El Criticón

Opinión de cine y música

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La cumbre escarlata


Crimson Peak, 2015, EE.UU.
Género: Suspense, fantasía.
Duración: 119 min.
Dirección: Guillermo del Toro.
Guion: Guillermo del Toro, Matthew Robbins.
Actores: Mia Wasikowska, Jessica Chastain, Tom Hiddleston, Charlie Hunnam, Jim Beaver, Burn Gorman, Leslie Hope.
Música: Fernando Velázquez.

Valoración:
Lo mejor: El decorado de la casa no está mal. Los actores escogidos son llamativos.
Lo peor: El acabado visual no sorprende como se esperaba. El guion es lastimero. La película resultante es simple, predecible y muy aburrida.

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No esperaba gran cosa a tenor de las tibias críticas, pero tampoco que me decepcionara de semejante manera. Ni siquiera su acabado visual resulta arrebatador como tanto se prometía. Sí, las obsesiones de Del Toro de sobrecargar el escenario ofrecen un entorno interesante gracias al buen trabajo de diseño de producción, pero el realizador no le saca el partido que podría. La fotografía es rutinaria y la iluminación bastante floja, con unos tonos verde azulados muy falsos, con lo que parece más bien un telefilme poco inspirado. Planos que jueguen con acierto con lo hermoso y lo sobrecogedor hay pocos, muy pocos. La escena final en la nieve es la única que me impresionó. En cambio muchas partes cruciales fracasan estrepitosamente: esos fantasmas de plastilina y sin sentido en la trama dan más bien pena.

El relato en sí tampoco consigue despertar el más mínimo interés, no digamos ya fascinación como supongo se pretendía. Si la dirección es apática, el guion resulta superficial, plano. La narración avanza sin ritmo ni fuerza, y también sin contenido, con lo que aburre, y aburre, y aburre cada vez más. No hay ninguna atmósfera en la que sumergirse, y termina sin saberse sin es drama, thriller o terror. Los caracteres son un esbozo, no se expone motivación alguna ni se explican acciones poco claras, como el supuesto enamoramiento de la chica, que la ponen como inteligente y luego resulta ser muy cortita, o que acepte vivir en una casa en ruinas. En cuanto los caracteres son presentados se ve venir todo acontecimiento, porque además de básica y sin garra, ni en los momentos cumbre la trama es capaz de esquivar su simpleza y previsibilidad, como la llegada del héroe en el último momento.

Conforme van llegando los supuestos momentos álgidos el ritmo termina de perder el poco fuelle que tenía, la escasa tensión va desapareciendo (se supone que la chica no tiene escapatoria, pero no sufres intriga ni interés alguno por su destino), y para rematar los agujeros de guion hacen acto de presencia. Ese pueblo donde ven ir jovencitas a la mansión cada poco tiempo y ni una vuelve, pero les da igual. Ese giro final en que uno de los implicados ve por fin ve la luz pero en vez de ir todos a por la loca, que son varios y van armados, apuñala a uno de sus aliados para “disimular”. Así, si no fuera por la última escena en la nieve, el desenlace habría sido ridículo.

La pena es que en estas condiciones se desperdicia un reparto de grandes talentos: la joven Mia Wasikowska (que se está quedando encasillada en papeles de época), Jessica Chastain, Tom Hiddleston y Charlie Hunnam no logran sacar nada de sus inertes roles. Otra cuestión es qué ha hecho Guillermo del Toro para despertar una fascinación equiparable a la de Tim Burton en sus mejores momentos, porque no ha hecho ni una película buena.

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Tracks (El viaje de tu vida)


Tracks, 2014, Australia.
Género: Drama, aventuras.
Duración: 112 min.
Dirección: John Curran.
Guion: Marion Nelson, Robyn Davidson (novela).
Actores: Mia Wasikowska, Adam Driver.
Música: Garth Stevenson.

Valoración:
Lo mejor: Buena mezcla de aventura e introspección.
Lo peor: Falta de rumbo claro en ocasiones.

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Una joven de la Australia rural decide cruzarse medio continente como viaje espiritual para desconectar de un mundo donde no encaja y encontrar paz interior. A lo largo de su aventura, tanto en flashbacks como en la evolución de su estado de ánimo según las situaciones que va viviendo, se nos van explicando poco a poco algunas de las razones que la empujaron a realizar tal empresa. Eso sí, no he leído la novela que escribió para contar su historia, así que no sé si la película es fiel a sus vivencias y pensamientos.

Hay partes que no por conocidas son menos intensas, de hecho son la vida misma, como la tragedia familiar que la aflige, o la pérdida de otro ser querido durante la odisea (este momento es muy duro). Hay otras que no se ven venir tanto y dan para alguna buena reflexión, como ver su búsqueda de soledad perturbada por la prensa cuando su viaje se convierte en algo famoso. Por ejemplo los turistas pidiendo fotos como si fuera un animal nos recuerda que hacemos eso con aborígenes de todo el mundo, y la obsesión de los periodistas por la historia del momento cuestiona los márgenes de la intimidad.

Pero son reflexiones paralelas. El relato se centra en las contingencias del viaje, los descubrimientos que va haciendo tanto del mundo como de sí misma, y por extensión en su maduración personal. La combinación de aventuras con drama intimista ofrece un relato sencillo pero conmovedor, con un personaje central enigmático al que queremos conocer y entender mejor. Mia Wasikoska (a la que descubrí en un papel inolvidable en En terapia) capta bien sus oscilantes estados de ánimo: la melancolía (la visita de los amigos no la recibe muy bien), la determinación (trabajar duro para permitirse el viaje), la pena, la confusión, la felicidad, el orgullo al alcanzar objetivos, etc.

Los desiertos de Australia no son un paisaje muy conocido en el resto del mundo, lo que le confiere bastante exotismo a la aventura. No hay lo que se dice gran épica, porque tira más por la introspección, pero la dirección de John Curran no desaprovecha el escenario, potenciando una fotografía no especialmente ambiciosa pero sí llena de planos atractivos. La música es sencilla pero muy bien medida, de hecho, resulta esencial en muchos momentos.

Le falta algo de pegada, algo que la haga más recordable, y en algunos tramos parece que le cuesta ir hacia algo concreto, pero también es cierto que con una historia tan sencilla era difícil lograr algo más llamativo, y el resultado es bastante interesante.