El Criticón

Opinión de cine y música

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La guerra del planeta de los simios


War for the Planet of the Apes, 2017, EE.UU.
Género: Acción, drama.
Duración: 140 min.
Dirección: Matt Reeves.
Guion: Mark Bomback, Matt Reeves.
Actores: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Karin Konoval, Amiah Miller, Terry Notary, Ty Olsson, Michael Adamthwaite.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Con la buena labor del director, los actores tras los simios y los efectos especiales, resulta entretenida y consigue incluso emocionar en algunos momentos
Lo peor: El guion es muy simple, sin ambición, sin profundidad, con muchos estereotipos y situaciones predecibles, sobre todo en el pobre tramo final.
La suma: Apocalypse Now + La gran evasión + Los diez mandamientos.

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Cuánto prometía esta saga y qué poco ha dado. Bueno, en realidad ha encandilado a millones de espectadores y la crítica la ha tratado muy bien, como si fuese cine de alta calidad y no una más de acción taquillera. Pero por más vueltas que le he dado, ni a la más que correcta primera parte le he visto grandes valores como para ensalzarla tanto. Esta tercera entrega sigue atascada en la misma simpleza narrativa, los personajes estereotipados, las situaciones previsibles, el drama de telefilme y la acción aparatosa a golpe de talonario pero con poca imaginación. Si funciona es por la profesionalidad de quienes han dado vida al libreto. El buen trabajo de Andy Serkis como Caesar (y eso que está irreconocible), la verosimilitud total de los simios recreados por ordenador y la contundente y vistosa dirección de Matt Reeves le confieren a la cinta un tono de seriedad y un empaque visual que garantizan un entretenimiento digno para pasar el rato. Pero por mucho que algunos se nieguen a verlo, ante cualquier análisis objetivo, por somero que sea, hace aguas: esa seriedad se nota artificial bien pronto, los clichés ahogan un argumento y unos personajes trilladísimos, y el relato termina resultando ruidoso pero superficial.

Caesar es un buen protagonista, llena la pantalla con su presencia, sus dilemas y problemas interesan. Con él enfrentamos momentos descarnados, un poco de lucha interna, pocas alegrías tras mucho sacrificio… pero en el fondo es lo mismo de siempre, y la falta de novedades y sobre todo de inteligencia frenan mucho su alcance: su odisea se ve venir muy de lejos, a veces ni resulta natural, con lo que aunque no dé vergüenza ajena como muchos héroes de acción, tampoco logra dejar huella. ¿Que un protagonista tenga cierta solidez implica alabarlo como un gran logro? El cine contemporáneo, sobre todo el de acción, está mal, pero tanto…

Los tópicos se extienden al grupo que lo acompaña, que no podía ser más facilón: los secundarios duros y fieles, el sabio, el graciosete… Este último, como viene siendo habitual, muestra el poco ingenio de los guiones actuales: el humor es tonto e infantil a más no poder y se mete con calzador para contentar a todo el rango posible de espectadores. En los malos el panorama no mejora: el villano principal no da miedo, es un “soy malo porque sí” al que no consiguen dotar de vida a pesar de que le dedican un par de escenas intentando darle un poso (al menos lo intentan, que por lo general se pasa demasiado de ello), y sus secundarios son más básicos aún: el que duda, el matón, el traidor… todos con sus escenas de rigor.

Pero sobre todo le pesa la carencia de profundidad, la inexistencia de dobles lecturas, de dilemas éticos de alcance, de análisis sociales, religiosos, morales, políticos… En resumen, todo lo que hizo grandiosa a la original El planeta de los simios (1968) aquí está ausente en su mayor parte, y lo que se quiere tratar se queda en su mínima expresión, en retazos poco excitantes. El argumento y los dramas personales se limitan a recalcar la pérdida de la ética en situaciones límite (venganza, violencia) y lo malvada que puede ser la humanidad. La adoración al líder (el coronel) valía para hablar sobre cómo surge un estado tiránico de las cenizas de otro, e incluso de cómo puede darse paso a la religión, pero su recorrido se limita al villano supuestamente chungo, al reto que debe solventar Caesar en el nuevo capítulo.

