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Spider-Man: Homecoming


Spider-Man: Homecoming, 2017, EE.UU.
Género: Acción, comedia, superhéroes.
Duración: 133 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers.
Actores: Tom Holland, Jacob Batalon, Michael Keaton, Robert Downey, Jon Fabreau, Laura Harrier, Tony Revolori, Marisa Tomei, Zendaya.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Ingeniosa, divertidísima. Capaz de darle la vuelca de tuerca justa para pasar como fresco a un personaje muy exprimido.
Lo peor: Aunque todavía se nota cierta cobardía, y hay pequeños cambios que no serán del agrado de todos. La confrontación final peca de ruidosa pero poco emocionante.
El anuncio: Descarada la promoción de Lego Star Wars…
La frase: Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo.

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No iba con muchas esperanzas. Empezar la tercera serie de Spider-Man en tan pocos años no auguraba nada bueno. Dolió que no fueran capaces de continuar la etapa dirigida por Sam Raimi (2002-2007), pues a pesar de haber nacido con un capítulo inicial bastante mediocre pegó un subidón enorme en el segundo y tercero, por no decir que contaba ya con una historia y unos personajes ya bien maduros y unos actores muy implicados. Hurgó más en la herida que reiniciaran al arácnido apresuradamente en dos nuevas entregas (encargadas a Marc Webb en 2012 y 2014) en las que los productores no habían aprendido nada de errores ya superados en un género que entraba ese año en su punto álgido con Los Vengadores: las injerencias del estudio en la labor creativa de guionistas y directores, la obsesión por cumplir con todos los clichés del género y el personaje sin buscar una solidez y una personalidad concretas, no planificar la serie a largo plazo y no cuidar la elección de los actores, pues los nuevos rostros resultaron bastante lamentables. Al menos en Sony, poseedores de los derechos del superhéroe, se dieron cuenta por fin de lo mal que lo hicieron y cedieron la parte creativa a Disney/Marvel.

Pero no sirvió para levantarme las expectativas. Las últimas entregas de la saga Marvel destinadas a presentar nuevos personajes fueron un tanto conservadoras. Ant-Man y Doctor Strange cumplían muy justitas, y si funcionaban era porque lograban que cada protagonista tuviera cierto magnetismo. De hecho en Doctor Strange fue decepcionante que se aferraran tanto a la fórmula cuando tenía tantas posibilidades. Pero claro, qué iba a hacer, ¿saltarme un capítulo a estas alturas? Aparte de quedarme al margen en temas de conversación me arriesgo a perder parte de información de la serie. Así que al final caí… Y me ha sorprendido muy gratamente. No será la mejor entrega de Spider-Man, pues Spider-Man 2 dejó el listón muy alto, pero como episodio inicial cumple muy bien a pesar de las dificultades que enfrentaban y abre las puertas a la confianza en que en las secuelas lleguen más lejos.

Lo primero que salta a la vista es la actualización de la historia a los tiempos actuales, teniendo como objetivo además un público incluso más juvenil que el habitual en Marvel, pues el tono y el contenido se dirige claramente a críos de diez años para arriba. Y por ello sorprende que en EE.UU. tenga calificación +13 en vez de PG, donde a partir de los diez años pueden entrar con los padres. Y mientras, Guardianes de la galaxia Vol. 2 tiene escenas inquietantes, palabrotas gordas y referencias sexuales y es +13 también. En España Spider-Man: Homecoming se ha considerado para mayores de 7 años y Guardianes de la galaxia Vol. 2 +12. Lo único malo de esto es que quizá hay que aguantar demasiadas canciones, aunque aquí me ponen ante una disyuntiva: ¿qué es preferible, escuchar otra vez los temas más sobados de los Ramones y The Rolling Stones, o que hubieran metido Justin Biever y “requetón”?

Las generaciones de preadolescentes y adolescentes actuales están muy bien representadas y el mensaje clásico del cómic se maneja con inteligencia. Peter Parker juega a ser youtuber, se obsesiona con imitar a los famosos (Los Vengadores), deja de lado sus responsabilidades por seguir los deseos inmediatos, y espera que todo se arregle solo mientras no se preocupa de lo que tiene delante. Bajo la batuta de Iron Man y los encontronazos de la vida deberá ir madurando y aceptando la responsabilidad. Por ello resulta realmente ridículo que haya críticas diciendo que esto no es Spider-Man porque “no se habla sobre responsabilidad”. Toda la película lo hace, todas las situaciones en que se ve metido el protagonista lo empujan hacia la maduración: enfrenta dilemas, mete la pata, se lleva no pocas lecciones, y crece poco a poco. Y el eslogan ineludible, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se incluye con tacto después del ridículo que hicieron en The Amazing Spider-Man con que si lo decían o no: “Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo”.

El conflicto interno de Peter queda muy bien materializado, la relación con Tony Stark y Happy y con los demás chavales se trata con naturalidad y sin cursiladas, con lo que estamos ante una anomalía muy de agradecer, una cinta juvenil, una de institutos, sin tonterías ni estereotipos vulgares. El drama es sencillo y obviamente centrado en la acción de superhéroes, con lo que es inevitable imaginar por dónde irá la aventura. Pero con el tirón de los personajes engancha muy bien, y el ritmo enérgico y el sentido del humor ingenioso e inagotable terminan de perfilar una película muy divertida.

Se despacha rápido el origen. Parker dice “Me picó una araña”, y a otra cosa, que ya lo conocemos bien. El tío Ben no nos tortura con su drama, sacrilegio para unos, una liberación para otros por no atarse a lo mismo de nuevo. Pero estamos hablando de un capítulo en la vida de Peter donde es crucial. O dices a las claras que en esta adaptación no existe el tío, o lo muestras de pasada (un diálogo, una foto) para que sepamos que sí, porque como es de esperar no indicar nada está confundiendo y decepcionando a muchos. Igualmente, la queja de que Tony Stark le hace el traje la entiendo, pero esta no me parece una transgresión grave, lo raro sería que Stark lo coja como pupilo y no le ofrezca nada de ayuda; y mientras, Peter se hace las telas de araña y se describe bien como un genio.

En cuanto a la presencia de Iron Man, pues sí, se la podían haber ahorrado, se nota el miedo a que no funcionara y que lo han usado para darle un empujón a la confianza del público. Pero una vez vista sólo puedo ponerle pegas al innecesario epílogo dedicado a Tony sin venir a cuento, mientras que en el resto de la cinta su presencia es concisa, destinada por completo a servir en la maduración de Peter sin robarle protagonismo alguno. Además, da a la película una entidad como capítulo que no han tenido otras, donde se unían con escenas postcréditos fugaces. Por ejemplo, era inevitable preguntarse por qué Los Vengadores no aparecieron en Thor: El mundo oscuro, cuando una nave amenaza Reino Unido, y se los echó de menos cuando el envite de Ego en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 alcanza a la Tierra. Por otro lado, hilando fino se podría señalar una falta de continuidad con la aparición de Spider-Man en Capitán América: Guerra Civil. Allí parecía un luchador entrenado, resuelto, sin miedo… aquí vemos que es bastante patán, que está en sus primeros intentos de implicarse en luchas más grandes; pero supongo que también se puede justificar con que allí fue muy entusiasmado y no había civiles en peligro que lo pusieran nervioso.

El trabajo de los actores es excelente. Con la elección de Tom Holland (quien se dio a conocer en Lo imposible) han acertado de lleno, muestra espontaneidad y recursos de sobras para cumplir en la inocencia juvenil, en el drama y en el romance (por fin escenas de ligoteos torpes que resultan verosímiles… todavía recuerdo la vergüenza ajena que dieron las de The Amazing Spider-Man). Los demás compañeros tienen también la simpatía y carisma necesarios, aunque es justo decir que el guion hace gran parte del trabajo describiendo con realismo el entorno del instituto. La tía May sale muy poco, pero lo suficiente para que quede claro que han fichado a una actriz más joven y sexy de lo que requiere el papel, la todavía muy atractiva Marisa Tomei, para atraer más público. Otro pequeño cambio sin necesidad, pero una vez superado el shock, pues cumple en sus breves apariciones y ya está. Veremos cuando le den más protagonismo qué tal resulta. Jon Fabreau (Happy) y Robert Downey (Tony) han demostrado de sobras su valía, y se emplean como buenos profesionales, sin dar la sensación de estar por obligación. Y Michael Keaton como el Buitre compone un villano bastante completo, en parte también porque el guion le ha dado cierto margen, pero es indudable que está muy efectivo en la creciente frustración y desesperación del personaje.

