El Criticón

Opinión de cine y música

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The Disaster Artist


The Disaster Artist, 2017, EE.UU.
Género: Drama, comedia, biografía.
Duración: 104 min.
Dirección: James Franco.
Guion: Scott Neustadter, Michael H. Weber. Greg Sestero, Tom Bissell (novela).
Actores: James Franco, Dave Franco, Ari Graynor, Seth Rogen, Alison Brie, Jacki Weaver, Zac Efron, Josh Hutcherson.
Música: Dave Porter.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, simpatía que despiertan los protagonistas en sus tristes vidas.
Lo peor: No tiene la suficiente pegada en el drama, no funciona como descripción del mundo de Hollywood, y como comedia se queda cortísima.
El título: ¿Pero por qué no lo traducen?

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The Disaster Artist se ha llevado por lo general buenas críticas, pero a mí me ha parecido un título que se queda en tierra de nadie, en el olvido nada más acabar el visionado. Despierta cierta simpatía con unos protagonistas peculiares y que suponen un buen ejemplo de problemas básicos del ser humano, como la torpeza con las relaciones y los sentimiento, la adaptación a una vida considerada normal, pero es incapaz de desarrollar a fondo los muchos frentes que pone en bandeja el retrato biográfico del extravagante Tommy Wiseau.

El drama es correcto pero un tanto superficial. Había margen para profundizar bastante más en los conflictos internos y sociales de los protagonistas. No hay sensación de dirección, de que están contando algo concreto, y ninguno de los escenarios y aventuras tiene enjundia como para calar hondo y dejar huella. Por ello algunas partes en apariencia más relevantes y con potencial (como el juego con la pelota hacia el final, intentando recuperar la dinámica rota) parecen llegar tarde y estar desaprovechadas.

El humor emerge casi sin querer de lo absurdo de la situación, pero el guion es incapaz de explotarlo como es debido. Hay latente una gran comedia de que explore tanto el demencial rodaje como la vergüenza ajena que provocan sus personajes, en la onda de The Office de Ricky Gervais (2001) y todas las que vinieron después, destacando sobre todo su gloriosa versión estadounidense (Greg Daniels, 2005). También da la sensación de que se desperdicia una buena oportunidad para parodiar el mundo Hollywood, como El séquito (2004) pero en una línea más descabellada.

Da la impresión de que el director James Franco y los guionistas pecan de blandos y cobardes, que han ido con miedo a no respetar y agradar a las personas reales implicadas en esta surrealista odisea. Por ejemplo, me niego a creer que no se pueda saber de dónde sacó Wiseau todo el dinero que tenía, con una pequeña investigación se podría averiguar. Pero pretenden formar un halo de misterio un tanto burdo antes que ahondar en los hechos. De todas formas, ese es un detalle menor, el problema es que en general había espacio para desarrollar un drama más elaborado, una crítica más ácida y una comedia más ingeniosa, pero se queda a medio camino de todo.

El reparto es lo único que puede hacer que te acuerdes de la película días después. James Franco está inmerso completamente en la enigmática figura de Tommy Wiseau, mimetizado hasta resultan indistinguible si pones al lado las escenas reales. Y su hermano Dave Franco no está nada mal como un joven un poco torpe pero no hasta el punto de ser antisocial.

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La entrevista


The Interview, 2014, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 112 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Dan Sterling, Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: James Franco, Seth Rogen, Randall Park, Lizzy Caplan, Diana Bang.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene, hay algunos buenos momentos y chistes.
Lo peor: El potencial desaprovechado y el exceso de tonterías.
El título: Aquí ha llegado como The Interview. En una película se inventan por completo la traducción del nombre, en la siguiente no lo traducen. No hay quien entienda a las distribuidoras españolas.

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Otra comedia de la pandilla encabezada por Seth Rogen y James Franco. Esta vino con polémica por tener el atrevimiento de meterse con una dictadura cuyos dementes líderes están todo el día amenazando con lanzar misiles a todo el mundo, algo que podría haber traído problemas a la paz mundial. ¿Una provocación innecesaria o una crítica que debería hacerse más a menudo? Kim Jong-un provoca pavor, pero desde las democracias no podemos doblegarnos al miedo, y qué mejor método para plantar cara y levantar el ánimo que la crítica y ridiculización, o sea, la comedia, un método empleado desde tiempos inmemoriales para esos propósitos.

