El Criticón

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Los Vengadores: Fin del juego (sin spoilers)

Avengers: Endgame, 2018, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 181 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Marku, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Don Cheadle, Paul Rudd, Karen Gillan, Zoe Saldana, Josh Brolin, Gwyneth Paltrow, Chris Pratt, Benedict Cumberbatch, Chadwick Boseman, Brie Larson, Tom Holland, Evangeline Lilly, Tessa Thompson, Rene Russo, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Danai Gurira, John Slatery, Tilda Swinton, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Es capaz de ofrecer un giro inesperado y dejarte pasmado cada pocas escenas, y aun así hilar un relato muy coherente en sí mismo, en relación con toda la serie, y como homenaje a la misma y a los seguidores. En otras palabras, el guion es sublime. La puesta en escena no se queda atrás, con un trabajo de dirección magnífico y unos efectos especiales perfectos. El reparto lo da todo.
Lo peor: Capitana Marvel no encaja. Ojo de Halcón tiene mucha presencia pero menos recorrido dramático que los demás. Quizá podían haber sacado más de un par de secundarios.
La frase:
1) ¡Vengadores… reuníos!
2) Yo soy Iron Man.

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Alerta de spoilers: Esta versión de la crítica no contiene datos reveladores. —

Creo que todo el mundo esperaba que abordaran este esperadísimo capítulo con la premisa en apariencia más fácil: ofrecer algo más grande y espectacular. ¿Es posible satisfacer unas expectativas tan infladas? Pues a estas alturas difícilmente, visto el nivel de las entregas previas. Pero los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, que se han estado llevando menos alabanzas de las merecidas durante la serie, con gran inteligencia y valentía han optado por una historia mucho más original y compleja que cualquier cosa que, al menos yo, pudiera imaginar. Tenemos varias películas en una, en plan temporada final en vez de episodio final. Se mezclan muchas ideas, hay tramos de distinto estilo e incluso que saltan entre géneros. La trama se desarrolla por caminos diversos, muy originales y exprimidos al máximo. Los personajes tienen un recorrido muy elaborado. Y en lo emocional es una montaña rusa para el espectador, tan conmovedora en el drama como asombrosa en el espectáculo. Las casi tres horas que dura se hacen muy cortas.

De entre todos sus logros, lo más destacable es que el número de giros y sorpresas inesperadas es abrumador, de forma que cada parte, una vez presentada, evita lo más fácil, desconcierta tirando por desvíos imprevistos una y otra vez, con lo que estás siempre absorto y alerta. Hay que señalar que conseguir esto en géneros tan gastados (superhéroes, acción), en la parte final de una saga con más de veinte títulos a cuestas, es insólito y digno de aplausos en cantidad.

Hay tiempo para que los personajes y el mundo se lamenten tras el genocidio de Thanos y algunos traten de recomponerse, y todo sin que el proceso parezca un trámite con el que cumplir mientras se da paso a la búsqueda de la clave para enfrentar al villano, sino transmitiendo toda la desesperación de la situación. El análisis de las opciones para levantar cabeza tampoco transcurre de forma lineal, porque hay varios baches y cambios de rumbo enriquecedores. Cuando se pone en acción el plan fue el único momento en que dudé, y además seriamente, porque la línea abierta no me convencía nada. Pero hacen falta pocos minutos para recordar que hay talento y valentía de sobras. Las emotivas historias personales, los giros ingeniosos y el humor y el drama tan bien mezclados llevan el listón más allá de lo esperado una y otra vez, dejándote sin aliento en gran parte del metraje.

Todos los personajes, y son muchos, tienen su arco muy bien desarrollado, sus momentos de bajeza, de redención y sacrificio, sus reencuentros, sus homenajes y despedidas, todo encajando a la perfección en la trama global y el ritmo del relato, sin que parezca precipitado, forzado, o ajeno a su trayectoria previa. Tenemos a Juego de tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011) como ejemplo contrario, otra gran y admirada serie que ha encarado su etapa final, pero esta lo ha hecho sacrificando la coherencia para intentar contentar con lo fácil, sea porque sus autores pensaron que era más vendible o porque se agotaron intelectualmente.

El colofón de la batalla final da la talla incluso después del memorable espectáculo que supuso La guerra del infinito, porque, como en aquella, no son sólo tortas y efectos especiales grandilocuentes, hay una férrea conexión con los protagonistas de la que los autores sacan el máximo partido: entre golpe y golpe hay tiempo para terminar de apuntalar cada evolución personal y relación. Pero también se mantiene el fatalismo hasta el último instante. ¿Cómo podrán salir de esta, cuán amarga será la victoria?

Fallos hay muy pocos. Solo destacaría que vuelven a tener miedo de los héroes más poderosos (Capitana América está ausente gran parte del tiempo con excusas peregrinas, o incluso sin ellas), y que para haber recuperado el protagonismo que no tuvo en la primera parte, Clint Barton (Ojo de Halcón) podría estar mejor aprovechado. También hay que señalar que las reclamaciones políticas de Disney empiezan a tocar las pelotas a muchos espectadores: con todos los temas morales que tan bien trata la cinta, ¿de verdad era necesario hacer una pausa para colar un anuncio feminista?

