El Criticón

Opinión de cine y música

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Lovelace


Lovelace, 2013, EE.UU.
Género: Drama, biografía.
Duración: 93 min.
Dirección: Rob Epstein, Jeffrey Friedman.
Guion: Andy Bellin.
Actores: Amanda Seyfried, Sharon Stone, Peter Sarsgaard, Robert Patrick, Chris Noth, Bobby Cannavale, James Franco, Juno Temple, Adam Brody.
Música: Stephen Trask.

Valoración:
Lo mejor: Buen reparto. Correcto drama una vez arranca.
Lo peor: Su primer tramo es insustancial y nada novedoso.
Mejores momentos: La escena de “menuda bestia en la cama” revisitada, donde descubrimos que era una paliza.

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El tramo inicial no apunta buenas maneras. Promete otro biopic con tono de telefilme: narración convencional, sin garra, sin elementos distintivos. Una adolescente que quiere ver mundo y sentirse libre está encorsetada en las costumbres de la época y controlada por unos estrictos padres (atención a la irreconocible Sharon Stone), pero conoce a un hombre mayor que promete darle esa vida deseada y se casa esperando una liberación. Sin embargo los primeros pasos del matrimonio no son fáciles, y entre una cosa y otra acaba actuando en una película porno. Esta es Garganta profunda (Deep Throat, 1972), que inesperadamente resultó un éxito enorme.

Llegados a este punto estaba convencido de que no tenía nada que ofrecer, pero por suerte mejora bastante cuando cambia el punto de vista, cuando a través de los flashbacks que reescriben lo narrado vemos el lado malo de la fulgurante y breve carrera de Linda Lovelace: abusos, maltratos… Era un objeto para su esposo y la industria, una forma de ganar dinero. No va a dejar de ser un melodrama bastante básico, pero al menos se pone algo de esfuerzo en darle algo de originalidad, lo que permite pasar del sopor al interés y prestar más atención a la odisea de la protagonista. Los personajes están bien dibujados (solo el marido falla, al deshumanizarlo para ponerlo como villano sin más profundidad), los diálogos son correctos, la recreación de la época funciona y hay unas pocas buenas escenas aquí y allá. Terminamos con la esperable reconciliación con los padres y con el mundo, que es también previsible pero bastante bonita.

No deja nada para el recuerdo, pero no es tiempo perdido. Lo que más me ha mosqueado es que Amanda Seyfried haya decidido desnudarse ahora que se ha vendido a Hollywood, volviéndose anoréxica, y no antes (Big Love, Veronica Mars), cuando era una bomba de mujer. ¿Adónde han ido sus curvas? En el resto del reparto aparecen numerosas figuras de escasa fama pero calidad comprobada en grandes papeles televisivos o secundarios en el cine: Peter Sarsgaard, Robert Patrick, Chris Noth, Bobby Cannavale, James Franco haciendo un papel loco de los suyos (imitando a Hugh Hefner) y la estrella emergente Juno Temple, entre otros.

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Brigada de élite


Gangster Squad, 2013, EE.UU.
Género: Suspense, acción.
Duración: 113 min.
Dirección: Ruber Fleischer.
Guion: Will Beall, Paul Lieberman (novela).
Actores: Sean Penn, Josh Brolin, Ryan Gosling, Nick Nolte, Giovanni Rivisi, Robert Patrick, Emma Stone, Michael Peña, Mireille Enos.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Sean Penn.
Lo peor: Guion construido a cachos de otras películas, dirección horrible, Ryan Gosling perdidísimo como siempre.

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Gangster Squad (Brigada antigángster, convertida en Brigada de élite en España) es una pobre amalgama de los thrillers policíacos basados o inspirados en los criminales famosos de los años cuarenta y cincuenta, de hecho, el argumento está claramente tomado de Los intocables de Elliot Ness, una de las últimas obras remarcables del género.

El grupo justiciero se compone de todos los clichés posibles: el novato, el pistolero maduro, el manitas, el chulo ligón, el prota y líder heroico, la mujercita, la novia… Algunos parecen puestos para cumplir el cupo (el mejicano sirve para un par de chistes), otros porque pensaron que era obligatorios incluirlos pero luego no supieron manejarlos (qué aburrido es el personaje de Emma Stone), otros prometen pero luego solo dan la escena molona de rigor (el veterano y su tiro final)… El grupito se salva porque sus miembros se definen con rapidez y cada uno se reconoce bien en todo momento, y porque Josh Brolin como héroe y Sean Penn como villano funcionan correctamente gracias a su calidad y carisma como intérpretes, de hecho Penn está inmenso. Por el lado contrario, sigo sin entender qué ven algunos en Ryan Gosling, quien está tan penoso como siempre. Tiene el mismo careto en toda la película, el mismo que en todas sus películas; en escenas cumbre, cuando debe mostrar ira y rabia, da pena verlo.

La narración va a toda leche, y eso es bueno porque la proyección se hace corta, pero malo porque da la sensación de que todo se expone atropelladamente, de que muchos pasos se dan sin la dedicación y profundidad necesarias. Encontramos algunas cosas poco claras, como que los malos hallen la casa del protagonista (todo para poner a la mujer en peligro… y por eso la estupenda escena de la bañera se desaprovecha: está metida con calzador), pero las secuencias que más abundan son las que parecen refritos o fallidos homenajes al género: el clásico montaje resumiendo las acciones del grupo, las fiestas en bares más predecibles, el típico tiroteo en coche, el asalto final que se sabe perfectamente cómo acabará…

Si el guion falla por eso de tomar de aquí y de allá sin aportar nada de la cosecha propia, la dirección no funciona por lo contrario: pretende ir algo más allá y se pierde en excesos. Ruben Fleischer a veces parece imitar al género, pero otras mete salidas de tono extrañas y malogradas, como enredos visuales a lo Snatch y toques de Matrix (cámaras lentas y planos rebuscados) que quedan fatal, en ocasiones ridículos. Además, los tiroteos y peleas están tan mal rodados que no se entiende nada y a veces resultan incluso bastante cutres.

Lo mejor que puedo decir es que no es realmente mala, de hecho entretiene sin problemas. Lo que pasa es que cualquiera que haya visto algo de cine negro tendrá una sensación constante de esto ya lo he visto y de imitación pobretona. Queda muy lejos de la correcta Los intocables de Elliot Ness (1987) de Brian de Palma y a años luz de la extraordinaria L.A. Confidential (1997) de Curtis Hanson, que sí aportó savia nueva y calidad., y ni siquiera se aproxima a la infravalorada pero interesante Enemigos públicos (2009) de Michael Mann. Hasta en televisión hay producciones de mucho mayor calibre: Boardwalk Empire (2010, Terence Winter) es una lección de cine al lado de esta pobre Brigada de élite.