Ahora bien, la cinta es mucho menos de lo que promete… si no conoces a esta banda, porque si es así te harás una idea de su estilo. Como toda su obra, es una parodia simple y tirando a cutre, humor “made in Hollywood”: por mucho que vayan de adultos y comprometidos se inclinan más por el estilo bruto (incluso abusando de lo escatológico) que por la inteligencia, la ironía y la mordacidad. En un par de ocasiones parecen que quieren ir por ese camino, pero no llegan. La propia premisa apuntaba en ese sentido: criticar a los medios no comprometidos y a los manipuladores, pero también las mentiras y abusos de los gobiernos e incluso la ceguera y el pasotismo de muchos ciudadanos. Pero el protagonista que no se entera de nada y hacia el final abre los ojos y madura, más la efectiva escena en que derrumba a Kim Jong-un ante los espectadores norcoreanos, son los únicos momentos donde asoma ese potencial, y no precisamente desbordando ingenio y sutilezas.

El resto es como digo humor básico (chistes de amistad, incompetencia, situaciones incómodas, etc.) con inclinación por visual (tortas, violencia en tono absurdo) que funciona en lo justo para dar una comedia simplona pero pasable si no exiges más. La pareja protagonista funciona por la gracia y química de los actores y la sencilla pero evidente evolución de los personajes (la escena de la tienda falsa o la del tanque están bastante bien), y encontramos algunos chistes efectivos (la truculenta muerte de un general, la aparición de Eminem). Pero el ritmo de la aventura es inestable, con tramos aburridillos (la escena estúpida del tigre) y varios chistes muy vulgares.

Juerga hasta el fin


This is the End, 2013, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 107 min.
Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Guion: Evan Goldberg, Seth Rogen.
Actores: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Ver a los actores famosos riéndose de sí mismos. El tono gamberro y loco.
Lo peor: La falta de ingenio y originalidad.

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Con toda seguridad ver a una pandilla de actores bastante conocidos haciendo de sí mismos en una comedia gamberra va a tener algo de gracia por muy chusquera que sea la película que se monten. Y vaya repertorio tenemos. Prácticamente aparece toda una generación, la mayoría conocidos entre sí por películas en común, todas esas comedias chorras como Superfumados, Supersalidos, Infiltrados en clase y Virgen a los 40: Seth Rogen, Jay Baruchel, James Franco, Jonah Hill, Danny McBride, Craig Robinson, Emma Watson, Michael Cera, Rihanna, Channing Tatum, Mindy Kaling, Paul Rudd, Aziz Ansar… La lista es interminable, y todos se desmelenan y se dejan llevar en esta locura donde los que no mueren bien rápido serán objeto de mofa sin miramientos.

Pero desde el guion (si es que no está todo improvisado a partir de un corto que hicieron previamente) no se esfuerzan en elaborar algo ingenioso ni una parodia original de sus vidas y del factor fama, sino que enlazan chistes guarros, humor a base del conflicto básico (disputas, peleas), y… ya está, para de contar. Lo bueno es que van sin miedo a soltar la burrada más gorda (hablar de violar a Emma Watson, el pollón del demonio, etc.), con lo que como comedia absurda y bruta cumple bastante bien. Lo malo es que esa simpleza del sentido del humor y la ausencia de una trama más llamativa que el aislamiento en la casa limitan mucho el rango de acción. El tramo central, una vez pasado el jaleo que da pie al apocalipsis, pierde mucho fuelle al repetir los mismos chistes una y otra vez. Hasta que empiezan a moverse y salir de la casa no se recupera. Entonces pone un poco más el foco en la evolución de los personajes y ofrece nuevas situaciones con más interés, pero es quizá tarde y tampoco sorprende mucho.

Más o menos a la vez llegó, no sé si por casualidad o qué, la versión inglesa de la banda equivalente de las islas, Edgar Wright, Simong Pegg y demás: Bienvenidos al fin del mundo. La diferencia de calidad es monumental, abrumadora. Y la carrera de ambos grupos también está a años luz de diferencia.