El Criticón

Opinión de cine y música

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Everest


Everest, 2015, EE.UU.
Género: Drama, aventuras.
Duración: 121 min.
Dirección: Baltasar Kormákur.
Guion: William Nicholson, Simon Beaufoy.
Actores: Jason Clarke, John Hawkes, Josh Brolin, Jake Gyllenhaal, Thomas M. Wright, Martin Henderson, Ingvar Eggert Sigurðsson, Michael Kelly, Emily Watson, Keira Knightley, Sam Worthington, Robin Wright.
Música: Dario Marianelli.

Valoración:
Lo mejor: Los momentos cumbre agobian y causan desazón.
Lo peor: El ritmo es muy irregular, el dibujo de personajes superficial. No emociona e impacta como podría.

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El estreno llegó sin mucha expectación, pues no tiene nombres reconocibles ni una gran campaña publicitaria detrás. Pero las críticas y el boca a boca han sido bastante buenos, y si bien no se ha convertido en un taquillazo sin duda terminará siendo muy rentable. Yo fui por esa buena recepción, pero lo cierto es que la he visto excesiva. Es una película vistosa y entretenida, pero su potencial daba para muchísimo más. El drama no me removió por dentro lo más mínimo, el espectáculo va justito, los personajes secundarios son mejorables, el ritmo es muy irregular.

El principal problema es que al guion le falta inteligencia y determinación, y es la puesta en escena la que realza sus pocas virtudes. Termina pareciendo un telefilme de alto presupuesto: drama básico, desarrollo de personajes esquemático, desenlace sin garra, y sobre todo la impresión de que carece de trascendencia, y eso que se basa en una tragedia muy llamativa. Si termina resultando un título de acción dramática aceptable es por su tramo central, donde el desconocido director Baltasar Kormákur exprime el escenario y el sufrimiento de los protagonistas al máximo. El peligro de la tormenta, el cansancio de los escaladores, la tensión en el campamento… Consigue un puñado de largas secuencias donde hay bastante agobio e inquietud por el destino de los escaladores. Y por ello es una pena que se vea tan limitado por la escasa profundidad de los protagonistas, que se va diluyendo cuanto más secundarios son estos.

Los roles de Jason Clarke y John Hawkes son los únicos con una personalidad clara, los únicos que interesa seguir de principio a fin. En el siguiente rango ya estamos entre los clichés cargantes (Josh Brolin como el chulo tonto, Keira Knightley como la esposa sufridora) y los que te suenan pero no te queda claro quiénes son realmente: el sueco (¿o era ruso?) y algún otro los reconoces porque salen bastante, y el de Jake Gyllenhaal porque es el actor más conocido. Con estos el interés ya va justito. El siguiente nivel es de atractivo nulo, como la japonesa y otros que sólo hacen bulto, con lo que su sufrimiento apenas llega con intensidad, y en los casos en que alargan sus escenas innecesariamente empiezan a aburrir. Por ello me sorprende que algunos se hayan quejado de que han faltado escaladores, como una española que andaba por allí. Pues no, a la película le sobran personajes. O mejor, le falta un guion más hábil a la hora de presentarlos de forma cercera y darles una personalidad y posición claras. Aparte de todos estos tenemos el extraño caso del rol de Sam Worthington, que por alguna razón recibe mejor tratamiento que otros a pesar de ser completamente prescindible. Su gran aportación es hablar un par de veces por radio.

Everest tiene lo básico para cumplir como entretenimiento, pero el único recuerdo que deja es la sensación de haber desaprovechado una historia con más potencial.

Los Juegos del Hambre: En llamas


The Hunger Games: Catching Fire, 2013, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: Francis Lawrence.
Guion: Simon Beaufoy, Michael Arndt, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Lenny Kravitz, Stanley Tucci, Toby Jones, Philip Seymour Hoffman, Jena Malone, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes tienen algo de calidad, el mundo imaginario posee bastante potencial.
Lo peor: Superficial, irregular, aburrida.

