El Criticón

Opinión de cine y música

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Misión imposible 3


Mission: Impossible III, 2006, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 126 min.
Dirección: J. J. Abrams.
Guion: J. J. Abrams, Roberto Orci, Alex Kurtzman.
Actores: Tom Cruise, Michelle Monaghan, Ving Rhames, Billy Crudup, Philip Seymour Hoffman, Maggie Q, Simon Pegg, Keri Russell, Jonathan Rhys Meyers, Laurence Fishburne.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: El ritmo trepidante y el espectáculo se apoyan en una trama y personajes muy interesantes, destacando el inquietante villano interpretado con intensidad por Philip Seymour Hoffman.
Lo peor: La campaña publicitaria fue más bien de acoso. Una dirección un poco agobiante en algunos momentos con tanto primer plano.
Mejores momentos: La secuencia del puente. El interrogatorio de Ethan a Davian. Ethan y Lindsey mano a mano contra los enemigos.
El plano: La aparición del helicóptero repleto de hombres fuertemente armados en el puente.
La frase: ¿Quién eres? ¿Tienes esposa? ¿Novia? Quienquiera que sea, la encontraré. La torturaré. Y luego te mataré frente a ella. –Davian.

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J. J. Abrams salió airoso de un debut complicado: el director con mayor presupuesto en su primera película, y además una bastante esperada y que debía remontar una saga rematada a conciencia. No ha llegado al nivel del estupendo thriller con que Brian de Palma llevó la serie al cine en 1996, pero sí ha creado un filme de acción sólido y espectacular que tuvo bastante éxito (400 millones de dólares). Y por supuesto, es infinitamente superior al inefable subproducto creado por John Woo en el año 2000, quien con la segunda entrega construyó un mosaico de absurdos hasta el punto de dar una de las peores cintas que jamás han mancillado una sala de proyección.

Desde el guion, Abrams y sus colaboradores habituales (Roberto Orci, Alex Kurtzman) han superado bastante bien un problema demasiado extendido en el cine acción contemporáneo: la falta de una historia llamativa y medianamente sólida y unos personajes mínimamente humanos. Han sabido profundizar en el héroe, Ethan Hunt, construyendo a su alrededor una vida que, aun siendo muy estereotipada y sencilla (la típica esposa que termina en peligro), enriquece al personaje otorgándole motivaciones claras, alejándolo del superhéroe imperturbable que satura el género. Además gana mayor interés por la dinámica que mantiene con el equipo y los superiores, donde hay un grupo amplio de secundarios bastante bien dibujados. Ethan conecta con sus compañeros de trabajo saltando entre la amistad y los líos de traiciones clásicos del cine de espías, de forma que hay una clara sensación de que están pasando cosas relevantes en sus vidas, y la intriga de cómo las resolverán mantiene el interés alto.

Otro aspecto de la escritura que está bien ejecutado es la constante búsqueda de situaciones complicadas y espectaculares entremezcladas con las dosis necesarias de explicaciones del argumento, que no es tan enrevesado, o más bien casi confuso, como en la primera entrega, pero tiene sus buenas dosis de misterio y giros inesperados. Alguno no va a sorprender, como la parte final con la esposa convirtiéndose en heroína, y otro resulta además muy forzado, el del cansino traidor imposible, pero las maquinaciones entre agentes y algunas consecuencias mantienen muy bien el tipo, y las desventuras de los protagonistas intentando salir adelante contagian la adrenalina y la sensación de esfuerzo y sufrimiento: planifican, ejecutan, sufren la tensión, improvisan ante los fallos… Hay que recalcar que personajes que sudan y se llevan buenos palos es algo cada vez más difícil de encontrar en el género, de hecho, en la cuarta entrega se empieza a diluir bastante. Pero el mejor acierto es que el enemigo es imponente y temible, convirtiéndose en el mejor villano visto en muchos años. La puntilla se la pone el enérgico papel de Phylip Seymour Hoffman, por desgracia recientemente fallecido.

