El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Patrick Stewart

Logan


2017, EE.UU.
Género: Superhéroes, drama, acción.
Duración: 137 min.
Dirección: James Mangold.
Guion: James Mangold, Scott Frank, Michael Green.
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen, Boyd Holbrook, Stephen Merchan, Richard E. Grant, Elizabeth Rodriguez, Eriq La Salle.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: El tono adulto, descarnado y trágico. Los actores. La puesta en escena.
Lo peor: Altibajos en el ritmo, villanos pobretones. Había potencial para más.
Mejores momentos: Las primeras escenas de la niña en el escondite de Logan. La escapatoria. El giro en la granja.
La frase:
-Xavier: Necesitan nuestra ayuda.
-Logan: Alguien vendrá.
-Xavier: Alguien ha venido ya.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Presento la premisa, que supongo sale en los tráileres, y sólo menciono un detalle concreto: revelo el contrincante que se guarda en la manga el villano, pero no me parece especialmente relevante ni revelador.–

Después del éxito de Deadpool, que se atrevió en los tiempos que corren a ser una película comercial medio adulta, decidieron darle un tratamiento semejante a la siguiente entrega de Lobezno, a ver si así conseguían atraer más al público después de los dos flojos intentos anteriores. ¿Trabajarse el guion y la continuidad de la serie? Noooo, mejor tirar de una triquiñuela comercial. Pero está claro que funciona, porque la expectación creada, a pesar de los bandazos de la saga (el último con la aburrida X-Men: Apocalipsis) y de la baja calidad de los capítulos centrados en este personaje (X-Men Orígenes: Lobezno y Lobezno: Inmortal), todo el mundo se ha vuelto a dejar llevar por la expectación y las esperanzas. Pero mira tú por donde, esta vez ha habido sorpresa, y bastante grande.

Para empezar, el tratamiento adulto ya no es a medias. En Deadpool cumplían con cuatro tacos y cuatro tiros con algo de sangre, no había más violencia ni asomaba una trama especialmente seria y dura. En Logan recuperamos por fin la esencia del cine de acción y ciencia-ficción de los ochenta: las historias de peleas, tiros y supervivencia al límite requieren visceralidad y un drama impactante, no la simplificación que obliga la restricción autoimpuesta en estos tiempos debido a que la franja de público de 13 a 18 años es muy golosa. Logan es un relato sucio, agresivo, trágico e incluso obsceno, hasta el punto de llegar a ser desagradable en algunos momentos. Y no en el sentido de quejarse por ello, sino en el positivo: te remueve por dentro, estás casi toda la proyección sumido en una tensión angustiosa, te recuerda que el cine puede transmitir emociones muy intensas más allá de la diversión pasajera. Aparte, el despliegue de palabrotas y maldiciones aporta un humor bruto que también se echaba de menos (hoy en día encontramos rarísimas excepciones, como la obra de Quentin Tarantino, en especial Los odiosos ocho).

El ambiente inicial es melancólico. Se siente la pérdida de los amigos, de una vida mejor, y además se logra mediante un trasfondo sugerente, no se da todo mascado como suele ser habitual (me cansan esos típicos prólogos ñoños y flashbacks reiterativos). El pasado más o menos reciente de Logan y Xavier se señala sutilmente, sin llegar de hecho a concretar del todo. No hace falta más para exponer su pesadumbre y remordimientos. Y la llegada de problemas nos regala muchos tramos donde se sufre mucho con ellos y con la niña, Laura: te duele cada herida física y psicológica. Así, la intriga por su porvenir, el interés por ver si escapan de su miseria y tormento, te mantiene absorto y con el corazón en un puño.

Más que el guion, es la puesta en escena la que consigue esta excelente aura malsana y aciaga. Las luchas cuerpo a cuerpo recuperan esa intensidad y violencia ochentera a lo grande, todo golpe es contundente y deja marca, las heridas sangrientas reflejan la desagradable realidad, de forma que cada pelea resulta más impredecible y amenazadora: esta podría ser la última. Corramos un tupido velo sobre los ejércitos de peleles que caen como moscas mientras aplaudimos los efectos especiales. Aquí sudas, te encoges, y respiras de alivio. Y esto último no siempre, porque anunciaban el capítulo final en la historia de Logan, y aunque sabemos que siempre pueden hacer más entregas yendo al pasado, por más que los intérpretes de Xavier y Lobezno digan que aquí terminan sus participaciones, el fatalismo, la sensación constante de tragedia inminente, está muy logrado.

James Mangold no se prodiga mucho pero tiene algunos títulos muy interesantes donde muestra un buen talante como director, como Copland o El tren de las 3:10. Lo que me sorprende es que optaran por él a pesar de la tibia recepción de su aportación a esta serie, Lobezno: Inmortal. Quizá es porque, como señalé en su crítica, la sobriedad de su puesta en escena es lo poco que salvaba a la película. El resultado es digno de alabar, desde las intenciones de huir de un apartado visual con un despliegue de fantasiosos efectos especiales, al pulso que le imprime a la acción terrenal (peleas cuerpo a cuerpo y persecuciones). Pero sobre todo sobresale el tempo contenido (serio, sin artificios) a la hora dar forma al resto de la cinta, una combinación de western moderno (referencia a Raíces profundas incluida) y road movie estupenda. Cabe mencionar el inteligente uso de los escenarios: empezamos en los desiertos sureños, rodeados de la miseria y soledad de la zona, pero conforme avanzamos va apareciendo la naturaleza y la conexión humana (el capítulo de la familia granjera). El propio Xavier lo matiza innecesariamente, porque la bonita escena de la cena lo estaba dejando bien clarito: así tenía que ser la vida, no la mierda que vivimos. Hay bajones de ritmo, pero vienen del guion y eran difícilmente evitables. Unas veces no lo logra, como el receso explicativo del móvil y la pausa en el hotel, y otras sí sortea el problema: el clímax final se ve venir de lejos, pero lo exprime al máximo y logra gran fuerza dramática.