En la banda sonora tenemos al pluriempleado Michael Giacchino, que ha pasado por todas las sagas exitosas del momento: Star Trek, La guerra de las galaxias, El planeta de los simios, Parque Jurásico, Misión Imposible y varias películas de Pixar. Y el tío no muestra cansancio o desgaste. Nos ofrece otra partitura vibrante y orquestada con maestría a la que sólo le falta un poco de personalidad y recordabilidad, algo común en la serie Marvel, donde apenas Alan Silvestri ha conseguido algún tema que cale y al que los productores le hayan dado algo de proyección entre los distintos capítulos.

El director Jon Watts apenas era conocido, su único trabajo destacable es Coche policía, un thriller protagonizado por Kevin Bacon, así que sorprende que confiaran tanto en él para una superproducción. Pero se desenvuelve con soltura , combinando adecuadamente los momentos intimistas con la acción aparatosa. Destaca para bien el ritmo impecable, lo bien que capta la vitalidad del guion. Y en lo malo, la confrontación final es poco vistosa: entre la oscuridad, el caos y la falta de imaginación, no luce como otras peleas de la propia película y de la serie. Lo que queda por saber es si ese escenario es imposición de los productores o fue idea suya. Sea como sea, señala el único problema de una cinta que iba apuntando bastante alto: al final sí acaba un poco encorsetada por algunos clichés del género que no son capaces de quitarse de encima.

Con el villano parecía que iban a acertar de lleno también, pero el camino andado se deshace bastante en un arco final muy facilón. A lo largo de las vivencias de Peter Parker colocan unas pocas pero efectivas escenas donde presentan al contrincante de turno, trabajándose bien su situación y su personalidad, y cómo los cambios en la primera influyen en la segunda. Y para rematar las buenas sensaciones, a la hora de hacerlo chocar con Spider-Man incluso tenemos un giro inesperado que maneja bien la sorpresa y la tensión. Por todo ello decepciona que al final deshagan lo construido y se apoyen por completo en una batalla de efectos especiales. ¿Es que nadie es capaz de ofrecer desenlaces más originales? En Doctor Strange al menos lo intentaron. Así pues, mientras todas las aventurillas de Parker (incluso las más pasadas de rosca, como el aprendizaje sobre la marcha de las opciones del traje) mantienen una buena conexión con el espectador, pues es fácil sentir empatía por el joven y sus amigos, cuando llega el momento cumbre la emoción se disipa bastante. A la larga incluso acabé un saturado de tanta hostia en el clímax, sabiendo de sobras cómo iba a acabar. Y para colmo, el paso final en la maduración de Spider-Man es un poco confuso: Stark ahora lo aplaude, cuando ha hecho lo mismo que por lo que antes le riñó en el ferry, ir en solitario y liarla parda (abajo en spoilers me extiendo).

Otro ligero lastre es que tampoco saben darle un buen cierre. Las escenas de rigor para terminar de posicionar cada personaje son obviedades que no tienen mucha garra, sólo destacan por un par de chistes (como el último de tía May). Pero sobre todo le pesa que se salen por la tangente dándole toda una escena a Tony Star que por primera vez le quita protagonismo a Peter Parker. No parece necesaria y añade minutos inútiles.

Alerta de spoilers: Ahondo en los detalles finales.–
Como digo, Spider-Man, tras la traca final, es bien considerado por Tony a pesar de que la única diferencia respecto al lío del ferry es que lo ha hecho sin el traje súper avanzado que le dio y que esta vez ha capturado al malo, pero en el fondo es la misma situación, ha ido solo, sin avistar a nadie (algo que le criticó Tony en aquel entonces), y el desastre en que podía haber acabado su implicación es bien patente, pues esquiva la ciudad por los pelos. Es decir, al final, tras tanto hablar de maduración, parecen encauzarlo más de la cuenta hacia su habilidad como superhéroe. Se recupera un poco con el rechazo de Peter de plantarse ante los periodistas, es decir, con que su ego está aplacado. También se recupera brevemente el nivel del villano en su escena post-créditos, otorgándole de nuevo un poco de humanidad.

Por último, tenemos una decisión de adaptación, con sorpresa final incluida, un poco extraña. Igual que con lo de omitir al tío Ben, ¿por qué ese empeño en poner una chica nueva como objetivo sentimental de Peter? ¿Qué problema había con empezar cimentando la relación con MJ, y más cuando está claro que abordarán este acercamiento en siguientes entregas? Han perdido un tiempo precioso sin razones que lo justifiquen. No queda nada mal, la película funciona bien así, pero estás adaptando una obra que sigue mucha gente, no tiene sentido dejarlos de lado sin necesidad.

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Doctor Strange


Doctor Strange, 2016, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 115 min.
Dirección: Scott Derrickson.
Guion: Jon Spaihts, Scott Derrickson, C. Robert Cargill.
Actores: Benedict Cumberbatch, Tilda Swinton, Chiwetel Ejiofor, Benedict Wong, Mads Mikkelsen, Rachel McAdams.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Reparto de calidad. Entretiene sin problemas graves.
Lo peor: El pobre y esquemático guion, incapaz de profundizar en un material muy potente o tan siquiera salirse de una línea muy predecible. El infame doblaje.
Mejores momentos: La batalla con el tiempo hacia atrás.
El título: Ha España ha llegado como Doctor Extraño ¿Por qué no tradujeron Civil War pero sí traducen el nombre propio de un personaje? No hay quien entienda a las distribuidoras.

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Me sorprende mucho la estupenda recepción que ha tenido en los medios (más teniendo en cuenta que es acción y fantasía). Que si deslumbrante, renovadora, carismática, única, diferente a todas las de la serie Marvel… Yo he visto lo mismo que muchos fans, otra entrega sobre el nacimiento de un héroe hecha con la misma plantilla de Iron Man y donde las supuestas virtudes visuales no son suficientes para enmascarar una clara falta de contenido.

La escena del prólogo es una buena forma de introducirnos en el potencial visual de la propuesta. Los edificios de geometrías cambiantes y los intrigantes magos auguran un festín de impresión… Pero a la larga se muestra como el único valor destacable que tienen los realizadores, y se aferran con miedo a él. Casi todas las demás secuencias de acción repiten lo mismo, estirando hasta cansar con tanto saltimbanqui digital sobre fondo digital. Y me temo que una vez pasado el asombro se empiezan a ver las costuras. Primero, realmente no ofrece nada rompedor, es una pequeña evolución respecto a Matrix y Origen combinado con fractales y la obra de Escher. Y en cuanto efectos especiales no hay novedad que asombre, de hecho lo ofrecido es mejorable: desde Los Vengadores dominan las recreaciones digitales de ciudades y de dobles de humanos, pero aquí hay algunos planos donde dan el cante, sobre todo estos últimos. En conjunto el trabajo artístico es muy bueno, pero con tanta experiencia y tanto presupuesto me parece que podrían hacerlo mejor.

En la visión iniciática de Strange como mago explotan todo lo que podrían el jueguecito visual, con lo que apoyarse casi exclusivamente en ello otra vez para las batallas principales no pinta bien. Y se viene abajo pronto porque la trama es muy floja y los personajes tampoco cumplen del todo, así que la conexión con las imágenes es endeble. Otra vez un ente lejano apocalíptico y un secuaz anodino con tropas de papel, otra vez la Tierra amenazada y una gran ciudad en peligro con la destrucción de rigor. ¿Qué más da que los edificios se doblen en vez de caer en pedazos? Lo hemos visto demasiadas veces ya. Por suerte el clímax recupera un poco el interés perdido: la única escena que realmente me ha dejado buenas sensaciones es la de la pelea con el tiempo al revés, bastante bien resuelta y la única vez que se alejan de la fórmula; y el desenlace, el duelo Strange versus súpervillano de nombre rimbombante, no deslumbra, pero al menos tira más de guion, de astucia del protagonista, que de súper arma sacada de la manga, algo que temía dada tanta presencia de magia.