Huelga decir a estas alturas que en lo visual cumplen de sobras. Efectos especiales y sonoros magníficos y perfectamente integrados, música notable (Alan Silvestri también se ha llevado menos halagos de los merecidos), montaje y fotografía estupendos y, sobre todo, un reparto entusiasta y comprometido hasta la médula parecen poner las cosas fáciles a los directores, los hermanos Russo… Pero no nos engañemos, levantar una producción tan grande, y más con un guion tan complicado y detallista, de forma que resulte tan equilibrada en sus muchas facetas, es digno de hacerles una estatua.

Eso sí, es tan grande y densa que resulta agotadora, pero en el buen sentido de la palabra: es una obra maestra que te deja tocado durante días. Por ello puede resultar menos apetecible para revisionados en plan “vamos a echar el rato con algo épico” como sí lo son otras de la serie. Es más de degustar tranquilamente, de dejarte embargar por sus muchas propuestas narrativas y emocionales ejecutadas con maestría. Por extensión, no me parece apta para menores de 13 años, es demasiado compleja y oscura.

Fin del juego es el fin de una era, la cima del cine de superhéroes. Han dejado el listón tan alto (y recaudado tanto) que casi hace pensar que este género ha terminado aquí y todo lo que venga después es superfluo, intrascendente.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
-> Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

En cuanto a la conclusión de la guerra del infinito, no he leído los cómics y apenas tengo alguna idea general de los personajes que faltan por presentar, así que mi intuición se basa sólo en las películas. La clave obviamente está en Doctor Strange y el único futuro victorioso que ha visto. En este parece que la derrota es tan inevitable como en los demás, a tenor de cómo ha actuado, así que de haber una salida podría encaminarse por convencer a Thanos de que su idea del sacrificio por un bien mayor es absurda y él rehaga el universo por voluntad propia. Sin ir más lejos, toda la película habla del sacrificio: ¿cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala. Otra cosa es que los productores se acobarden y tiren por la acción pura y dura: ganar a Thanos, quitarle las gemas, y deshacer los cambios sin más.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
-> Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Ghost in the Shell: El alma de la máquina


Ghost in the Shell, 2016, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Dirección: Rupert Sanders.
Guion: Jamie Moss, William Wheeler, Ehren Kruger.
Actores: Scarlett Johansson, Pilou Asbæk, Juliette Binoche, Takeshi Kitano, Michael Pitt, Chin Han, Anamaria Marinca, Peter Ferdinando.
Música: Lorne Balfe, Clint Mansell.

Valoración:
Lo mejor: Dirección artística. El papel de Scarlett Johansson.
Lo peor: Refrito sin alma ni profundidad de las dos películas originales.
El origen: Es una versión de los dos animes de Mamoru Oshii (Ghost in the Shell, 1995, Ghost in the Shell 2: Innocence, 2004), no del manga original de Masamune Shirow (1989).
El título: En latinoamérica la han llamado… Vigilante del futuro/La vigilante del futuro.

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Alerta de spoilers: Hay ligeros spoilers de la premisa, pero nada que no se deduzca de los avances. En un párrafo bien señalado comento más detalles.–

Ghost in the Shell es una saga que habla sobre la distinción entre máquina y ser humano a través del alma o espíritu, o sea, de los sentimientos, anhelos y esperanzas que nos distinguen del frío cálculo de una inteligencia artificial… Y por ello es bastante gracioso que en esta nueva versión estemos ante un gélido producto comercial, una copia sin alma ni personalidad propia, pues es un refrito de las dos películas originales como es habitual pasado por esta expresión a la que me he aficionado: la batidora intelectual. Carece de reflexiones complejas que analicen el porvenir de la humanidad, no nos ponen ante la visión de una sociedad futura tangible, verosímil, que nos conmueva y haga pensar. El relato se apoya únicamente en el clásico viaje dramático del protagonista, que quiere averiguar quién es, de dónde viene. Lo de que sea una cíborg que lucha contra crímenes cibernéticos casi es irrelevante, es un adorno sobre el clásico rollo de trauma a superar y búsqueda del pasado.

Por extensión, el entorno futurista parece un envoltorio artificial, en plan “hay que cumplir con el género, así que meted tecnología por todas partes”. La infinidad de planos de la ciudad llena de modernidad y hologramas-anuncio no logra funcionar del todo, y no porque la ambientación no sea buena, que lo es, sino porque no ofrece novedad alguna, pero sobre todo porque carece de profundidad, no se crea una conexión férrea entre la descripcón de la sociedad y la trama y los personajes. Las menciones sobre que la gente se “evoluciona” el cuerpo con tecnología no aportan nada a los protagonistas ni sirven para abordar algún tema existencialista, y los diálogos al respecto son bastante cutres, no consiguen la naturalidad necesaria. La Mayor es la única a través de la cual se habla en algún momento del yo versus la creación artificial (como cuando se busca una prostituta y tantea qué nos hace humanos: el físico, los sentimientos…), pero son recesos puntuales en una progresión dramática como digo ahogada en dilemas terrenales muy vistos. El individuo al que persiguen termina inclinándose también por el mismo, exactamente el mismo, camino: su búsqueda de identidad, la percepción que tiene del mundo y el hombre, la anunciada transformación en algo nuevo, se dejan muy de lado por una simplona obsesión por vengarse de sus creadores y esclarecer su pasado.