La música de Marco Beltrami potencia la idea del western, matizando muy bien la melancolía y puntualmente la rudeza de los momentos de acción. Y en estos últimos no se vende al estilo esperable de coros y orquesta que trata de saturar los sentidos con supuesta épica, sino que es fiel a la línea moderada y sombría, con un tono roquero muy acertado. Los efectos especiales destacan precisamente por no destacar: aunque como señalaba no sea una obra de elaboradas situaciones fantasiosas, sí hay bastante trabajo con lo digital, en especial a la hora de poner los rostros de los actores sobre dobles de acción. La perfección del truco está en que no se nota nada, de hecho he visto algún reportaje (mismo aviso de spoilers que he aplicado aquí) y sorprenden la de ocasiones en que recurren a ello sin que te des cuenta; recordemos los torpes inicios (por abuso innecesario cuando estaba claro lo mal que quedaba) de esta técnica en El Señor de los Anillos y las precuelas de La guerra de las galaxias. Sólo en un momento noté efectos digitales: en un par de planos del coche enganchado a la valla. En cuanto a efectos sonoros, son también deslumbrantes, pero persiste esa manía incomprensible de maximizar todo: esas agujas que suenan como grandes globos desinflándose, los prismáticos que amplifican el sonido también…

El trabajo actoral de los tres protagonistas principales es de primer orden. Patrick Stewart está estupendo como anciano desvalido y con la cabeza medio ida pero que se aferra a la esperanza. Hugh Jackman da todo de sí en una interpretación muy completa, pues combina lo físico y la contención: su sufrimiento interno se hace muy tangible. Y la chiquilla, Dafne Keen, es un portento de cuidado. Sólo tenía un papel en su currículo, una serie coproducida entre Espala y Reino Unido, Refugiados. Quizá con ella llamó la atención de alguien relacionado con la película, o quizá su agente estuvo atento y la envió al casting. El caso es que hay que celebrar que llegara a tener esta oportunidad… y la aprovechara tan bien. Igual que Jackman, tiene un papel exigente en el que se ha implicado con entusiasmo, y ofrece un registro asombroso, sobre todo a la hora de transmitir emociones únicamente a través de la mirada. Pero los secundarios no están tan efectivos. Boyd Holbrook (Narcos) no me parece mal actor, pero no pega en el rol de líder mercenario, es demasiado joven y guapo, y por más que se esfuerce no logra imprimir el talante cruel y temible necesario; si es que parece el becario del grupo. Stephen Merchant (Extras, Life’s Too Short, como guionista y actor) está bien como compañero de fatigas y secundario destinado a ser simpático, pero no logra impresionar, seguramente porque se podría haber sacado más del personaje. Y prácticamente no hay más, porque Richard E. Grant como el doctor misterioso cumple, pero su rol es puramente un objeto de la trama.

Y así llego a los problemas de la propuesta. En el factor emocional han logrado un peliculón y una rara avis en el género muy de agradecer, pero una vez analizada en frío se le ven algunas mejoras evidentes que le impiden alcanzar notas más altas y sin duda lastrarán un poco los revisionados. Hay ratos donde la férrea conexión se pierde, tramos donde el ritmo decae bastante o aparecen lagunas narrativas dignas de mención.

El argumento de que Logan pasa de todo y le cae esto encima es una clásica historia de aceptación, maduración y redención. Como siempre en estos casos, sabemos de sobras que acabará tomando partido y luchando, así que lo esperable es que el viaje sorprenda y el personaje llegue hondo. En esta ocasión han acertado de lleno, casi de sobresaliente, con la fuerza que desprenden los buenos, pero la conspiración y los villanos se quedan bastante atrás. En ninguno de los dos casos hablo de estar ante un guion mediocre, sino de cumplir con lo justo en una obra que funciona tan bien en otros aspectos que sabe a ligera decepción, deja la sensación de que había mucho más potencial que explorar. Se podría justificar con que no se puede tener todo, supongo, pero no lo comparto, ha habido películas de sobra que cuentan con villanos y/o monstruos enemigos que dejan huella en la memoria, y eso incluso teniendo muchos más protagonistas. Mad Max es el mejor ejemplo en estos tiempos. Si vamos a centrarnos en momentos clave de la vida del héroe, qué menos que ponerle una réplica de su nivel. Pero el militar privado o mercenario que va tras él no da el tipo, es un cliché que parece sacado de El equipo A: aparece en todas partes, molesta un poco, y lo reservamos para el siguiente capítulo de la cinta; el doctor que lidera el proyecto es otro un cliché, pero este más insustancial, sólo justifica la trama; y el monstruo final funciona porque las escenas de acción son imponentes, pero es también un objeto inanimado e intrascendente. Además, este último parece indicar que los realizadores saben que no llegan con el rival, sea porque han pasado de currárselo o porque no han sido capaces, y optan por un recurso muy facilón, el de usar un clon de Lobezno para que transmita una sensación de familiaridad y de tensión simple y directa: como conocemos sus poderes, sabemos que el Lobezno real, viejo, herido y agotado, se ve superado. Se podría decir que su entrada en escena provoca un buen shock, pero también que es sensacionalismo barato, y que en general hubiera funcionado mil veces mejor unos enemigos mejor dibujados, cuya personalidad resultara a la vez irresistible e inquietante.

