El Criticón

Opinión de cine y música

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Godzilla: Rey de los monstruos


Godzilla: King of the Monsters, 2019, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 132 min.
Dirección: Michael Dougherty.
Guion: Michael Dougherty, Zach Shields, Max Borenstein.
Actores: Kyle Chandler, Vera Farmiga, Millie Bobby Brown, Ken Watanabe, Ziyi Zhang, Bradley Whitford, Sally Hawkins, Charles Dance, Thomas Middleditch, Aisha Hinds, David Strathairn, O’Shea Jackson.
Música: Brear McCreary.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo trepidante. Efectos visuales y sonoros de impresión. Reparto de primer nivel y personajes muy correctos.
Lo peor: La niña es una presencia un poco forzada y da más tumbos de la cuenta. Algunos agujeros de guion y situaciones mal justificadas.

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Me quejé en la primera parte de que el dramón personal metido con calzador rompía el ritmo y el tono, que debían haberse centrado más en las aventuras de los soldados y otros implicados en el lío con Godzilla en vez de salirse por la tangente con topicazos tan tontos. Esta nueva entrega mejora en ese aspecto, dando como resultado un hilo conductor más claro y unos protagonistas que en todo momento están haciendo cosas relacionadas con el conflicto central.

Sin llegar a resultar deslumbrante y teniendo algunos bajones, el repertorio de personajes es bastante interesante, tanto por el estupendo reparto elegido como porque se alejan de los arquetipos de siempre, resultando superior a la media en el cine de acción contemporáneo. Kyle Chandler es un valor seguro, y compone un líder creíble, lejos del cliché cansino de genio infalible que suele verse en el género. Como punto de partida de su arco tenemos dramático el típico trauma familiar, pero no engulle al personaje ni se ahoga en ñoñerías, y su evolución es sencilla pero está bien hilada. Vera Farmiga tiene un rol sorprendentemente ambiguo que sólo desmerece un poco porque en el tercer acto no saben muy bien como cerrar su historia; la tonta escena en que no corre cuando debe para así sufrir más peligros y el intento de redención de rigor no están a la altura. Ken Watanabe ya no aparece solamente para soltar frases explicativas, aporta algo más de vidilla al conjunto. Bradley Whitford es otro placer de ver, y más en un secundario tan simpático. Y hay numerosos técnicos y soldados metidos siempre en todo embrollo aportando su granito de arena, de forma que no parecen extras sin alma ni que lo resuelven todo unos protagonistas más cercanos a superhéroes.

No funcionan tan bien Charles Dance, que tiene un villano algo justo, porque es más bien el catalizador de la catástrofe y el actor no se esfuerza mucho, ni la doctora encarnada por Sally Hawkins, que pasa sin pena ni gloria, tanto que ni recordaba que salía en la primera parte junto a Watanabe hasta que vi los créditos de ambas para hacer la crítica.

Da la impresión de que Millie Bobby Brown causó tan buenas impresiones en Stranger Things (2016) que o consiguió algún padrino con poder o todo el mundo se pega por ella, porque parece un poco ajena a la película, como incluida para exprimir su éxito. Al menos, la chica tiene un talento y una simpatía que salvan bastante su forzada presencia, y como indicaba, la historia familiar está bien relacionada con la trama, va al grano sin atascarse en sentimentalismos de baratillo. Inicialmente cabe preguntarse qué hace en un sitio secreto donde se realizan pruebas peligrosas, pero bueno, está claro que la madre no está muy sana. Sólo en el último acto patinan con ella, pues fuerzan su presencia en el caos: ¿esta joven tan inteligente y resolutiva se queda a esperar a los monstruos?, ¿y por qué la encuentran entre los escombros sin respirar, como ahogada, si no estaba bajo el agua?