Así pues, la temática sobre la frontera entre máquina y ser humano no da nada de sí en las pocas ocasiones en que parece emerger a través de un guion que se empeña en relegarla. El manga, las películas y las series nos llevaban a un futuro donde hombre y máquina se fusionan en simbiosis y dependencia, donde cada situación ofrece ejemplos y dilemas sobre las distintas repercusiones. La definición de inteligencia artificial y seres humanos, la manipulación de recuerdos y la percepción, la pérdida de identidad propia y social… Nada de eso se ve aquí más allá de unos pocos apuntes superficiales. Y para colmo, el único aspecto que parecen seguir con cierta determinación (el quién soy) acaba con filosofía barata (me extiendo en el párrafo de spoilers más abajo).

Y sinceramente, creo que no era tan difícil superar a las dos películas previas, porque tenían unos problemas narrativos serios (ritmo moroso, sensación de desequilibrio entre la línea filosófica y la trama policíaca) que en nada que los arreglaran con una puesta en escena más vibrante y un caso un poco mejor cuidado podía haber dado un título más redondo. Pero claro, hablamos de Hollywood, y han descartado lo que las hacía buenas: la inteligencia y sensibilidad a la hora de abordar temas trascendentales complejos. Así pues, tenemos otra de acción sin más relevancia ni calado, otro remake innecesario; para hacer esto mejor reestrena aquellas en cines. Me ha recordado bastante a Desafío total. Funciona aceptablemente bien como entretenimiento, pero está a años luz del ingenio y carácter del original. Ni siquiera se han esforzado en aplicarle una pequeña actualización para que sorprenda un poco y encaje mejor en nuestros tiempos, como hicieron con Robocop (con la que guarda muchísima similitud en cuanto a trama).

La odisea de la Mayor Mira Killian por encontrar respuestas no cala hondo pero tampoco cae en la indiferencia, y Scarlett Johansson se toma el papel bastante en serio, con lo que sustenta bien el viaje. Su pose derrotista, sus miradas apesadumbradas… Se ve un halo sombrío sobre ella, un ansia por hallar razones por las que sentirse viva y parte de este mundo, y ha decidido no parar hasta encontrarse a ella misma, es decir, conocer su pasado y aclarar su sentimientos. La pena es, como digo, que su recorrido emocional se estanque en algo tan visto y que desprecia las pobilidades de las obras en que se basa. Batou es un compañero simpático, y la química entre ellos es aceptable; no deslumbra ni tiene mucho recorrido, pero no está mal. El resto del equipo sin embargo no llega a cumplis ni esos mínimos, ni si quiera Aramaki, el jefe interpretado por un apático Takeshi Kitano (por cierto, parece que tiene por contrato salir en todas sus películas en un contrapicado apuntando con un arma). Y los villanos son más pobres aún, están enquistados en los clichés: el empresario es un caso grave de “soy malo porque sí”, y el misterioso hacker es un simple objeto para empujar a la protagonista, queda a años luz del sugerente Titiritero.

El ritmo es correcto, no tiene bajones graves más allá de un final mejorable. El problema es que de ahí a impactar hay un buen salto. El diseño artístico y la fotografía son lo que mejor funciona, de hecho realzan bastante una dirección y una banda sonora un tanto limitadas, incapaces de exprimir el potencial del género y el argumento. Las calles y la fauna de la ciudad están muy cuidadas, cada escenario es bastante vistoso gracias al esmero en llenarlo de información, detalles y colorido y al buen trabajo de decorados, vestuario y maquillaje, aunque el ordenador se queda bastante atrás, pues los planos lejanos de edificios y coches cantan mucho. Pero a la larga también da la sensación de que el escenario está sobrecargado en lo audiovisual: mucho arte y efecto especial, mucha música, mucho sonidito, pero tenemos un nivel muy justo en el acabado global porque el guion no llega y la dirección (Rupert SandersBlancanieves y la leyenda del cazador-) cumple sin más. En resumen, otro filme hecho únicamente con dinero y en postproducción. Y también entra de nuevo en juego la inevitable comparación. Si no conoces la obra original y no has visto las escenas de acción y otros momentos que se empeñan en imitar con desgana, le sacarás más partido. Si no, queda poca cosa por disfrutar en un relato que va hacia adelante sin tropezarse pero también sin despertar pasiones.

El asalto inicial a una reunión y la persecución por el canal son efectivas, pero a estas alturas no impresionan, y menos con Matrix de por medio, que exprimió a lo grande las peleas de cámaras lentas y planos elaborados. Poniendo una cutre musiquita de campanillas, como para tratar de enfatizar la magia del momento, no se arregla la cosa, hay que buscar una atmósfera más efectiva que te vaya atrapando para que cuando llegue un momento cumbre este, aunque no sea revolucionario, impacte con contundencia. Así, la mejor parte de la cinta es el arco central, con menos acción pero más contenido y emoción: la Mayor tratando de entenderse y encontrarse a sí misma (la relación con la doctora o ingeniera que la cuida, la búsqueda de experiencias humanas -la prostituta- y otros momentos -la visita a una mujer-), la agradable relación con Batou (la escena de los perros, la del buceo), así como el complot que afecta a la Sección 9, donde parece que los secundarios van a cobrar relevancia por fin, mantienen correctamente el interés.

