El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos por Etiqueta: Sam Shepard

Ha fallecido Sam Shepard

Se va un gran secundario, de esos que realzan cualquier película con su presencia. También hizo sus pinitos como guionista y director, pero sobre todo destacó su amor por el teatro, donde escribió numerosas obras, llegando incluso a ganar un premio Pulitzer.

En El País tenéis un buen repaso a su vida y obra.
Filmografía: IMDb.

Anuncios

Elegidos para la gloria


The Right Stuff, 1983, EE.UU.
Género: Drama histórico.
Duración: 193 min.
Dirección: Philip Kaufman.
Guion: Philip Kaufman, basado en la novela de Tom Wolfe.
Actores: Sam Shepard, Scott Glenn, Ed Harris, Dennis Quaid, Fred Ward.
Música: Bill Conti.

Valoración:
Lo mejor: Buen reparto y dirección.
Lo peor: Relato inconsistente, sin rumbo ni intenciones claras, con achaques notables como un pésimo sentido del humor. Duración desmedida e injustificable.

* * * * * * * * *

No conocía esta película hasta que me topé con ella por casualidad, y me llamó pronto la atención: muy buenas críticas, reparto potente y temática centrada en la carrera espacial. Pero la decepción ha sido enorme, la cinta arrastra una serie de fallos que frenan casi por completo su potencial.

Enseguida salta a la vista que Philip Kaufman, guionista y director, no tiene claro qué contar, si la historia de unos pilotos militares, los inicios de aviación a propulsión, o el comienzo de la carrera espacial. Todo lo mezcla formando un relato muy inflado, saltando de una historia a otra sin un rumbo claro. En este galimatías no termina de centrarse en ningún arco concreto, con lo que a pesar del enorme metraje (¡tres horas y diez minutos!) no parece que llegue a contar una historia cerrada. Quizá el problema ya estaba en la novela de Tom Wolfe en que se basa, pero no la he leído y me centro en lo que veo en la película.

Pide a gritos recortarle más de una hora y centrarse en lo que parece más relevante, el proyecto Mercury. Hay personajes y secciones enteras a borrar. Tomando la carrera espacial como argumento central lo más evidente es preguntarse qué narices pinta Chuck Yeager chupando tanto tiempo, si su historia es paralela a todo lo demás. Sencillamente a Kaufman le mola el personaje y lo metió a la fuerza. Así, el inicio en la base de aviación experimental no llega a aportar nada. Para decir que algunos astronautas vienen de ahí no hace falta un prólogo eterno que finalmente está claro que no aporta nada esencial al dibujo de esos protagonistas. Igualmente hay recesos que no sé cómo no se quedaron en la sala de montaje, como esa aparición de indígenas australianos que casi destroza por completo el ya de por sí endeble clímax final. En el afán de incluir algunas anécdotas también se le va la mano: toda una larga escena para decir que los astronautas llevan pañales. Es más, esa escenita de marras es muestra también del pésimo sentido del humor del que hace gala. Se ve que pensaba que tenía entre manos algo muy denso, e intenta aligerar el tono metiendo chistes, pero madre del amor hermoso, qué cutres son todos. El remate llega con la pareja de secundarios cómicos, esos parias encargados de seleccionar astronautas, que llegan a rivalizar con Jar Jar Binks y el cejijunto de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos como los peores personajes que he visto.

Con tanto desvío y achaques al final no consigue narrar bien el programa Mercury. La rivalidad con Rusia y cómo estos vapulearon a Estados Unidos en la carrera espacial apenas se señala, con lo que no queda bien retratado el panorama político que llevó a realizar semejante esfuerzo. Aunque aquí supongo que entra la lectura patriótica: no se atreven a hacer una cinta objetiva y crítica. Solo un detalle interesante se puede encontrar: los astronautas en un inicio apenas pasaban de ser cobayas, como los perros y monos. Tampoco se ofrece la perspectiva de los científicos, que quedan como secundarios mientras sólo se habla de lo que molan los pilotos. Lo que queda son anécdotas enlazadas una detrás de otra, y después de tantas vueltas y minutos no sólo no puedes llegar a hacerte una idea clara de los hechos, sino que tampoco hay mucha evolución de personajes. Hacia el final hay un interesante capítulo sobre el fracaso de uno de los pilotos, y de John Glenn sacan algo de chicha en un par de pasajes, pero teniendo tanto tiempo es imperdonable que no consiguiera que todos los protagonistas fueran complejos y llamativos. Kaufman tira de tópicos y de ahí no se mueve: tenemos el joven vacilón, el veterano frío, el corto de miras y algo bruto, el inteligente y reflexivo…

