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Spider-Man: Homecoming


Spider-Man: Homecoming, 2017, EE.UU.
Género: Acción, comedia, superhéroes.
Duración: 133 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers.
Actores: Tom Holland, Jacob Batalon, Michael Keaton, Robert Downey, Jon Fabreau, Laura Harrier, Tony Revolori, Marisa Tomei, Zendaya.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Ingeniosa, divertidísima. Capaz de darle la vuelca de tuerca justa para pasar como fresco a un personaje muy exprimido.
Lo peor: Aunque todavía se nota cierta cobardía, y hay pequeños cambios que no serán del agrado de todos. La confrontación final peca de ruidosa pero poco emocionante.
El anuncio: Descarada la promoción de Lego Star Wars…
La frase: Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo.

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No iba con muchas esperanzas. Empezar la tercera serie de Spider-Man en tan pocos años no auguraba nada bueno. Dolió que no fueran capaces de continuar la etapa dirigida por Sam Raimi (2002-2007), pues a pesar de haber nacido con un capítulo inicial bastante mediocre pegó un subidón enorme en el segundo y tercero, por no decir que contaba ya con una historia y unos personajes ya bien maduros y unos actores muy implicados. Hurgó más en la herida que reiniciaran al arácnido apresuradamente en dos nuevas entregas (encargadas a Marc Webb en 2012 y 2014) en las que los productores no habían aprendido nada de errores ya superados en un género que entraba ese año en su punto álgido con Los Vengadores: las injerencias del estudio en la labor creativa de guionistas y directores, la obsesión por cumplir con todos los clichés del género y el personaje sin buscar una solidez y una personalidad concretas, no planificar la serie a largo plazo y no cuidar la elección de los actores, pues los nuevos rostros resultaron bastante lamentables. Al menos en Sony, poseedores de los derechos del superhéroe, se dieron cuenta por fin de lo mal que lo hicieron y cedieron la parte creativa a Disney/Marvel.

Pero no sirvió para levantarme las expectativas. Las últimas entregas de la saga Marvel destinadas a presentar nuevos personajes fueron un tanto conservadoras. Ant-Man y Doctor Strange cumplían muy justitas, y si funcionaban era porque lograban que cada protagonista tuviera cierto magnetismo. De hecho en Doctor Strange fue decepcionante que se aferraran tanto a la fórmula cuando tenía tantas posibilidades. Pero claro, qué iba a hacer, ¿saltarme un capítulo a estas alturas? Aparte de quedarme al margen en temas de conversación me arriesgo a perder parte de información de la serie. Así que al final caí… Y me ha sorprendido muy gratamente. No será la mejor entrega de Spider-Man, pues Spider-Man 2 dejó el listón muy alto, pero como episodio inicial cumple muy bien a pesar de las dificultades que enfrentaban y abre las puertas a la confianza en que en las secuelas lleguen más lejos.

Lo primero que salta a la vista es la actualización de la historia a los tiempos actuales, teniendo como objetivo además un público incluso más juvenil que el habitual en Marvel, pues el tono y el contenido se dirige claramente a críos de diez años para arriba. Y por ello sorprende que en EE.UU. tenga calificación +13 en vez de PG, donde a partir de los diez años pueden entrar con los padres. Y mientras, Guardianes de la galaxia Vol. 2 tiene escenas inquietantes, palabrotas gordas y referencias sexuales y es +13 también. En España Spider-Man: Homecoming se ha considerado para mayores de 7 años y Guardianes de la galaxia Vol. 2 +12. Lo único malo de esto es que quizá hay que aguantar demasiadas canciones, aunque aquí me ponen ante una disyuntiva: ¿qué es preferible, escuchar otra vez los temas más sobados de los Ramones y The Rolling Stones, o que hubieran metido Justin Biever y “requetón”?