Por desgracia, esto último, los problemas globales de la Sección 9, o sea, de sus compañeros, se queda en poca cosa, pues lo dejan de lado para aferrarse de nuevo a la imitación innecesaria. Precisamente el desenlace es el momento en que más deberían diferenciarse, para poder sorprender y dejar buen recuerdo… Pero se empeñan en meter el tanque araña, el tiroteo y otros planos míticos de la primera película. Y no queda nada bien. No tiene la mitad de pegada visual, pues lo localización es poco atractiva y la secuencia en sí no tiene savia, y en general todo parece ocurrir porque hay que cumplir con ello. Así que resulta un final anticlimático, forzado y poco llamativo. Las revelaciones sobre ella se veían venir muy de lejos, el lío del hacker también, y el villano empresario tiene el destino que sabíamos que iba a tener desde su primera aparición con mirada aviesa y música intrigante que lo señaló como el malo de la función. El tanque aparece de la nada sin vergüenza ni lógica alguna. El complot contra la Sección se deja de lado por completo, no sabes dónde han ido los demás agentes y de repente aparecen de nuevo en todo el jaleo, por supuesto en el momento justo: la escena del francotirador es ridícula.

A lo largo del relato tenemos unos cuantos agujeros de guion, o al menos unos saltos poco fluidos, algo que también pesaba en las originales, dicho sea de paso.
Alerta de spoilers: Comento muchos detalles concretos. Pasa al siguiente párrafo si quieres evitarlos.–
¿Por qué van al bar de la yakuza? Tras conectarse la Mayor a la geisha, despierta diciendo sin más Sé dónde hay que ir, y juraría que tampoco se explica qué relación tiene el local y la mafia con el hacker. En el encuentro con él más tarde, ¿por qué nadie lo persigue a pesar de haber cantidad de agentes a pocos metros? ¿Y se habían perdido? Que se ha tirado como quince minutos de cháchara con la Mayor sin que aparecieran. Pero esto de que el equipo llegue tarde pero justo a tiempo para salvar la situación también ocurre en el citado final, y también en el prólogo: ella está en posición desde hace rato antes de entrar en acción, pero ellos están a tomar por culo no se sabe por qué. Vaya inútiles. Pero hay más cuestiones. ¿Ella vuela? Se deja caer desde las azoteas y luego aparece entrando por las ventanas sin cuerdas ni nada. No sé por qué el tanque explota al forzar la puerta. Ni por qué Kuze, un experimento malogrado, se convierte por arte de magia en un hacker sin igual. Y telita con la celda donde conectar a los interrogados, que permite suicidios tan fáciles mientras todos miran sin hacer nada. En cuanto a la temática filosófica que comentaba al inicio, hay poco que rescatar, la cinta llega a unas conclusiones lastimeras. Uno se define por sus actos, no por sus recuerdos. Menuda sandez. Todo lo contrario, uno se define por todo lo que ha vivido, experimentado y aprendido, y sin ello sus actos no son humanos, sin recuerdos, sin memoria y aprendizaje, uno es un vegetal, un cascarón vacío. Y el Yo sé quién soy con el que acaba la Mayor, cuando lo único que ha encontrado es un recuerdo concreto… el resto de su vida, y sus sentimientos respecto a sí misma y al resto de gente que la rodea, ¿se arreglan sin más con saber qué hacía de joven?

Tampoco me gusta lo de Japón sin ser Japón. Parece que estamos allí, pero el único que habla japonés es el jefe, y el equipo está compuesto por más gente extranjera que locales, lo cual sorprende en una organización de seguridad nacional. Se justifica de mala manera que la protagonista no sea japonesa (es un cíborg), pero el resto no. Si estás haciendo una versión occidental, no te andes con medias tintas absurdas. Los estudios quieren una versión occidental para venderla en todo el mundo pero que a la vez recuerde mucho a la japonesa, y una versión simplificada pero con sus mejores momentos, que hay que llegar a los viejos fans aparte de atraer a nuevos espectadores en masa. Y se hacen la picha un lío, y el lío se agrava conforme van añadiendo más ideas y cambiando de guionistas, y se agrava a medida que van metiendo escenas para atraer a distintos rangos de público a la vez. No tengo en principio nada en contra de nuevas versiones y adaptaciones, pero con la tendencia habitual de Hollywood es normal que haya recelos. Y Ghost in the Shell ha resultado otro gran ejemplo de este mal hacer, a pesar de ser una saga que podía extenderse, ampliarse y renovarse con facilidad, dado su género tan abierto y los avances tecnológicos que ha habido desde el manga y el primer anime, que permiten nuevas relecturas del tema. Cualquier capítulo de la serie (Ghost in the Shell, Stand Alone Complex, 2002) ofrece ideas más originales y planteamientos más trabajados en los veinte minutos que duran.

En la taquilla no parece responder a pesar de la insistente campaña publicitaria, y desde el estudio ya están diciendo que es culpa del casting blanco en personajes originales japoneses y del varapalo de la crítica (lo mismito pasó en Dioses de Egipto). Toma, pues claro: haces una película poco respetuosa en fidelidad y mediocre en calidad… ¿qué respuesta esperabas? Visto lo visto es una suerte, quizá así nos libramos de remakes insípidos de otros títulos que llevan años planeando, como Akira y Cobwoy Bebop, o, mejor aún, de hacerlos quizá se los tomen más en serio.