En la labor de dirección Abrams tiene varios aciertos pero también algunas limitaciones. Lo primero que salta a la vista es que no da la impresión de ser una película de 150 millones de dólares, y menos hace diez años, cuando era un presupuesto descomunal. No hay escenas de tamaño colosal ni grandes despliegues de efectos digitales, es una cinta de acción artesanal, de tiroteos y persecuciones, así que no sé adónde ha ido el dinero. Ahora bien, en su categoría cumple de sobras. El ritmo más que intenso es casi agobiante, en todo momento estamos sumergidos en intriga, tensión y acción. Pero podría haber sido mejor, porque a veces el director abusa de una puesta en escena muy cerrada en primeros planos. Son tramos puntuales que por lo demás están muy bien dirigidos y editados, demostrando algunos un excelente dominio narrativo. El problema es el estilo elegido para lo fotografía, donde también destaca para mal el color con tanto brillo y contraste. Por ejemplo, la lucha en el puente es fantástica, en especial porque muestra muy bien las fases del combate, la posición de los personajes, el caos de la situación… pero con mayor amplitud de planos podría haber sido antológica. Donde más se nota es en la intriga de despachos, que parece rodada en una cochera, intentando ocultar con planos cerradísimos la falta de nivel del escenario.

Pero esas carencias sólo impiden que la película sea memorable, porque buena es bastante. La combinación de intriga de espías y acción trepidante es muy equilibrada, y los personajes nunca se ponen por debajo del espectáculo. La secuencia del puente es uno de los momentos más impresionantes del cine de acción de los últimos años, y el robo de la pata de conejo no se queda atrás, mientras que en el espionaje también tiene grandes tramos, como la infiltración en el Vaticano. También se agradece que no abusen de la cienci-magia: salen los cacharritos justos y se mantienen los clásicos, es decir los disfraces, lo que es una suerte, porque Abrams venía de la serie Alias (2001), donde se les fue la pinza con el tema, y, de hecho, en Misión Imposible: Protocolo fantasma los nuevos autores se pasan muchísimo con las tecnologías fantasiosas.

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Serie Misión imposible:
Misión imposible (1996)
Misión imposible 2 (2000)
-> Misión imposible 3 (2006)
Misión imposible: Protocolo fantasma (2011)
Misión imposible: Nación secreta (2015)
Misión imposible: Fallout (2018)

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El hombre más buscado


A Most Wanted Man, 2014, EE.UU., Reino Unido, Alemania.
Género: Suspense.
Duración: 122 min.
Dirección: Anton Corbijn.
Guion: Andrew Bovell, John le Carré (novela).
Actores: Philip Seymour Hoffman, Nina Hoss, Grigoriy Dobrygin, Robin Wright, Rachel McAdams, Willem Dafoe.
Música: Herbert Grönemeyer.

Valoración:
Lo mejor: El papel de Philip Seymour Hoffman. La lectura moral.
Lo peor: Falta de ritmo y energía, resulta bastante aburrida.

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El realizador Antjon Corbin dirigió El americano (con George Clooney), que fue una de las pocas películas que no he conseguido terminar de ver enteras, pues de aburrida y superficial me resultó insoportable. Si le di una oportunidad a El hombre más buscado es por ver el último trabajo del fallecido Philip Seymour Hoffman y porque las críticas la ponían bastante bien. No me ha llenado del todo, pero al menos no ha sido tiempo perdido.

Su fuerte es su tono europeo, es decir, es una obra muy alejada de la inmadurez intelectual y moral y de la corrección política que sufre Hollywood. La trama es realista, los personajes también, los dilemas éticos, políticos, profesionales y personales de cada situación son complejos y no tienen una única solución, y además dejan consecuencias. El lío entre gobiernos, agencias y agentes, y la lucha del protagonista por salir adelante conforman tramas con potencial pero sobre todo con un jugoso trasfondo. El relato termina proponiendo una forma alternativa y bastante atrevida de enfrentar el terrorismo islámico, y por el camino ha dejado otras tantas ideas y pensamientos con los que reflexionar sobre prejuicios, conflictos culturales, ambiciones políticas que generan más problemas de los que resuelven, etc.