Los conflictos personales daban para historias más complejas de supervivencia tras un apocalipsis, pero nos quedamos con el dramón barato de separación familiar, reencuentros y tal, todo súper predecible. La chiquilla… desde su aparición pensaba que serviría para ahondar en las semejanzas entre simios y humanos, en lanzar a los protagonistas, sobre todo los malvados, hacia alguna reflexión… pero poco a poco va quedando claro que sólo está ahí para un par de momentos de lágrima fácil y para el giro final, y por supuesto, todo resulta previsible cuando no forzado: ni se dignan en trabajarse el apego con los simios, no hay quien se crea que llore por quienes mataron a su padre.

El lado bélico también permitía jugar con otras muchas situaciones, pero los autores se atascan en un par de estereotipos y se ahogan ahí siendo demasiado explícitos: la alineación moral, esos de tu bando, raza o pueblo que se van con los malos por cobardía y supervivencia, no podía tener un recorrido más manido; los remordimientos de los soldados se insinúan pero no lleva a ninguna parte; el tirano con justificación (como digo, se intenta explicar sus actos) no consigue que deje de parecer un maniquí mal interpretado (Woody Harrelson no da la talla ni por asomo); etc.

La sensación de poca imaginación, de cinta nada novedosa y predecible, explota a lo grande en el tramo final: es descarado cómo beben de Apocalypse Now y La gran evasión, con escenas calcadas sin rubor alguno. Y a todo hemos de sumar los giros extraños, los pequeños agujeros de guion o situaciones forzadas. No sé muy bien qué pretenden con lo del agua inundando los túneles, si no llega a pasar nada: inicialmente parece una excusa para dar más intriga a la fuga (que no llega a aparecer: con qué facilidad se hacen con una llave), y luego resulta que los siguen usando como si no hubiera pasado nada. Y vaya tela la vigilancia del campamento militar. Entran simios y humanos por la puerta y se plantan en medio del patio antes de que los vean, y tampoco se enteran de la fuga en grandes grupos. Para colmo, el desenlace aborda por fin la religión… convirtiendo la odisea en un remedo bíblico sonrojante: derrotan a sus enemigos por intervención divina y, a pesar de que se deduce entonces que ya no tienen que huir, aun así se empeñan en cruzar el desierto en plan Moisés. Pero lo hacen sin provisiones, sin agua, y sin pararse si quiera a curar a los heridos… todo para forzar que Caesar llegue moribundo a la tierra prometida, en el típico y cansino héroe o profeta que se sacrifica por su pueblo.

Así pues, la película iba siendo simple pero al menos entretenida (algo mejor que la segunda, que es demasiado tonta), pero el arco final (desde el inicio de la fuga en adelante) me provocó muchísima vergüenza ajena, lo que vuelve a poner en primer plano la sensación de decepción por el potencial desaprovechado y de incomprensión ante el reconocimiento tan entusiasta en una trilogía tan limitada.

PD: Al menos han encontrado una aceptable justificación para que los hombres no supieran hablar ni parecieran inteligentes en la saga madre: un virus, aparte de erradicar a gran parte de la población, los deja medio lelos, convirtiéndolos en poco más que animales.

Ver también:
El origen del planeta de los simios (2011)
El amanecer del planeta de los simios (2014)
-> La guerra del planeta de los simios (2017)

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El amanecer del planeta de los simios


Dawn of the Planet of the Apes, 2014, EE.UU.
Género: Acción, drama.
Duración: 130 min.
Dirección: Matt Reeves.
Guion: Rick Jaffa, Mark Bomback, Amanda Silver.
Actores: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Kodi Smith-McPhee, Kirk Acebedo, Toby Kebbell.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Puesta en escena de buen nivel, destacando los simios digitales y la dirección de Matt Reeves.
Lo peor: Todo se ve venir, hay un montón de clichés molestos y aburre bastante.

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El origen del planeta de los simios fue un éxito inesperado de crítica y público, pues no era una cinta comercial al uso, sino que tiraba más hacia el drama sencillo, con toques de denuncia además. Era algo previsible y a los personajes les faltaba densidad, pero fue lo suficientemente sólida, sobre todo gracias a la excelente puesta en escena, como para resultar emocionante y entretenida. Su secuela tira por el clásico “más grande y más ruidoso… pero no mejor”, porque aumentar el tono sencillo y directo significa resultar mucho más predecible y maniquea, algo que esta vez la ampulosa puesta en escena no logra disimular.

