El Criticón

Opinión de cine y música

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Gravity


Gravity, 2013, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 91 min.
Dirección: Alfonso Cuarón.
Guión: Alfonso y Jonás Cuarón.
Actores: Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris.
Música: Steven Price.

Valoración:
Lo mejor: La narrativa visionaria y extraordinaria de Alfonso Cuarón ofrece un espectáculo inigualable y muy emocionante. Efectos sonoros y especiales fantásticos, música excelente.
Lo peor: Algunos tics e inconsistencias molestan un poco, en especial un tono machista mosqueante.

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Gravity apareció prácticamente de la nada, porque no era un rodaje que levantara expectación, y arrasó de manera impresionante, alcanzando los 700 millones de dólares en la taquilla y obteniendo una estupenda recepción crítica en los medios. Ese tirón mediático la llevó inesperadamente a los Oscar, donde es obvio que no se mide la calidad sino la afinidad con la Academia, y aun así se llevó unos cuantos premios. No el de película, aunque era de largo la mejor de todas las nominadas, pero qué más da, nunca han optado por la objetividad, por mucho que todavía haya gente que no se haya dado cuenta. Sin ir más lejos, la obra cumbre de Cuarón hasta la fecha, Hijos de los hombres, no fue tan bien recibida.

Gravity no tiene una trama compleja, sin rodeos nos sumerge en una aventura de acción y supervivencia rebosante de adrenalina. Eso sí, hay que poner en su lugar esa parida que usan algunos para atacarla, “el guión cabe en una servilleta”, como si la sencillez o falta de profundidad fuera un aspecto negativo, o como si el guión fueran sólo los diálogos, cuando la realidad es que describe todo lo que hay en la escena, tanto las imágenes como los sentimientos que el autor quiere transmitir, y este en concreto al ser una narración tan visual (incluyendo unas pocas metáforas, como el plano que recuerda a un feto) necesita largas descripciones. Podéis verlo aquí para haceros una idea.

Sin duda era un proyecto difícil de llevar a cabo dadas las metas que se marcó Cuarón, empeñado en rodar una serie de filigranas que requerían mucha imaginación y gran dominio de la técnica. Pero el resultado es un auténtico prodigio de narración audiovisual. Los estupendos efectos sonoros y especiales, la magistral banda sonora del desconocido Steven Price y la buena interpretación que consigue de Sandra Bullock (a pesar de los chutes de bótox que lleva) son imprescindibles también, pero lo realmente vital es la asombrosa forma en que Cuarón domina técnicas complejas e incluso visionarias sin perder en el esfuerzo el pulso narrativo, es decir, el ritmo del relato, la conexión emocional, los puntos álgidos de tensión e inquietud. Y además sabe captar la crudeza de la supervivencia al límite en un entorno bastante ficticio, de manera que te crees las situaciones de riesgo sin problema alguno. El plano secuencia inicial te deja boquiabierto y no vuelves a cerrar la boca hasta el final de la película, no hay descanso ni bajón en una proyección fascinante en lo visual, trepidante en el desarrollo de acontecimientos y emocionante en todo momento, hasta el punto de hacerte sudar y de agobiarte con la odisea de la protagonista. El viaje es corto pero de una intensidad que pocas películas logran alcanzar. Estás hora y media absorto, conteniendo la respiración, deslumbrado y sobrecogido prácticamente en cada instante. Nunca la expresión “esta película es una montaña rusa” se ha utilizado mejor.

Pero sí es cierto que acusa algunas deficiencias, unas fruto de forzar ligeramente su argumento, otras por ser apuntes de guión algo malogrados. La cinta es tan impresionante que de primeras puede que no se noten, pero en sucesivos visionados, aunque el espectáculo aguanta sin problemas, esos puntos oscuros se hacen bastante evidentes. Y también, a pesar del esfuerzo inicial por buscar realismo, incurren en mala ciencia cuando les conviene para realzar el drama.

Lo primero que salta a la vista es que hay demasiadas casualidades y agarres de último momento. La protagonista siempre se salva justo en el último instante u oportunidad, siempre por los pelos, dando la sensación de que se abusa del recurso más de la cuenta. Pero también tenemos un caso contrario: en una escena se le está agotando el oxígeno, está a punto de desfallecer, y se queda parada hablando con el otro astronauta (George Clooney) en vez de ir a toda leche hacia la escotilla para salvarse. El segundo aspecto criticable son los ramalazos machistas. Ella sufre muchísimo pero él ni se inmuta, como si el hombre fuera superior, algo que se remata porque es este hombre protector quien la guía y anima para que pueda salvarse en todos los momentos cruciales… ¡incluso hasta en sueños! Y cuando él no está debe aprender a valerse por sí misma, como si las mujeres llegaran a astronauta por sorteo. Para colmo resulta que su mayor logro como mujer es haber tenido una hija, y por cómo lo narran el ir al espacio no parece ser nada en comparación.