Pero no hay más. A cambio hay que soportar una trama que cuando se sale de los conflictos morales carece de ritmo, intensidad y tan siquiera interés. La odisea por atrapar y usar al terrorista a la fuga no ofrece nada impactante, la intriga es escasa, el calado emocional casi nulo. Y le cuesta bastante dotar de profundidad a unos personajes en principio muy atractivos. La chica que defiende al objetivo (Rachel McAdams) debería haber dado más juego. El banquero (Willem Dafoe) es un objeto de la trama, y el intento de darle vida con una escena familiar no funciona. Los compañeros del protagonista son insustanciales. Es Hoffman el único que interesa, gracias a la intensidad de su interpretación, que muestra mejor que el guion el esfuerzo que realiza y los problemas que sortea.

Para una vez que encuentro una película con calado y contenido resulta que carece de un envoltorio que lo sostenga y muestre con solidez y atractivo suficiente.

Los Juegos del Hambre: En llamas


The Hunger Games: Catching Fire, 2013, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: Francis Lawrence.
Guion: Simon Beaufoy, Michael Arndt, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Lenny Kravitz, Stanley Tucci, Toby Jones, Philip Seymour Hoffman, Jena Malone, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes tienen algo de calidad, el mundo imaginario posee bastante potencial.
Lo peor: Superficial, irregular, aburrida.

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Como la primera parte, esta es una película de quieros y no puedo. Por suerte no espero nada de la saga (no soy lector de las novelas ni fan de la adaptación) y simplemente las veo y las olvido, porque si no me estaría tirando de los pelos por ver tantas posibilidades desaprovechadas. Hay un potencial enorme en todos los elementos de la trama y en todos los personajes, pero nunca termina de emerger del todo. La dictadura, el pueblo a un paso de la hambruna y de la rebelión, el control de la población que se hace a través de los medios de comunicación y los juegos, los personajes planteándose formas de lucha, el complot del que Katniss es una herramienta más… Todo se queda en la superficie, porque se difumina unas veces o se pasa descaradamente de ello otras.

Metraje hay de sobra, pero el guion nunca parece ser capaz de concretar y ahondar e ir al grano. Se pierde en cosas triviales y dedica demasiado tiempo a exponer cosas evidentes. Una escena magistral de un viejo ejecutado es un gran ejemplo de lo alto que podría llegar el relato, un listón que olvida en un trajín de intrascendentes viajes, cansinos lloriqueos de los protagonistas, romances simplones y apariciones en la tv demasiado largas, por no mencionar que se fuerza demasiado el tono juvenil, con el cansino triángulo amoroso.

Y de nuevo el paso al juego rompe el poco ritmo que había, pues deja de lado una trama política con algo de contenido para ir a una aventura de supervivencia anodina. Igual que en el primer capítulo la estancia en el juego (supongo que heredándolo de la novela) es incapaz de mostrar algo emocionante y complejo, ofreciendo un viaje desganado donde los pocos recursos que ofrece son bastante tramposos y rebuscados: en vez de reforzar el prometedor conflicto entre personajes y la lucha contra la hostil naturaleza, tenemos triquiñuelas tecnofantasiosas que parecen improvisadas.

Para colmo, la evolución respecto al episodio precedente es mínima. Se ve que Katniss ha cambiado bastante, de hecho, es un buen rol central, pero la trama es exactamente la misma, paso por paso, capítulo por capítulo. Sabiendo que iba ser una historia apenas cambiada por los nuevos puntos de vista de la protagonista podrían, qué digo, deberían haber aprovechado para dar más entidad a los correctos pero mejorables personajes secundarios y sobre todo al entorno, a la exposición y desarrollo del universo. ¿Sabemos algo nuevo del mundo tras otras dos horas y media de película, o ha cambiado este lo suficiente como para ofrecer nuevos horizontes narrativos? Nada de nada. Tan solo el epílogo va un paso más allá. Así pues, parece un remake realizado con más presupuesto. Y se nota en la ambientación (la ciudad y la selva son bastante espectaculares), pero no en la puesta en escena, que es bastante normalita.

Como la primera parte, resulta demasiado irregular, larga, pesada y poco emocionante a pesar de prometer mucho. Como suele ocurrir, esto no es problema para que la taquilla reviente, pues el público ya está acostumbrado a tener el listón muy bajo.