El Criticón

Opinión de cine y música

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Bienvenidos al fin del mundo


The World’s End, 2013, Reino Unido.
Género: Comedia, acción.
Duración: 109 min.
Dirección: Edgar Wright.
Guion: Simon Pegg, Edgar Wright.
Actores: Simon Pegg, Nick Frost, Martin Freeman, Paddy Considine, Eddie Marsan, Rosamund Pike, David Bradley.
Música: Steven Price.

Valoración:
Lo mejor: El guion es una joya llena de inteligencia y profundidad, pero también es muy emocionante y jodidamente divertido. La puesta en escena es magnífica.
Lo peor: Nada de la película, sólo que no tenga la fama que merece.

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Como no he comentado ninguna película de estos autores creo necesario hacer una introducción. La pareja Simon Pegg y Edgar Wright tiene cierto renombre pero no la fama mundial que sin duda merecen, porque son los artífices de algunas de las mejores comedias de los últimos años. El primero actúa en sus películas y en otras tantas más conocidas (como el reinicio de Star Trek o Misión Imposible III y IV), así que su cara sí es reconocible, mientras que el segundo, aunque tenga el trabajo más difícil, dirigir las obras que escriben, queda muy en la sombra. Se formaron en la televisión británica, con unas pocas series que no pegaron muy fuerte, salvo quizá Spaced, que tiene cierto culto a su alrededor. En el salto a la panalla grande son conocidos principalmente por Shaun of the Dead, Hot Fuzz (Arma fatal) y Scott Pilgrim contra el mundo, obras que con el boca a boca ha terminado viéndolas mucha gente, aunque más en dvd que en las salas de cine. La más famosa es la primera, una gloriosa parodia del cine zombi, más concretamente de Dawn of the Dead, la que dio fama al género tanto en su versión original (George A. Romero, 1978) como en su efectivo remake (Zack Snyder, 2004). Eso sí, la distribuidora española casi se la carga con un título de película cutre: Zombies Party, (Una noche… de muerte) , en la que probablemente sea la traducción más estúpida y negligente de la historia. La pandilla se completa además con el actor Nick Frost, quien también colaboró en el guion de Paul, que es la menos conseguida de la banda (ni siquiera la dirige Wright) pero también una cinta muy divertida.

Bienvenidos al fin del mundo es un relato sobre las amistades y las limitaciones personales. Incluso cuando el brutal e inesperado giro cambia por completo el género (no digo nada más, hay que verla sin conocerlo y dejarse sorprender), el objetivo sigue siendo el viaje interior de los protagonistas. Este análisis es brillante, muy inteligente: es profundo de forma sutil pero nunca farragoso, sino humano y emotivo. Los amigos separados por las vueltas de la vida, las discusiones absurdas, la gente incapaz de madurar y la existencia estancada en trabajos aburridos son los puntos de partida de una aventura que representa vidas que podrían ser la tuya o la mía. Yo en concreto me he sentido identificadísimo con la pandilla, viendo amigos reflejados en algunos de los personajes y semblanzas en varias situaciones.

Este ensayo está sumergido en una comedia fresca y original como prácticamente ninguna otra en los últimos años, sin un solo cliché ni vicio que señalar. Hablaba de inteligencia, pero es que si te paras a pensar en la complejidad y capas de guion y lo ameno que resulta a pesar de ello, es que es para destacar entre los mejores de año. Cada escena es una auténtica genialidad llena de chistes en cada frase, gesto y situación, y todo ello sirve también para definir a los personajes y sus relaciones. Lo fórmula tiene un equilibrio perfecto incluso en los momentos más locos y absurdos.