Estos agujeros no son los únicos, parece que al guion le ha faltado un último repaso que diera más coherencia y disimulara mejor las situaciones desarrolladas a conveniencia de los escritores. Qué absurdo resulta que todos los protagonistas vayan en el helicóptero final de rescate, en vez de estar en la nave nodriza u otro lugar seguro como hasta ahora, todo para tener un plano final molón. El suicidio de un personaje resulta muy artificial, todo falla porque sí para que haya que enviar a alguien… y no envían a ningún marine entrenado; lo mismo cuando otro personaje principal tiene que ir al hangar a solucionar problemas para los que no está cualificado, cayendo momentáneamente en ese cliché del héroe que vale para todo; y además, esta escena no sé a qué viene, son minutos perdidos. Aparte, los reiterativos chistes sobre el apareamiento de las criaturas son vergonzosos.

De nuevo los productores han arriesgado al elegir un director con poca experiencia para ponerlo al frente superproducción mastodóntica, pero en este caso también destaca que ha tenido una carrera muy irregular como escritor: de X-Men 2 (2003) pasó a Superman Returns (2006) y títulos de terror cutre (donde se estrenó tras las cámaras) hasta acabar en X-Men: Apocalipsis (2016). Y de nuevo han acertado. Michael Dougherty halla un buen equilibrio entre el espectáculo, el desarrollo de la trama, el arco dramático de los personajes y, lo más importante, es capaz de conseguir que una premisa descabellada parezca lógica y ni la situación más exagerada te saque de la proyección.

La amplia diversidad de escenarios se va sucediendo con naturalidad, sin sensación de que las cosas van pasando porque sí como en muchas otras del género. El ritmo es fluido cuando no trepidante, y en lo audiovisual resulta un espectáculo asombroso. Los efectos especiales son magníficos y los utiliza de maravilla, y aunque quizá hay demasiadas escenas en oscuridad y lluvia para facilitar el trabajo con lo digital, sólo le pondría pegas a la pelea en la Antártida, muy oscura y poco original. Los efectos sonoros son impecables, en un buen equipo casero o cine resultan sobrecogedores.

Tras el listón tan alto que dejó Alexandre Desplat en la banda sonora de Godzilla pensé que no volveríamos a escuchar nada semejante a menos que volvieran a contratarlo; de hecho, la labor de Henry Jackman en Kong: La Isla Calavera fue muy flojita. Pero han tenido buen ojo con Brear McCreary, quien deslumbró con su presentación en Battlestar Galactica (2004): compone una colosal obra de acción, con homenajes magníficos al Gojira de Akira Ifukube que marcó el tono en la serie japonesa en los capítulos principales.

Otro aspecto destacable es que este episodio asienta muy bien un universo mitológico particular, pues en el primero no parecía realmente que buscaran crear una serie. El origen de las criaturas, las civilizaciones antiguas, las organizaciones que luchan contra ellas o intentan adaptarse… Da la sensación de que han asentado unas buenas bases desde las que podrán hacer secuelas de distinto pelaje si son capaces de mirar más allá de repetitivas luchas de titanes y destrucciones de ciudades. Desde luego Kong: La Isla Calavera, con su propio estilo bastante diferenciado, parece indicar que lo tienen claro.

Les ha faltado pulir los detalles y algo de innovación en el tercer acto para resultar una gran película, pero como cinta de acción sin pretensiones es de lo mejorcito de los últimos años. No entiendo que las críticas la pongan por debajo de la primera parte, es indudablemente más sólida y asombrosa. Aun así, por ahora mantengo a Kong: La Isla Calavera como la más interesante de la serie por tener más personalidad.

Ver también:
Godzilla (2014)
Kong: La Isla Calavera (2017)
-> Godzilla: Rey de los monstruos (2019)

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X-Men: Apocalipsis


X-Men: Apocalypse, 2016, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 144 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Simon Kinberg, Dan Harrys, Michael Dougherty.
Actores: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Oscar Isaac, Rose Byrne, Evan Peters, Josh Helman, Sophie Turner, Tye Sheridan, Lucas Till, Kodi Smit-McPhee, Ben Hardi, Olivia Munn, Alexandra Shipp.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: El reparto, sobre todo los principales.
Lo peor: Es una repetición de todo lo visto. Prometía ser a cambio espectacular, pero se queda lejos de lograrlo.
Errores de continuidad: Se supone que a Rondador Nocturno lo conocen en X-Men 2, pero aquí está perfectamente integrado. Jean y Cíclope no conocían a Lobezno al llegar este en la primera X-Men, y es difícil que el encuentro que tienen aquí lo olvidaran. ¿Y cómo acabó Lobezno ahí si en X-Men: Días del futuro pasado se muestra que Mística lo rescata del fondo del río? ¿No se supone que hasta X-Men: La decisión final Jean Grey desconocía y temía los límites de sus poderes? Y supongo que hay más agujeros…

