he sacado en claro es que se han enamorado, pero porque lo dicen con diálogos varias veces, pues en pantalla no se ve, no hay pasión que indique que el amor es real… pero tampoco ni una sutileza que señale una posible conspiración. Así, prácticamente todo lo que hemos visto en esta larguísima introducción es puro relleno. Me esforcé en intentar quedarme con los personajes secundarios y sus actividade, pensando en su inminente implicación en la trama, pero nada, se hace borrón y cuenta nueva. Tampoco se ve ni un amago, ni un momento de incertidumbre que vaya sembrando la duda en la relación hasta el momento clave. ¿No era una de espías? No, eso no llega hasta el ecuador de la cinta. Parece que se toman como algo obligatorio esperar a que estén casados y con bebé para empezar de verdad la historia. Y teniendo en mente esa decisión, lo lógico sería haber abordado la introducción con más agilidad y concisión.

Cuando llegamos por fin al meollo mi interés estaba bastante alicaído, pero por suerte este tramo va más al grano, mejorando el ritmo. Las dudas en el matrimonio no son espectaculares y la intriga no deslumbra, pero como van ocurriendo cosas al menos se atenúa la falta de rumbo y garra. Pero me temo que ni poniendo toda la leña en el fuego consigue levantar mucho el nivel, porque las renovadas esperanzas no tardan en empezar a desvanecerse: la supuesta trama de espías me produjo bastante indiferencia y no surgió desazón alguna por el destino de la pareja. Cuando se acerca el desenlace, se ve venir tan de lejos que ya estaba desconectado totalmente.

Pero bueno, en cierta manera, a pesar de lo predecible y somera que resulta la historia, es suficiente para una de acción con tintes de drama y suspense con la que pasar el rato, y la pareja mantiene el tipo lo justo como para lograr cierta conexión con las imágenes, así que da un entretenimiento aceptable si no se exije mucho. El problema es que las pretensiones y la ambición a las que apunta y lo bastante que se estrella con ellas me han fastidiado mucho el visionado. No podía dejar de hacerme preguntas, de sufrir su falta de determinación, sus obvias vaguedades y recursos facilones. En el thriller, en ningún momento la narración hace pensar, muestra pistas que señalen algo oculto o una doble cara que genere ambigüedad. En el romance, me cuesta creer el enamoramiento, no me impactó lo más mínimo cuando a él le dan la revelación, no me creo ese viaje suicida a territorio enemigo para una pista vaga, no me creo la decisión final de ella. El trasfondo bélico es puro adorno, no transmite temor y caos ni en los momentos más intensos (los bombardeos de Londres). La situación de roces políticos y el mundo del espionaje en que viven los protagonistas no tienen profundidad ni interés alguno, sobre todo porque no hay personajes secundarios de calidad que den vidilla a ese entorno. También peca de excesos poco verosímiles o inadecuadaos para la época y de una estética demasiado sintética, límpida: la hermana lesbiana mostrando su amor en público, la relación demasiado suelta y amistosa con los altos rangos, la vida tan idílica a pesar de la guerra, con más fiestas despreocupadas que esfuerzo en sus empleos, más glamour y belleza (cuántos modelitos y batas hermosas luce ella) que escenas que muestren las dificultades y efectos del conflicto (miedo, escasez, destrucción).

La puesta en escena acusa otras carencias que socavan su apariencia de película de alta calidad. A pesar de contar con ochenta y cinco millones de dólares de presupuesto luce como una producción menor, rodada en un par de escenarios baratos y con pantallas de fondo muy, muy, muy cantosas. ¿No había recursos para grabar en localizaciones reales más adecuadas y parajes naturales dignos? ¿Cómo esperas que me impresione la escena del desierto si parece sacada de una serie b lastimera? ¿Cómo va a llegarme el ambiente de Casablanca si todo parece rodado en el estudio y, como digo, todo es exageradamente bonito? ¿Cómo voy a sumergirme en el Londres de la época si se abusa de los interiores, sólo vemos un par de calles con grava cutre sobre el asfalto para disimular, y lo único que muestra de la guerra son fondos digitales que dan risa? Pero es que ni siquiera los momentos más intensos dan el tipo: el tiroteo en Casablanca y el de la Francia ocupada resultan muy fríos, teatralizados, las secuencias de intriga son todas iguales, esperar dentro del coche a que se resuelva algo fuera de pantalla.