Con la vibrante dirección de Wright se termina de conseguir un relato veloz, intenso y descarrachante. Desgrana la historia a toda leche pero sin parecer apresurada ni dejar atrás a los personajes, pero destaca sobre todo cuando la surrealista acción da comienzo. Ya sabíamos por Hot Fuzz lo hábil que puede ser tras la cámara y lo bien que usa el montaje, pero aquí está pletórico. Las peleas a tortas son exageradas y excesivas pero las controla milimétricamente, resultando tanto espectaculares como únicas en estilo. Y finalmente un reparto muy inspirado termina de redondear a los encantadores protagonistas: Simon Pegg, Nick Frost, Martin Freeman, Paddy Considine y Eddie Marsan están estupendos.

Por cierto, llegó más o menos a la vez otra comedia gamberra sobre el fin del mundo realizada por la pandilla más o menos equivalente en Hollywood, la encabezada por Seth Rogen y James Franco. Pero Juerga hasta el fin (This Is the End) pone de manifiesto las diferencias de nivel entre continentes: era simpática, pero bastante limitada y algo tontorrona.

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Perdida


Gone Girl, 2014, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 149 min.
Dirección: David Fincher.
Guion: Gillian Flynn (sobre su novela).
Actores: Ben Affleck, Rosamund Pike, Kim Dickens, Carrie Coon, Neil Patrick Harris, Emily Ratajkowski, Tyler Perry.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, actores…
Lo peor: …menos Ben Affleck. Guion lleno de giros y trampas inverosímiles y con tono de telefilme. Ritmo flojo e irregular. Duración desmedida.

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Qué decepción que tras dos thrillers memorables, Zodiac y Los hombres que no amaban a las mujeres, David Fincher volviera al género con un guion rayano en el más puro esperpento televisivo. En el primer tramo su brillante dominio narrativo prometía disimular esa base de telefilme (drama y thriller simplón y sensacionalista) a través de una puesta en escena excelsa que realza bien el tono de intriga y saca el máximo partido de las pocas virtudes del libreto: la crítica a los medios de comunicación está muy lograda, el dibujo de los protagonistas es más que aceptable.

Pero el ritmo, ya de por sí moroso, se torna caótico cuando empieza a desmadrarse la trama. El gran giro que cambia por completo el escenario es demencial, digno de la peor película barata para rellenar los domingos por la tarde, y a partir de ahí no levanta cabeza: por muy bien que ruede, Fincher no puede conseguir una buena cinta con este material. Conforme avanza, el relato se pierde cada vez más en subtramas anodinas, inicia historias nuevas que no aportan nada salvo exageraciones e inverosimilitud, y en el tramo final empalma otros tantos giros surrealistas y termina con dos o tres escenas breves que cada una supone otra parida más, consiguiendo uno de los peores desenlaces que recuerdo.

Aparte de la esperable buena mano de Fincher en la dirección la cinta se salva y se hace soportable gracias a los personajes. La fiel hermana y la detective prudente son un encanto. El protagonista muestra bien los claroscuros de cualquier ser humano, y su matrimonio lo mismo; la pega es que Ben Affleck no da la talla; ¿por qué le dan papeles de protagonista si ha demostrado una y otra vez no saber actuar? Quien sí destaca es Rosamund Pike como la esposa, siendo capaz de estar creíble en un risorio de personaje.

También surrealista es que la crítica se ha volcado con Fincher desde que se puso de moda y se va a llevar cantidad de premios por tontadas como esta mientras cuando no era un director mimado o aceptado firmaba obras maestras como Seven y no se comía un rosco.

Jack Reacher


Jack Reacher, 2012, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 130 min.
Dirección: Christopher McQuarrie.
Guion: Christopher McQuarrie, Lee Child (novela).
Actores: Tom Cruise, Rosamund Pike, Richard Jenkins, David Oyelowo, Werner Herzog, Jai Courtney.
Música: Joe Kraemer.

Valoración:
Lo mejor: Un guion que recupera muy bien el estilo setentero de los thrillers de acción. El personaje central, inmenso. La excelente puesta en escena.
Lo peor: El villano comiquero y el traidor imposible desentonan en un conjunto más serio y estropean un poco el final. La escasez de títulos de este tono y calidad.
La frase:
– No puedo pagarte.
– No soy una fulana.
– Entonces sí que no puedo pagarte.