En cuanto a la trama, la conspiración va con la serie, que siempre ha tratado la manipulación de facciones y gobiernos sobre la población (aparte de otros temas, como la integración y demás), así que le puedo perdonar inicialmente que mantenga un nexo en común aunque sea algo muy trillado. El problema es que a pesar de ser un pilar fundamental no da mucho de sí, primero, porque sus líderes son estereotipos muy vistos, segundo, porque se desarrolla con menos pegada de lo deseable. De nuevo, si la aventura versa sobre Xavier, Logan y Laura tratando de sobrevivir a estas gentes y este complot, qué menos que lograr una conexión más sólida. Pero resulta que cumplen con la intriga con desgana, acordándose de ella sólo cuando necesitan un motor que empuje el viaje de los protagonistas. Algunos recursos narrativos un tanto torpes magnifican esa impresión, como ese móvil que explica el asunto poco a poco y con el vergonzoso el momento en que se agota la batería para forzar la intriga y cambiar de registro para no aburrir. ¿De verdad no había mejor forma de explicar los orígenes de los chavales y de justificar la historia de supervivencia que un relato tan sobado y de tan escasa profundidad?

Por suerte, esas carencias no son extremadamente graves, y en su equilibrio global sus virtudes deslumbran tanto que Logan no es sólo una gran experiencia, sino una película que hacía mucha falta y que con suerte reescribirá un poco tendencia del cine comercial actual.

PD: Los temas de continuidad, después del desastre que se ha ido generando y explotó del todo con Días del futuro pasado, como el cómo recupera las garras de adamantium después de Lobezno: Inmortal y las discrepancias de edades (Caliban aparece en los años ochenta –Apocalipsis– y aquí sin envejecer), mejor pasarlos por alto.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
-> Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

Anuncios

X-Men: Días del futuro pasado (incluyendo la Rogue Cut)


X-Men: Days of Future Past, 2014, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 131/149 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Simon Kinberg, Jane Goldman, Matthew Vaughn.
Actores: Hugh Jackman, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Peter Dinklage, Evan Peters, Patrick Stewart, Ian McKellen, Halle Berry, Nicholas Hoult, Ellen Page, Shawn Ashmore, Johs Helman.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: La solidez de los personajes, del reparto y de la puesta en escena. En el guion se nota esfuerzo por contar las cosas bien…
Lo peor: … aunque hay deslices, agujeros y cosas cogidas por los pelos.
Mejores momentos: La discusión entre Erik y Charles en el avión.
La pregunta: ¿Cómo puede escuchar música Mercurio cuando va a toda velocidad?
Versiones: Finalmente vio la luz la versión extendida, llamada Rogue Cut. He actualizado la crítica para incluir al final mi opinión sobre la misma.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Quizá revelo demasiados detalles para quien quiera verla sin saber nada.–

Me ha resultado difícil catalogar, analizar y puntuar esta película. El público la ha recibido de manera entusiasta, pero entre los más cinéfilos y sobre todo los frikis hay algo más de disensión, o al menos se considera buena aunque con algunos peros importantes. El problema es que intenta abarcar mucho, esquivando también mucho, y no siempre está acertada.

El primer punto conflictivo es que nace como un reinicio poco disimulado. La saga había caído muy bajo, tanto en calidad como en giros de trama y muertes más o menos innecesarias de personajes, con X-Men: La decisión final (que cerraba la trilogía original) y las dos partes de Lobezno (en especial la primera, más centrada en eventos de la Patrulla X). Bryan Singer, que puso en marcha la serie (X-Men, X-Men 2), al igual que muchos fans estaba muy descontento por como la manejaron los directores que la continuaron, y en un intento de redirigirla o resucitarla dio forma a X-Men: Primera generación, que tan bien dirigió Vince Vaughn. Era una saga paralela, yendo a los orígenes de la Patrulla X con nuevos actores para los personajes en sus versiones jóvenes. Apoyado por su gran y merecido éxito de crítica y público decidió que la serie podía ser salvada no sólo tangencialmente, sino por completo, porque el famoso cómic Días del futuro pasado le permitía unir las dos líneas narrativas mediante una historia de viajes en el tiempo. Así pues, ni corto ni perezoso aprovechó las paradojas temporales para establecer una nueva realidad donde los personajes principales que murieron ahora siguen vivos.

¿Está justificado llevar las nuevas entregas hacia un punto en el que esos títulos denostados desaparecen de la continuidad? ¿No es engañar al espectador decir ahora que dos o tres películas sobran? ¿No es jugar con nuestra inteligencia y sentimientos el matar y resucitar personajes sin control alguno? Por no decir que no queda claro qué películas son borradas en la nueva realidad. X-Men: La decisión final es evidente, porque resucitan a los ahí muertos, pero con las dos de Lobezno hay que ponerse a analizar a fondo qué partes son reinventadas. Los fans se han montado esquemas enrevesados, pero con la sensación de improvisación que tiene la serie prefiero no perder el tiempo pensando en ello. Al final no queda otra que aceptar el truco de las realidades paralelas como excusa para renovar la saga, no en vano este título en conjunto es bueno y los que vienen resultan prometedores. Pero eso no elimina la sensación de confusión y, en mi caso, tampoco del todo la de engaño, aunque se aplaca bastante porque en parte endiento el esfuerzo y los problemas a los que se ha enfrentado Bryan Singer.