Las generaciones de preadolescentes y adolescentes actuales están muy bien representadas y el mensaje clásico del cómic se maneja con inteligencia. Peter Parker juega a ser youtuber, se obsesiona con imitar a los famosos (Los Vengadores), deja de lado sus responsabilidades por seguir los deseos inmediatos, y espera que todo se arregle solo mientras no se preocupa de lo que tiene delante. Bajo la batuta de Iron Man y los encontronazos de la vida deberá ir madurando y aceptando la responsabilidad. Por ello resulta realmente ridículo que haya críticas diciendo que esto no es Spider-Man porque “no se habla sobre responsabilidad”. Toda la película lo hace, todas las situaciones en que se ve metido el protagonista lo empujan hacia la maduración: enfrenta dilemas, mete la pata, se lleva no pocas lecciones, y crece poco a poco. Y el eslogan ineludible, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se incluye con tacto después del ridículo que hicieron en The Amazing Spider-Man con que si lo decían o no: “Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo”.

El conflicto interno de Peter queda muy bien materializado, la relación con Tony Stark y Happy y con los demás chavales se trata con naturalidad y sin cursiladas, con lo que estamos ante una anomalía muy de agradecer, una cinta juvenil, una de institutos, sin tonterías ni estereotipos vulgares. El drama es sencillo y obviamente centrado en la acción de superhéroes, con lo que es inevitable imaginar por dónde irá la aventura. Pero con el tirón de los personajes engancha muy bien, y el ritmo enérgico y el sentido del humor ingenioso e inagotable terminan de perfilar una película muy divertida.

Se despacha rápido el origen. Parker dice “Me picó una araña”, y a otra cosa, que ya lo conocemos bien. El tío Ben no nos tortura con su drama, sacrilegio para unos, una liberación para otros por no atarse a lo mismo de nuevo. Pero estamos hablando de un capítulo en la vida de Peter donde es crucial. O dices a las claras que en esta adaptación no existe el tío, o lo muestras de pasada (un diálogo, una foto) para que sepamos que sí, porque como es de esperar no indicar nada está confundiendo y decepcionando a muchos. Igualmente, la queja de que Tony Stark le hace el traje la entiendo, pero esta no me parece una transgresión grave, lo raro sería que Stark lo coja como pupilo y no le ofrezca nada de ayuda; y mientras, Peter se hace las telas de araña y se describe bien como un genio.

En cuanto a la presencia de Iron Man, pues sí, se la podían haber ahorrado, se nota el miedo a que no funcionara y que lo han usado para darle un empujón a la confianza del público. Pero una vez vista sólo puedo ponerle pegas al innecesario epílogo dedicado a Tony sin venir a cuento, mientras que en el resto de la cinta su presencia es concisa, destinada por completo a servir en la maduración de Peter sin robarle protagonismo alguno. Además, da a la película una entidad como capítulo que no han tenido otras, donde se unían con escenas postcréditos fugaces. Por ejemplo, era inevitable preguntarse por qué Los Vengadores no aparecieron en Thor: El mundo oscuro, cuando una nave amenaza Reino Unido, y se los echó de menos cuando el envite de Ego en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 alcanza a la Tierra. Por otro lado, hilando fino se podría señalar una falta de continuidad con la aparición de Spider-Man en Capitán América: Guerra Civil. Allí parecía un luchador entrenado, resuelto, sin miedo… aquí vemos que es bastante patán, que está en sus primeros intentos de implicarse en luchas más grandes; pero supongo que también se puede justificar con que allí fue muy entusiasmado y no había civiles en peligro que lo pusieran nervioso.