El Doctor Strange es Tony Stark de arriba abajo. No se esfuerzan lo más mínimo en llevarlo por un camino algo distintivo que disimule el mismo patrón de millonario obsesivo, engreído, egoísta y que esconde sus miedos tras una máscara de tipo habilidoso y graciosete. Se encuentra ante problemas que lo sacan de su rutina y se trabaja una salida; Stark se monta el traje, este se lía con la magia. Luego va medio por libre un rato hasta que abraza la responsabilidad. Y el proceso no da ni una sola escena o giro que no se vea venir muuyyyyy de lejos. ¿Para qué me lo tienes en la puerta aporreando durante un rato si todos sabemos que va a terminar siendo aceptado? ¿No puedes sustituir ese tópico por un par de diálogos más trabajados? Así todo el rato. El carisma nato de Benedict Cumberbatch levanta un poco el nivel… menos en castellano, donde le han encasquetado una voz infantil y chillona, un registro opuesto al del actor, y se cargan completamente su interpretación.

En su círculo cercano sólo tenemos a la chica florero de rigor (Rachel McAdams), que sirve únicamente de apoyo puntual para algunas acciones, pero en el drama personal no aporta nada; al menos no es cargante como el viejo cliché del rival cómico, el otro médico. Mucho más interesante es la mentora que lo guiará en el aprendizaje, la Anciana. También parte de un estereotipo muy visto, el del sabio críptico y exigente, pero el rol ofrece algo de carisma (lo que se ve realzado por la interpretación de Tilda Swinton) y unos cuantos momentos reflexivos bastante potentes, con lo que al menos deja huella. Pero esto tampoco lo logran los otros dos únicos miembros de la orden que vemos: el bibliotecario y Mordo ocupan muchos minutos pero no transmiten nada. ¿No podían dedicar un par de escenas a matizar sus personalidades en vez de rellenar con chistes tontos? Por cierto, es impresionante la cantidad de películas en las que aparece Chiwetel Ejiofor; es buen actor, pero leches, yo estoy cansado de verlo por todas partes. Para cumplir con la plantilla a la que hacía alusión, el villano es un mero trámite a superar y no se esmeran en darle una personalidad magnética y temible con la que podamos sentir admiración y miedo. Kaecilius queda pues a años luz de Loki, de hecho aburre más que Aldrich Killian (el de Iron Man 3, que seguro no te acuerdas de quién era). Vaya forma de desperdiciar a un talento como Mads Mikkelsen, lo que empeora también en castellano.

Y para terminar, no me convence el estilo tan fantasioso: los magos pueden hacer prácticamente todo lo que el guionista quiera, destacando los viajes en el tiempo y los universos paralelos, lo que abre una puerta a giros que detesto: resucitar personajes y reiniciar series. ¿Cómo va a haber tensión en las dificultades a las que se enfrenta el protagonista si puede rehacer las cosas a su gusto?

A Doctor Strange le ha faltado épica, ingenio y profundidad. Se echa de menos un arco central más complejo que explique mejor la maduración del héroe, la aceptación de su destino, que exprima unos dilemas personales y éticos apenas expuestos. Strange pasa de no querer saber nada a ser el líder sin que quede claro por qué ni cómo, pues aprende y derrota a magos expertos con demasiada facilidad. Esto último lleva también a señalar que deberían haber matizado mejor el rango de poderes, hechizos y demás: para ser algunos libros tan peligrosos los tienen ahí al alcance de todos, los magos sólo conjuran armas de mano y edificios rarunos (se ve que les gusta la arquitectura), y como digo, parece que con un chasquido de dedos pueden rehacer las situaciones sin mayor esfuerzo y secuelas. Volviendo a la complejidad de la historia, tendrían que haber potenciado la dualidad Mordo-Strange respecto a la moral y la ideología de la banda, que se queda en un rango muy restringido y en un desenlace un poco forzado (¿de verdad vas a criticar el método de salvar la Tierra, cuando está claro que no había más opciones?); hay demasiado humor tontorrón, que más o menos funciona, pero que también señala la clara inclinación por lo fácil y sencillo cuando el argumento merecía lago más profundo, una reflexión más seria sobre el yo, el destino, las razones por vivir, etc; como extensión, se echa de menos una aventura más terrenal, que implicara más a los personajes y sus dilemas internos en vez de tener otra vez la destrucción del universo en ciernes (¿de verdad no podían haber empezado por algo más sencillo y menos visto, qué van a dejar para la segunda parte?).

El resultado es una superproducción correcta y entretenida, sin fisuras graves, pero tan limitada y falta de carisma que no puede impresionar. Y es una pena, se veía un potencial mucho mayor.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El soldado de invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
-> Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).

Capitán América: Guerra Civil


Captain America: Civil War, 2016, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 147 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Joe Simon y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, Don Cheadle, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Anthony Mackie, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, William Hurt.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Perfectamente equilibrada en todos sus elementos: trama emocionante, personajes excelentes con gran evolución, espectáculo de primer nivel.
Lo peor: No se libra de ser algo previsible, y se echa de menos un poco más de enjundia política y riesgo en la parte final (matar a alguien importante).
Mejores momentos: La persecución al Soldado de Invierno, la batalla en el aeropuerto, la confrontación final.
El título: Otra traducción oficial a medias. ¿Pero qué costaba traducir Civil War?
La frase:
1) Un imperio derribado por sus enemigos puede recuperarse. ¿Pero uno que se desmorona desde dentro? Está muerto. Para siempre. -Zemo.
2) ¿Puedes mover el asiento? –Soldado de Invierno a Falcon.
3) ¿Habéis visto esa película antigua, El Imperio contraataca? –Spider-Man.
4) Soy tu conciencia. No hablamos mucho estos días. –Ant-Man a Iron Man.

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Alerta de spoilers: Hay datos reveladores de la trama y del resultado de la guerra, pero no creo que sea nada inesperado.–

La tercera entrega del Capitán América debería haberse cambiado de nombre y haber sido la tercera de Los Vengadores, porque implica al grupo entero y retoma la historia con los temas principales de La era de Ultrón, esto es, la disensión en el equipo. Pero bueno, esto es una serie y se pueden mezclar como los productores y guionistas quieran; de hecho es evidente que también bebe mucho de El Soldado de Invierno.

Por otro lado, es inevitable realizar la comparación con Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, la respuesta de DC/Warner a la exitosa combinación de superhéroes de Marvel/Disney. La victoria más que clara es humillante. Donde aquella resultó inconsistente y caótica por culpa de una pésima descripción de personajes, una trama embarullada y un aspecto visual sobrecargado pero inerte, la aquí descrita es vibrante en la historia y asombrosa en lo visual gracias a que sus protagonistas son magníficos y a que sus realizadores tienen las ideas claras y dominan las técnicas cinematográficas con una precisión encomiable.

El único aspecto negativo digno de mención (más allá de algún pequeño punto gris en el guion que también abordaré) es uno difícilmente evitable, aunque no imposible, en una serie que llega a la conclusión de una de sus historias principales: se ve venir. Como he comentado en el capítulo previo, La era de Ultrón, los autores están atados al género, a la serie, a la fuente original y sobre todo al esquema que desea el estudio. Si los productores principales (Kevin Feige a la cabeza) se atrevieran a dejar más margen podría haberse orquestado la guerra civil de forma más valiente y buscando giros más originales, pero hay que cumplir con las reglas establecidas, como incluir el villano de rigor y no sumergirse en un berenjenal intelectual ni incluir escenas arriesgadas que supuestamente puedan espantar a determinados espectadores, porque pretenden llegar a todos los públicos. Así surgen unas pocas limitaciones en un episodio que, como La era de Ultrón, pedía a gritos más valentía (aunque en una onda distinta, claro está).