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Para muchos, la saga X-Men parecía agonizar sin remedio tras el cierre fallido de la trilogía original, la denostada X-Men: La decisión final, y las dos aventuras en solitario de Lobezno (I y II), prometedoras pero una vez vistas bastante insatisfactorias. Bryan Singer, quien diera vida a la adaptación de los cómics en la gran pantalla, era de los primeros en mostrarse decepcionado con el camino que llevaba, y se esforzó por darle nueva vida escribiendo el guion de X-Men: Primera generación, que remató sabiamente el director Matthew Vaughn, donde con el sencillo truco de ir a la juventud de los mutantes recuperaron la esencia intacta. Pero parece ser que seguía teniendo una espina clavada: darle un cierre digno a los mutantes adultos. Y se montó una difícil mezcla de ambas líneas temporales, X-Men: Días del futuro pasado. A tenor de su gran éxito, al público no pareció importarle que con cualquier excusa pudieran resucitar y matar personajes y rehacer tramas, además de volver toda la línea temporal muy confusa y llena de agujeros, pero a mí, aunque la película no estuvo nada mal, me pareció un jaleo innecesario y hubiera preferido que siguieran la serie exclusivamente con los nuevos protagonistas. Apocalipsis parecía volver a encarrillar las cosas, anunciando además una historia de gran épica al poner como villano al mutante más poderoso de los cómics. Pero Singer parece haberse dejado las neuronas en cuadrar la combinación de las dos líneas, y al retomar una en solitario ha mostrado un notable desgaste de ideas.

El problema más patente de esta entrega es que no ofrece nada nuevo. La temática clásica de aceptación de los mutantes está demasiado enquistada, no es capaz de darle nueva vida, o tan siquiera de probar a arriesgarse con una historia distinta. Y eso a pesar de que con el argumento elegido podía haberla dejado de lado para ir directamente a la acción, pero se empeña en incluir las escenas y clichés de rigor recalcando excesivamente la más que conocida posición de los tres bandos: Xavier, Magneto y gobiernos (curiosamente, nunca se habla de qué opina el pueblo llano de todo el tema).

Pero la falta de novedades se nota más en el agotamiento de los protagonistas. Todos ofrecen la misma historia personal que hemos visto en toda la serie, y más concretamente reviven situaciones que no se diferencian en nada de los dos capítulos previos. Xavier se limita a ser el buenazo que quiere integración y sacar adelante el colegio, pero a la hora de la verdad nunca vemos si los eventos de cada película dejan repercusiones o cambian las cosas, siempre se hace un reset sin más. Mística continúa buscando un hogar dando vueltas sin rumbo concreto por el mundo, para regresar al embrollo actual sin motivaciones claras; ¿en diez años no ha encontrado nada en lo que centrarse? Y sobre todo, Erik salta de la luz a la oscuridad según la tragedia familiar y el enemigo que amenace a los mutantes de turno. ¿En serio tenemos que ver otra vez a Magneto llorando, volviéndose contra los humanos, uniéndose a Xavier en la lucha (con los típicos roces iniciales y colegueo final), para luego irse otra vez? ¿Pero va a ser malo de verdad alguna vez? Menos mal que los actores (Lawrence, Fassbender, McAvoy) los realzan con interpretaciones muy entusiastas, porque si no vaya aburrimiento de protagonistas, cuando antes eran muy atractivos y resultaba fácil emocionarse con sus aventuras.

