El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Mia Drake

Slumdog Millionaire


Slumdog Millionarie, 2008, Reino Unido.
Género: Drama.
Duración: 120 min.
Dirección: Danny Boyle.
Guion: Simon Beaufoy, Vikas Swarup (novela).
Actores: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Saurabh Shukla, Mia Drake, Rajendranath Zutshi, Rubina Ali, Ayush Mahesh Khedekar.
Música: A. R. Rahman.

Valoración:
Lo mejor: Aunque sólo sirvan para vacilar, la cantidad de recursos del director.
Lo peor: Indescriptiblemente pretenciosa y artificiosa, además de sobrevalorada.

* * * * * * * * *

No me despertaba buenas sensaciones por su estilo (el parecido con la infumable Ciudad de Dios, una de las cintas más sobrevaloradas de la historia, es notable) ni por su repercusión (es la película mimada del año, esa que parece obligatorio ir a ver porque es buena), pero finalmente me esforcé en verla por curiosidad, porque como cinéfilo me gusta conocer qué ha sido considerado de lo mejor del año, no porque me produjera verdadero interés. El resultado es más o menos como lo esperaba: a pesar de sus excelentes críticas no es nada más que un enredo pseudo artístico construido con tantos efectismos visuales que la historia se diluye casi por completo, lo que se traduce en una cinta artificiosa pero hueca.

El relato de supervivencia de los críos está bien y podría haber dado para una gran historia de superación personal paralela a una descripción de las miserias de los países tercermundistas, pero es adornado con engañabobos muy evidentes, con tramas de cuento de hadas demasiado edulcoradas y numerosos giros que claramente buscan la conexión fácil con el espectador, molar con escenitas chulas, por decirlo de forma coloquial. Vamos, que esa narración excesivamente rebuscada evidentemente no está hecha para contar la historia de manera que se le saque más partido y profundidad, sino para resultar más efectista y llamativa, y en el proceso la historia pierde toda intensidad, va y viene demasiado con anécdotas que aportan muy poco, buscando descaradamente la sonrisa y la emoción fácil. Además toda crítica social que se puede intuir se queda en la superficie, en unas cuantas escenas espectaculares pero banales (por no decir que los niños fueron utilizados para la película y luego devueltos a sus miserables vidas de prodecencia, demostrando una vez más la hipocresía del Primer Mundo). Así pues, da la sensación de que en muchos tramos no se está contando nada tangible, de hecho, tanto durante la proyección como al final de la misma me pregunté cuál era la trama principal, si su idea central no es más que una excusa para soltar unas cuantas ideas y curiosidades en teoría atractivas y vacilar con trucos narrativos y con la puesta en escena, es decir, si no es más un videoclip que una película.

La realización obviamente está acorde con el contenido. Hay que decir que el director Danny Boyle, a pesar de su mediocre pero increíblemente sobrevalorada carrera (ni su más famosa, Trainspotting, pasa de ser simplemente una película curiosa, y no digamos ya las alabadas pero mediocres Sunshine o 28 días después), posee gran técnica y sabe manejar multitud de recursos, pero los usa más para embelesar con un aspecto visual abarrotado que para dar la forma correcta a la narración (aunque bueno, podría decirse que saber venderse también es otra cualidad). La puesta en escena es colorista, vanidosa, y hasta me atrevería a decir narcisista; está llena de trucos rebuscados, triquiñuelas y vaciles varios que son soltados aquí y allá sin motivos claros. Huelga decir que la fotografía y el montaje están a la altura de lo necesitado (aparatosos, frenéticos), pero visto lo visto no sé si es digno de elogio. En la parte actoral los intérpretes cumplen bastante bien, incluso los críos. Y la selección musical es muy interesante y completa y adorna (de nuevo: adorna más que aporta algo realmente necesario) bastante bien.

En resumen, Slumdog Millionaire es una película pretenciosa y artificiosa hasta límites indescriptibles. Tan rebuscada y exagerada, con casualidades tan ridículas (la de vueltas absurdas que se da para cada respuesta del programa) que constantemente me preguntaba: ¿y esto ahora a qué viene? Por más alabanzas que hayan vertido en ella no es más que un entretenimiento pasajero, demasiado tramposo pero muy fácil de ver. Fue incomprensiblemente aclamada por la crítica, de hecho, en un giro insólito los Óscars, en otro año vergonzoso, se rindieron ante ella a pesar de que en un principio está bastante alejada de sus cánones (será que la simpática historia de superación personal les llegó a pesar de sus rebuscados adornos). Y es perfecta para el público actual, que se deja engañar por unos cuantos artificios, por un envoltorio vistoso y saturado, aunque no haya nada en su interior.