La más evidente es la presencia de Zemo. Como clásico enemigo con su plan de venganza para fastidiar a los héroes que le han causado algún daño colateral en sus acciones le falta algo de verosimilitud, porque el proyecto es un tanto rebuscado (entrar en un edificio tan protegido, esperar que los acontecimientos lleven a tus víctimas donde tú quieres y justo cuando quieres), pero en principio no me parecería grave, pues el mensaje de fondo (la responsabilidad social y política de las misiones) y la idea en sí tienen pegada (genial la frase nº 1), amén de que es un macguffin y lo relevante es la respuesta de los protagonistas. Pero a esa ligera falta de consistencia de su intriga hay que sumarle que, a la hora de la verdad, no parece pintar mucho en una historia que ya estaba desarrollándose sin él. Las diferencias ideológicas y éticas dentro del grupo estaban ya expuestas, el tema de la responsabilidad subyacente a sus actos llega con las reacciones de los gobiernos, y la unión de ambas corrientes conduce claramente a esta guerra civil. El tiempo dedicado a presentar y desarrollar a Zemo se podía haber dedicado a ahondar más en los temas políticos y éticos, pero aquí entra en juego la falta de riesgo intelectual, el miedo a embarcarse en temas complejos.

En La era de Ultrón y El Soldado de Invierno ponían las bases de un prometedor thriller político que juega con los ideales primarios de los EE.UU. (es obvio que el sesgo tira para allá), pero a la hora de la verdad no quieren mojarse del todo y se ven obligados a utilizar un recurso externo que termine de lanzar el conflicto y empuje a los héroes a su lado más oscuro. Por un lado tenemos a Rogers como el liberal de toda la vida, fiel a las libertades individuales, con un código moral estricto que lo lleva a plantearse quejas contra el estado. Por el otro, vemos a Stark como el capitalista conservador, a favor del gobierno imponiendo un orden cuasi fascista (y, antes de reformarse un poco, creyéndose que el resto del mundo era suyo). Pero los autores, en vez de llevar estas diferencias hacia una verdadera guerra interna lo reconducen a una historia básica de venganza, de momento de pérdida de la humanidad por trágicos factores ajenos. Stark se inclina por un orden mundial más rígido no porque vaya con su estilo, sino únicamente porque le apena un criajo muerto, pero ojo, sólo un estadounidense con intereses afines (ingeniería), los niños sokovianos se la sudan. Rogers se rebela exclusivamente porque debe salvar a un amigo, no porque el gobierno está legislando restricciones a las libertades en vez de buscar soluciones más cercanas al pueblo. Y la confrontación final se lanza porque Zemo explota esos sentimientos, no porque la postura ideológica sea insalvable y tomen la determinación de actuar contra sus hermanos para salvar su visión del país y el mundo. Si es que al terminar parece que Stark y Rogers pueden hacer las paces en cualquier momento, y los demás lo mismo pero mucho antes del desenlace. Y dudo que exista la posibilidad de que en próximas entregas luchen en bandos opuestos, y menos que algunos se alíen con los villanos.

Pero bueno, al menos esta cuestión no está dejada de lado por completo. Las acciones y consecuencias de los políticos corruptos y de las ambiciones y motivaciones de cada personaje están en la serie en todo momento y destacando con mayor intensidad en los episodios que se centran en esta trama. Y sobre todo, se ve a los protagonistas sufrir cada decisión y resultado, y el enfrentamiento es épico en la acción y apasionante en lo dramático. Sencillamente, a la hora de implicar de lleno a los héroes en el paso final los productores no han tenido los redaños de ir a por todas, sin duda pensando en que una cinta comercial que implicara elegir bando en un espectro político realista y tener consecuencias en plan tragedia seria podría ser demasiada emoción y reflexión para la masa de espectadores.

Siguiendo por este camino de cierta cobardía, resulta que no tienen el valor de matar a nadie. Aunque fuera predecible, Iron Man o Capitán América deberían haber muerto; más bien el primero, pues es una película del segundo y la historia sigue con cada individuo actuando más o menos por libre dado que todas las organizaciones y gobiernos en los que han trabajado se han podrido o movido por intereses propios. Además algún secundario podría haber sufrido también consecuencias más graves, o incluso haber caído, que sólo nos ponen uno (el menos relevante, además) herido, y sabemos que con la tecnología mágica que tienen no será por mucho tiempo.

Aparte se puede mencionar alguna cosilla cogida por los pelos. Si Stark está tan compungido y arrepentido ante el niño muerto, ¿por qué va tan alegremente a fichar a Spider-Man, que además de ser un crío lo mete en este embrollo medio engañado? También cuestionaría la rapidez con que le hace un traje nuevo, o que se entretenga en ello cuando tiene un margen de tiempo tan corto. Y hablando de tiempos, Iron Man llega en un tris a Siberia cuando los otros llevan la tira viajando (el tiempo de que este fuera al hospital, luego al complejo de los Vengadores, luego a la cárcel en el confín del océano…). En la lucha del aeropuerto Vision no debería estar, se nota que no saben qué hacer con él; podría haberse quedado en la guarida lamentándose por la situación, algo más propio de su forma de ser. Y el giro clave anda un poco forzado: ¿qué hace una cámara en esa carretera perdida, y más con sonido?

Por suerte, como en La era de Ultrón, las restricciones y pequeños fallos no engullen el relato, sino que se vuelve a demostrar que en esta saga saben explotar unos puntos fuertes muy bien elegidos y encontrar autores que mantengan el tono sin perder fuelle. Los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, bien asentados en la serie, elaboran una trama sencilla pero certera donde mantienen un fantástico equilibrio entre el drama, el humor, la acción, los dramas personales… Saben que lo principal son los personajes, y, dejando aparte el blandengue empujón para terminar de lanzar la conflagración, las formas de ser y el proceso que los lleva a tomar una elección u otra están claros en todo momento. Este fantástico repertorio serviría de base para casi cualquier aventura que les echaran encima, y si cogemos una con gran atractivo pues tenemos una bomba entre manos. La Guerra Civil los exprime muy bien, sacando a la luz parte de su lado más oscuro pero también sus convicciones más férreas, jugando con las alianzas y las decisiones difíciles, poniendo al espectador en la excitante tesitura de tener que ir elucubrando qué hará cada uno.

Es difícil manejar tanto protagonista, incluso con la ventaja de tener varias entregas a cuestas, pero lo dominan tan bien que hasta los introducidos a media película mantienen el tipo: Ant-Man tiene su hueco y su carácter, no queda como un cupo a cumplir, pero Spider-Man deslumbra como nadie se esperaba. Al anunciar un nuevo reinicio el fandom mostró su hastío y decepción (y es que las The Amazing Spider-Man de Sony casi hunden al personaje), pero en sólo dos secuencias la gente de Marvel ha logrado que todos recuperen el entusiasmo a lo grande. Un buen casting, una escena que define al protagonista en pocos diálogos, y una donde explota sus cualidades. No parece tan difícil, así que cabe preguntarse cómo otros la han cagado tanto en otras muchas cintas de superhéroes. No hay que ir muy lejos, ahí tenemos la malograda Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia, que contaba con muy pocos personajes y prácticamente ninguno tiene consistencia ni casi sentido, por no hablar de que las introducciones de los roles secundarios fueron lamentables.

Esencial en la calidad del producto es su acabado, y no decepciona lo más mínimo: la puesta en escena es magnífica. Los Russo (que sorprendentemente vienen de series de humor –Community, Arrested Development, Finales felices-) tienen lo mejor de Whedon, esto es, no perder de foco a los personajes y mostrar con claridad las escenas más trepidantes: la parte del aeropuerto combina elegancia con asombro, y cada héroe está en su salsa (salvo Visión, pero esto es cosa de guion). Pero además aportan el sello con el que deslumbraron en El Soldado de Invierno: su estilo rudo, de caos bien controlado, en las escenas más sucias, o sea, las peleas a puños, sobre todo si son a la desesperada. La lucha de Rogers y Barnes en el escondite de este último y sobre todo la persecución por las carreteras de la ciudad son impresionantes: enérgicas, veloces, contundentes… y aun así se entiende en todo momento qué está pasando, dónde está cada uno. En sólo dos películas se han alzado como grandes referentes del cine de acción, y su carrera genera mucha expectación; en sus manos han puesto la próxima entrega de Los Vengadores, La guerra del infinito (en dos partes) y espero que después no se queden anclados en Marvel y exploren nuevos horizontes con los que deleitarnos.