El trabajo de los actores es excelente. Con la elección de Tom Holland (quien se dio a conocer en Lo imposible) han acertado de lleno, muestra espontaneidad y recursos de sobras para cumplir en la inocencia juvenil, en el drama y en el romance (por fin escenas de ligoteos torpes que resultan verosímiles… todavía recuerdo la vergüenza ajena que dieron las de The Amazing Spider-Man). Los demás compañeros tienen también la simpatía y carisma necesarios, aunque es justo decir que el guion hace gran parte del trabajo describiendo con realismo el entorno del instituto. La tía May sale muy poco, pero lo suficiente para que quede claro que han fichado a una actriz más joven y sexy de lo que requiere el papel, la todavía muy atractiva Marisa Tomei, para atraer más público. Otro pequeño cambio sin necesidad, pero una vez superado el shock, pues cumple en sus breves apariciones y ya está. Veremos cuando le den más protagonismo qué tal resulta. Jon Fabreau (Happy) y Robert Downey (Tony) han demostrado de sobras su valía, y se emplean como buenos profesionales, sin dar la sensación de estar por obligación. Y Michael Keaton como el Buitre compone un villano bastante completo, en parte también porque el guion le ha dado cierto margen, pero es indudable que está muy efectivo en la creciente frustración y desesperación del personaje.

En la banda sonora tenemos al pluriempleado Michael Giacchino, que ha pasado por todas las sagas exitosas del momento: Star Trek, La guerra de las galaxias, El planeta de los simios, Parque Jurásico, Misión Imposible y varias películas de Pixar. Y el tío no muestra cansancio o desgaste. Nos ofrece otra partitura vibrante y orquestada con maestría a la que sólo le falta un poco de personalidad y recordabilidad, algo común en la serie Marvel, donde apenas Alan Silvestri ha conseguido algún tema que cale y al que los productores le hayan dado algo de proyección entre los distintos capítulos.

El director Jon Watts apenas era conocido, su único trabajo destacable es Coche policía, un thriller protagonizado por Kevin Bacon, así que sorprende que confiaran tanto en él para una superproducción. Pero se desenvuelve con soltura , combinando adecuadamente los momentos intimistas con la acción aparatosa. Destaca para bien el ritmo impecable, lo bien que capta la vitalidad del guion. Y en lo malo, la confrontación final es poco vistosa: entre la oscuridad, el caos y la falta de imaginación, no luce como otras peleas de la propia película y de la serie. Lo que queda por saber es si ese escenario es imposición de los productores o fue idea suya. Sea como sea, señala el único problema de una cinta que iba apuntando bastante alto: al final sí acaba un poco encorsetada por algunos clichés del género que no son capaces de quitarse de encima.

Con el villano parecía que iban a acertar de lleno también, pero el camino andado se deshace bastante en un arco final muy facilón. A lo largo de las vivencias de Peter Parker colocan unas pocas pero efectivas escenas donde presentan al contrincante de turno, trabajándose bien su situación y su personalidad, y cómo los cambios en la primera influyen en la segunda. Y para rematar las buenas sensaciones, a la hora de hacerlo chocar con Spider-Man incluso tenemos un giro inesperado que maneja bien la sorpresa y la tensión. Por todo ello decepciona que al final deshagan lo construido y se apoyen por completo en una batalla de efectos especiales. ¿Es que nadie es capaz de ofrecer desenlaces más originales? En Doctor Strange al menos lo intentaron. Así pues, mientras todas las aventurillas de Parker (incluso las más pasadas de rosca, como el aprendizaje sobre la marcha de las opciones del traje) mantienen una buena conexión con el espectador, pues es fácil sentir empatía por el joven y sus amigos, cuando llega el momento cumbre la emoción se disipa bastante. A la larga incluso acabé un saturado de tanta hostia en el clímax, sabiendo de sobras cómo iba a acabar. Y para colmo, el paso final en la maduración de Spider-Man es un poco confuso: Stark ahora lo aplaude, cuando ha hecho lo mismo que por lo que antes le riñó en el ferry, ir en solitario y liarla parda (abajo en spoilers me extiendo).

Otro ligero lastre es que tampoco saben darle un buen cierre. Las escenas de rigor para terminar de posicionar cada personaje son obviedades que no tienen mucha garra, sólo destacan por un par de chistes (como el último de tía May). Pero sobre todo le pesa que se salen por la tangente dándole toda una escena a Tony Star que por primera vez le quita protagonismo a Peter Parker. No parece necesaria y añade minutos inútiles.