Pero aun así hay un límite que no debería sobrepasarse y que sí me molesta bastante, hasta el punto de impedirme disfrutar del todo de las virtudes de esta entrega. Hablo del asunto de eliminar y resucitar personajes. No me gusta nada el viejo y cansino método de matar personajes a mogollón sólo cuando sabes que vas a tener un reset al final. Así, el clímax donde los mutantes del futuro caen como moscas sabe a falso y manipulador. Y con las reapariciones de fallecidos como Jean Grey se remata la jugada. Si se rompen los límites de la verosimilitud y de la conexión emocional, si no sabes que el muerto se va a quedar muerto, si ves venir que el argumento es una trampa circular barata o como queráis llamarlo, pues no sé vosotros, pero yo tendré problemas para conectar con el relato, es más, puedo sentirme estafado.

Además la historia comienza con cosas sin explicar, porque no hay forma de hacerlo sin perder mucho tiempo o cambiar por completo el argumento. Xavier aparece vivo y con el mismo cuerpo, y quien no haya visto la escena post-créditos de La decisión final no podrá entenderlo, y aunque lo haga es probable que le parezca otra trampa argumental. ¿Es aceptable tener que ver cosas ajenas a las películas para entenderlas? Porque para mí una escena extra no forma parte de la película. Siguiendo con Xavier y esos anexos, resulta que no se explica tampoco la escena post-créditos de Lobezno inmortal, donde Xavier y Magneto van a buscar a Lobezno en el presente. Y pasando a otro mutante, ahora resulta que Kitty tiene poderes que antes no tenía, todo por meter un rol conocido en la trama.

Pero si superamos esa barrera emocional, si esas omisiones y artimañas descaradas no nos tiran abajo la película, todavía se puede disfrutar de una buena cinta de superhéroes, y de hecho de una buena entrega de X-Men. Sigue teniendo algunos puntos mejorables, pero los aciertos son más destacables.

El argumento de viajes temporales en el fondo es muy clásico y se ve venir de lejos, pero se utiliza sabiamente, sin caer en topicazos, sin resultar farragoso o confuso en los saltos entre tiempos y protagonistas. De hecho el ritmo es muy bueno, siempre activo y con la trama y los personajes bien expuestos y desarrollados. Sólo se resiente un poco en la batalla final, pues las idas al futuro aportan poco aparte de sensacionalismo y el desenlace en el pasado es un poco repetitivo, pues es básicamente el mismo que el de Primera generación: Xavier y Erik enfrascados en una disputa moral ante un mundo que puede aceptar o perseguir a los mutantes según salgan las cosas. Pero aunque como final no tiene la pegada que debería, no es como para llevarse las manos a la cabeza, sobre todo porque la calidad de los personajes sustenta prácticamente cualquier cosa. Lo que sí sobra por completo es ese toque último de misterio con Mística disfrazada de Striker, que además de confuso es tramposo y mosqueante. Confuso porque no se sabe cómo y por qué acaba ahí (o qué pretenden con ello los guionistas), tramposo porque pone intriga artificial cuando sabemos que en la próxima entrega pueden hacer caso omiso como han hecho otras veces, y mosqueante porque precisamente ese final de Lobezno apuntaba directamente a que su línea temporal con Striker seguiría su curso, pero con Mística en medio lo enmarañan aparentemente sin venir a cuento.

Lo mejor es que la esencia de la Patrulla X brilla con intensidad. La lucha por los derechos y la integración, el conflicto contra las ambiciones y fobias de los poderosos, y sobre todo la propia lucha entre los mutantes por su forma de entender el mundo ofrecen un relato con varias capas y estilos muy equilibrados: la combinación de drama, mensajes y acción es excelente. La confección de los personajes es primordial en la ecuación, y es muy acertada. Destaca la profundidad emocional de Erik y Charles, el juego que da su dualidad y confrontación constante, así como el carisma de Lobezno, que por cierto muestra muy bien su evolución respecto a capítulos previos (más implicado en el grupo y la misión, de hecho termina liderando). Los secundarios no parecen incluidos por cumplir con el cómic y todos tienen su lugar en la historia. Pero aquí también hay un desliz. Para ser Mística tan protagonista no le dan suficiente profundidad al personaje, y una actriz tan competente como Jennifer Lawrence está muy sosa porque no hay margen para sacar más. Los demás sí trabajan muy bien: Michael Fassbender, James McAvoy y Hugh Jackman están como siempre estupendos; el momento en que discuten en el avión quita la respiración por todo lo que significa para los protagonistas y por la interpretación de los actores.

Donde no falla ni una pizca es en otro punto esencial: el espectáculo no se descuida. Visualmente es impecable desde los efectos especiales a la dirección de Singer. Las escenas de acción se planifican bien y el sensacionalismo visual (el estadio es quizá excesivo, la escena de Mercurio puro vacile) no engulle a la trama y personajes.

Como muchos fans, hubiera preferido que siguieran con la segunda parte de Primera generación, la mejor de la serie, en vez de meterse en este embrollo de reinicio forzado, pero al menos el resultado es francamente bueno más allá de lo que nos guste o no la manera de relanzar la saga y resucitar personajes.