En cuanto a ciencia, se han trabajado mucho la recreación de cómo sería una situación semejante: los decorados y efectos especiales, los movimientos e inercias en el espacio, la transmisión del sonido… Pero es un poco mosqueante que el realizador se curre tanto detalles así (por ejemplo el lanzamiento del extintor para crear un momento de fuerza en sentido contrario) pero en otros se venda con todo descaro al lenguaje cinematográfico más básico: cuando Clooney acaba en deriva queda fatal, porque tras haber sido parado por la cuerda de repente se nos dice que sigue alejándose a pesar de que todavía está agarrado, como si algo tirara de él, y encima a un ritmo que dé tiempo a una despedida lacrimógena.

De la misma forma, hay conceptos básicos de la mecánica orbital que se omiten para poder mantener la trama deseada. Acelerar o frenar en órbita significa aumentar o disminuir la órbita (la distancia respecto a la Tierra), no acercarse más rápidamente a otro objeto en la misma, algo que requiere muchos cálculos y fuerzas. Y desde luego una mochila propulsora difícilmente pueda hacer tantas maniobras, ni siquiera la Soyuz y el Transbordador tienen la potencia y combustible necesarios para hacer algo más que llegar a su órbita (y eso lanzados con los tanques externos) y luego frenar para volver a la Tierra gracias a la atracción gravitatoria. Para simplificarlo todo se inventan que todas las estaciones implicadas están en la misma órbita, y omiten los cálculos y el enorme gasto de combustible que requiere cualquier desplazamiento. Con estos conceptos presentes, la simple lógica anula la premisa de que los escombros te alcanzan varias veces, porque si van a distinta velocidad, sencillamente no están en tu órbita. Otra cosa es que la cantidad de escombros aumentara en todas direcciones, pero no se indica eso. De hecho, incluso si omitimos el concepto de órbita, la lógica más básica tumba hasta lo de los noventa minutos: si te desplazas cientos de kilómetros, ¿cómo van a seguir tardando lo mismo en alcanzarte? Tardarán más o menos según la dirección que hayas tomado. Y por cierto, hay un gazapo evidente: Control indica una velocidad y luego Clooney los cita diciendo otra muy distinta.

Así que, después de todo Gravity no es la película científicamente hiperrealista que anunciaban, pero de todas formas se agradece que hagan ciencia-ficción más seria, y que demuestren que esta puede vender muchas entradas. De hecho, ese tratamiento serio permite que los amantes de la ciencia discutamos sobre fallos, aciertos y lo razonable o no de las decisiones que tomaron los autores.

Lo que sí está claro es que aun con sus excesos y leves inclinaciones comerciales, Gravity es toda una lección al cine de acción, rebosante de títulos realizados únicamente con efectos especiales pero sin esfuerzo alguno en la narrativa y la consecución de emociones intensas. Es una propuesta original y enormemente arriesgada resuelta con maestría, pero sobre todo es un viaje de sensaciones inolvidable.

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Corazones de acero


Fury, 2014, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 134 min.
Dirección: David Ayer.
Guion: David Ayer.
Actores: Brad Pitt, Shia LaBeouf, Logan Lerman, Michael Peña, Jon Bernthal, Jason Isaacs.
Música: Steven Price.

Valoración:
Lo mejor: Como entretenimiento cumple.
Lo peor: Pero va muy justa en todo, está llena de tópicos y es enormemente predecible.
El trailer: Estamos ante otro lamentable caso en que el trailer principal te desvela la película entera escena a escena. Por suerte no lo vi hasta después de ir al cine, por curiosidad por cómo lo enfocaban. Y es que ya evito verlos, sabiendo lo que hay.

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En Sin tregua (End of Watch) David Ayer se marcó una aventura policial de lo más vulgar, pero la adornó con altas dosis de drama y sensacionalismo baratos de comprobada eficacia entre el público facilón y tuvo una buena recepción crítica (de los que la vieron, fue una cinta menor con escasa taquilla). Yo la vi y la olvidé, no tenía nada digno de destacar y sí muchas cosas que criticar (la forzada puesta en escena en plan metraje encontrado era muy cargante). Luego se lanza a hacer cine original y arriesgado con Sabotage, le sale una estupenda cinta de acción… y todos le dan la espalda. ¿Qué hace entonces? Pues volver a la fórmula de simpleza y topicazos que parece tener éxito.

Así, Corazones de acero se anuncia como una supuesta cinta bélica épica y descarnada, pero resulta ser otra de acción comercial, llena de clichés y con una trama y personajes harto predecibles. No aporta ni una escena o idea original al género, y tampoco presenta un drama que se aleje lo más mínimo de historias contadas decenas de veces. Sólo con un público que parece no haber visto un filme bélico en su vida puede funcionar este compendio de tópicos.