Ver también:
Ghost in the Shell
Ghost in the Shell 2: Innocence

Capitán América: Guerra Civil


Captain America: Civil War, 2016, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 147 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Joe Simon y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, Don Cheadle, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Anthony Mackie, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, William Hurt.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Perfectamente equilibrada en todos sus elementos: trama emocionante, personajes excelentes con gran evolución, espectáculo de primer nivel.
Lo peor: No se libra de ser algo previsible, y se echa de menos un poco más de enjundia política y riesgo en la parte final (matar a alguien importante).
Mejores momentos: La persecución al Soldado de Invierno, la batalla en el aeropuerto, la confrontación final.
El título: Otra traducción oficial a medias. ¿Pero qué costaba traducir Civil War?
La frase:
1) Un imperio derribado por sus enemigos puede recuperarse. ¿Pero uno que se desmorona desde dentro? Está muerto. Para siempre. -Zemo.
2) ¿Puedes mover el asiento? –Soldado de Invierno a Falcon.
3) ¿Habéis visto esa película antigua, El Imperio contraataca? –Spider-Man.
4) Soy tu conciencia. No hablamos mucho estos días. –Ant-Man a Iron Man.

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Alerta de spoilers: Hay datos reveladores de la trama y del resultado de la guerra, pero no creo que sea nada inesperado.–

La tercera entrega del Capitán América debería haberse cambiado de nombre y haber sido la tercera de Los Vengadores, porque implica al grupo entero y retoma la historia con los temas principales de La era de Ultrón, esto es, la disensión en el equipo. Pero bueno, esto es una serie y se pueden mezclar como los productores y guionistas quieran; de hecho es evidente que también bebe mucho de El Soldado de Invierno.

Por otro lado, es inevitable realizar la comparación con Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, la respuesta de DC/Warner a la exitosa combinación de superhéroes de Marvel/Disney. La victoria más que clara es humillante. Donde aquella resultó inconsistente y caótica por culpa de una pésima descripción de personajes, una trama embarullada y un aspecto visual sobrecargado pero inerte, la aquí descrita es vibrante en la historia y asombrosa en lo visual gracias a que sus protagonistas son magníficos y a que sus realizadores tienen las ideas claras y dominan las técnicas cinematográficas con una precisión encomiable.

El único aspecto negativo digno de mención (más allá de algún pequeño punto gris en el guion que también abordaré) es uno difícilmente evitable, aunque no imposible, en una serie que llega a la conclusión de una de sus historias principales: se ve venir. Como he comentado en el capítulo previo, La era de Ultrón, los autores están atados al género, a la serie, a la fuente original y sobre todo al esquema que desea el estudio. Si los productores principales (Kevin Feige a la cabeza) se atrevieran a dejar más margen podría haberse orquestado la guerra civil de forma más valiente y buscando giros más originales, pero hay que cumplir con las reglas establecidas, como incluir el villano de rigor y no sumergirse en un berenjenal intelectual ni incluir escenas arriesgadas que supuestamente puedan espantar a determinados espectadores, porque pretenden llegar a todos los públicos. Así surgen unas pocas limitaciones en un episodio que, como La era de Ultrón, pedía a gritos más valentía (aunque en una onda distinta, claro está).

La más evidente es la presencia de Zemo. Como clásico enemigo con su plan de venganza para fastidiar a los héroes que le han causado algún daño colateral en sus acciones le falta algo de verosimilitud, porque el proyecto es un tanto rebuscado (entrar en un edificio tan protegido, esperar que los acontecimientos lleven a tus víctimas donde tú quieres y justo cuando quieres), pero en principio no me parecería grave, pues el mensaje de fondo (la responsabilidad social y política de las misiones) y la idea en sí tienen pegada (genial la frase nº 1), amén de que es un macguffin y lo relevante es la respuesta de los protagonistas. Pero a esa ligera falta de consistencia de su intriga hay que sumarle que, a la hora de la verdad, no parece pintar mucho en una historia que ya estaba desarrollándose sin él. Las diferencias ideológicas y éticas dentro del grupo estaban ya expuestas, el tema de la responsabilidad subyacente a sus actos llega con las reacciones de los gobiernos, y la unión de ambas corrientes conduce claramente a esta guerra civil. El tiempo dedicado a presentar y desarrollar a Zemo se podía haber dedicado a ahondar más en los temas políticos y éticos, pero aquí entra en juego la falta de riesgo intelectual, el miedo a embarcarse en temas complejos.

En La era de Ultrón y El Soldado de Invierno ponían las bases de un prometedor thriller político que juega con los ideales primarios de los EE.UU. (es obvio que el sesgo tira para allá), pero a la hora de la verdad no quieren mojarse del todo y se ven obligados a utilizar un recurso externo que termine de lanzar el conflicto y empuje a los héroes a su lado más oscuro. Por un lado tenemos a Rogers como el liberal de toda la vida, fiel a las libertades individuales, con un código moral estricto que lo lleva a plantearse quejas contra el estado. Por el otro, vemos a Stark como el capitalista conservador, a favor del gobierno imponiendo un orden cuasi fascista (y, antes de reformarse un poco, creyéndose que el resto del mundo era suyo). Pero los autores, en vez de llevar estas diferencias hacia una verdadera guerra interna lo reconducen a una historia básica de venganza, de momento de pérdida de la humanidad por trágicos factores ajenos. Stark se inclina por un orden mundial más rígido no porque vaya con su estilo, sino únicamente porque le apena un criajo muerto, pero ojo, sólo un estadounidense con intereses afines (ingeniería), los niños sokovianos se la sudan. Rogers se rebela exclusivamente porque debe salvar a un amigo, no porque el gobierno está legislando restricciones a las libertades en vez de buscar soluciones más cercanas al pueblo. Y la confrontación final se lanza porque Zemo explota esos sentimientos, no porque la postura ideológica sea insalvable y tomen la determinación de actuar contra sus hermanos para salvar su visión del país y el mundo. Si es que al terminar parece que Stark y Rogers pueden hacer las paces en cualquier momento, y los demás lo mismo pero mucho antes del desenlace. Y dudo que exista la posibilidad de que en próximas entregas luchen en bandos opuestos, y menos que algunos se alíen con los villanos.