La única forma de entender las críticas que tiene es porque en EEUU adoran los relatos históricos y patrióticos de superación, pues la película que me he encontrado yo hace aguas por todas partes. No vale como documental, ni como épica de aventuras, ni como gran gesta de la humanidad. Se salva porque como compendio de anécdotas consigue ser digerible aunque dure mucho y no llegue a nada, y sólo algunos tramos se hacen realmente cargantes. Además la puesta en escena es sólida y el reparto también. Con eso consiguen que las tres horas no sean insoportables si haces un par de descansos, pero desde luego queda lejos de ser una buena cinta.

La ley del más fuerte


Out of the Furnace, 2013, EE.UU.
Género: Suspense, drama.
Duración: 116 min.
Dirección: Scott Cooper.
Guion: Scott Cooper, Brad Ingelsby.
Actores: Christian Bale, Casey Affleck, Zoe Saldana, Woody Harrelson, Sam Shepard, Willem Dafoe, Forest Whitaker.
Música: Dickon Hinchliffe.

Valoración:
Lo mejor: La solidez de los personajes, desde el guion a los actores.
Lo peor: Nada original. No deja huella alguna.

* * * * * * * * *

Out of the Furnace (renvientada en castellano a La ley del más fuerte) es una película independiente (22 millones de presupuesto) que ha logrado reunir a un buen reparto aprovechando esas ocasiones en que actores conocidos rebajan su sueldo comprometiéndose con una obra menor. Aun así, ninguna distribuidora los ha aprovechado con una campaña publicitaria y estreno decentes (de hecho a la hora de escribir esto sigue sin fecha en España), con lo que no ha tenido éxito alguno.

Como suele ocurrir con el cine independiente, destaca sobre las obras de grandes productoras en algo que cada vez se ve menos en las películas más comerciales: desde el guion se esmeran en construir unos personajes consistentes y un entorno verosímil que puede servir para analizar algún aspecto de la sociedad. La presentación de los protagonistas es efectiva, su descripción detallada y su evolución bastante correcta. La precaria situación de la región tiene a los Baze siempre en la cuerda floja. El padre está enfermo después de años trabajando en la fábrica. El hijo mayor, Russell (Christian Bale), se esfuerza por salir adelante con lo que tienen, enfrentándose con coraje y determinación a lo que la vida le echa encima (incluido el paso por la cárcel). El hermano menor, Rodney (Cassey Affleck), en cambio está más perdido, metiéndose en jaleos varios en la búsqueda de dinero rápido. La situación se desmadra cuando se implica demasiado con algunos criminales locales (Willem Dafoe, Woody Harrelson), y Russell, siendo como es, no se va a estar quietecito. Los actores están todos como siempre estupendos.

Se trabaja bien la intriga, de forma que hay peligro tangible sobre los protagonistas en todo momento, y en algunas escenas, sin acción aparatosa o sensacionalista, hay momentos donde la tensión produce una correcta sensación de agobio y miedo por el porvenir de estos. Pero aunque no se tira de clichés y el ambiente está bien conseguido, en líneas generales la trama no sorprende, con lo que algún episodio pierde algo de fuelle. Y a la larga esa falta de novedades limita bastante una propuesta con una base tan bien trabajada. No hay giros ni resoluciones que impacten, no se desvía de un camino que se ve venir de lejos. El guion es sólido, y la puesta en escena y los actores muy profesionales, pero sin novedades ni ambición alguna no es un relato que deje la más mínima huella. Además el final es facilón y sin garra, y se remata con el único momento en que intenta ofrecerse algo distinto… y no queda nada bien: el plano último es realmente confuso, tanto que el realizador Scott Cooper tuvo que explicar que es en plan metáfora y tú decides cómo acaba realmente la película. Pues después de contarnos algo tan básico, esa salida de tono no funciona.