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Como la primera parte, esta es una película de quieros y no puedo. Por suerte no espero nada de la saga (no soy lector de las novelas ni fan de la adaptación) y simplemente las veo y las olvido, porque si no me estaría tirando de los pelos por ver tantas posibilidades desaprovechadas. Hay un potencial enorme en todos los elementos de la trama y en todos los personajes, pero nunca termina de emerger del todo. La dictadura, el pueblo a un paso de la hambruna y de la rebelión, el control de la población que se hace a través de los medios de comunicación y los juegos, los personajes planteándose formas de lucha, el complot del que Katniss es una herramienta más… Todo se queda en la superficie, porque se difumina unas veces o se pasa descaradamente de ello otras.

Metraje hay de sobra, pero el guion nunca parece ser capaz de concretar y ahondar e ir al grano. Se pierde en cosas triviales y dedica demasiado tiempo a exponer cosas evidentes. Una escena magistral de un viejo ejecutado es un gran ejemplo de lo alto que podría llegar el relato, un listón que olvida en un trajín de intrascendentes viajes, cansinos lloriqueos de los protagonistas, romances simplones y apariciones en la tv demasiado largas, por no mencionar que se fuerza demasiado el tono juvenil, con el cansino triángulo amoroso.

Y de nuevo el paso al juego rompe el poco ritmo que había, pues deja de lado una trama política con algo de contenido para ir a una aventura de supervivencia anodina. Igual que en el primer capítulo la estancia en el juego (supongo que heredándolo de la novela) es incapaz de mostrar algo emocionante y complejo, ofreciendo un viaje desganado donde los pocos recursos que ofrece son bastante tramposos y rebuscados: en vez de reforzar el prometedor conflicto entre personajes y la lucha contra la hostil naturaleza, tenemos triquiñuelas tecnofantasiosas que parecen improvisadas.

Para colmo, la evolución respecto al episodio precedente es mínima. Se ve que Katniss ha cambiado bastante, de hecho, es un buen rol central, pero la trama es exactamente la misma, paso por paso, capítulo por capítulo. Sabiendo que iba ser una historia apenas cambiada por los nuevos puntos de vista de la protagonista podrían, qué digo, deberían haber aprovechado para dar más entidad a los correctos pero mejorables personajes secundarios y sobre todo al entorno, a la exposición y desarrollo del universo. ¿Sabemos algo nuevo del mundo tras otras dos horas y media de película, o ha cambiado este lo suficiente como para ofrecer nuevos horizontes narrativos? Nada de nada. Tan solo el epílogo va un paso más allá. Así pues, parece un remake realizado con más presupuesto. Y se nota en la ambientación (la ciudad y la selva son bastante espectaculares), pero no en la puesta en escena, que es bastante normalita.

Como la primera parte, resulta demasiado irregular, larga, pesada y poco emocionante a pesar de prometer mucho. Como suele ocurrir, esto no es problema para que la taquilla reviente, pues el público ya está acostumbrado a tener el listón muy bajo.

Saga Los Juegos del Hambre:
Los Juegos del Hambre (2012)
-> Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

Slumdog Millionaire


Slumdog Millionarie, 2008, Reino Unido.
Género: Drama.
Duración: 120 min.
Dirección: Danny Boyle.
Guion: Simon Beaufoy, Vikas Swarup (novela).
Actores: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Saurabh Shukla, Mia Drake, Rajendranath Zutshi, Rubina Ali, Ayush Mahesh Khedekar.
Música: A. R. Rahman.

Valoración:
Lo mejor: Aunque sólo sirvan para vacilar, la cantidad de recursos del director.
Lo peor: Indescriptiblemente pretenciosa y artificiosa, además de sobrevalorada.