Pero bueno, al menos esta cuestión no está dejada de lado por completo. Las acciones y consecuencias de los políticos corruptos y de las ambiciones y motivaciones de cada personaje están en la serie en todo momento y destacando con mayor intensidad en los episodios que se centran en esta trama. Y sobre todo, se ve a los protagonistas sufrir cada decisión y resultado, y el enfrentamiento es épico en la acción y apasionante en lo dramático. Sencillamente, a la hora de implicar de lleno a los héroes en el paso final los productores no han tenido los redaños de ir a por todas, sin duda pensando en que una cinta comercial que implicara elegir bando en un espectro político realista y tener consecuencias en plan tragedia seria podría ser demasiada emoción y reflexión para la masa de espectadores.

Siguiendo por este camino de cierta cobardía, resulta que no tienen el valor de matar a nadie. Aunque fuera predecible, Iron Man o Capitán América deberían haber muerto; más bien el primero, pues es una película del segundo y la historia sigue con cada individuo actuando más o menos por libre dado que todas las organizaciones y gobiernos en los que han trabajado se han podrido o movido por intereses propios. Además algún secundario podría haber sufrido también consecuencias más graves, o incluso haber caído, que sólo nos ponen uno (el menos relevante, además) herido, y sabemos que con la tecnología mágica que tienen no será por mucho tiempo.

Aparte se puede mencionar alguna cosilla cogida por los pelos. Si Stark está tan compungido y arrepentido ante el niño muerto, ¿por qué va tan alegremente a fichar a Spider-Man, que además de ser un crío lo mete en este embrollo medio engañado? También cuestionaría la rapidez con que le hace un traje nuevo, o que se entretenga en ello cuando tiene un margen de tiempo tan corto. Y hablando de tiempos, Iron Man llega en un tris a Siberia cuando los otros llevan la tira viajando (el tiempo de que este fuera al hospital, luego al complejo de los Vengadores, luego a la cárcel en el confín del océano…). En la lucha del aeropuerto Vision no debería estar, se nota que no saben qué hacer con él; podría haberse quedado en la guarida lamentándose por la situación, algo más propio de su forma de ser. Y el giro clave anda un poco forzado: ¿qué hace una cámara en esa carretera perdida, y más con sonido?

Por suerte, como en La era de Ultrón, las restricciones y pequeños fallos no engullen el relato, sino que se vuelve a demostrar que en esta saga saben explotar unos puntos fuertes muy bien elegidos y encontrar autores que mantengan el tono sin perder fuelle. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, bien asentados en la serie, elaboran una trama sencilla pero certera donde mantienen un fantástico equilibrio entre el humor, la acción, el drama… Saben que lo principal son los personajes, y, dejando aparte el blandengue empujón para terminar de lanzar la conflagración, las formas de ser y el proceso que los lleva a tomar una elección u otra están claros en todo momento. Este fantástico repertorio serviría de base para casi cualquier aventura que les echaran encima, y si cogemos una con gran atractivo pues tenemos una bomba entre manos. La guerra civil los exprime muy bien, sacando a la luz parte de su lado más oscuro pero también sus convicciones más férreas, jugando con las alianzas y las decisiones difíciles, poniendo al espectador en la excitante tesitura de tener que ir elucubrando qué hará cada uno.

Es difícil manejar tanto protagonista, incluso con la ventaja de tener varias entregas a cuestas, pero lo dominan tan bien que hasta los introducidos a media película mantienen el tipo: Ant-Man tiene su hueco y su carácter, no queda como un cupo a cumplir, pero Spider-Man deslumbra como nadie se esperaba. Al anunciar un nuevo reinicio el fandom mostró su hastío y decepción (y es que las The Amazing Spider-Man de Sony casi hunden al personaje), pero en sólo dos secuencias la gente de Marvel ha logrado que todos recuperen el entusiasmo a lo grande. Un buen casting, una escena que define al protagonista en pocos diálogos, y una donde explota sus cualidades. No parece tan difícil, así que cabe preguntarse cómo otros la han cagado tanto en otras muchas cintas de superhéroes. No hay que ir muy lejos, ahí tenemos la malograda Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, que contaba con muy pocos personajes y prácticamente ninguno tiene consistencia ni casi sentido, por no hablar de que las introducciones de los roles secundarios fueron lamentables.