Los secundarios tampoco funcionan como podrían. Hay muchos personajes y Singer se obsesiona con darle una presentación completa a cada uno, con lo que el lanzamiento de la trama se posterga demasiado en secuencias que deberían ser mucho más imaginativas e intensas, porque lo que cuentan se ve venir o lo conocemos: el quién es quién, que Jean y Scott se liarán, que unos se unirán a Xavier y otros a los oponentes, que Lobezno se escapará del coronel Stryker… Hasta los que tiene ya presentados, como Peter (Mercurio), caen en ese círculo vicioso: ¡la misma escena-videoclip de la cinta anterior! ¿En serio? Por suerte, este grupo de jóvenes despierta la simpatía justa como para que se lleve bien la falta de rumbo claro, con la excepción de Moira, que es un pequeño desastre: ¿qué pinta en la narración? Pero de resultar lo justo de interesantes a deslumbrar, a dejar huella, hay un trecho muy grande. Si al final todos o al menos varios protagonistas avanzaran algo o se unieran dando un clímax que los exprimiera bien, pues quizá tanta exposición regulera se hubiera pasado un poco por alto, en plan “era necesario poner ciertas bases, aunque no fueran muy llamativas”. Pero me temo que también descuida mucho las transiciones y los desenlaces: cada uno tendrá la típica revelación en que acepte sus poderes y elija bando, pero sin avanzar realmente en su historia personal.

La psique de Tormenta no llega a abordarse a pesar del tiempo que ocupa. La de Mariposa Mental mejor no hablamos, sólo está para cumplir el cupo de enemigos, que no llegaban. Angel lo mismo, y no se sabe por qué Apocalipsis elige un mutante tan birria. Rondador aparece prácticamente en cada plano pero no se sabe nada de su vida y pensamientos. Bestia no avanza en ningún sentido, se ha relegado a relleno también. Scott y Jean qué hacen aparte de acercarse un poco el uno al otro; bueno, ella repite el clímax de X-Men: La decisión final en modo ligero, pero es lo mismo, es no aportar nada. Los peores parados son de nuevo los más relevantes. Con Peter parece que el realizador va a hacerlo avanzar en su drama (decirle a Erik que es su hijo) pero se lo guarda negligentemente para otra entrega. A esto se le suma el ciclo no repetitivo, sino ya cansino, de Erik. ¿Para qué sumerges a ambos en una tragedia de familias, de pérdida y búsqueda, si no los vas a llevar a una conclusión? Xavier sigue inmóvil, como si cumplir con lo de la calvicie fuera suficiente para señalar alguna supuesta evolución. Mística cada vez es más buena; fijo que se convertirá en la chunga de la primera X-Men en el último momento del último episodio en un giro trágico que la empuje al mal camino; igual ocurrirá con Magneto, supongo, porque Singer parece haberse inclinado por la fórmula blanda del cine comercial actual (Marvel a la cabeza): los protagonistas no pueden ser malvados, sólo llevados momentáneamente hacia la locura. Y para rematar, el conflicto con Apocalipsis se desarrolla de la forma más predecible posible. Este súper invencible villano (que quiere que lo adoren como a un dios pero en vez de mostrar grandeza lo destruye todo… que me lo expliquen) será derrotado por la esperable combinación de todos los poderes y el deus ex machina que se veía venir de lejos.

El otro gran problema es que ni si quiera da la talla como espectáculo. El ritmo aletargado y sin savia, las partes de acción poco inspiradas, y un aspecto visual que no cumple como debería, conforman una superproducción que parece haber costado la mitad de lo que dicen (178 millones de dólares). Los efectos de destrucción de ciudades no son nuevos ni se utilizan en elaboradas secuencias de acción, con lo que no impresionan lo más mínimo; se quedan a años luz de Transformers y Los Vengadores, la competencia más directa. Y en muchos momentos lo digital se nota demasiado: el campo de concentración o la reconstrucción de la mansión parecen un videojuego (por cierto, menudos conocimientos de arquitectura tienen los mutantes), y a veces la integración de actores con fondos añadidos en postproducción, como la escena de Apocalipsis usando a Xavier en el desierto, dan vergüenza ajena. Los robots y el estadio de Días del futuro pasado pasado quizá no sorprendían, pero al menos su acabado era imponente. Primera generación tampoco era impactante en lo visual, pero se suplía con una historia y unos personajes estupendos.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
-> X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)