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No me despertaba buenas sensaciones por su estilo (el parecido con la infumable Ciudad de Dios, una de las cintas más sobrevaloradas de la historia, es notable) ni por su repercusión (es la película mimada del año, esa que parece obligatorio ir a ver porque es buena), pero finalmente me esforcé en verla por curiosidad, porque como cinéfilo me gusta conocer qué ha sido considerado de lo mejor del año, no porque me produjera verdadero interés. El resultado es más o menos como lo esperaba: a pesar de sus excelentes críticas no es nada más que un enredo pseudo artístico construido con tantos efectismos visuales que la historia se diluye casi por completo, lo que se traduce en una cinta artificiosa pero hueca.

El relato de supervivencia de los críos está bien y podría haber dado para una gran historia de superación personal paralela a una descripción de las miserias de los países tercermundistas, pero es adornado con engañabobos muy evidentes, con tramas de cuento de hadas demasiado edulcoradas y numerosos giros que claramente buscan la conexión fácil con el espectador, molar con escenitas chulas, por decirlo de forma coloquial. Vamos, que esa narración excesivamente rebuscada evidentemente no está hecha para contar la historia de manera que se le saque más partido y profundidad, sino para resultar más efectista y llamativa, y en el proceso la historia pierde toda intensidad, va y viene demasiado con anécdotas que aportan muy poco, buscando descaradamente la sonrisa y la emoción fácil. Además toda crítica social que se puede intuir se queda en la superficie, en unas cuantas escenas espectaculares pero banales (por no decir que los niños fueron utilizados para la película y luego devueltos a sus miserables vidas de prodecencia, demostrando una vez más la hipocresía del Primer Mundo). Así pues, da la sensación de que en muchos tramos no se está contando nada tangible, de hecho, tanto durante la proyección como al final de la misma me pregunté cuál era la trama principal, si su idea central no es más que una excusa para soltar unas cuantas ideas y curiosidades en teoría atractivas y vacilar con trucos narrativos y con la puesta en escena, es decir, si no es más un videoclip que una película.

La realización obviamente está acorde con el contenido. Hay que decir que el director Danny Boyle, a pesar de su mediocre pero increíblemente sobrevalorada carrera (ni su más famosa, Trainspotting, pasa de ser simplemente una película curiosa, y no digamos ya las alabadas pero mediocres Sunshine o 28 días después), posee gran técnica y sabe manejar multitud de recursos, pero los usa más para embelesar con un aspecto visual abarrotado que para dar la forma correcta a la narración (aunque bueno, podría decirse que saber venderse también es otra cualidad). La puesta en escena es colorista, vanidosa, y hasta me atrevería a decir narcisista; está llena de trucos rebuscados, triquiñuelas y vaciles varios que son soltados aquí y allá sin motivos claros. Huelga decir que la fotografía y el montaje están a la altura de lo necesitado (aparatosos, frenéticos), pero visto lo visto no sé si es digno de elogio. En la parte actoral los intérpretes cumplen bastante bien, incluso los críos. Y la selección musical es muy interesante y completa y adorna (de nuevo: adorna más que aporta algo realmente necesario) bastante bien.

En resumen, Slumdog Millionaire es una película pretenciosa y artificiosa hasta límites indescriptibles. Tan rebuscada y exagerada, con casualidades tan ridículas (la de vueltas absurdas que se da para cada respuesta del programa) que constantemente me preguntaba: ¿y esto ahora a qué viene? Por más alabanzas que hayan vertido en ella no es más que un entretenimiento pasajero, demasiado tramposo pero muy fácil de ver. Fue incomprensiblemente aclamada por la crítica, de hecho, en un giro insólito los Óscars, en otro año vergonzoso, se rindieron ante ella a pesar de que en un principio está bastante alejada de sus cánones (será que la simpática historia de superación personal les llegó a pesar de sus rebuscados adornos). Y es perfecta para el público actual, que se deja engañar por unos cuantos artificios, por un envoltorio vistoso y saturado, aunque no haya nada en su interior.