Mud


Mud, 2012, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 130 min.
Dirección: Jeff Nichols.
Guion: Jeff Nichols.
Actores: Matthew McConaughey, Tye Sheridan, Jacob Lofland, Sam Shepard, Ray McKinnon, Sarah Paulson, Reese Witherspoon.
Música: David Wingo.

Valoración:
Lo mejor: Buena fotografía y actores.
Lo peor: Demasiado larga y descentrada.

* * * * * * * * *

El relato es un clásico del cine independiente: una historia sencilla de superación y crecimiento personal que se aleja de los cánones hollywoodienses (llenos de clichés y moralina barata) para inclinarse hacia un retrato más realista y detallista de sociedades e individuos. Seguimos la vida de un preadolescente que busca su lugar en el mundo, chocando con los primeros problemas del paso a la edad adulta entre las dificultades añadidas del típico ambiente del Estados Unidos profundo (pobreza, marginalidad). El entorno es ciertamente atractivo, pues la vida alrededor del río Mississippi en la época presente no se ha visto mucho; la descripción del lugar y sus gentes es eficaz, y los paisajes se captan bastante bien. Pero en la aventura del crío no hay un arco argumental bien definido, se salta entre varias historias si un objetivo claro. No hay una gran trama, ni una evolución psicológica que justifique la mayor parte de los capítulos.

El guion y la dirección son obra de Jeff Nichols, pero mi impresión es que lo que parece funcionar bien en papel el realizador no es capaz de sacarle todo el jugo que podría al pasarlo a imágenes. Estoy convencido de que con mejor ritmo y mayor cercanía hubiera resultado una historia más natural y amena, pues muchas escenas arrastran demasiada pompa, con lo que la naturalidad y fluidez de la narración se resienten. Nichols rueda con un tono que parece gritar “esta es una compleja y profunda película”, cuando evidentemente no lo es, ni puede serlo porque no hay material para ello. También resulta un lastre la manía de sacar planos de la naturaleza, uno detrás de otro, de emplear mini documentales como transición entre escenas, inflando el metraje sin aportar nada, hasta el punto de que parecen cortes de publicidad que te sacan por completo de la proyección. Una cosa es mostrar el entorno de manera que forme parte de la historia (que en principio parecía ir por buen camino), otra es irse a tal extremo.

Entre el tono grandilocuente, el metraje inerte y la falta de rumbo en la odisea del chaval la película avanza con ritmo aletargado y se hace larguísima para lo simple que es en realidad. Y hablando de simpleza, el tema de las serpientes resulta demasiado facilón y evidente, y no parece aportar mucho excepto algo de sensacionalismo para darle empaque a la parte final, donde la sencilla trama iba perdiendo fuelle. Por desgracia Nichols se empeña en exprimir el sensacionalismo en el desenlace: el tiroteo es un despropósito. De repente, una película seria como esta se convierte en una de acción exagerada. La secuencia es una salida de madre impresionante donde la falta de credibilidad tira por tierra la narración en su momento culmen. Te quedas con cara de “¿y esto de dónde sale, es que no sabía cómo terminar la película?”. Parece que no.


Con todo, el problema es más de ver un potencial desaprovechado que de mala calidad. Había en el guion dosis de realismo, drama y emoción suficientes para lograr una historia mucho más entretenida y certera, pero tanta pretenciosidad lo echa a perder. Quise darle otra oportunidad a Jeff Nichols tras el despropósito de Take Shelter, y si bien es evidente que anda más centrado queda claro también que todavía le falta bastante experiencia para saber construir una buena película. Del género, no puedo dejar de recomendar una que sí acertó de lleno como drama rural sencillo pero emotivo: la magnífica Winter’s Bone.