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Serie Los Vengadores:
Hulk (previa a la serie oficial, pero la cuento), (2003).
Iron Man (2008).
El increíble Hulk (el reinicio innombrable), (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
Ant-Man (2015).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).

Los Vengadores: La era de Ultrón


Avengers: Age of Ultron, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 141 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Jeremy Renner, James Spader, Samuel L. Jackson, Don Cheadle, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Cobie Smulders, Anthony Mackie, Linda Cardenilli, Setellan Skarsgård.
Música: Danny Elfman, Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Personajes magníficos, ritmo excelente, escenas de acción de muy buen nivel.
Lo peor: No innova mucho. Podría haber sacado más de Ultrón. Hay algunos pequeños deslices en el guion.
Mejores momentos: La fiesta, el martillo, la disensión creciente entre el grupo, el nacimiento de Ultrón, el de Visión…
El título: Por alguna razón le han quitado el determinante en inglés y en la traducción oficial en castellano, y en mi opinión queda rarísimo.

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Decía en Los Vengadores que Joss Whedon se enfrentaba a una película muy difícil, pero en La era de Ultrón la cosa no se ha puesto más fácil. Primero, las limitaciones impuestas por el género y la continuidad de la serie siguen ahí. Es decir, no hay margen para narrar cualquier cosa, debe seguir unos parámetros, además especialmente restringidos por las intromisiones del estudio. Entre el estrés propio de un proyecto tan grande y esta restricción en las libertades (incluyendo aquí la absurda resurrección del agente Coulson en la serie Agent of S.H.I.E.L.D. , que no le sentó nada bien), Whedon dijo que ya había tenido suficiente y abandonó la saga. Bueno, también habría que sumarle el acoso de los fanáticos en las redes sociales, a los que no les bastaba con opinar que no les gustó algún detalle de la cinta (insignificantes además), tenían que hacerlo con insultos y amenazas. Tenemos que agradecer a estos imbéciles que un tipo siempre muy abierto a compartir con los fans tuviera que huir de esa relación.

Segundo, Los Vengadores resultó extraordinaria, dejando el listón muy alto, y claro, todo el mundo espera que las siguientes partes sean más grandes y mejores. ¿Cómo superar una película colosal, cómo no repetir argumentos, escenas y sensaciones a pesar de estar narrando otro capítulo más dentro de un mismo estilo? No se produjo el milagro esperado, pero por poco. O al menos eso pienso yo: ¿nos vamos a llevar las manos a la cabeza porque la segunda entrega sea “sólo” de notable? Algunos lo han hecho, y no me parece justo. Sí, se le pueden sacar algunos puntos grises y citar cierta falta de riesgo, pero no me parecen suficientes para denostar otra gran entrega de la serie.

El trabajo de Whedon vuelve a ser prácticamente impecable en todos sus elementos, logrando un fantástico equilibrio donde incluso los deslices que le podamos sacar no eclipsan la magistral combinación de acción, desarrollo de trama y evolución de personajes, y todo ello con las dosis justas de humor. El ritmo trepidante y las nada más y nada menos que cuatro grandes piezas de acción no se dejan en manos de fuegos artificiales vacuos como suele verse más de la cuenta en el género (saga Transformers a la cabeza), sino que, como en Los Vengadores, toda situación va aportando capas a la historia y los protagonistas. Cada uno tiene su personalidad, su lugar, y su viaje interno bien mostrado, y ninguno ensombrece a otros, de hecho incluso sorprende lo bien que aprovecha roles secundarios que otros autores habrían relegado en detrimento de los grandes superhéroes, como Viuda Negra y Ojo de Halcón; hasta los nuevos, los hermanos Maximoff, se ganan rápido su hueco. Porque Whedon no ha perdido el objetivo de la película, que no es otro que hablar de Los Vengadores.

Si la primera parte trató de la formación del grupo, de hallar qué los une y los hace fuertes, en esta se analiza lo contrario, cuáles son sus debilidades, qué los puede separar, plantando obviamente los cimientos para la inminente Guerra Civil. Se le puede achacar que juega otra vez con los personajes hipnotizados/controlados, pero se perdona en cuanto se ve el provecho que saca de ello: las visiones y los miedos que estas hacen aflorar nos permiten conocer a los héroes más a fondo, y esto nos lleva a ver qué los separa, a conocer mejor las diferencias ideológicas y morales que antes sólo estaban latentes. Las escenas iniciales donde vemos el compañerismo (la fiesta, los chistes con el martillo) contrastan muy bien con la confrontación que va creciendo poco a poco, pero la llegada Ultrón y Visión lleva la disputa a nuevos niveles. Por cierto, la entrada de ambos es espectacular, pero la del segundo resulta muy sorprendente e intrigante si, como me ocurrió a mí, no conocías su existencia.

Ultrón, el villano que mueve los hilos para explotar estas debilidades, es fascinante. Como ente que busca el caos y la destrucción como elemento de renovación y evolución no es una idea original, pero su personalidad insolente, sus chascarrillos y lo bien que sirve para mostrar el alcance de ideas que se llevan hasta el extremismo, lo convierten en una presencia arrolladora, y como enemigo a batir a tortazos también resulta imponente. Pero con él se puede señalar la limitación principal de la película. Con toda probabilidad es fruto de las restricciones que mencionaba (el estudio se aferra al esquema básico y de eficacia comprobada), pero la sensación es que un villano de estas características, a lo que se le suma la entrada del también sugerente Visión, daba para algo más, para una trama más profunda e inteligente y para un tramo final más elaborado. Hubiera sido muy interesante ver un desenlace más centrado en una disputa intelectual y en dilemas éticos en vez de tener otra vez un apocalipsis en ciernes, un ejército de peleles y el grupo soltando hostias. Y no me malentendáis, el tercer acto que tenemos es dista de ser mediocre, de hecho es épico y los personajes dan mucho de sí, pero no es nada novedoso y sabe a poco teniendo entre manos potencial para más. Pero claro, la compañía no va a arriesgarse a permitir una trama filosófica tipo Matrix y el arquitecto.

A esta sensación de que no se atreven a innovar debemos sumarle algunos apuntes de guion un tanto grises. ¿Cuándo se pierde o roban el cetro de Loki? Aparece en manos de los malos en una escena postcréditos de El Soldado de Invierno, pero es algo que debería haberse explicado mejor dada su importancia en el argumento. Cuando la bruja ataca al grupo falta la visión de Banner hasta convertirse en Hulk, se nota un hueco gordo ahí que apunta a escena eliminada; o eso, o es una elipsis un tanto floja. El hallazgo de donde está retenida Natasha no se trabaja mucho. Ojo de Halcón va a buscarla por canales alternativos, pero no se explica cómo da con el código morse que ella envía a tampoco se sabe a dónde. Llamar “mejorados” a los “mutantes” suena ridículo, pero estas cosas son resultado de las guerras por derechos de autor. También puedo señalar alguna cuestión poco clara: ¿por qué tanto Los Vengadores como los gobiernos más importantes dejan la guarida de Strucker, una vez detenido, llena de material tecnológico avanzado que podría caer en manos de terroristas y gobiernos inestables, como finalmente vemos que ocurre con Ultrón?, ¿por qué asume Thor que Visión estará de su parte cuando lo que parece es que teme mucho a las gemas?

Pero las dos polémicas más comentadas son las siguientes. Tenemos la cueva del estanque, que el estudio obligó a incluir para unir con las próximas entregas de Los Vengadores. ¿Es que no había mejor forma de que Thor investigue sobre las gemas que dándose un baño en un lugar del que no se explica nada: dónde está, qué hace Thor o qué tiene el agua para ayudarlo a deducir cosas? Simplemente podría haberse comunicado con Heimdall, que todo lo ve, o haber ido a alguna biblioteca de su mundo. Por ello la escena rompe el ritmo y resulta desconcertante. Y por lo visto era más larga y más confusa: tras los pases de prueba tuvieron que eliminar la aparición de Loki porque la gente pensaba que era quien manejaba a Ultrón (¿?), pero también recortaron la parte en que Thor es poseído por alguien (¿algún secuaz de Thanos?) y se pone a hablar de las gemas, que más que explicar resulta también extraño e ininteligible. Más ruido hizo un desliz menor que tuvo Whedon en un simple diálogo: Natasha considerándose igual de monstruosa que Hulk por ser estéril. ¡Claro, porque ello te convierte en un incontrolable azote de la humanidad cada vez que te enfadas! Si quería hablar de que ella se siente tan poco normal como los otros por todo lo que tuvo que sufrir y sacrificar en su entrenamiento, podría haberlo hecho mejor, pero tampoco me parece como para armar el escándalo que se armó.