Esencial en la calidad del producto es su acabado, y no decepciona lo más mínimo: la puesta en escena es magnífica. Los Russo (que sorprendentemente vienen de series de humor –Community, Arrested Development, Finales felices-) tienen lo mejor de Whedon, esto es, no perder de foco a los personajes y mostrar con claridad las escenas más trepidantes: la parte del aeropuerto combina elegancia con asombro, y cada héroe está en su salsa (salvo Visión, pero esto es cosa de guion). Pero además aportan el sello con el que deslumbraron en El Soldado de Invierno: su estilo rudo, de caos bien controlado, en las escenas más sucias, o sea, las peleas a puños, sobre todo si son a la desesperada. La lucha de Rogers y Barnes en el escondite de este último y sobre todo la persecución por las carreteras de la ciudad son impresionantes: enérgicas, veloces, contundentes… y aun así se entiende en todo momento qué está pasando, dónde está cada uno. En sólo dos películas se han alzado como grandes referentes del cine de acción, y su carrera genera mucha expectación; en sus manos han puesto la próxima entrega de Los Vengadores, La guerra del infinito (en dos partes) y espero que después no se queden anclados en Marvel y exploren nuevos horizontes con los que deleitarnos.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
-> Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Don Jon


Don Jon, 2013, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 90 min.
Dirección: Joseph Gordon-Levitt.
Guion: Joseph Gordon-Levitt.
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Scarlett Johansson, Julianne Moore, Tony Danza, Glenne Headly, Brie Larson.
Música: Nathan Johnson.

Valoración:
Lo mejor: El acertado análisis sobre problemas típicos de las relaciones amorosas. Los actores.
Lo peor: Para ser comedia, le falta gracia, y una vez deducido por dónde va, se ve venir.

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Don Jon es una rara avis en las comedias románticas hollywoodienses. En vez de una historia pueril sostenida sobre los tópicos rancios de siempre, utiliza esos clichés para darlos la vuelta y lanzártelos a la cara con un mensaje contundente. Habla sobre fallos y vicios comunes en muchas personas, arraigados por la sociedad y la educación parental y convertidos en problemas más o menos serios que muchos ni siquiera son capaces de ver.

Jon (el don Juan del título) es un eterno adolescente que sólo piensa en salir de fiesta y follar. Pero su educación machista le hace ver a las mujeres como un objeto, con lo que es incapaz de conectar emocionalmente y el sexo le resulta menos satisfactorio que el porno, al que es adicto. En cuanto conocemos a los progenitores se entiende su forma de ser… y la de gran parte de la sociedad: la falta de educación, cultura, aspiraciones e intereses más allá de sandeces intrascendentales, todo lo cual traspasan a sus hijos. El típico padre machito de gritar en el fútbol y casarse porque debe hacerse, aunque no se ve amor salir de él, la ama de casa que no conoce otra vida que la familia y sueña con idílicas bodas y nietos en vez de tomar la vida por las riendas y perseguir una felicidad real. Y con la hermana se señala hábilmente que el antisocial no tiene por qué ser el rarito inadaptado, sino el único consciente de la mierda que hay en su entorno y prefiere no salpicarse con ella; su breve aportación de sabiduría y sentido común es uno de los mejores momentos de la película.

Finalmente Jon halla su ideal, o sea, una chica de diez en el físico que le da largas de primeras. Barbara es el otro prototipo a ridiculizar, la mujer sin personalidad propia y cuya única motivación en la vida se basa en encontrar marido y anular también su personalidad, o sea, adaptarlo a sus propios gustos y costumbres. Así tenemos clásicos choques por sus distintas e incompatibles formas de ser, las esperables peleas y tropiezos en sus defectos, etc., pero como indicaba no se utilizan para hacer chistes triviales, sino para ir construyendo la crítica a estas formas tan limitadas de ver el mundo, de vivir, de relacionarse. Hay un tono constante de ironía (qué vida más banal llevan, qué simples son), algunos apuntes inteligentes (las escenas cotidianas que van cambiando sutilmente, como el gimnasio o la iglesia), se señala la hipocresía (el ir a misa y confesarse después de la vida disoluta que lleva)…

En resumen, se hace una deconstrucción del tema tratado con bastante agilidad y algo de inteligencia, pero también con sencillez y cercanía, para que el mensaje llegue claro, porque parece que trata de apuntar precisamente al público enquistado en estos comportamientos. Lo que no sé es si este tipo de gente llegará a sentirse identificado e incómodo, porque aquí entramos en el “efecto Dunning-Kruger” que sufre gran parte de la población: el tonto no es consciente de que lo es, no reconoce sus errores, limitaciones y vicios. Pero con que haya unos pocos que acaben reflexionando, la lección de Joseph Gordon-Levitt habrá cumplido su objetivo. Porque sí, él es el guionista y director de esta propuesta. Algunos espectadores dijeron “qué listo es, que se ha montado una comedia chorra para magrearse con una bomba como Scarlett Johansson“, lo cual demuestra mi apreciación.

Sin embargo, aunque la propuesta tiene muchas buenas ideas y momentos divertidos que además hacen pensar, lo cierto es que se queda algo corta, sobre todo como comedia: no resulta tronchante y adictiva como cabía esperar del género, y más viendo su correcto nivel intelectual. También da la sensación de que va a lo básico, quizá por eso de llegar a todos: se centra en una par de situaciones concretas sin atreverse a explorar más, con lo que una vez intuyes hacia dónde apunta se puede ver venir con bastante facilidad. Así, aunque alguno de esos giros predecibles se perdone por su fuerza emocional (el rol Julianne Moore como catalizador de la maduración es muy efectivo), es indudable que le ha faltado un poco más de originalidad y a veces también de mordacidad, con lo que no vendría mal una segunda parte que ahondara en sus muchas posibilidades.