Nada genuino, novedoso o inteligente emerge de un relato tremendamente lineal, acomodado a los clichés más básicos e incluso vulgares, que tira de sensacionalismo barato para buscar la conexión con el espectador. Las coincidencias molestas (la madre de César enferma sólo para que los protagonistas -ella doctora, qué casualidad- se ganen su confianza), los malotes idiotas (la pareja con las ametralladoras, el imbécil que pega a una cría cuando está rodeado de simios armados -esto es que directamente no hay quien se lo crea-), los giros más trillados (el atentado contra César), las soluciones más predecibles…

Es indudable que querían, y casi también que debían, exponer el lado bueno y el malo de ambas especies y hacer emerger el conflicto desde las meteduras de pata de la gente sin visión y violenta, básicamente porque la saga va de eso desde sus orígenes en la sublime El planeta de los simios. Pero no por ello había que recurrir a tanto tópico, a personajes malvados descritos mediante clichés tan viejos y facilones que provocan numerosos momentos de vergüenza ajena. Tampoco las dos familias buenas se libran de un claro encasillamiento, pero al menos tienen el carisma suficiente para resultar digeribles y su odisea por sobreponerse a la inmundicia moral de los demás logra transmitir algo de interés. Sólo por la simpatía de estos caracteres la película resulta soportable. Por lo demás, siguiendo un camino tan andado no puede haber sorpresas, con lo que aburre bastante, y con tanto forzar las emociones termina resultando un relato demasiado artificial, con lo que la proyección resulta distante, fría.

Y para rematar, el final es confuso, parece que ha terminado todo, que han eliminado a los individuos extremistas de ambas sociedades y pueden empezar a cambiar la situación para bien… pero como no podemos tener un final feliz, que hay que enlazar con la saga original, nos cuelan que vienen tropas de refuerzo y de repente César dice que habrá guerra… ¿Pero no acabas de liarla parda para evitarla? ¿Por qué ahora que encuentras puntos en común con los humanos te cambias de bando? No se nos muestra que esos refuerzos sean hostiles ni que los protagonistas humanos sean incapaces de hacerles entender que los simios ya no son una amenaza. Sencillamente César se rinde justo cuando ha andado la parte más difícil. O eso me pareció entender, porque el cierre es un apresurado, caótico y también anticlimático.

Me sorprenden las buenas críticas que tiene. Ha sido recibida como una cinta comercial inteligente y que no se vende a la acción superficial, sino que cuida el guion. Pues yo no veo eso, veo lo mismo de siempre. Clichés en fila, acción exagerada. Se nota muy pronto que saben que la historia no tenía mucho ritmo, porque tiran de billetera para lograr un aspecto visual que impresione, y cuando llega la acción intentan estar al nivel de las grandes superproducciones veraniegas. Pero no sale bien la cosa, porque si trata sobre una lucha ética y de egos que acaba con el enfrentamiento de los dos líderes de cada bando no puedes montar una montaña rusa como la que montan, donde cualquier situación se exagera con grúas derrumbándose, edificios explotando, grandes panorámicas y mucho ruido. De nada sirve que los efectos especiales y sonoros sean magníficos, porque si se usan de forma sensacionalista pierden su sentido, saben a trampa. Si el conflicto entre esos líderes era endeble, refuérzalo con diálogos y giros inteligentes, no con fuegos artificiales que disipen aún más su escasa fuerza.

La pena es que la puesta en escena es de muy buen nivel, deslumbrante de hecho. Los simios digitales son sencillamente perfectos, no se sabe si en algún momento usan muñecos o animales reales, porque se fusiona todo de maravilla. La recreación de ambas ciudades también es impecable. Pero sobre todo destaca la firme dirección de Matt Reeves, demostrando ser un artesano como ya pocos se ven. Sólida (sin altibajos, sin recursos baratos como la habitual cámara en mano para esconder la falta de visión y dominio de la escena), sobria e inteligente (cámara siempre apoyada, planos largos y pausados que dejan a la escena expresarse por sí sola), virtuosa (secuencias y planos magníficos en cantidad: el fuego, el tanque)… Pero como decía, le falta algo de comedimiento. Quizá fuera por presión de los productores para acercarse más al taquillazo veraniego que deseaban, pero lo ampuloso se convierte en excesivo, sobre todo en el clímax final, dejando la sensación de que la puesta en escena absorbe al endeble guion. Otro detalle mejorable es que le hubiera venido muy bien una banda sonora con más expresividad y pegada, Michael Giacchino no ha estado tan inspirado como otras veces.