* * * * * * * * *

Actualización del original publicado el 16/10/2014:
Vista la versión extendida, llamada Rogue Cut (Versión Pícara, vamos)

Huelga decir que hay dos tipos de versiones extendidas de películas: las que merecen la pena y las que no. Algunas ediciones en dvd/bluray incluyen escenas extra sólo como reclamo, sin aportar nada esencial a los personajes o la trama. Pueden ser minutos que no hagan daño o pueden alagar innecesariamente la cinta. Por ejemplo la extendida de Terminator 2 no aporta nada y ralentiza el perfecto ritmo de la versión original. Luego están las ganan calidad, porque fueron recortadas negligentemente por la productora de turno, donde pensaban que una versión más reducida (y generalmente menos violenta) sería más viable comercialmente, pero luego resulta que lo que quedó fue un resumen malogrado. Los mejores ejemplos son Abyss, El reino de los Cielos y Alexander, cuyas versiones del director son inmensamente superiores a sus estrenos en cines.

¿En qué categoría entra la extendida de Días del futuro pasado? Pues concretamente en ninguna de las dos, la verdad, es más bien un caso nuevo. Como producción que tiene una parte de su público, el fandom, que es muy fiel y conocido por comprar cualquier edición que vea la luz, la productora no puso pegas al capricho del director Bryan Singer de sacar una edición más larga. Pero esa idea no obedece a razones narrativas, a que en cines tuviera que resumir o alterar el montaje por presiones externas. Lo que ocurrió es que rodó una subtrama con un personaje secundario, Pícara, solamente porque era muy apreciado en la saga, tanto por los seguidores como por él, pero luego vio que en el relato no pintaba mucho. Y como le han dejado ha sacado una versión que incluye ese capítulo anecdótico pensando en que gustaría, pero lo cierto es que es raro encontrar opiniones a favor de este montaje nuevo, la grandísima mayoría, incluso teniendo en cuenta lo que deseábamos ver al personaje, coincide en que la película no gana, sino todo lo contrario.

Siendo una obra pausada más que de acción trepidante, centrada en desarrollar el conflicto de sus personajes y formar las escenas cumbre desde esa base, ralentizar el ritmo aumentando el metraje con secuencias ligeras o intrascendentales es bastante contraproducente. La Rogue Cut incluye casi veinte minutos extras de pura morralla. Tenemos algún diálogo superficial que no aporta nada al dibujo de los protagonistas (Bestia y Lobezno charlando en la mansión) y extensiones de trama poco justificadas (la destrucción de Cerebro es innecesaria -y más con esa tonta escena de sexo-, ya teníamos razones de sobra para no encontrar a Mística). Lo más esperado era ver a Pícara, pero resulta a todas luces negligente meter una trama paralela enorme para que sólo aparezca para estar sentada sin hacer nada relevante. Si interaccionara en la trama del futuro, si se relacionara con los demás personajes… pero es que no hace nada, sustituye a Kitty unos minutos y punto. Y para llegar a eso hemos tenido su rescate en la mansión, una escena de acción larga pero insustancial y anticlimática que además incluyen de forma muy extraña, narrándola de forma paralela a cuando Magneto (en el pasado) recupera su casco, como si ambas cosas tuvieran alguna relación. Hay otros tantos detalles cambiados, pero son igualmente irrelevantes: qué más da dónde muera uno de los mutantes del futuro, si sabemos que esa línea se rehará.

Así pues, si vuelvo a verla será en la versión cines, y pienso que esta Rogue Cut quedará como una curiosidad fallida que probablemente se olvide con el tiempo.

Como siempre, movie-censorship hace una comparación exhaustiva.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
-> X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men


X-Men, 2000, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 104 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Davir Hayter.
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Anna Paquin, Halle Berry, Famke Janssen, Rebecca Romijn.
Música: Michael Kamen.

Valoración:
Lo mejor: Va directo al grano, no pierde ni un minuto.
Lo peor: Sabe a poco en todos sus aspectos (personajes, trama, acción, espectacularidad, música…).
Mejores momentos: Los dos primeros prólogos, tan breves como intensos. La pesadilla de Lobezno y el posterior accidente.
El error de montaje: Mística, disfrazada como Hombre de Hielo, sale al colegio por el ascensor que da al sótano, pero es después cuando aparece abajo. Las escenas están cambiadas de orden, y no hay nada que indique un montaje no lineal.
El error de traducción: Ese extraordinario metal no atraviesa todo tu cuerpo, ¿verdad? Magneto a Lobezno en el tren. Sobra el no.
Las frases:
1) –¿De verdad salís con estos trajes?
¿Qué prefieres? ¿Licra amarilla? Lobezno y Cíclope.
2) Mujeres, niños, familias destruidas tan sólo porque nacieron diferentes a los que tienen el poder. Magneto.
3) –Tormenta, fríelo.
Eso, un relámpago hacia un enorme conductor de cobre. ¿No vivís en un colegio? Lobezno y Magneto.
4) Eres un fraude. Si fueras tan honrado estarías tú en ese trasto. Lobezno a Magneto.

* * * * * * * * *

Probablemente es una suerte que X-Men llegara justo antes de esta época en que las películas se alargan y enmarañan innecesariamente. Su metraje se centra en lo estrictamente necesario, en intentar narrar bien una historia sin tratar de impresionar metiendo escenas molonas porque sí. Tras varios prólogos anidados, que lejos de desviar la atención o aburrir presentan muy bien algunos personajes, la trama se desarrolla con un ritmo muy correcto, teniendo siempre preferencia los personajes sobre la acción. Además de trabajar bien los caracteres el guion les confiere eficaces diálogos con los que sostener las relaciones entre ellos (recién iniciadas en algunos casos), y la proyección va desvelando de forma equilibrada las sorpresas que guardan no sólo los protagonistas (Xavier y Magneto fueron amigos, el esqueleto de Lobezno…), sino también las que depara el argumento (el plan de Magneto).