Alerta de spoilers: Ahondo en los detalles finales.–
Como digo, Spider-Man, tras la traca final, es bien considerado por Tony a pesar de que la única diferencia respecto al lío del ferry es que lo ha hecho sin el traje súper avanzado que le dio y que esta vez ha capturado al malo, pero en el fondo es la misma situación, ha ido solo, sin avistar a nadie (algo que le criticó Tony en aquel entonces), y el desastre en que podía haber acabado su implicación es bien patente, pues esquiva la ciudad por los pelos. Es decir, al final, tras tanto hablar de maduración, parecen encauzarlo más de la cuenta hacia su habilidad como superhéroe. Se recupera un poco con el rechazo de Peter de plantarse ante los periodistas, es decir, con que su ego está aplacado. También se recupera brevemente el nivel del villano en su escena post-créditos, otorgándole de nuevo un poco de humanidad.

Por último, tenemos una decisión de adaptación, con sorpresa final incluida, un poco extraña. Igual que con lo de omitir al tío Ben, ¿por qué ese empeño en poner una chica nueva como objetivo sentimental de Peter? ¿Qué problema había con empezar cimentando la relación con MJ, y más cuando está claro que abordarán este acercamiento en siguientes entregas? Han perdido un tiempo precioso sin razones que lo justifiquen. No queda nada mal, la película funciona bien así, pero estás adaptando una obra que sigue mucha gente, no tiene sentido dejarlos de lado sin necesidad.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
-> Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Iron Man 3


Iron Man 3, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Shane Black.
Guion: Shane Black, Drew Pearce.
Actores: Robert Downey, Gwyneth Paltrow, Guy Pearce, Don Cheadle, Ben Kingsley, Rebecca Hall, James Badge Dale.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Divertimento garantizado. Tony Stark y la interpretación de Robert Downey. Buena dirección y efectos especiales.
Lo peor: Altibajos en el ritmo. Un villano sin carisma alguno. Un par de detalles bastante cutres al final.
Las frases:
1) En realidad odio trabajar aquí. Estos tipos son muy raros. -Un malo cualquiera.
2) -Trevor Slattery: Y luego, un día ellos me ofrecieron el papel, y sabían lo de las drogas.
-Iron Man: ¿Qué te dijeron? ¿Que te ayudarían a dejarlas?
-Trevor Slattery: Dijeron que me darían más.

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Alerta de spoilers: Describo bastante la trama, sobre todo los giros finales.–

Tras el éxito de Los Vengadores muchas miradas estaban puestas en Iron Man 3, y más aún después de que la segunda entrega no convenciera a todos. La extraordinaria calidad de la obra de Joss Whedon puso el listón del género muy alto, a un nivel difícilmente alcanzable, a lo que sumamos su notable respuesta en la taquilla (mil quinientos millones de dólares). Así, se atrajeron demasiados ojos hacia una entrega que no aspiraba en principio a tanto. En Disney/Marvel respondieron dándole un buen extra de presupuesto, pero como siempre, todo depende del guion y de que el director lo aproveche bien. De ambas labores se encarga Shane Black, habitualmente guionista (autor de notables títulos de acción en los 90: Arma letal, El último Boy Scout, El último gran héroe…) y que dio el salto a director en 2005 con Kiss Kiss, Bang Bang, una comedia de acción que se está ganando el estatus de cinta de culto. Es sorprendente que el estudio confiara en alguien tan inexperimentado para rodar una superproducción, pero más inesperado es que donde Black esté menos acertado sea precisamente en el guion.

