El Criticón

Opinión de cine y música

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Misión imposible: Protocolo fantasma


Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 133 min.
Dirección: Brad Bird.
Guion: Josh Appelbaum, André Nemec.
Actores: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Paula Patton, Léa Seydoux, Michael Nyqvist.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene bastante.
Lo peor: Le falta coherencia, las cosas ocurren porque sí. El grupo protagonista es menos interesante que el anterior. El thriller se trabaja también menos.
Mejores momentos: La persecución en la tormenta de arena, el clímax en el aparcamiento automatizado.

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Para pasar el rato es una película que cumple de sobras. Es vistosa, posee buen ritmo, y los personajes tienen cierto carisma. No deslumbra en originalidad, de hecho, es bastante predecible, pero está lejos de ser cargante. Conoce sus bazas y limitaciones y las exprime bastante bien: el guion va al grano, la dirección es de buen nivel. Pero también se puede criticar su simpleza, y lanzar la eterna pregunta de por qué se asume que el cine de acción ha de ser tontorrón y directo, y más en una saga que nació siendo densa de narices y con las escenas de acción limitadas a un par de pasajes bien aprovechados, y demostró que esa fórmula podía llegar muy bien al público. En la tercera (la segunda no existe) la premisa era más básica y comercial que en sus inicios, pero al menos el desarrollo de la trama estaba bien trabajado, no se olvidaban de que era un thriller, y el grupo de protagonistas tenía bastante calidad. Pero en este nuevo capítulo en cambio se va disipando la fórmula y notan muchos agujeros.

La aventura avanza a trompicones sin un argumento tangible, el tono de thriller está casi desaparecido, todo se resuelve con cienci-magia (cada vez exageran más los cachivaches) y deducciones muy cogidas por los pelos, y la mayor parte de las escenas de acción parecen metidas a la fuerza. Con este estilo narrativo elegido saltamos de un escenario a otro sin que quede realmente claro por qué, sin que haya una lógica consistente detrás. Sinceramente, no tiene más chicha que un capítulo cualquiera de Alias, y sí muchas escenas usadas en esa serie y en el cine de espías en general. Colarse en las fiestas de rigor y robar algo está muy visto, por ejemplo, y no logran ni la mitad de intriga y tensión que en la secuencia equivalente de la tercera entrega, cuando van a por Davian al Vaticano.

Lo peor es la sensación de que intentan arreglar la simplificación con apaños en vez de reescribir la escena con algo más de calidad, más contenido y esfuerzo por trabajar el thriller. Por ejemplo, llegan a un vagón de tren mágico donde tienen todo lo que pueden necesitar y la tecnología más flipante que les resuelve la situación sin que tengan que esforzarse mucho. Lo único difícil es acceder al vagón, que, oh, se mueve. Es decir, en vez de elaborar una buena trama montan una escena de tensión y acción cutre y luego avanzan en la historia tirándoles las soluciones encima a los personaje. El asalto al Kremlin sigue la misma dinámica (además de estar metido con calzador): un cacharrito imposible (esa absurda mampara) y una explosión final no suplen la falta de esfuerzo en buscar una escena consistente. Esta también se puede comparar con la entrada al Vaticano, y carece de todo lo bueno que tenía: minuciosamente desarrollada, mostrando el trabajo, los problemas, las soluciones improvisadas… y todo con un buen manejo de la intriga. Tampoco me convence la escalada al edificio, que busca descaradamente el espectáculo.

Los personajes también han perdido bastante entidad. La dinámica entre ellos no es tan llamativa (compleja, emotiva) como el anterior capítulo y hay momentos en que abusan de los clichés y de un sentido del humor no está a la altura: no se sabe a qué juegan con Benji, quieren ponerlo de secundario tonto pero sin pasarse, y queda muy irregular. Por no decir que es absurdo cambiar a casi todo el grupo, pero claro, los productores sólo se esfuerzan por conseguir la participación de Tom Cruise. Ethan sigue siendo un personaje central con carácter, pero como se pudo ver en la cinta de J. J. Abrams, con apoyo de mejores secundarios la película gana enteros. Además hacen algo raro con él: parece que tratan de buscarle algo de trasfondo con ese misterio que arrastra el nuevo (Jeremy Renner), pero queda un poco de pegote, porque no llega a tener relación con los hechos que nos narran.

Pero aun con sus achaques cumple de sobras como entretenimiento. El ritmo es bueno porque saltando rápidamente entre situaciones y escenarios consiguen que no dé tiempo a que aparezca la sensación de “esto lo he visto mil veces”, y algunas piezas de acción son bastante espectaculares: la tormenta de arena es clásica pero Brad Bird (Los Increíbles, Ratatouille) le saca gran partido, y la pelea final en el aparcamiento automatizado es de infarto. Pero en cambio con esta fórmula no logran que nada cale: ¿te acuerdas de quién era el villano y qué planes ejecutan los buenos?, ¿te interesa el destino de los pocos secundarios, sufres con ellos? Es decir, se ve y se olvida, y no aguanta muy bien los revisionados. Pero ha sido la más exitosa (¡700 millones de dólares!) y mejor valorada por el público, así que ha garantizado más secuelas que probablemente seguirán simplificando la serie…

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Serie Misión Imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
Misión imposible 3 (2006)
-> Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

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John Wick


John Wick, 2014, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 101 min.
Dirección: Chad Stahelski, David Leitch.
Guion: Derek Kolstad.
Actores: Keanu Reeves, Michael Nyqvist, Alfie Allen, Dean Winters, Willem Dafoe, Adrianne Palicki, Lance Reddick, Ian McShane.
Música: Tyler Bates, Joel J. Richard.