Aunque el presupuesto era bastante limitado, lo que se nota en escenas de acción quizá demasiado sencillas para lo esperable en el género, muy comedidas para los tiempos que corren, probablemente esto incluso haya resultado beneficioso en el producto final, pues obligó a buscar más fuerza en los diálogos y situaciones, lo que otorgó mayor fuerza a las partes más activas. Tanto el clímax en la estación de tren como el de la estatua de la Libertad ofrecen intensidad y dramatismo en buenas dosis, y sólo cae en algunos momentos ante el efectismo comercial de introducir escenas muy exageradas y vistosas pero faltas de realismo y casi insostenibles incluso en una historia bastante fantástica como ésta, como son las luchas de Lobezno y Mística (donde se exageran los poderes de la mutante) y luego la del mismo contra Dientes de Sable, donde la cámara sigue de forma “moderna” pero poco interesante las piruetas imposibles de Logan. Los efectos, sean digitales o no, en general cumplen, siendo en algunos casos algo destacables (por ejemplo, la transformación del senador en agua es magnífica), aunque algunas veces quedan un poco vulgares, como los rayos blancos de la máquina de Magneto sobre New York.

El apartado interpretativo se salda con éxito, ya sea por la labor de veteranos de tanta calidad como Ian McKellen o Patrick Stewart como en el buen hacer de las nuevas promesas (Famke Janssen, Hugh Jackman) y los jóvenes prodigios (Anna Paquin). No me olvido de mencionar otro elemento normalmente destacable en el género, la banda sonora original. A ésta le falta garra, quedándose como un producto complementario de escasa relevancia. Al parecer Michael Kamen tuvo problemas con su labor, que resultó muy alterada en el producto final.

X-Men destacaba como una buena producción del género que aguanta bastante bien los años (gracias a lo citado de que trata de contar algo decente y no de impresionar con fuegos artificiales), pero nunca he podido quitarme la sensación de que le falta algo de fuerza, de que se queda a las puertas de ser una gran película. La segunda entrega resulta igual de buena pero es más densa y larga, con lo que el regusto de que podían haberlo hecho mejor (historia más grande, más y mejores personajes, mejor tratamiento de los temas sociales y políticos) es menor. Lástima que la tercera entrega fuera una mediocre forma de cerrar una interesante trilogía.

Me queda una duda relativa a los poderes de algunos mutantes. Aunque estamos ante una saga de fantasía, hay cosas que quedan demasiado poco explicadas, como las transformaciones de Mística. Podemos suponer que sí, que las moléculas de su cuerpo adoptan incluso las características de la ropa… pero, ¿es capaz de crear una pieza mecánica, que se separa de su cuerpo y encima funciona (posee poderes electromagnéticos también, por lo que se ve), como el teléfono móvil que se guarda en el helicóptero y se funde con su cuerpo al transformarse a su forma normal?

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
-> X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men 2


X2, 2003, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 133 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Michael Dougherty, Dan Harris, David Hayter, historia de Bryan Singer, David Hayter y Zal Penn.
Actores: Patrick Stewart, Hugh Jackman, Ian McKellen, Halle Berry, Famke Janssen, James Marsden, Anna Paquin, Rebbeca Romijn, Brian Cox, Alan Cumming, Aaron Stanford, Shawn Ashmore.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes están medianamente bien tratados. La dirección de Bryan Singer.
Lo peor: En el fondo está limitada a la típica historia de buenos contra malos, con final previsible en la guarida del malo. Y como la primera, sabe a poco.
Mejores momentos: La fuga de Magneto. El sacrificio de Jean.
La curiosidad: El compositor John Ottman también se encarga de realizar el montaje.
La frase: ¿Has intentado no ser un mutante?

* * * * * * * * *

Los personajes y una historia decentilla priman sobre el vacuo efectismo de las superproducciones de acción elementales, aunque en el fondo la trama carga con la limitación de basarse en un cómic: todo se limita a la situación de buenos contra malos y a los escenarios habituales, como la guarida del enemigo. Es raro encontrar algo más en una película de estas características, y la verdad es que ni si quiera lo exijo, pues precisamente ése es su tema. Lo importante es que la historia esté bien contada y tenga buenos personajes y otros alicientes (acción, buenos efectos, dilemas entre superhéroes…) que la hagan atractiva, y que no se caiga en tópicos ni en un relato demasiado convencional. En este género cinematográfico X2 cumple de forma justita, igual que la primera entrega.

No es fácil mantener un reparto tan amplio con personajes que requieren cierta presencia si se les quiere dar profundidad… y aquí es algo necesario ya que trata sobre un grupo de superhéroes y no sobre un individuo en solitario. A pesar de que se centra sobre todo en Lobezno la mayoría de los presentes tienen bien repartida su labor por el metraje y han trabajado bastante bien su psicología, hasta el punto de que secundarios como Pyros y el Hombre de Hielo están bien conseguidos y resulta muy interesante seguir la evolución de ambos hasta que el primero se decanta por el bando de Magneto. Así pues, es una lástima que tanto la relación entre estos dos jóvenes como el resto de personajes no tuvieran una correcta extensión en la tercera entrega.

