El Criticón

Opinión de cine y música

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Milla 22


Mile 22, 2018, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 94 min.
Dirección: Peter Berg.
Guion: Lea Carpenter, Graham Roland.
Actores: Mark Wahlberg, Lauren Cohan, Iko Uwais, John Malkovich, Ronda Rousey, Sam Medina.
Música: Jeff Russo.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo vertiginoso, tiroteos espectaculares, protagonistas carismáticos.
Lo peor: En escenas pausadas el director abusa del montaje rápido, resultando caóticas. Le faltan villanos de peso. El giro final es bastante fallido.

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Un comando especial se dedica a neutralizar amenazas terroristas en todo el globo. Por un lado, están los mercenarios, curtidos en cualquier escenario bélico, y por el otro, el jefe con los analistas y técnicos controlan las operaciones desde la sombra.

Viendo las últimas obras del realizador Peter Berg, El único superviviente (2013), Marea negra (2016) y Día de patriotas (2016), pensaba que Milla 22 también se basaba en hechos reales, pero no es el caso, aunque sí es muy parecida en argumento, personajes y estilo narrativo. Como en las citadas, intenta mostrar realismo dramático mezclado con acción aparatosa, esforzándose con los personajes más de lo habitual en el cine de acción contemporáneo, otorgándoles conflictos y características destacables, lo cual es muy de agradecer aunque no termine de alcanzar los niveles de grandes del género, como La jungla de cristal (John McTiernan, 1988).

En este caso se puede achacar que por mucho drama y tics que ponga sobre el rol encarnado por Mark Walhberg termina siendo Mark Walhberg, y aunque ofrece bastante simpatía y carisma, es evidente que un actor con mayor registro le vendría mejor; pero claro, es también uno de los productores principales, así que se aseguraría el puesto. Lauren Cohan (The Walking Dead, 2010) me convence más precisamente porque su papel es bueno y te crees su estrés en el trabajo y sus problemas en casa. Los secundarios cumplen con lo justo: escenas de camaradería, peleas y muertes que no dan vergüenza ajena son también poco habituales hoy en día. Donde anda más corta es en los malos, pues no tenemos un enemigo que dé la talla, que suponga un rival digno para los héroes: el líder de los comandos a pie de calle es muy soso, y los misteriosos individuos del avión resultan un pegote artificial.

El reto de los protagonistas no es gran cosa, simplemente avanzar disparando por las calles hasta llegar al destino seguro. No hay mucho más en la función, porque la intriga de política y espionaje es una excusa para justificar el lío, y además acaba en un giro surrealista que le hace perder la poca consistencia que tenía. Pero en su propósito funciona bastante bien porque Berg se centra en exprimir la acción frenética, el terreno donde mejor se mueve.

Con ello se perdonan bastante los excesos, como la cámara en mano a veces demasiado agitada, salvo en un par de instantes que deberían ser más tranquilos pero te marea igual, como la conversación de los dos protagonistas en la azotea. Y con ello se notan menos las carencias, como esos malos que llegan en oleadas cual videojuego. Calles, coches, tiendas, bloques, pasillos, pisos… escenario tras escenario encontramos tiroteos de impresión, carreras para salvar la vida, y alguna situación tensa muy lograda, como la protagonista atrapada en un piso.

La pena es que los guionistas meten con calzador una idea que supone el mayor fallo de la propuesta, y ni Berg ni Walhberg ni otros productores han sabido verlo. Quizá pensando en que el argumento no dejaría huella y no daba para llegar al metraje mínimo (al final se queda en una hora y media, nada común en estos tiempos), intentan estirar como pueden y aportar un giro que cause sensación. Pero la narración paralela del protagonistas patina bastante. La cháchara metida entre medio de la aventura no genera intriga sino reiteración (te cuenta lo que vemos) y salidas tangenciales innecesarias (aporta datos irrelevantes), y al final resulta que está para justificar la revelación forzada que supuestamente cambiará nuestra percepción de todo lo que hemos visto. Pero me temo que es tan rebuscada y tramposa y a la vez tan intrascendente que produce el efecto contrario, hace que acabes con cierto mal gusto una proyección que iba siendo la mar de entretenida.

Aunque Día de patriotas tuvo buena recepción crítica no se transmitió a la taquilla, y esta, que se ha recibido con tibieza, difícilmente podría tener mejor suerte. Al menos en cines, porque son cintas que aguantan muy bien los revisionados en televisión y dvd/bluray. No sé por qué no les dan distribución y publicidad suficientes, pues Berg arrasó con Hanckok (2008) y Walhberg es un rostro conocido, así que ambos tienen tirón de sobras para atraer gente, y más con títulos más que decentes en un género saturado de fantasías y sagas clónicas.

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