Superman Returns


Superman Returns, 2006, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 154 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Dan Harris, Michael Dougherty.
Actores: Brandon Routh, Kate Bosworth, Kevin Spacey, Fran Langella, James Mardsen, Parker Posey.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: La monumental banda sonora. Los efectos sonoros. La recreación del yate de Luthor.
Lo peor: Personajes vacíos, interpretaciones sin carisma, trama lineal y sin sustancia, efectos especiales y escenas de acción no a la altura del presupuesto… Como parte de la serie no aporta nada, como película independiente es mediocre.
La pregunta: En los mapas, Metrópolis aparece ubicada donde Nueva York. ¿Entonces Nueva York no existe en este universo?

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No sé cuántos años se han tirado tratando de resucitar la serie Superman, pero sí que tuvo etapas delirantes, como la versión que estuvo a punto de hacer Tim Burton con… ¡Nicolas Cage como Superman embutido en un traje de luces horteras que ríete tú de la orgía homosexual de los Batman de Joel Schumacher! Tras tanto cambio de guionista, director y pruebas de rodaje infructuosas, el gasto se estaba disparando cosa mala, de forma que llegó un momento en que parece que en el estudio se acobardaron y tiraron por lo fácil: rodar una entrega muy conservadora, olvidando la lógica actualización o reinicio y disfrazando de continuación un remake que en realidad quedó malamente disimulado. La jugada no salió del todo mal en la crítica, quizá porque la fórmula tan cercana a la original hizo recordar las emociones vividas con la cinta de Richard Donner (yo no la conocía en su época, pero vista ahora, me parece cutre y tontorrona… como el propio Superman, héroe del que no entiendo su fama). Pero el público no ha sido tan fácil de enganchar: a las nuevas generaciones les ha parecido aburrida, y las viejas se han quejado precisamente de lo poco que se innova. La taquilla refleja el desencanto: 390 millones para un presupuesto descomunal de unos estimados 200 (y algunas fuentes lo elevan a 270), a lo que debes sumar como mínimo 100 más en publicidad y distribución, es un claro fracaso que probablemente haya dado cifras negativas.

La película es floja. Quizá no horrenda, pero apenas vale como espectáculo veraniego de los de disfrutar sin pensar, y como parte de la saga es un quiero y no puedo. Muchos son sus fallos y pocos sus aciertos… de hecho, no tiene ninguno notable más allá de su gran banda sonora y conseguir que dos horas y media de una historia muy pobre, con personajes aburridos y actores inertes, resulte un visionado aceptablemente entretenido, aunque como es obvio no soporta revisionados sin desmoronarse por completo.

Para empezar, lo de mezclar remake y continuación queda muy raro. No tienen reparo alguno en que la historia parta de Superman II, haciendo como si la III y IV no existieran. Vale, dicen que son muy malas, pero a mí también me lo parece la primera, y de todas formas la serie es la serie, o sigues en ella o la reinventas. Y resulta que quieren hacer las dos cosas, porque la venden como un capítulo más pero a la vez intentan modernizarla trasladando la acción a 2006. Pero vamos a ver: ¿estás siguiendo una línea narrativa ambientada a finales de los setenta o no? Porque queda muy confuso y extraño que Superman se vaya cuatro o cinco años pero aparezca en 2006… y toda la gente sigue con la misma edad que en los años setenta. Por si fuera poco, Bryan Singer se empeña no sólo en repetir la misma trama, sino que ofrece un aspecto visual añejo, como tratando de llevarnos a esa época. Así, las oficinas, las calles de Metrópolis y el vestuario tienen un aspecto de hace décadas… pero entre medio hay teléfonos móviles, modernos aviones y lanzaderas espaciales, espectaculares yates…

Como es esperable, al argumento le pesa que es una imitación del primer filme, con lo que resulta muy predecible, pero empeora al no ofrecer un relato con garra y profundidad. Los personajes no tienen savia alguna, y con su recorrido emocional tan limitado no llegan a despertar el interés. El triángulo amoroso de hecho resulta un tanto infantil, y esta escritura tan endeble provoca unos efectos secundarios tronchantes: básicamente las relaciones se resumen en que Lois es una zorrona que se busca un millonario que la mantenga mientras sueña con que vuelva Superman, y este llega en celo y se dedica a llevársela en vuelos para calentarla, sin importarle si rompe la familia. Digno de una historia de amoríos de instituto. El resto de secundarios son puro relleno para cumplir con la saga: flashbacks innecesarios para incluir a la madre (¿alguien se acuerda de ella tras el visionado?) y clichés cansinos con los compañeros de trabajo.