En cuanto a la puesta en escena, Whedon cumple otra vez como gran artesano de acción de calidad con una labor contundente y sabia, es decir, nada de agitar la cámara para ofrecer la sensación de ritmo y caos: la grandilocuencia del escenario y la batalla no engulle los personajes, que siempre sabemos dónde y cómo se encuentran, ni estos interfieren en la espectacularidad de los momentos más aparatosos. Ahora bien, al contrario que en Los Vengadores, hay algún momento donde se notan los efectos especiales, supongo que por querer abarcar y asombrar cada vez más. En el prólogo en el bosque y en la persecución en moto la integración de fondo, vehículos y personajes (reales y dobles digitales) se nota un poco en algunos planos. Pero por lo general el nivel de producción es asombroso, destacando el realismo de la destrucción final o la brutal pelea Iron Man vs. Hulk, indudablemente un tramo puesto para tratar de subir el listón con respecto a las entregas previas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El soldado de invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
-> Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).

Ant-Man


Ant-Man, 2015, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 117 min.
Dirección: Peyton Reed.
Guion: Edgar Wright, Joe Cornish, Adam McKay, Paul Rudd. Basados en el cómic de Stan Lee, Jack Kirby, Larry Lieber.
Actores: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Corey Stoll, Bobby Cannavale, Michael Peña, David Dastmalchian, T.I.
Música: Christophe Beck.

Valoración:
Lo mejor: Personajes carismáticos, un tono ligero y divertido bastante eficaz.
Lo peor: Falta de ambición: se atasca en clichés y simplezas.
Mejores momentos: La pelea con trenes de juguete.
La frase: Hola. Soy Scott –Scott ante Falcon.

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Ant-Man vale para pasar el rato, pero va muy justita, sobre todo de ambición, con lo que parece hecha aprovechando el tirón del grueso de Marvel para sacar tajada de un superhéroe no de segunda, sino de tercera división. Y como siempre, no puedo dejar de preguntarme por qué buscar la taquilla fácil implica dejar de lado el esfuerzo por ofrecer una obra de nivel. Cuesta creer que con el género tan asentado y además con títulos valientes como Guardianes de la galaxia, sean tan conservadores en otras ocasiones.

Lo triste es que de primeras parecía haber cierto esfuerzo por hacer un producto simpático, que sea ligero pero no insustancial: se trabajan bastante el personaje central y la dinámica con los secundarios, y buscan un tono distendido con bastante humor (aunque en ocasiones se pasan con el trío de tontos), claramente siguiendo el estilo que tan bien funcionó en Iron Man. Pero no es suficiente para eliminar la sensación de que en la trama de nacimiento del héroe y su némesis han pasado completamente de buscar algo con un mínimo de originalidad, o tan siquiera que mostrara una perspectiva que fingiera ser novedosa. La historia se queda en su mínima expresión, tirando de demasiados lugares comunes que ni parecen querer esquivar, pasando por todos los puntos conocidos con una falta de garra bastante importante. Por ello se produce un efecto curioso: interesan más los pasajes de transición, las vivencias personales que ocurren entre los instantes clave, que esos momentos de inflexión en teoría más relevantes.

El plan del mentor para encontrar un sustituto, los problemas familiares y laborales del elegido, los roces con la chica de turno, la gradual transformación en héroe, y la colaboración con los amigos graciosetes, son las partes más entretenidas, y funcionan sobre todo gracias a la simpatía de los personajes, en especial la del rol central. Paul Rudd muestra bastante carisma y realiza una buena interpretación, y eso que parecía una elección muy arriesgada por venir de comedias tontas. Evangeline Lilly demostró ser muy buena actriz dramática en Perdidos, y aquí maneja bien un rol frío y agobiado. Michael Peña borda el papel de tonto simpático. Michael Douglas tiene experiencia de sobra y hace muy creíbles los altibajos emocionales del personaje. Bobby Cannavale es una estrella en ascenso desde que deslumbró en Boardwalk Empire después de muchos papeles sin llamar la atención (yo lo conocí en Turno de guardia y me parecía sosete).

Pero el resto de la película parece puesto por cumplir. El villano debería haber recibido un tratamiento semejante al héroe, pero en cambio queda como un mero objeto de la trama: sin justificación ni personalidad más allá de la clásica obsesión con dominar el mundo, sin una evolución bien trabajada que le dé algo de savia e interés. Por más que se esfuerza el siempre competente Corey Stoll, el acartonado y monocromático rol que tiene entre manos no da nada de sí. Con un villano tan poco atractivo la confrontación final carece de interés más allá de las virguerías visuales que permite la miniaturización y los chistes que sacan con ello: la pelea con trenes de juguete y la simpatía de la familia salva un desenlace bastante flojo. Pero entre medias no hay nada para recordar, el proceso de nacimiento del enemigo va a trompicones, con escenas sin interés y además con unos pocos agujeros de guion lamentables. Hay un momento en que dice: “No puedo mostrarle a los compradores algo incompleto”, cuando en una escena anterior precisamente acaba de hacerlo. Y cuando está a punto de conseguir su objetivo, ya medio loco de codicia, le sueltan: “Tú no eres así. Son las partículas, que alteran tu química cerebral”. ¡Pero si no lo ha probado consigo mismo todavía! Por cierto, también me pregunto cómo agrandan el tanque.

Aparte tenemos otro punto oscuro: los malabares que hacen para que no sea ella quien se ponga el traje, señalando más que nunca ese miedo de Hollywood a tener un personaje central femenino en una de superhéroes a pesar de que precisamente las protagonistas de este sexo están pegando fuerte; no hay más que ver todos los clones de Los Juegos del Hambre que están pariendo. En este caso estaba claro: o coprotagonismo o protagonismo principal, pero tenerla como acompañante sin poderes queda fatal.

En lo visual inicialmente tampoco parecía que apuntaran muy alto, con una puesta en escena muy básica y sin personalidad y con carencias notables. Por ejemplo el montaje es mediocre en las peleas, con golpes muy mal mostrados, y los efectos sonoros son excesivos: según la película, si miro a unas hormigas debo escuchar un ruido incesante de roces y chillidos. Pero por suerte las escenas de miniaturización les han obligado a trabajárselo un poco, y el efecto logrado no está nada mal. Es lo único que infiere a la cinta un toque distintivo, y no es que sea especialmente impactante. Queda al nivel de las secuelas de Iron Man: suficientemente entretenida y simpática como para pasar el corte, pero se esperaba mucho más.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El soldado de invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
-> Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).

Guardianes de la galaxia


Guardians of the Galaxy, 2014, EE.UU.
Género: Aventuras, superhéroes.
Duración: 121 min.
Dirección: James Gunn.
Guion: James Gunn, Nicole Perlman.
Actores: Chris Pratt, Bradley Cooper, Zoe Saldana Dave Bautista, Michael Rooker, Lee Pace, Karen Gillan, John C. Reilly, Glenn Close, Benicio Del Toro, Vin Diesel, Josh Brolin.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Todo, en especial su gran sentido de la aventura y el espectáculo y los gloriosos personajes.
Lo peor: Lo de siempre: por ser ciencia-ficción muchos medios no la incluyen entre las mejores del año, como si fuera cine de segunda.
Mejores momentos: El plan de fuga. La decisión de no esconderse y luchar por la galaxia (la escena en círculo uniéndose a Quill).
La frase:
1) Pasé casi toda mi vida rodeada de mis enemigos. Estaré agradecida de morir entre amigos –Gamora.
2) Nosotros somos Groot –Groot.