Valoración:
Lo mejor: Buen ritmo, con mucha acción que casi impide pensar en sus carencias.
Lo peor: Totalmente hueca. Sin progresión emocional o dramática alguna, con lo que resulta insustancial y muy fría.

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Sus realizadores vienen del mundo de los dobles de acción (actores y coordinadores), aunque algo de experiencia tienen como directores de segunda unidad (de partes de acción, es de suponer), y echan toda su experiencia para buscar un espectáculo de luchas y tiroteos de primer nivel. Pero no lo consiguen porque dejan atrás lo más esencial: un guion que ofrezca una historia que seguir y unos personajes con los que conectar. Y la pena es que el protagonista posee un aura intrigante en su presentación… pero no va a ninguna parte, se convierte en una máquina de matar que no muestra emoción ni progresión alguna.

El argumento casi parece una broma: habéis matado a mi perrito, voy a empezar una cruzada suicida contra toda la mafia. Y no pierden el tiempo justificando la aventura: el malo en vez de hablar, negociar o incluso entregar a su nefasto hijo para salvar el cuello, pasa directamente a intentar matar antes al protagonista, aun sabiendo que es un enemigo mortal. Una vez empezada la guerra… los malos se van a una discoteca a pasar el rato. Ése es el nivel. Sólo algún detalle inteligente asoma en un relato aséptico y olvidable, como ese grupo de enterradores tan curioso. Unos cuandos actores secundarios llamativos (Dafoe, Palicki, McShane, Reddick) pasan sin pena ni gloria en roles anecdóticos.

Además tampoco impresiona como espectáculo de acción. Por muchas peleas que haya, por mucho que se esfuercen en rodarlas bien y en buscar escenas ingeniosas y originales, entretiene lo justo, sin despertar entusiasmo. Primero está esa frialdad que implica la falta de argumento y personajes de peso, donde terminas sin saber por qué se pelea y dónde, y por lo tanto desentendiéndote de lo que ocurre. Segundo, porque con tanta lucha rebuscada y teatrera termina pareciendo un videojuego. Vamos, que peca de irreal y de forzada. Hay secuencias donde la coreografía está tan milimétricamente estudiada que canta a danza ensayada, otras se llenan de enredos que minan su credibilidad.

Para mi sorpresa la crítica ha sido muy generosa. Y luego tumban títulos tan originales y completos como Sabotage

Europa Report


Europa Report / Europa One, 2013, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción.
Duración: 90 min.
Dirección: Sebastían Cordero.
Guion: Philip Gelatt.
Actores: Sharlto Coley, Embeth Davidtz, Anamaria Marinca, Michael Nyqvist, Karolina Wydra, Dan Fogler, Chistian Camargo.
Música: Bear McCreary.

Valoración:
Lo mejor: Decorados y efectos especiales de buen nivel.
Lo peor: El guion es un desastre, la narrativa horrorosa. Es simple y superficial, y muy previsible.

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Las pocas esperanzas que tenía en que Europa Report fuera una cinta de ciencia-ficción de serie b (barata, sin una gran distribución) digna o incluso atractiva se desvanecen rápidamente en los primeros y horrorosos minutos. Estamos ante otro insoportable falso documental de metraje encontrado (al estilo de Chronicles, Monsters, Cloverfield…) que pretende ser original e intrigante pero se estrella por completo, porque ofrece una historia muy básica y trillada (grupo aislado donde van falleciendo de uno en uno) artificiosamente adornada y muy mal narrada.

El guion es simple y hueco a más no poder. Cero definición de personajes: son objetos puestos ahí para morir. Por lo tanto, cero interés en su odisea. Trama simple hasta límites espectaculares: vulgar, por momentos infantil, llena de conversaciones triviales y absurdas. La ciencia brilla por su ausencia, y esto es lo que más me fastidia, dado que finge ser realista: mucho problema tonto en la nave, ninguno emocionante o trascendente, y solo sueltan la charla técnica falsa y vacía de costumbre y ya está. Momentos de vergüenza ajena hay unos cuantos, como las entrevistas a gente implicada en el proyecto, que aparecen para dar explicaciones en medio de los clímax y destrozan la poca tensión que ya de por sí se estaba consiguiendo. Es decir, el uso de un estilo de falso documental es lamentable también. El tramo final, con ramalazos de Abyss, es irrisorio: el momento cumbre de la cinta se pretende forjar con los protagonistas gritando mucho y el montaje acelerado soltándote ante los ojos muchas cosas a la vez (la peor pantalla dividida de la historia) pero sin ofrecer realmente nada.

La pésima forma de mostrar la aventura lo estropea todo aún más. Quizá para intentar disimular sus carencias, quizá viendo que con algo tan simplón era difícil sorprender, la historia va a saltos temporales, intentando jugar con la sensación de incomprensión e inquietud que significaría saber que algo grave ocurre en breve, o que finalmente morirán. Queda fatal. No agiliza el relato ni aumenta la tensión, sino que de hecho llega a ser contraproducente, porque da la sensación de no avanzar nunca, de que intenta disimular su falta de contenido con recursos pobres y mal empleados. Lo peor son los avances de lo que va a venir: si es previsible hasta el hartazgo y además metes mini tráileres de la siguiente escena, pues terminas de cargarte el poco interés que pudiera despertar.

El presupuesto es escaso pero se disimula bien: el decorado de la nave funciona, los planos digitales también. La labor de dirección es correcta, pues solventa bien la dificultad de tener cámaras fijas y espacios interiores limitados. Lo que no se puede saber es cuántas de las ideas erróneas de la narrativa vienen del guion y cuántas del director: la pantalla partida, las ideas y venidas en el tiempo, los molestos tráileres… Pero la verdad es que da igual, ya podría haber hecho maravillas con la cámara, que no hay quien salve un relato tan mediocre y aburrido.