El Criticón

Opinión de cine y música

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Depredador 2


Predator 2, 1990, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción, suspense.
Duración: 108 min.
Dirección: Stephen Hopkins.
Guion: Jim Thomas, John Thomas.
Actores: Danny Glover, Gary Busey, Rubén Blades, Maria Conchita Alonso, Bill Paxton, Kent McCord.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: La atmósfera (una ciudad sofocante y estresante, el acoso de la criatura) está bien conseguida, atrapa de principio a fin.
Lo peor: En comparación con McTiernan, la dirección de Stephen Hopkins no es muy destacable. Y no me explico cómo a lo largo de los años la película no ha obtenido el reconocimiento que merece.
Mejores momentos: La pelea en el metro, la trampa al Depredador, la posterior lucha entre éste y el protagonista por tejados y pisos.
La curiosidad: En la sala de trofeos del Depredador se puede ver una calavera del alienígena de Alien (Ridley Scott, 1979), puesta ahí como homenaje a dicha saga e indicando que ha cazado en muchos mundos. Desgraciadamente, años más tarde se hizo realidad el cruce entre las dos especies en el engrendo de Alien vs. Predador (Paul W.S. Anderson, 2004).
La frase:
1) Es una cabronada.
2) ¿Quieres un caramelo?
3) ¡Hijo puta!

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Depredador, aunque nunca ha tenido la consideración de obra maestra de la ciencia-ficción como Alien (Ridley Scott, 1979) si entraría dentro del rango de clásico imprescindible. Su sorprendente giro argumental, la fantástica criatura, la violencia y sangre infinita (hoy día ya no se atreven a hacer cosas así), una banda sonora antológica (Alan Silvestri) y la estupenda dirección de John McTiernan, que deslumbró con grandes planos de la selva y escenas de acción inconmensurables, conforman un título intrigante, sobrecogedor, espectacular que soporta el paso de los años con una entereza envidiable.

El éxito propició la llegada de la secuela, pero tanto McTiernan (quien se ha ido echando a perder con el paso de los años, tanto que incluso ha pasado por la cárcel) como el actor principal, el taquillero Arnold Schwarzenegger, se quedaron fuera del proyecto al decantarse por otras producciones (La caza del Octubre Rojo -1990- y Terminator II -1991-, respectivamente). Por ello Depredador 2 estuvo a punto de quedarse en la nevera, pero al final se siguió adelante contando con un director poco conocido, Stephen Hopkins, quien en su haber tiene escasas y muy dispares producciones, desde la terrible y espantosa Perdidos en el espacio (1998) a la muy recomendable Los demonios de la noche (The Ghost and the Darkness, 1996), y un actor de no demasiado gancho comercial, Danny Glover, conocido sobre todo por la saga Arma letal (1987). Repitió en la banda sonora Alan Silvestri, pero su trabajo no fue muy gratificante y sí demasiado repetitivo.

La cinta resultó bastante interesante. Se perdió obviamente el factor sorpresa, y la crítica se cebó injustamente en ese aspecto, pero se supo añadir suficientes y atractivas novedades sin perder el estilo de la primera parte. Se sustituye la selva natural por la urbana y la guerra militar por el conflicto entre policías y delincuentes en una Los Ángeles desbordada de criminalidad en plena ola de calor. El Depredador campa a sus anchas sin saber que una organización secreta del gobierno va tras él, mientras que el grupo de policías protagonistas se ve envuelto en medio de todo el caos.

Stephen Hopkins no es tan virtuoso con la cámara como John McTiernan pero resuelve correctamente el trabajo. El clima de peligro y acecho constante está bien logrado, la cinta tiene buen ritmo, todos los trabajitos del monstruo son tan impactantes como en su predecesora y el enfrentamiento final entre él y los humanos es largo e impresionante, con muchos buenos recursos (la trampa que sale mal, el protagonista colgando por canalones de edificios…). El grupo de personajes no resulta tan carismático como el anterior pero da el tipo en todo momento, sobre todo Danny Glover encarnando a un policía honrado pero demasiado bruto a la hora de hacer su trabajo (con lo que es buen rival para el cazador) y un eficaz Gary Busey, clásico secundario del cine de acción, como agente del gobierno que va tras el alienígena.

Tenemos una cinta de acción sólida con un toque especial, el Depredador, fascinante. Es muy superior a la media de lo que se nos ofrece en el género hoy día y desde luego es una secuela más que digna, pero misteriosamente ha sido olvidada y maltratada por la crítica a lo largo de los años.

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