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Qué grata sorpresa ha dado Guardianes de la galaxia cuando realmente nadie esperaba mucho de ella. Primero, el cómic en que se basa es casi totalmente desconocido fuera de los fans del género, no es una saga con proyección popular como X-Men, Spider-Man y otros. Segundo, como película nacía como serie secundaria al grueso de Marvel (el grupo de Los Vengadores), y se jugaron 170 millones de presupuesto con un director y un actor principal poco conocidos esperando que diera lo suficiente para tener una franquicia paralela rentable. Pero los resultados han sido estratosféricos, pues la película es magnífica y la taquilla ha respondido con entusiasmo (775 millones), con lo que ha saltado a primer plano a lo grande y sin duda aprovecharán para realzar la unión entre estos personajes y los de Los Vengadores (Thanos es enemigo común de ambas sagas), algo que hubiera peligrado de no tener éxito.

Junto al cercano estreno de Capitán América: El soldado de invierno, supone también la muestra definitiva de la madurez del género, diciendo a las claras que Los Vengadores no fue una excepción y confirmando que se pueden hacer las cosas bien planificando adecuadamente las series, contratando a gente con talento, visión y amor por lo que hacen, y sin interferir desde los despachos con ideas metidas con calzador. En The Amazing Spider-Man vimos el ejemplo contrario: un reinicio apresurado y la productora metiendo la zarpa, de forma que el producto final carece de personalidad y calidad, y ahora se tiran de los pelos porque no saben qué hacer con la serie.

Guardianes de la galaxia es aventuras, acción, comedia, ciencia-ficción… vamos, lo que se denomina space opera, género dominado hasta ahora exclusivamente por La guerra de las galaxias. De hecho a muchos nos parece mejor película que cualquiera de la segunda trilogía de George Lucas (episodios I, II, III). Y hablando del género, quien haya visto la magnífica serie Farscape verá similitudes en cantidad, aunque no sé con certeza quién se influyó en quién (esta etapa del cómic es posterior a la serie) y cuánto es casualidad, y no he encontrado algún artículo o declaración al respecto.

Su mejor baza son los personajes, alrededor de los que gira todo, porque la trama no es otra que la formación del grupo. Y el realizador James Gunn maneja esa idea como casi ningún otro autor en el cine contemporáneo (Los Vengadores de Joss Whedon es otro gran ejemplo), donde parecía olvidada la regla de tener personajes fuertes para narrar algo y no dejarlos de lado en detrimento de los efectos especiales. Así, ni siquiera en la escena de acción más aparatosa se pierde el cometido principal: desarrollar a los protagonistas y la relación entre ellos. No hay un minuto desaprovechado, ninguna escena que tire por lo fácil (el sensacionalismo visual sin nada detrás), siempre tenemos una conexión emocional con lo que estamos viendo, con lo que el espectáculo llega más hondo y resulta más gratificante.

Peter Quill es una clásica y efectiva mezcla de héroe y antihéroe en la línea de los míticos Han Solo (La guerra de las galaxias) y Malcolm Reynolds (Firefly, y obviamente deriva del primero), es decir, tiene cualidades de mujeriego y pasota y es un fuera de la ley, pero también posee sentido de la responsabilidad, piensa en los débiles y da un paso al frente cuando es necesario. Resulta enormemente carismático, y por si fuera poco es definido con la profundidad y aristas suficientes para que se sostenga no sólo con su estilo, sino también con su credibilidad y cercanía, resultando uno de los mejores personajes (no sólo de acción) de los últimos años. Y qué hallazgo Chris Pratt, el tontito simpático y entrado en kilos de Parks and Recreations y secundario en otras tantas comedias, que parecía completamente inadecuado al personaje pero en quien confió ciegamente James Gunn. Y no defraudó. Primero, se puso en forma en pocos meses, y segundo, se adapta al personaje como si fuera él mismo.

Gamora es la chica solitaria y herida que se mantiene al margen, Drax el grandullón atontado (con una vuelta de tuerca genial, por eso de que no pilla las ironías), Groot es… bueno, Groot, Rocket el loco pendenciero… Pero todos son también mucho más, porque se ve una persona detrás del nombre por muy alienígenas que sean, y van evolucionando según se desarrollan los acontecimientos. Los intérpretes aportan lo justo para realzar su magnetismo: la melancolía de Zoe Saldana, la ira contenida y el aspecto despistado de Dave Bautista (que no era actor propiamente dicho, viene de la lucha libre -wrestling-), Bradley Cooper transmite el tono socarrón de Rocket sólo con la voz (ni idea de si el doblaje está a la altura)… Escenas memorables nos regalan un gran número: la fuga de la cárcel, el intento de acercamiento de Quill a Gamora (con el walkman), la reunión para decidir qué hacer (si huir o sacrificarse por la galaxia), el rescate de Gamora del espacio…

Los únicos fallos son detalles, pequeñas trampas argumentales o limitaciones del medio y el género difícilmente evitables. En esto último entra el papel de los malos y el villano. El género de superhéroes define enemigos bastante monocromáticos, salvo excepciones (en Spider-Man se cuida más su psicología), y eso de que sean malos porque sí puede mosquear un poco. Pero en casos como este o Los Vengadores se perdona, porque como decía el argumento de la película no es otro que la formación del grupo protagonista. En esa premisa el archienemigo juega un papel testimonial, es un catalizador, no un personaje principal. Cumplen poniendo algún capitán (el representado por Djimon Hounsou) y algún villano secundario (Nébula –Karen Gillan-) con los que habrá una lucha más completa, pero al final estos igualmente sirven para complementar la evolución de los protagonistas. Por otro lado también habitual es que los soldados enemigos sean figuras sin forma ni personalidad que mueren como moscas. Aquí entra la clasificación por edades: no puedes tener seres humanos matando seres humanos violentamente, esto es una aventura apta para los jóvenes. Aun así hay momentos en que hacen cosas extrañas: se hace un uso de la violencia muy raro, convirtiéndola en chistes de tortas tipo historieta a lo Mortadelo y Filemón. Hay cantidad de golpes, hostias y tortazos usados como gracia, y algunos me parecen un poco excesivos: electrocuciones tipo táser, gente lanzada contra columnas de metal y otros del estilo no me parecen muy divertidos ni acordes al tono esperable.

Otro detalle que suele ir con el género y me mosquea es el abuso de la cienci-magia. Los malditos cascos que desaparecen, rayos tractores usados para todo, la chorrada de la flecha-silbido (todo el mundo se queda mirando cómo se mueve en vez de disparar al tío)… Y la más importante es la que menos me convence, la fantasmada del bloqueo de naves en Xandar, esa red que montan juntándose para frenar a la nave enemiga: qué conveniente resulta, y parece que tienen cien mil naves.

En cuanto a trampas argumentales, porque no parecen ser gazapos propiamente dichos, sino requiebros que cuelan los guionistas para acabar las escenas como desean, hay un par muy cantosas. Cabe preguntarse por qué las autoridades han llevado la nave de Quill a la prisión. ¿Por qué ese gasto en trasladarla a donde nadie le va a dar uso, por qué no es subastada en Xandar? Pues porque así pueden fugarse con ella. No costaba nada que robaran un transporte de la prisión y que luego consiguieran otra nave semejante de los piratas, para recuperar la suya al final, sería más creíble y no creo que ocupara más líneas de guion. El segundo es incluso más absurdo. En el ataque a la gran nave enemiga el plan es abrir una brecha en el casco y colarse. Pero resulta que lo hace Rocket con una nave mientras los otros esperan lejos, tras las líneas enemigas; cuando termina se va y Quill sufre de lo lindo para llegar. ¿Por qué no pasó él también a través de la distracción, colaboró en la brecha y así podría entrar sin tantas dificultades? Supongo que pensarían que se limitaría mucho la batalla espacial al no tener al protagonista en acción. Pero es fácil pensar que si quitas a Rocket y la distracción de la ecuación todo seguiría igual pero sin patinazo de guion: Quill llega tras sortear la flota enemiga, hace la brecha y entra.

Cabe preguntarse cómo un realizador (productor, guionista y director) con tan poco currículo y tan desconocido como James Gunn (sólo destacan Super y Slither, una parodia de superhéroes y una parodia de terror, respectivamente) acabó con el control creativo casi total de una superproducción de este calire. Sencillamente el productor Kevin Feige, dirigente de la línea Marvel, confió en él tras las reuniones con varios autores sobre cómo enfocar la película. Y menudo acierto.