De un artesano del calibre de Robert Zemeckis, un director de rasgos clásicos pero que ha aprendido a combinar muy bien la tecnología, se esperaba algo más maduro y sólido. No hay más que comparar con El vuelo (no he visto El desafío, no me llama nada). ¿Dónde está el director que hizo de un relato algo básico y sensacionalista una aventura emocionante, con tramos muy impactantes? Aquella también tenía una presentación artificiosa (el accidente de avión), pero era impecable en la técnica y resultaba asombrosa. La de aquí no tiene pegada alguna y se ven muchas limitaciones narrativas. Aquella buscaba sacar lo máximo de una historia centrada más en lo personal que en un argumento complejo, para lo cual Zemeckis cogía a un actor competente y lo empujaba a dar lo máximo de sí; aquí no parece poner mucho empeño en que los intérpretes muestren emociones concretas y logren química entre sí: Brad Pitt va todo el rato con la misma cara, no se sabe qué siente si no lo dice, y si Marion Cotillard funciona es porque tiene un carisma y elegancia que llena la pantalla. Finalmente, la música de Alan Silvestri, otro profesional como la copa de un pino, es otra mala sorpresa inesperada, parece hecha en un rato con temas de muestra.

Aliados parece el habitual encargo de una major (Paramount en este caso) en la onda de lo que se está viendo cada vez más en el séptimo arte: se coge un tema muy usado (al menos no es un remake o adaptación) y se digiere y simplifica, se le elimina toda profundidad y aristas, se deja en un esqueleto de emociones prefabricadas para encandilar a la taquilla fácil. Y no sé si sois conscientes de la gravedad de casos como este, porque no hablamos de sagas ultra comerciales destinadas a los jóvenes, sino de cine supuestamente serio para adultos. Lo único bueno que podría salir de ella es que alguien acabe de rebote viendo Casablanca (Michael Curtiz, 1942) y descubra lo que es el cine de verdad.

Anuncios

La entrevista


The Interview, 2014, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 112 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Dan Sterling, Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: James Franco, Seth Rogen, Randall Park, Lizzy Caplan, Diana Bang.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene, hay algunos buenos momentos y chistes.
Lo peor: El potencial desaprovechado y el exceso de tonterías.
El título: Aquí ha llegado como The Interview. En una película se inventan por completo la traducción del nombre, en la siguiente no lo traducen. No hay quien entienda a las distribuidoras españolas.

* * * * * * * * *

Otra comedia de la pandilla encabezada por Seth Rogen y James Franco. Esta vino con polémica por tener el atrevimiento de meterse con una dictadura cuyos dementes líderes están todo el día amenazando con lanzar misiles a todo el mundo, algo que podría haber traído problemas a la paz mundial. ¿Una provocación innecesaria o una crítica que debería hacerse más a menudo? Kim Jong-un provoca pavor, pero desde las democracias no podemos doblegarnos al miedo, y qué mejor método para plantar cara y levantar el ánimo que la crítica y ridiculización, o sea, la comedia, un método empleado desde tiempos inmemoriales para esos propósitos.

Ahora bien, la cinta es mucho menos de lo que promete… si no conoces a esta banda, porque si es así te harás una idea de su estilo. Como toda su obra, es una parodia simple y tirando a cutre, humor “made in Hollywood”: por mucho que vayan de adultos y comprometidos se inclinan más por el estilo bruto (incluso abusando de lo escatológico) que por la inteligencia, la ironía y la mordacidad. En un par de ocasiones parecen que quieren ir por ese camino, pero no llegan. La propia premisa apuntaba en ese sentido: criticar a los medios no comprometidos y a los manipuladores, pero también las mentiras y abusos de los gobiernos e incluso la ceguera y el pasotismo de muchos ciudadanos. Pero el protagonista que no se entera de nada y hacia el final abre los ojos y madura, más la efectiva escena en que derrumba a Kim Jong-un ante los espectadores norcoreanos, son los únicos momentos donde asoma ese potencial, y no precisamente desbordando ingenio y sutilezas.

El resto es como digo humor básico (chistes de amistad, incompetencia, situaciones incómodas, etc.) con inclinación por visual (tortas, violencia en tono absurdo) que funciona en lo justo para dar una comedia simplona pero pasable si no exiges más. La pareja protagonista funciona por la gracia y química de los actores y la sencilla pero evidente evolución de los personajes (la escena de la tienda falsa o la del tanque están bastante bien), y encontramos algunos chistes efectivos (la truculenta muerte de un general, la aparición de Eminem). Pero el ritmo de la aventura es inestable, con tramos aburridillos (la escena estúpida del tigre) y varios chistes muy vulgares.

Cloverfield (Monstruoso)


Cloverfield, 2008, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 85 min.
Dirección: Matt Reeves.
Guion: Drew Goddard.
Actores: Michael Stahl-David, T. J. Miller, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, Odette Annable, Mike Vogel.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: La parte central con acción entretiene…
Lo peor: … pero no basta para salvar el resto, tan previsible y monótono que asombra que tuvieran la cara de venderlo como si fuera una película novedosa.
Mejores momentos: Los créditos, cuando se ha acabado la tortura y suena el tema de Michael Giacchino.