Quienes disfrutaron con la segunda parte disfrutarán también con esta, pues tiene más o menos sus mismas virtudes y defectos que la alejan un poco del notable equilibrio hallado en el episodio inicial, pero los que esperasen una cinta del calibre de Los Vengadores seguramente no habrán podido disfrutarla como se puede disfrutar: como un entretenimiento más que correcto. Eso sí, con el efecto arrastre de Los Vengadores y la recaudación extra que da el 3D (entradas más caras), en taquilla ha pegado más fuerte de lo esperado (y más viendo sus tibias críticas), superando la barrera de los mil millones.

El relato parte de una base muy sólida gracias al tiempo y desarrollo que ha tenido en los tres títulos precedentes (con el tercero me refiero a Los Vengadores): el enorme y fascinante Tony Stark, interpretado con gran vitalidad por Robert Downey. El carisma nato del actor, la crisis que vive el personaje y su arrolladora personalidad plasmada a través de buenos diálogos y chistes llenan por completo la pantalla. Le secundan eficazmente la encantadora Pepper (Gwyneth Paltrow), con la que tiene gran química, el atractivo Coronel James Rhodes (Don Cheadle) pidiendo a gritos más protagonismo, y cómo no, su ordenador personal, el siempre simpático Jarvis. En el lado malo queda el rol de la nueva chica, Maya (Rebecca Hall), carente de definición y rumbo y usada únicamente como elemento de la trama; termina la película y te olvidas de que ha estado ahí.

La aventura se inclina por conceptos básicos pero eficaces si se usan correctamente, y aunque Black va bien encaminado no consigue exprimirlos del todo. El viaje interior de Stark está muy conseguido. Debe encontrarse a sí mismo, hallar un camino en la vida que le permitan enfrentar sus importantes responsabilidades y le enseñe a mantener la distancia justa entre el superhéroe y el hombre. El receso con el niño es muy interesante, porque se inclina por lo intimista sin perder ritmo, porque el niño en un encanto y porque se maneja muy bien el gran sentido del humor que tiene esta serie.

Pero la historia donde sumergen esta búsqueda personal está bastante limitada. La investigación es simple y la adornan con chorradas fallidas que no impiden que se haga larga. La reconstrucción de la escena de la bomba es absurda. ¿Cómo la hacen? ¿Escanearon la escena antes de atender a Happy? Parece obedecer simplemente a la idea de meter efectos especiales porque sí, en vez de una clásica y realista visita al sitio. Tampoco funciona el otro hallazgo de pistas cruciales: con qué facilidad hackea los servidores de la empresa del villano y encuentra todas las pruebas. Así, no parece haber un esfuerzo real por parte de Tony, todo se resuelve con la cienci-magia.

La presentación de los villanos es irregular. El juego al engaño con el Mandarín (Ben Kingsley) es muy eficaz, pues al principio resulta inquietante pero tiene un giro bien conseguido hacia la comedia, donde se ofrecen algunos chistes brutales, de los mejores que he visto en muchísimo tiempo. Además da para plantearse algunas reflexiones sobre el poder y responsabilidad de los medios de comunicación. Pero quien se alza como villano principal, Aldrich Killian, no termina de funcionar. A pesar de tener mucho tiempo en pantalla, de desarrollarse a través de una larga exposición, no resulta un enemigo llamativo. Le falta originalidad (es taaaan previsible) y no tiene carisma como para despertar algo de interés; ni siquiera Guy Pearce le coge el punto… o no hay manera de hacerlo. El principal problema es que no se sabe qué meta persigue. En un principio parece querer dominar el mundo desde las sombras (usa al Mandarín y luego al vicepresidente para no dar la cara), pero no queda claro por qué, qué espera conseguir con ello. ¿Controlarlo todo, sumergir el mundo en caos, demostrar lo que puede hacer? Con el elaborado plan se describe un enemigo que parece inteligente… pero a la hora de la verdad no lleva a nada, porque de repente se deja de lado y se limita a ser el típico loco resentido que sólo quiere ver sufrir al héroe. Con Maya estamos en una situación semejante: ¿qué la motiva, qué persigue? Cambia de bando varias veces sin quedar claro por qué.

