El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Mathew Modine. Bruno Bichir

Sicario: El día del soldado


Sicario: Day of the Soldad, 2018, EE.UU.
Género: Suspense, acción.
Duración: 122 min.
Dirección: Stefano Sollima.
Guion: Taylor Sheridan.
Actores: Josh Brolin, Benicio del Toro, Isabella Moner, Catherine Keener, Manuel García-Rulfo, Jeffrey Donovan, Shea Whigham, Mathew Modine. Bruno Bichir, David Catañeda.
Música: Hildur Guðnadóttir.

Valoración:
Lo mejor: Más consistente en el argumento y con personajes mejor desarrollados.
Lo peor: Pero algo menos impactante en lo audiovisual. También tira de sensacionalismo más de la cuenta.
Mejores momentos: El tiroteo al convoy.

* * * * * * * * *

Sicario fue una rara avis, un thriller adulto en una época en que estos brillan por su ausencia, pues las majors no se atreven a hacerlos, ya ni para las campañas de premios, que centran en gestas de superación personal y dramas de época prefabricados, y menos en una taquilla que esas mismas compañías han saturado de series clónicas, remakes y adaptaciones en su mayoría sin alma y destinadas para todo el rango de público posible. Pero más raro fue que tuviera éxito (teniendo en cuenta su categoría y presupuesto, fue bastante rentable) y cosechara tan buenas críticas. Porque objetivamente no era para tanto, así que su impacto obedece más a su estilo visual tan potente y a la ausencia de propuestas del estilo.

No tardó en hablarse de una secuela centrada en el personaje de Benicio del Toro, aunque al final también han contado con Josh Brolin como coprotagonista. Aunque el guion corre a cuenta de Taylor Sheridan de nuevo (entre medio escribió la estupenda Comanchería), el director Denis Villeneuve no se interesó por el proyecto y este recayó en el italiano Stefano Sollima, que inicia su andadura internacional en cines tras dejar huella en media Europa con las reconocidas series Roma criminal (2008) y Gomorra (2014). Quien no repite, debido a su inesperado y trágico fallecimiento, es el músico Jóhann Jóhannsson; lo sustituye su colaborador, Hildur Guðnadóttir, con una partitura efectiva pero no impresionante.

El estilo, el escenario, el ambiente son los mismos, y el argumento tiene bastante puntos en común, así que es evidente que no han querido correr riesgos. Pero también se esfuerzan para que no deje la sensación de ser una facilona repetición de la jugada. Tenemos una incursión en caravana a Méjico que acojona y acaba con otro tiroteo sobrecogedor, pero a partir de ahí la historia que viven los personajes principales es más variada. Ya no pueden sorprendernos con un complot de la CIA (que dicho sea de paso, tampoco lo hacía entonces, por previsible), así que lo que hacen es ponernos ante un plan que sale mal, de forma que Alejandro (Del Toro) acaba perdido entre fronteras y cárteles sobreviviendo con una chiquilla secuestrada (Isabela Moner), hija de uno de los narcos, y Matt Graver (Brolin) lidia con una cadena de mando que trata de lavarse las manos del pifostio que se ha montado. También se agradece que profundicen en la personalidad y vida de Alejandro, que en la primera parte aunque intrigante resultaba un personaje un tanto artificial. Pero ya que estaban podían haberlo hecho con Graver también, que es otra figura muy atractiva que podía ser explotada mejor.

Esa incertidumbre por el futuro de los protagonistas te mantiene expectante en todo momento por cómo saldrán adelante y qué nuevos retos enfrentarán. En la primera parte la tensión se mantenía más por la extraordinaria labor de Villeneuve tras las cámaras que por el guion, pues incluso contando con algún giro rebuscado la historia se veía venir de lejos. A cambio, Sollima está un peldaño por debajo a la hora de darle intensidad en algunos tramos (algunas secuencias las estira más de la cuenta), pero eso no significa que haga un mal trabajo. Aparte de mantener la expectación constante logra algunas secuencias que te ponen nervioso y otras espectaculares. Cabe destacar que el tiroteo central es magnífico, la perspectiva del incidente desde la niña nos sumerge de lleno en el caos.

Por otro lado, me temo que el sensacionalismo se mantiene. La propuesta torna un cariz demasiado exagerado a veces. El plan de nuevo es digno de una de acción rebuscada de los ochenta (Stallone, Schwarzenegger) más que de un thriller que pretender ir de serio, y hay situaciones muy pasadas de rosca, como la ejecución. También cabe señalar que en el intento de ampliar miras se han dispersado un poco: toda la subtrama del adolescente que va camino de sicario queda demasiado descolgada, deberían haberla resumido mejor o construido un personaje mucho más llamativo para que no produzca un bajón de interés cada vez que aparece.

Es difícil mantener al espectador enganchado y tenso todo el metraje y conseguir además un buen espectáculo con un thriller tan contenido en ritmo y argumento (no es una intriga densa y trepidante a lo InfiltradosMartin Scorsese, 2006-), y repetir la fórmula tenía todas las de sumar el factor desgaste, pero El día del soldado ha estado a la altura de la primera parte, resultando otro título de intriga y acción más que digno.

Anuncios