En cuanto a intérpretes, Gordon-Levitt (Looper, Origen, 50/50) está adquiriendo más experiencia y no está mal, aunque siga sin parecerme un buen actor y no entiendo su fama y buena recepción, mientras que Scarlett Johansson capta bien el tono de mimada superficial, pero además el papel de seductora lo clava incluso con sólo la voz, como vimos (oímos) en Her*, así que aquí jugando con su físico está impresionante. Cabe destacar también la breve pero entusiasta labor de quienes encarnan a los padres del protagonista, Tony Danza y Glenne Headly, y la fugaz presencia Brie Larson (la hermana) en otro de sus muchos pequeños papeles antes de conseguir hacerse famosa por La habitación.

Éxito no tuvo mucho, y a mi parecer merece mejor reconocimiento. El póster principal es horrible, con esa forma de meter las críticas como parte del diseño, y el resto son de comedia romántica facilona, con lo que me da la impresión de que no supieron venderla bien.

* Inevitable comparar lo pretenciosa que fue aquella y lo poco que rascó de la temática en comparación con lo que logra la aquí analizada desde un tono más humano y directo.

¡Ave, César!


Hail, Caesar! , 2016, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 106 min.
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen.
Guion: Ethan Coen, Joel Coen.
Actores: Josh Brolin, George Clooney, Alden Ehrenreich, Ralph Fiennes, Channing Tatum, Tilda Swinton, Scarlett Johansson.
Música: Carter Burwell.

Valoración:
Lo mejor: Reparto de grandes nombres.
Lo peor: Sin pies ni cabeza, aburrida hasta la desesperación.

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Los hermanos Coen son un valor seguro para espectadores exigentes o cinéfilos, me dije. Sus películas siempre tienen grandes dosis de inteligencia y sutilezas y resultan bastante originales. Como mucho pueden ser algo arrítmicas (O Brother!) o incluso aburridas (El hombre que nunca estuvo allí era para mí la más floja, por ser un coñazo), pero hasta las más tontas, como Ladykillers, tenían su ingenio y gracia. Jamás llegué a pensar que se pudieran darse un batacazo como el de ¡Ave, César!

Las intenciones son claras: homenajear el cine clásico. Se toca la fama, la publicidad y el periodismo: el galán maduro, la joven estrella, el periodismo sensacionalista, las historias construidas por los estudios, los escándalos ocultos. Se abordan cómo no los rodajes: directores y actores con sus virtudes y vicios. Se muestra el mundo tras las cámaras, con los productores, directivos y majors. E incluso se toca el tema político, con el delirio comunista que oscureció el negocio durante algunos años.

Pero todos estos aspectos no forman parte de un relato con coherencia y equilibrio. Más que una película resulta de un programa de humor, de esos de números cómicos con escenificación sencilla, tipo teatro, y si acaso unos pocos exteriores. Vaya semanita sería el mejor ejemplo. Saltamos de una escena a otra sin conexión más allá de compartir algún protagonista (Josh Brolin como el productor) y una subtrama que intenta usarse como nexo, la del secuestro de la estrella (George Clooney). Pero no funciona la cosa, porque ninguna de las dos líneas, ni los propios personajes, mantienen interés más allá de algún buen chiste en el primer acto, cuando la presentación todavía no augura el desastre inminente. A la larga su escasa relevancia, enjundia e interés se diluye en el caótico galimatías, con lo que no hay nada que sostenga las dos horas de historias sueltas, anécdotas breves, recesos incomprensibles, salidas por la tangente y momentos metidos con calzador con los que tratan de exponer aquellos temas.

Creo que nunca he visto personajes más desubicados de los de Scarlett Johansson y Channing Tatum. Qué presentaciones más largas y cansinas para luego no exponer ninguna trama llamativa con ellos, y menos alguna fluida y graciosa. La periodista (Tilda Swinton) es intrascendente. El grupo comunista, incomprensible tras toda esa cháchara absurda, y todo para que al final no ocurra nada digno de mención con ellos. El personaje de Clooney parecía protagonista pero no lleva a ninguna parte, y su interpretación resulta algo forzada. El de Alden Ehrenreich, el joven guaperas que todavía debe aprender a actuar, es el único digno, pero también queda como una aventura forzada y mal unida a las demás. El de Brolin es el que más ocupa pero no ofrece una personalidad ni una trayectoria concreta dignas de mención. Y atención a Jonah Hill, que sale en el póster y sólo tiene una breve e insustancial escena.

El sentido del humor es flojo, a veces cutre (el pañuelo en el proyector), y con esa narrativa torpe y embarullada, la poca gracia inicial se difumina hasta no quedar nada en el tramo final, que de aburrido y cargante resulta insoportable. Por ejemplo, secuencias con potencial, como la peleílla entre el director exigente y el actor incompetente, se echan a perder por la negligente forma de estirar y repetir el chiste hasta destrozarlo y agotar la paciencia del espectador. Como resultado, tenemos un bodrio de los espectaculares, un despiporre sin pies ni cabeza que resulta tan inclasificable como exasperante. En la sesión en la que la vi la gente salía bufando y cabreada por el tiempo perdido.