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Es sorprendente y muy de agradecer que en los tiempos que corren alguien se haya atrevido a rodar una película de acción que sea más un thriller que un desfile de efectos especiales sin nada detrás. Jack Reacher parece una cinta sacada de los años setenta, y recupera muy bien el espíritu del género: pausada, intrigante, con personajes bien definidos, con escenas de acción puntuales pero con calidad y personalidad, con una trama bien expuesta y dosificada…

Ya desde el prólogo, lento, largo y mudo, se ve que el director y guionista Christopher McQuarrie (autor de los guiones de Valkiria y la famosa Sospechosos habituales, entre otras) no va a ceder a la forma de entender el cine de acción de hoy en día. El protagonista tarda en aparecer, algunos secundarios aún más, la trama se desvela poco a poco y está muy bien hilada, con la pesquisas, revelaciones y resoluciones llegando cuando tienen que hacerlo. Obviamente el patrón a seguir es muy clásico: héroe, chica, villano, traidor… pero McQuarrie lo sabe y se esfuerza por edificar algo sólido, que no sepa a visto ni tome por tonto al espectador. En cuanto a la acción, quitando la extraña pelea en el baño, que toma un cariz cómico un tanto forzado y sin venir a cuento, no hay fantasmadas salidas de madre, tenemos persecuciones y tiroteos clásicos pero espectaculares (ese coche antiguo que coge el protagonista es un evidente homejane al género, con Bullit a la cabeza).

Sin embargo la trama se topa con un muro extraño en los malos. Ese villano exagerado propio de James Bond desentona muchísimo. Por suerte sus escenas son pocas y acaba con un giro estupendo. Pero no es el único cliché fuera de tono, porque las motivaciones del traidor quedan poco claras, de hecho, no se explican lo más mínimo. Parece que pusieron todo el empeño en la pareja protagonista…

El rol central, encarnado por Tom Cruise, está cerca de resultar antológico: un buen trasfondo que define su forma de ser y sus motivaciones, una personalidad arisca y chulesca divertidísima, una resolución y carisma impresionantes, una serie de diálogos geniales… Sin duda con un actor de mayor registro habría resultado más llamativo, pero lo cierto es que Cruise no lo hace mal, culpe de sobras en el factor carisma. Mejor actriz es Rosamund Pike, quien capta muy bien a la abogada luchadora y decidida que halla un caso que amenaza con superarla. Algunas escenas, como ella babeando por él y, tras sentirse rechazada, apareciendo con escote, tienen un punto de originalidad y humor muy inesperado y eficaz. Pero mejor es la escena de la pelea en el bar, que enlaza un diálogo tronchante tras otro. Un solo detalle me parece criticable: no resulta muy creíble que en el EE.UU. actual la gente vaya a esconder a un tipo perseguido por multitud de coches de policía; como la secuencia del baño, la gracia del momento se desvanece por su falta de seriedad.

La labor de McQuarrie tras las cámaras es excelente, y más teniendo en cuenta su inexperiencia (es su segundo trabajo como director). La cámara se está quietecita y muestra con claridad cada escena de acción gracias a una estupenda planificación (en la cantera sabes exactamente dónde está cada contrincante), una fotografía muy cuidada (la iluminación es magnífica) y un estupendo montaje. Es una de las películas de acción mejor dirigidas de los últimos años, aunque precisamente por ello se echa de menos alguna escena más con la que deleitarse.

La taquilla ha respondido bien (no de forma llamativa, pero poco más de 200 millones para 60 de presupuesto parece un buen resultado), y eso que tengo la impresión de que apenas se la ha dado publicidad a pesar de tener a Tom Cruise como protagonista, así que espero que sigan adaptando novelas del personaje, que Lee Child ha montado una saga bien larga, y nos regalen una serie con potencial para sustutuir a Jason Bourne.