El otro gran fallo es que los poderes de los enemigos son cambiantes. La capacidad de regeneración se adapta a las necesidades del guion, con lo que se pierde credibilidad a marchas forzadas. Uno sale indemne de una gran explosión, pero muere de un disparo de Iron Man en el pecho; se supone que el poder es de regeneración, pero luego resulta que también proporciona agilidad y fuerza sin igual, de hecho llegan a un nivel que rivalizan con las numerosas armaduras automatizadas de Iron Man. De esta forma llegamos a otro fallo de la película: final es espectacular, pero se empeña tanto en serlo que termina pasándose de rosca.

Shane Black maneja muy bien las escenas de acción, sobre todo en el colosal enfrentamiento final en la plataforma petrolífera. El problema es que es difícil hoy día, con tanta película centrada en obtener lo más grande e impresionante, conseguir una y otra vez el efecto asombro. Aquí estamos cerca de tener un clímax memorable si no fuera porque fuerzan la acción por encima del guion. Las armaduras automatizadas son una cagada. Toda la película llorando porque se ha quedado sin armadura, liándola parda para arreglarla, y resulta que tiene un montón en reserva (cincuenta o más, se ve que son baratas). Y peor aún, una vez finalizado el conflicto las destruye porque sí en vez de guardarlas por si acaso o cederlas a otros, como a SHIELD. Una cosa es superar tus demonios internos, otra ser imbécil. Está claro que la aparición de tanto traje se debe únicamente a que querían meter algo espectacular sí o sí, y luego son un incordio para cualquier otro capítulo que quieran hacer, porque claro, con ellas Tony es virtualmente indestructible, pues no han podido con él ni siquiera esos tipos tan poderosos. Así pues, toca reset forzado. El otro patinazo es la caída y resurrección de Pepper, un intento de meter drama que de forzado y a la vez predecible no funciona, porque también se ven obligados a volver al statu quo, y esto lo hacen tan mal que la trampa argumental sienta fatal, sabe a engaño cutre: le quitan los poderes en una frase que suelta Tony de pasada en el epílogo.

Esta es la tónica de toda la película. Los errores ensombrecen a las numerosas virtudes, es constante la sensación de que con pocas mejoras podría haber sido bastante buena. La decepción se agrava porque parece un retroceso tras la brillante Los Vengadores. Por suerte parece ser un bache puntual, porque Capitán América: El soldado de invierno devolvió con creces las esperanzas a los fans.

PD1: ¿Por qué rompe Tony el teléfono del periodista? No tiene sentido, porque ha respondido a su pregunta.
PD2: Qué conveniente que en el ataque a la casa el traje no funcione hasta el último momento, pero bueno, se puede perdonar porque así se lanza el argumento.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
-> Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Iron Man


Iron Man, 2008, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 126 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guion: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway.
Actores: Robert Downey, Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow, Faran Tahir, Sayed Badreya.
Música: Ramin Djawadi.

Valoración:
Lo mejor: Guion (diálogos, humor…), dirección, efectos especiales. Y sobre todo Tony Stark/Robert Downey.
Lo peor: > El villano y la chica no consiguen llamar mucho la atención, la pelea final es rutinaria.
La escena oculta: Siguiendo una moda que no consigo comprender, hay una escena escondida tras los créditos. En ella aparece Nick Fury (Samuel L. Jackson) presentándose ante Iron Man.
La frase: Yo soy Iron Man.

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No sé por qué el proyecto de Iron Man me dio buenas vibraciones durante su gestación, a pesar de que Jon Favreau no ha realizado nada digno de mención y sobre todo teniendo en cuenta que las películas de superhéroes son proclives a resultar entre mediocres y espantosas y casi nunca de alta calidad (Spider-Man 2 y 3 o Batman Begins son fantásticas excepciones). Más raro aún es que un servidor fuera al cine con las expectativas bastante altas y saliera muy contento, y es que Iron Man es un gran ejemplo de lo que debe ser una adaptación que narre los orígenes de un personaje de cómic.