La puesta en escena es un auténtico portento en lo relativo a manejar efectos especiales, pero también en el dominio narrativo. La dirección artística es soberbia: alienígenas, mundos, ciudades, naves por fuera y por dentro y vestuario componen un mosaico fascinante, y no falla su recreación a través de un trabajo de decorados y efectos especiales inconmensurable. ¿Qué es digital y qué no? A saber, todo lo que se ve transmite realismo, te crees los lugares y casi puedes tocarlos. La dirección de Gunn es ejemplar, no se amilana ante una superproducción tan difícil y saca lo mejor de todos los campos, incluyendo los actores. El ritmo es impecable, todas las escenas fluyen de maravilla con una enorme capacidad para asombrar, divertir y emocionar. Sólo se echa en falta una banda sonora instrumental con más pegada, que ni siquiera hay un tema llamativo que defina un sello para la saga; y eso no implica decir que el trabajo de Tyler Bates sea malo, que dista de serlo, pero le falta personalidad. Al menos en la selección musical aciertan de lleno, porque además de ser buenas canciones estas forman parte de la esencia de la aventura y los personajes.

Guardianes de la galaxia es cine y espectáculo de primerísimo nivel. Y no la veremos en las listas de lo mejor del año de los medios y premios convencionales por su fobia a determinados géneros y su afinidad con dramones prefabricados. Pero como ocurre siempre, el tiempo la pondrá en su sitio. Se recordará durante años, mientras los títulos más aclamados por esos carcas se los llevará el viento. No tengo dudas de ello, tiene alma de clásico del cine.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
Capitán América: El soldado de invierno (2014).
-> Guardianes de la Galaxia (2014).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).

Capitán América: El Soldado de Invierno


Captain America: The Winter Soldier, 2014, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 136 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Jack Kirby y Joe Simon (comic).
Actores: Chris Evans, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Robert Redford, Cobie Smulders, Frank Grillo.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Trama y personajes sólidos e interesantes, puesta en escena excelente. Entretenimiento de calidad asegurado.
Lo peor: Algún tópico y detalle menor.
Mejores momentos: La pelea en el ascensor. La lucha contra el soldado de invierno por las calles.
El agujero de guion: Cuando presentan a Batroc, el líder de los piratas, lo definen como asesino experimentado. Más adelante vuelven a mencionarlo y dicen que no se dedica al asesinato.
La frase: No me mire a mí. Yo hago lo mismo que él sólo que más lento.

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Los Vengadores supuso la cima creativa del cine de superhéroes clásicos (Batman siempre ha ido aparte) y parecía poner el listón demasiado alto para el porvenir tanto de esta serie Marvel como en global. Iron Man 3 tiraba demasiado por el “más grande y ruidoso” y dejaba de lado el tono cercano y carismático que transmitía en sus orígenes, y el reinicio The Amazing Spider-Man resulta incomprensible por mirar hacia atrás en vez de hacia adelante (también es culpa del público, por no darle la espalda). Quedan esperanzas porque con Thor 2 han sabido seguir con lo clásico exprimiendo la fórmula de poner a los personajes por encima de los fuegos artificiales y ofrecer un entretenimiento sólido, sincero y divertido, pero queda por ver cuántos títulos más se pueden hacer sin que el género parezca desgastado y repetitivo. Ahí está El hombre de acero y su forzado o directamente falso sentido de la trascendencia y el espectáculo, por ejemplo. Quizá a sabiendas de esto con Capitán América 2 han dado un paso adelante, se han arriesgado a darle una vuelta de tuerca al género convirtiéndolo en un thriller. No habrán tirado de ideas revolucionarias, pero teniendo en cuenta lo que se juegan en taquilla desde luego es un movimiento valiente.

Sin ir más lejos sus pilares como thriller son evidentes, por ejemplo la posición del secretario en la trama se ve venir de lejos y la no-muerte de un personaje canta a distancia, pero la mezcla con superhéroes le da un aire renovado muy interesante y el guion es bueno y no deja la sensación de que se tira por caminos muy andados. El complot es firme y coherente (sin agujeros ni sensacionalismo) y la investigación se desarrolla con buen ritmo, con la combinación justa de intriga, acción y problemas personales. Resulta una película pausada para lo estandarizado en el cine de superhéroes, pero mantiene el interés siempre alto porque sabe colocar todas sus bazas en el momento justo. El humor, el drama, el suspense, la acción, el puzle y sus resoluciones, el dilema moral, el villano, el nuevo amigo, los fantasmas del pasado, la maduración del héroe y también de quienes le rodean… No deja ningún cabo suelto y todo está bien equilibrado y engrasado. Además la crítica a los abusos de gobiernos y de las agencias espionaje es clara y sorprendente dado que es una cinta comercial.

En la puesta en escena confiaron no sé por qué en los desconocidos hermanos Anthony y Joe Russo y estos han deslumbrado a lo grande. Su labor es comedida en el thriller, vistosa en las escenas más ampulosas y complejas, y muy inspirada en las peleas cara a cara. La lucha final en los helicarriers es larga y espectacular, destacando por los impecables efectos especiales, pero yo me quedo con las clásicas persecuciones y tiroteos. La inicial con Nick Fury se estira un poco de cara a la galería, pero la central con los héroes y la llegada definitiva del villano es magnífica. El trabajo de los Russo haciendo gala de un control absoluto de la escena resulta impresionante: la mezcla de persecución, tiroteos, luchas mano a mano y la aparición del enemigo intrigante e imponente ofrecen una secuencia absorbente además de espectacular donde no se deja de lado la conexión con protagonistas, que sudan de lo lindo. Y todo ello sin abusar de efectos especiales y artificios baratos, sino sabiendo rodar y narrar como es debido.

Sólo algún pequeño desliz afea un relato tan consistente y entretenido, y todos son relativos a la sensación de que se recurre demasiado a la “ciencimagia” para resolver algunas situaciones, como si no quisieran pararse a pensar un poco más la situación, algo que desentona con un guion tan cuidado en general. Por ejemplo es muy exagerado lo de leer el ADN desde satélites (para empezar debería haber una base de datos mundial), que la Viuda Negra lleve un lanzador de garfio en la muñeca que ocupa tan poco que ni se ve en el resto del filme, y que su móvil sea capaz de descrifrar una clave únicamente escaneando las teclas. Otras veces se fuerza el espectáculo por encima de credibilidad: cómo hacen un agujero enorme en el suelo del furgón sin afectar a la transmisión, el eje, el depósito… no costaba nada salir por la puerta. Tampoco me convence algún giro como el tramposo maquillaje-holograma, o que no se explica cómo llaman al concejal o diputado fingiendo ser el secretario Pierce. Otro detalle un poco cantoso es el diseño de los servidores de los helicarriers, expuestos en una cúpula de cristal absurda donde son un objetivo fácil (como efectivamente podemos comprobar en el clímax); no sé en qué pensaban, si creían que era más vistoso así o qué, pero no resulta verosímil. En resumen, a veces da la impresión de que por ser más fantasía que ciencia-ficción se piensan que todo está permitido, y no es así cuando afecta a la credibilidad más básica y a la narrativa.

Y finalmente me parece también digna de señalar la ya afianzada, extraña y cansina idea de colar epílogos o enlaces con los siguientes capítulos después de o entre los créditos, escenas que además sólo los fans de los cómics pueden entender; para rematar, la que nos toca aquí resulta surrealista: aparecen dos mutantes, y como no pueden decir esa palabra, que es marca registrada por la competencia (¡!), los llaman “milagros”.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008).
Iron Man 2 (2010).
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011).
Los Vengadores (2012).
Iron Man 3 (2013).
Thor: El mundo oscuro (2013).
-> Capitán América: El soldado de invierno (2014).
Guardianes de la Galaxia (2014).
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015).
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016).
Doctor Strange (2016).
Guardianes de la Galaxia Vol2. (2017).
Spider-Man: Homecoming (2017).
Thor: Ragnarok (2017).
Pantera Negra (2018).
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018).
Ant-Man and the Wasp (2018).
Capitana Marvel (2019).
Los Vengadores 4 (2019).
Spider-Man 2 (2019).
Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2020).