Pero lo que remata el desastre es el fallido casting. Se supone que se las vieron putas para encontrar un actor que pudiera sustituir al icónico Christopher Reeve, pero asombrosamente terminaron cogiendo a un tipo cualquiera por la calle. La falta de experiencia de Brandon Routh es bien patente, con lo que su papel roza la vergüenza ajena. Con Lois tampoco sé qué hicieron, porque parece que también buscaron a propósito una mala actriz: Kate Bosworth. Y supongo que para no desentonar fichan a James Marsden como el novio, sabiendo lo mal que lo hizo en X-Men. El otro problema es la edad, lo que magnifica la pregunta de cómo pudieron cagarla tanto con el reparto. ¿Pero cómo coges a unos niñatos para hacer de unos Clark y Lois supuestamente maduros, que han vivido de todo y tenido hijos? Todo esto termina además con una sorpresa inesperada: el gran Kevin Spacey está muy poco convincente como el loco despiadado de Luthor, pues realiza una interpretación muy apática. La única que convence es Parker Posey como Kitty, la mujer florero de Luthor, quien consigue hacer verosímil un rol difícil: el de secundario cómico tonto.

Sobre otro tema primordial, la relación de Superman con la humanidad, no sacan nada digno de mención. Me da la impresión de que buscaban un tono melancólico, con el héroe encontrándose con que el mundo ya no lo necesita y sintiéndose completamente solo y desubicado. Pero esto se queda en esa sensación, porque no hay una evolución dramática en la historia y el personaje que aborden el tema y lo encaucen hacia alguna parte. El único amago que llegan a mostrar lo resuelven de forma bastante lastimera: Superman se dedica a detener pequeños robos y accidentes de tráfico, como si quiera aparecer en las noticias… Pero las guerras, dictaduras y hambrunas del mundo le importan un pimiento.

Al final, lo único que parece ofrecer la cinta es el enfrentamiento con Lex Luthor, que en un giro simple pero efectivo sale de la cárcel y se hace con una nueva fortuna. Si el resto hubiera ido tan al grano como la presentación de este personaje… Pero me temo que es un momento de lucidez fugaz, porque luego le dedican mucho metraje para exponer cosas muy obvias, y todo con una narración apática, sin ritmo ni escenas de acción de relleno que agilicen las cosas (hay un tiroteo, pero sin interés). Cuando por fin empieza la batalla entre ambos, ha pasado nada más y nada menos que hora y media de proyección… Y el espectáculo no es tan llamativo como para olvidar todas esas tramas insustanciales y esa narrativa aburrida.

Primero, partimos de varios agujeros de guion y de lógica. En plan de Luthor es un sin sentido. ¿Qué espera ganar con una tierra rocosa y yerma? Por no decir que habla de la superioridad tecnológica de los cristales de Krypton para doblegar al mundo, pero lo único que sabe hacer es crecer minerales. Un helicóptero con francotirador, y adiós megalómano. Lo de Superman levantando la inmensa roca es imposible, se clavaría en ella antes si quiera de despegar. La “malaciencia” no acaba ahí, porque la capa agitándose en el espacio como si hubiera aire resulta ridículo. Segundo, las secuencias de acción no son gran cosa. El caos en el yate es lo único llamativo, por ser algo más elaborado y que funciona en lo visual. Por lo demás, en un relato de este superhombre, que permitiría escenas de todo tipo, la falta de imaginación los lleva a basar uno de los clímax principales en el despegue de una avioneta con mar revuelto, una escena de tensión impostada que provoca más bien risa.