Pícara ha perdido algo de protagonismo, pero sigue ahí. Es una pena que no hayan aprovechado al máximo el personaje del cómic (que obtiene fuerza y capacidad de vuelo de otro mutante; de hecho, la Pícara más conocida es la que vuela). Tormenta no hace mucho más a parte de mostrar sus poderes, pero no resulta un personaje vulgar. La relación de Jean Grey con Cíclope (y Lobezno de por medio) es algo muy visto, pero no funciona nada mal, aunque desgraciadamente Cíclope tiene tan poca presencia y carisma (esto es cosa del actor) como en la primera parte. Rondador Nocturno está muy bien introducido, y pese a ser muy secundario se alza como uno de los más interesantes del conjunto gracias también a la buena labor del intérprete y al excelente maquillaje. Por otro lado, la Némesis de Lobezno (Yuriko o Dama Mortal) sólo sirve para las escenas de lucha, casi igual que Mística, quien desde el principio de la saga está convertida en una “chica para todo”. Así, en este capítulo también se echa de menos que Magneto tuviera acompañantes más interesantes.

Volviendo al argumento, en este caso se unen los dos bandos (al menos los cabecillas de ambos) para combatir a ese mal común representado por la presión del gobierno y la carta blanca que dan a un loco como Stryker (Brian Cox excelente como siempre). La parte en que trabajan juntos está bien lograda, relatando bien los roces y chistes que pueden obtenerse de semejante situación. Lo único que falla, a mi modo de ver, es que todo termina con una muy típica confrontación en la base enemiga, finalizando ésta con su apoteósica destrucción. Al menos tiene el aliciente del sacrificio de Jean, uno de los instantes dramáticos mejor acabados, y del buen hacer del director Bryan Singer, quien alterna con suma eficacia los muchos frentes de la acción que hay en el clímax, donde cada protagonista va por su lado. Sin duda sin un buen director el resultado podría haber sido caótico, confuso. Sólo un desliz encuentro: la lucha entre Lobezno y Yuriko, donde Singer experimenta con movimientos de cámara extraños, una especie de evolución del efecto Matrix más alocado. Desentona este intento de modernidad en una cinta acertadamente convencional, pero no es especialmente grave.

La correcta exposición de personajes y de la trama (que resulta algo esquemática pero no simplona) sumado al buen pulso del director (sobre todo en los citados tramos intensos) ofrecen una narración de ritmo más que correcto y con buen equilibrio entre sus distintos momentos: el humor funciona de maravilla (la irónica salida del armario de un mutante es divertidísima), los tramos centrados en personajes no resultan aburridos, la acción no peca de excesiva (algo habitual en el género) sino que se esfuerza por mantener a los protagonistas por encima de los fuegos artificiales… En resumen, estamos ante una película y secuela digna y un entretenimiento de lo más agradable, aunque destaca más que nada porque como cinta de superhéroes es, junto a la primera parte, una de las más notables, lo cual, desgraciadamente, no es decir mucho.

Para terminar, me apetece comentar algunos detalles y plantear algunas preguntas:
-Mientras se inicia el asalto al colegio cuando los adultos están fuera, un chaval que está viendo la televisión ve un documental donde el narrador dice: pero en ocasiones todas las madres tienen que salir y, sin ella, las crías están indefensas.
-¿Mística con una cicatriz? Si es capaz de cambiar de aspecto (incluso simular ropa), debería poder ocultarla. Hay dos opciones que lo justifiquen: que el tejido dañado no pueda cambiar; o que la haya mostrado a propósito para que Logan la reconozca, aunque esto último no me cuadra.
-Parece que Stryker tarda pocas horas (apenas un día) en construir una réplica de Cerebro. No queda claro si ya lo tenía a medias (tiene información en los ordenadores) y sólo necesitaba robar el toque final del colegio de Xavier.
-Al ser asaltado el colegio, Logan y compañía huyen en coche, saliendo del perímetro lleno de enemigos sin toparse con vigilancia alguna. Una fuga bastante forzada.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
-> X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)

X-Men: La decisión final


X-men: The Last Stand, 2006, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 104 min.
Dirección: Brett Ratner.
Guion: Zack Pen, Simon Kinberg.
Actores: Ian McKellen, Patrick Stewart, Hugh Jackman, Halle Berry, Famke Janssen, Anna Paquin, Rebecca Romijn, Shawn Ashmore, Aaron Stanford.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes de Magneto, Xavier, Lobezno y las interpretaciones de McKellen, Stewart y Jackman.
Lo peor: El desplazo del resto de personajes en favor de una insípida Tormenta. Escenas de acción vistas y mal rodadas. Cantidad de escenas sobrantes pese a su corta duración.
Mejores momentos: Todos en los que salen Xavier o Magneto, especialmente si están juntos.
El plano: Magneto ante el ajedrez.
La frase: Regenera eso.

* * * * * * * * *

El tercer episodio de X-Men supone un final notablemente decepcionante para una saga que estaba resultando muy correcta. Todas las virtudes que poseían las otras dos entregas aquí aparecen considerablemente mermadas, o quizá sea mejor decir casi destruidas del todo.

Veo dos problemas principales en esta última entrega: la falta de una estructura digna para la historia y el desaprovechamiento de los personajes. El guion no parece tener claro ni la trama ni su desarrollo. Curiosamente, pese a su corta duración hay gran cantidad de escenas que no aportan nada y alargan el relato además de desviarlo de un argumento que ya de por sí parece entrar y salir de la película torpemente. Así, la presencia de la cura es una excusa que sólo se ha aprovechado para justificar el enfrentamiento, y mientras, Fénix deambula por ahí sin que se sepa muy bien qué pinta en la historia.