* * * * * * * * *

Con una buena campaña publicitaria, generando expectación mediante la intriga (algo que los traductores españoles se pasaron por el forro en el título) y la presencia constante en internet, el productor J. J. Abrams consiguió vender una cinta menor (25 millones de dólares de presupuesto) como si fuera un evento mundial que no podías perderte. Pero al final se vio que todo era humo, que fue exprimir la moda del “metraje encontrado” que inició (creo) El proyecto de la bruja de Blair y tuvo otros éxitos (como Chronicle) a pesar de que ningún título ha dado calidad cinematográfica digna de mención hasta la recomendable The Visit de Shyamalan, que en cambio en taquilla se ha quedado más corta que otras (pendiente tengo [Rec], que parece la mejor valorada, pero es que ya no me fío del género). Tirando del estilo “youtuber” (niñatos grabando sus andanzas), los clichés más rancios sobre juventud y la acción más facilona, el listo de Abrams logró colar una película de escasa trascendencia, menor inteligencia y desde luego nula originalidad, pues es una versión no acreditada de Godzilla que reúne tanto tópico que termina saturando.

La presentación no se estira mucho pero cansa bastante. El amigo simpático y un poco tonto, el prota más serio que será el héroe (a pesar de que lo presentan como alguien cobarde y sin iniciativa, menudo cambio pega), las chicas sin personalidad concreta pero atractivas, la fiesta imposible (botellón de etiqueta, todos guapísimos, nadie borracho…), la relación amorosa en tensión de rigor… Cuando por fin empieza la esperada acción resulta que sólo un par de pasajes entre tiros transmiten algo de tensión, sólo en esos instantes se alcanza lo que obviamente pretendían con la cinta: sumergirte en primera persona en el caos. Y parte del mérito lo tienen los estupendos efectos sonoros, eso sí. Pero una vez pasado el subidón, el resto va hacia cuesta abajo y sin frenos, porque la aventura de supervivencia es flojísima; en el tramo final el interés acaba por los suelos: estaba deseando que terminara de una vez, distrayéndome navegando por internet.

Primero, tras ese insustancial primer acto exclusivamente dedicado a ellos no logran dibujar personajes con los que conectar, de hecho llegan a resultar molestos por los diálogos estúpidos y los tópicos en fila. Segundo, se tira de lo básico para tratar de generar intriga (las televisiones, la gente corriendo), y no hacen amago alguno de buscar alguna escena más trabajada, sino todo lo contrario, enlazan secuencias demasiado trilladas, como el momento con visión nocturna o flash y el ataque de los bichos en un espacio cerrado… Por cierto, en esa escena del metro rompen las reglas del metraje encontrado y meten música sutil para matizar la tensión; así de falsa es la película. Por ello prácticamente sólo vemos gente cansina andando y agitando la cámara entre caos y ruido, una combinación incapaz de narrar algo concreto, mucho menos de resultar emocionante.

Y también tenemos de los agujeros de guion, pues con el poco empeño que le han puesto se cae a pedazos. ¿Cuántos amigos hay en la fiesta, cuántos por la ciudad, y cuántos familiares? Da igual, el héroe salido sólo quiere encontrar a la tía buena que le gusta (a su actual novio ni lo vuelven a mencionar), y los amigos son tan tontos que van con él (¿ellos no tienen a quienes localizar?) aunque se tiran media película diciendo que no quieren ir. Motivaciones claras, lógica… para qué. Con un “quiero rescatar a la mujer que amo” los militares rompen el protocolo, las órdenes, la cuarentena. No necesitamos lógica, las tet… el amooor lo justifica todo.

Lo peor es pensar que salió de un productor (Abrams) y un guionista (Drew Goddard) con talento y de un director (Matt Reeves) que ha demostrado luego también tenerlo (El amanecer del planeta de los simios no es buena película, pero su buen trabajo la salva bastante). Es decir, me fastidia bastante que gente que podía estar haciendo cosas serias se monten algo que básicamente es un videoclip para estaf… epatar a espectadores facilones y sacarles los cuartos. Pues no sé si se ofenderán los que han disfrutado con ella, pero yo espero más de una película, sobre todo que no me intenten engañar con un producto hecho a cachos de otros, con un nivel intelectual en negativo y con un estilo que se vende como hiperrealista (cámara en mano, ambiente en primera persona, tono post 11-S) pero canta a falso (vaya planos magníficos realizan a pesar del miedo y de correr por su vida) y maniqueo (qué facilón y superficial todo lo que se mete de fondo: ejército incapaz, saqueos…).

Lo único para recordar, aparte del memorable tema de Michael Giacchino que se escucha en los créditos, es que muchos actores han ido destacando en el mundo de las series y en menor medida en el cine: Lizzy Caplan ofrece un papelón inolvidable en Masters of Sex, T.J. Miller está en Silicon Valley haciendo muy suyo a un personaje muy característico, aunque también lo hemos visto en Deadpool, Odette Annable ha pasado por House y Banshee, y Jessica Lucas ha estado en Cult y Gotham, y lo ha intentado en cine sin demasiado éxito (Posesión infernal, Pompeya).