Tercero, todo esto se ejecuta con efectos especiales bastante mejorables. La escena del yate y la creación del nuevo continente parecen de otra película, porque su acabado es muy superior al resto. Los efectos por ordenador se quedan cortos, en especial los horribles dobles digitales, y las pantallas de fondo se notan mucho, con lo que las escenas de vuelo dan bastante el cante, y momentos cumbre, como la caída del avión, parecen sacados de finales de los noventa. Es decir, el conjunto no cumple como superproducción. Si te fijas bien se nota que Singer trata de esconder esas carencias, quedando cortes abruptos en el montaje y secuencias que parecen huir de la espectacularidad. Un ejemplo claro es ese momento en que la cámara nos va acercando a la gran roca que levanta Superman, donde esperas que el fluido tráveling acabe llegando al héroe pero de repente hace un forzado cambio de plano para saltar a su careto.

Pero cuidado, porque si has terminado el segmento más intenso alucinado por la falta de pretensiones y las carencias del guion, aún queda como media hora de final insípido. Toda la parte de la falsa muerte y los ineficaces cierres de las historias personales terminan agotando la paciencia de cualquiera. Lo único bueno de la función es tan destacable que queda muy por encima de ella: la monumental banda sonora del poco conocido John Ottman pasó desapercibida por el poco impacto de la película, y es una pena, porque la composición es brillante, ofreciendo una serie de temas de acción vibrantes, algunos con una fuerza épica arrolladora.

Al final, lo mejor de este proyecto fue la charla que dio uno de los guionistas que pasó por él antes de ser descartado, el friki de Kevin Smith, donde aprovechó para poner a caldo las malas artes de los productores que no tienen ni idea de cine y manejan estas producciones de mala manera.

PD: Revisionada en bluray en febrero de 2016, hay que decir que envejece fatal por su trama y estilo anticuados, pero es que ahora los efectos especiales parecen realmente horribles.
PD2: Por lo visto existe un Extended Cut que pasa de 154 a 169 minutos (15 más). ¡Pero si ya le sobra metraje! Quizá incluyan una escena que se sabe que fue rodada: la llegada de Superman a Krypton (¿a qué velocidad viaja?), donde sólo encuentra ruinas.

X-Men 2


X2, 2003, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 133 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Michael Dougherty, Dan Harris, David Bryan Singer, Zal Penn.
Actores: Patrick Stewart, Hugh Jackman, Ian McKellen, Halle Berry, Famke Janssen, James Marsden, Anna Paquin, Rebbeca Romijn, Brian Cox, Alan Cumming, Aaron Stanford, Shawn Ashmore.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes están medianamente bien tratados. La dirección de Bryan Singer.
Lo peor: En el fondo está limitada a la típica historia de buenos contra malos, con final previsible en la guarida del malo. Y como la primera, sabe a poco.
Mejores momentos: La fuga de Magneto. El sacrificio de Jean.
La curiosidad: El compositor John Ottman también se encarga de realizar el montaje.
La frase: ¿Has intentado no ser un mutante?

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Los personajes y una historia decentilla priman sobre el vacuo efectismo de las superproducciones de acción elementales, aunque en el fondo la trama carga con una limitación demasiado habitual en el género, tanto en el cómic como en el cine: todo se limita a la situación de buenos contra malos y a los escenarios habituales, como la guarida del enemigo. Pero lo importante es que la historia esté bien contada y que no se caiga en tópicos ni en un relato demasiado convencional. X2 cumple correctamente pero sin deslumbrar, igual que la primera entrega.

No es fácil mantener un reparto tan amplio con personajes que requieren cierta presencia si se les quiere dar profundidad… y aquí es algo necesario, ya que trata sobre un grupo de superhéroes y no sobre un individuo en solitario. Xavier y Magneto son personajes de gran magnetismo (potenciado por sus intérpretes), y vuelven a ofrecer una estupenda rivalidad y poner en la mesa dilemas éticos bien trabajados. Lobezno no se queda atrás. Su historia pasada genera mucho interés, el villano es imponente, y el recorrido dramático está muy logrado. Los secundarios tienen bien repartida su labor por el metraje y han trabajado bastante bien su psicología, hasta el punto de que algunos en apariencia poco importantes como Pyros y el Hombre de Hielo están bien conseguidos y resulta muy interesante seguir la proyección de ambos. Así pues, es una lástima que tanto la relación entre estos dos jóvenes como el resto de personajes no tuvieran una maduración digna en la tercera entrega.