Estamos ante una cinta más inclinada hacia las virtudes de Hulk que hacia las numerosas producciones comerciales carentes del más mínimo interés por conseguir algo inteligente y muy proclives a aglutinar escenas gratuitas sin más sentido que resultar molonas (Los Cuatro Fantásticos es el mejor ejemplo), pero también es una cinta que sabe distanciarse de líneas demasiado clásicas que hicieron de algunas obras, como la primera parte de Spider-Man, algo sumamente previsible e insustancial. Es una película pausada, reflexiva, que expone con mimo las motivaciones del personaje principal y su gradual conversión en individuo especial o superhéroe. Ese esfuerzo dedicado a la figura de Tony Stark se salda con un éxito rotundo: es un carácter que pasará a la historia del género. Borrachuzo, mujeriego, millonario excéntrico, desenvuelto y preocupado solo por sí mismo hasta que algo le empuja a pensarse mejor su rol en el mundo. Y el resultado habla por sí solo: no había otro actor mejor para el papel que Robert Downey, quien guarda mucho parecido con su álter ego (problemas con el alcohol) y siempre ha sido un intérprete que apuntaba maneras pero no conseguía una oportunidad que le permitiera saltar a la fama (porque en Zodiac está estupendo, pero apenas se habló de la película y por tanto su papel se ha olvidado rápidamente).

La narración, centrada casi exclusivamente la estrella de la función, camina con paso lento pero firme en la dirección adecuada, es decir, se centra en contar lo justo y necesario sin excesiva ambición o, como decía más arriba, sin buscar la taquilla tirando de lo fácil. Hay quien echa de menos algo más de acción (hay poca, pero es espectacular), pero desde luego no anda escasa de otros elementos, como el brillante sentido del humor, los diálogos ágiles, la crítica más o menos velada al gobierno estadounidense y sus guerras así como al negocio de las armas, los dilemas que abordan al nuevo héroe, etc. Para quien esto escribe el único fallo remarcable es la forzada presencia del villano (Obadiah Stane/Iron Monger, papel en manos de un Jeff Bridges algo irregular), introducido de forma muy rápida y algo superficial y enfrentado al héroe en una pelea final que prácticamente está puesta ahí para justificar el género, porque sino podría haberse quedado perfectamente como un drama de tintes cómicos sobre un millonario que se hace un traje especial. Tampoco terminan de centrarse por completo otros secundarios como el amigo militar o la chica, aunque el buen papel de Gwyneth Paltrow le hace ganar enteros a esta última. Seguramente en próximas entregas haya más tiempo para ellos.

Jon Favreau se desenvuelve muy bien en la dirección, manejando la cámara de forma clásica, eludiendo filigranas como la cámara en mano u otros efectos raros que a veces incluyen de forma innecesaria, como esas cámaras en plan Matrix de X-Men. El resultado es una dirección comedida pero que a la vez aprovecha muy bien los amplios recursos monetarios. Destaca también una banda sonora muy roquera pero sorprendentemente bien manejada, sin excesos ni canciones molestas, y sobre todo unos efectos especiales sobresalientes puestos exclusivamente al servicio de la narración.

Iron Man satisface a los seguidores del cómic gracias a su fidelidad (hay cantidad de detalles que sólo los lectores pillarán) y a su buen tacto cuando se distancia del original (por ejemplo, es buena idea actualizar la historia, pasarla de Vietnam a Afganistán), satisface al espectador habitual del género al ofrecer un personaje magnífico y una presentación equilibrada de su historia, y satisface al que no es aficionado porque es una cinta con dosis muy bien medidas de diálogos chispeantes y efectos especiales espectaculares, así como por la presencia del citado personaje carismático. Ahora nos queda esperar con impaciencia las secuelas, pues la idea era hacer una trilogía si tenía éxito, y lo está teniendo tanto en las críticas como en la taquilla.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)