En los otros capítulos decía que el equilibrio entre desarrollo de personajes y escenas de acción estaba bien trabajado, y que la propia acción además de tener sentido narrativo resultaba atractiva. Pero aquí los intentos de centrarse en los personajes son toscos y quedan como simples motivos para sostener una cinta de acción. Se añaden secuencias innecesarias sólo para mostrar efectos especiales: la sala de entrenamiento o la ridícula escena del puente serán visualmente impresionantes, pero no hay manera de encajarlas en la trama (¿qué costaba coger un barco?). También tenemos una batalla final un tanto hipertrofiada, donde seis mutantes se enfrentan a doscientos (¿y estos no tienen poderes?) y terminan lanzándose coches. Claro que peor es el pique infantiloide que se traen entre manos Pyros y su Némesis, el Hombre de Hielo, una especie de concesión al adolescente descerebrado deseoso de ver el simplón “quién puede más”. Tan sólo algunas cosas curiosas destacan y agilizan este clímax vulgar, como la divertida presencia de Kitty Pryde (Gatasombra) atravesando los muros o las siempre agradables chulerías de Lobezno.

Por si fuera poco la puesta en escena deja bastante que desear, sobre todo en los momentos de acción, escenas que están rodadas de forma muy simplona y abusando del ruido y la cada vez más constante manía de agitar la cámara. Cómo se echa de menos a alguien tan centrado como Bryan Signer; Brett Ratner no presenta cualidades dignas de mención, ¿por qué fue elegido?

Volviendo a los personajes, que son la base del relato, resulta increíble ver como están todos desaprovechados, ninguneados, desplazados… sobre todo si la comparamos con las anteriores entregas. Y gran parte de la culpa la tiene Halle Berry con sus exigencias de reescribir el guion para que su papel fuera mayor. Como dice un amigo, no se puede ir de estrella en un reparto coral. El resultado es una sucesión de malas sorpresas que, ojo, pueden ser datos mínimamente reveladores si no has visto la plícula:

-Cíclope tiene un papel de cinco minutos, y su final no tiene garra.
-Tormenta tiene muchos minutos en pantalla pero su personaje no da nada de sí y su historia es otro topicazo aburrido.
-Jean Grey/Fénix es un Deus Ex Machina que deambula sin rumbo en un argumento que ya de por sí no tiene un horizonte muy definido. Tiene alguna parte buena, como los intentos de Xavier y Magneto de controlarla y ayudarla., pero en gran parte del relato no se sabe por dónde anda y no parece hacer nada. Parece que el guionista tenía miedo de manejar una variable tan problemática, y la deja para algunas secuencias interesantes (las citadas con los maestros) y un final demasiado previsible.
-Lo que más me duele: Pícara está relegada a una secundaria casi sin presencia, tras haber sido más importante en las otras dos entregas, y su personaje llega a la conclusión del relato sin haberse mostrado como la verdadera Pícara: ¿por qué nos han tenido tres películas con una niñata sin los superpoderes que adquiere en los cómics y al final eliminan completamente esta posibilidad o remota esperanza?
-Gámbito, probablemente el mutante más querido y esperado tras Lobezno, finalmente no ha existido en la trilogía.
-Ángel, que se anunciaba como un personaje importante, queda como un recurso tan tópico como molesto (padre e hijo con sus diferencias que se resuelven en el final más típico del cine), que entra y sale del reparto como Fénix, sin razones aparentes (bueno, sirve para presentar la cura, pero de forma redundante).
-Los enemigos vuelven a tener nula presencia más allá de un siempre magnífico Magneto, un cansino Pyros y una Mística con demasiada presencia y poderes. El resto de los que tienen diálogo son meras anécdotas. Menos mal que le han dado algo de protagonismo a un mutante interesante, Calisto.
-Otro aspecto negativo relativo al bando de Magneto es que misteriosamente se ha decidido que toda la pandilla que lo siguen tengan claramente la apariencia de escoria de la sociedad: maleantes, macarrillas, todos vestidos de negro, con tatuajes, piercings, peinados estrambóticos (en algunos momentos parece imitar el look de vestuario de cuero oscuro de Matrix)… En cambio, los buenos viven en casitas relucientes y van al pijo colegio de Xavier. Es curioso que por un lado la película parezca una extensión del cómic a la hora de defender igualdades pese a las diferencias y luego utilicen esta distinción tan tópica para describir los bandos. Mucha falta de tacto.
-Xavier… Sin revelar nada, decir que la resolución de la trama de este personaje no se explica hasta el final de la película… pero en una secuencia escondida tras los créditos. Una escena interesante, bien encajada en la historia, pero casi parece una broma su ubicación en el montaje.
-Siguiendo por la línea de la tolerancia e igualdad, la presencia de la cura podría haber dado lugar a interesantes dilemas morales, pero mientras por un lado es mera excusa para lanzar el ataque de Magneto (al ser usada como arma contra mutantes), por el otro hay diálogos infames donde se defiende que los mutantes no están enfermos, no necesitan cura, y el ser un monstruo no debe significar ningún problema, mientras una pobre muchacha como Pícara no puede tener contacto físico con nadie (y es un caso entre cientos de mutantes con dificultades).

Como decía, es una lástima que precisamente lo que hacía buena a la saga aquí se haya dejado de lado para optar por el abuso de efectos especiales y la idea de montar una narración empalmando los tópicos más simples entre escenas que buscan impresionar aunque sea a costa de meterlas por la fuerza. X-Men: La decisión final es un producto de acción mediocre que merece ser olvidado, pero por desgracia es difícil hacerlo porque forma parte de una saga bastante llamativa y muy apreciada por los fanáticos del género.

* * * * * * * * *

Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
-> X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix Oscuro (2018)
X-Men: Los nuevos mutantes (2019)