Sin embargo, en algunos se pueden poner algunos peros. Pícara ha perdido algo de protagonismo, y aunque sigue siendo interesante es una pena que no hayan aprovechado al máximo el personaje del cómic, que obtiene fuerza y capacidad de vuelo de otro mutante. Tormenta no hace mucho más a parte de mostrar sus poderes, aunque por suerte no resulta un personaje vulgar. La relación de Jean Grey con Cíclope (y Lobezno de por medio) es algo muy visto, pero no funciona nada mal, aunque desgraciadamente Cíclope tiene tan poca presencia y carisma (esto es cosa del actor) como en la primera parte. Rondador Nocturno está muy bien introducido, y pese a ser muy secundario se alza como uno de los más interesantes del conjunto gracias también a la buena labor del intérprete y al excelente maquillaje. Por otro lado, la Némesis de Lobezno (Yuriko o Dama Mortal) sólo sirve para las escenas de lucha, casi igual que Mística, quien desde el principio de la saga está convertida en una “chica para todo”. Así, en este capítulo también se echa de menos que Magneto tuviera acompañantes más interesantes.

La historia es un clásico recurrente en lox X-men: los dos bandos (al menos los cabecillas de ambos) se deben unir para combatir a ese mal común representado por la presión del gobierno y la carta blanca que dan a un loco como Stryker (Brian Cox excelente como siempre). La parte en que trabajan juntos está bien lograda, relatando bien los roces y chistes que pueden obtenerse de semejante situación. Lo único que falla, a mi modo de ver, es que todo termina con una típica confrontación en la base enemiga, finalizando esta con su apoteósica destrucción. Al menos tiene el aliciente del sacrificio de Jean, uno de los instantes dramáticos mejor acabados, y del buen hacer del director Bryan Singer, quien alterna con suma eficacia los muchos frentes de la acción que hay en marcha, pues cada protagonista va por su lado. Sin duda, sin un buen director el resultado podría haber sido caótico, confuso. Sólo un desliz encuentro: la lucha entre Lobezno y Yuriko, donde Singer vuelve a experimentar con movimientos de cámara extraños, una especie de evolución del efecto Matrix más alocado. Desentona este intento de modernidad en una cinta acertadamente convencional, pero no es especialmente grave.

La correcta exposición de personajes y de la trama (que resulta algo esquemática pero no simplona), sumado al buen pulso del director, ofrecen una narración de ritmo más que correcto y con buen equilibrio entre sus distintos momentos: el humor funciona de maravilla (la irónica salida del armario de un mutante es divertidísima), los tramos centrados en personajes no resultan aburridos, la acción no peca de excesiva (algo habitual en el género) sino que se esfuerza por mantener a los protagonistas por encima de los fuegos artificiales.

Para terminar, me apetece comentar algunos detalles y plantear algunas preguntas:
-Mientras se inicia el asalto al colegio cuando los adultos están fuera, un chaval que está viendo la televisión ve un documental donde el narrador dice: Pero en ocasiones todas las madres tienen que salir, y sin ella las crías están indefensas. Me hizo gracia, pero tampoco es muy sutil.
-¿Mística con una cicatriz? Si es capaz de cambiar de aspecto (incluso simular ropa), debería poder ocultarla. Hay dos opciones que lo justifiquen: que el tejido dañado no pueda cambiar; o que la haya mostrado a propósito para que Logan la reconozca, aunque esto último no me cuadra.
-Parece que Stryker tarda pocas horas (apenas un día) en construir una réplica de Cerebro. No queda claro si ya lo tenía a medias (tiene información en los ordenadores) y sólo necesitaba robar el toque final del colegio de Xavier.
-Al ser asaltado el colegio, Logan y compañía huyen en coche, saliendo del perímetro lleno de enemigos sin toparse con vigilancia alguna. Una fuga bastante forzada.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
-> X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)