En conclusión, por mucho que intente disimularlo, El amanecer del planeta de los simios es un título comercial más, aparatoso por fuera, simple por dentro. Aunque lo vendan de otra forma indudablemente buscaban una historia facilona y directa con la que atraer al público fácil, y lo han conseguido, porque es un gran éxito de taquilla. Pero como indicaba, también la crítica se ha volcado en ella, algo que no logro entender. Si este relato tan superficial y predecible es sinónimo de calidad, apaga y vámonos.

Ver también:
El origen del planeta de los simios (2011)
-> El amanecer del planeta de los simios (2014)
La guerra del planeta de los simios (2017)

Lobezno: Inmortal


The Wolverine, 2013, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: James Mangold.
Guion: Mark Bomback, Scott Frank.
Actores: Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Hiroyuki Sanada, Svetlana Khodchenkova, Brian Tee.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Fuera de las escenas de acción, visualmente cumple bastante bien.
Lo peor: Simple, aburrida, y no parece una película de superhéroes.

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Decir que no parece una película de superhéroes se podría considerar un cumplido si se entiende que por ello no abusa de los clichés del género, pero me temo que se va al otro extremo: los superhéroes están metidos con calzador en un thriller muy trillado. El empresario que se jubila, la pelea por el trono entre los hijos, los contactos políticos y mafiosos, el romance… Nada sorprende, todo se desarrolla de la forma más previsible y simple posible.

Víbora es como si se incluyera por cumplir el cupo, no transmite sensación alguna, es como si no estuviera. Lobezno no parece Lobezno. Apagado, sin el estilo arisco de costumbre que tan simpático y gracioso resultaba, es un rol poco sustancioso que va de acá para allá sin que se sepa por qué hace lo que hace; es decir, no se justifican sus acciones: repite mucho que no quiere estar ahí pero se apunta a todo… Odio este tipo de protagonistas con personalidad indefinida. La vidente que lo acompaña es más interesante, pero no se le saca mucho partido. Ya no hay más mutantes, y el resto de personajes son clichés de lo más vulgares.

La chica tiene un pase porque la actriz elegida cumple bien en el físico y en la interpretación como joven tímida a la que hay que proteger (resulta encantadora y dulce), pero precisamente eso la hace incongruente respecto a la trama donde la sumergen: esta niñita no cuela como empresaria candidata a dirigir la compañía más grande del país. Además, el romance con Lobezno es muy facilón y falto de interés. El hermano malvado es insoportable, por típico y predecible, y el villano no despierta mucho interés, pues aunque su objetivo se trabaja bastante no tiene presencia ni carisma como para dejar huella; quizá también es que Magneto ha puesto el listón muy alto, o que el desenlace en plan monstruo final de videojuego no sorprende lo más mínimo.

Lo mejor que puedo decir es que la puesta en escena es muy correcta. En manos de un artesano como James Mangold (Copland, El tren de las 3:10) Japón luce bien, el tempo narrativo es fluido a pesar de que no hay un guion consistente detrás, y en líneas generales la película entra sin problemas a pesar de su larga duración, aunque al final te quedes con cara de no haber visto nada. Pero por esa sobriedad también se queda corta. De nuevo, no parece una cinta de superhéroes. Las escenas de acción son bastante normalitas: peleas a puñetazos y espadas nada impactantes, con coreografías muy básicas y un montaje mejorable. La secuencia más espectacular tampoco logra un aprobado: la parte del tren está puesta ahí claramente porque hay que cumplir con el género y porque veían que la cinta se venía abajo en este tramo; resulta tan aparatosa e intrascendente como injustificada.

Además, los efectos especiales, para los pocos que hay, no lucen nada, de hecho, son reguleros. En un principio parecía que apostaban por la acción tradicional, pero pronto se ven trucajes digitales mediocres por todas partes. La parte del tren es bastante floja en lo visual, pero es que incluso escenas simples de tiroteos están llenas de pantallas de fondo y extras añadidos cutremente: qué mal queda la gente superpuesta en los tejados. Cada vez se dejan más cosas al ordenador, supuestamente ahorrando dinero y esfuerzo pero perdiendo verosimilitud y espectacularidad. El colmo del absurdo está en la cama adaptable del empresario: ¿de verdad aporta algo esa chorrada de efecto digital?

Lobezno: Inmortal como thriller es uno del montón, nada destacable. Como aventura de superhéroes resulta confusa, porque la mezcla con el anterior género no funciona, no termina de llevar a nada no ya nuevo, sino simplemente atractivo. Y además es monótona y aburrida. Resulta menos sustanciosa y entretenida que X-Men Orígenes: Lobezno, que tampoco era gran cosa.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
-> Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)