El grupo protagonista se compone de los patrones más rancios. El sargento duro en principio pero que luego resulta ser un gran amigo, el novato que tiene que hacerse un hueco, el simpático, el tonto peleón y el misterioso o reservado (religioso en este caso). Se podría decir que partir de un frente común no tiene por qué dar malos personajes, pero es que la evolución sigue el mismo camino de tomar todo lo conocido y plantarlo ahí sin darle el más mínimo toque distintivo. En cuanto se ve la dinámica se puede intuir en qué orden llegarán los capítulos que irán haciendo progresar las relaciones del grupo: la presentación de la banda, la inclusión del novato, la emboscada de relleno a media película, la entrada en el pueblo, el receso con las chicas (porque hay que meter alguna hembra), la pelea entre tanques…

Y me temo que no hay un argumento más allá de avanzar por la guerra y mostrar la vida de esos personajes. Si en ellos falla tanto, en la descripción del entorno no parece que pudiera sorprender, y efectivamente tenemos más de lo mismo. Como decía, Ayer se cree estar dando forma a un gran drama bélico, pero sólo sabe poner capas de pintura en un relato muy básico. En el guion trata de mostrar la dureza de la guerra (el blandengue novato enfrenta la muerte y la crueldad) y lanzar algunos mensajes trillados (como que en el conflicto la humanidad se deja de lado y aplicando justicia y ética no puedes sobrevivir). En la puesta en escena fuerza el tono con musiquita trágica (aunque no esté pasando nada), planos a detalles varios (muertos, refugiados) y alguna muerte truculenta. Pero entre lo impostado que resulta y la sensación de que todo se ha visto ya y no se usa con sabiduría, la atmósfera nunca alcanza las intenciones buscadas. Un buen ejemplo de esta fallida dualidad entre cinta de corte serio y cinta comercial es el capítulo de los soldados saqueando y violando. Por un lado pretende recalcar la pérdida de humanidad (con otros tantos clichés), por el otro, no puede poner a los protagonistas principales violando, que no vende, y se inventa un romance momentáneo de lo más vergonzoso.

La labor de dirección, bastante limitada, ayuda aún más a que se desvanezca el potencial. ¿Dónde está el Ayer dinámico y hábil de Sabotage? No saca provecho de los exteriores ni de los pueblos, pareciendo una serie más que una película (Hermanos de sangre luce muchísimo mejor), y sobre todo, no hay sensación de claustrofobia en el tanque y las batallas no causan conmoción alguna. Cuando ataca el Tiger diezmando la columna de tanques protagonistas debería transmitirse sufrimiento y tensión… pero entre que sabes perfectamente qué pasará y la poca fuerza de las imágenes, pasa como los demás episodios: sin dejar huella.

Una mención aparte merece la inclusión de un recurso claramente comercial muy absurdo: Ayer se empeña en dibujar las balas cual láseres de La Guerra de las Galaxias o Star Trek para que veamos por dónde van los tiros. Supongo que es mitad efectismo barato para enfatizar la acción y mitad ponérselo fácil al espectador objetivo de la película, el que tiene que recibir todo mascadito.

Hasta el capítulo final cumplía bastante bien como entretenimiento intrascendente, aunque se venda como otra cosa, pero entonces todos los fallos se acumulan hasta que se viene abajo.

Alerta de spoilers: El siguiente párrafo contiene spoilers gordos del final, pero vamos, es algo que se intuye a media película.–

La batalla suicida en plan remedo exagerado de Tiempos de gloria (y mil más del estilo) es digna del cine de Michael Bay. ¿Cinco contra trescientos? Venga ya, hombre. Es increíble lo forzadamente que mete Ayer el final épico-trágico de todos muertos en una batalla desigual. Una batalla que no debería haber tenido lugar, que era totalmente evitable. ¿Morir para nada es mejor que retirarse para dar la alarma? Surrealista. Y cómo no la supuesta épica hace aguas por todas partes. Los malos de papel atacan en oleadas que los protagonistas puedan manejar, se olvidan de las granadas y sólo sacan los lanzacohetes al final, pero tampoco saben usarlos. Además parece rodado en una cochera, por no decir que el brusco cambio entre día y noche para poner unos planos molones con el fuego de fondo es descarado. Por supuesto los buenos irán muriendo en perfecto orden de importancia, y cada muerte irá acompañada de la escenita lacrimógena de rigor donde los malos se toman un descanso para que lloremos a los muertos.

Alerta de spoilers: fin de spoilers.–

Tanto dramón de postín me sacó por completo de una película que no apuntaba maneras pero que hasta entonces valía para pasar el rato. Le doy un aprobado porque nunca llega a ser mala, porque a pesar de su tono simplón pero creído no me hizo rechinar los dientes hasta el lastimero desenlace. En mi caso lo mejor fue que en cuanto terminó supe que la olvidaría en dos días, y además salí recordando a Los violentos de Kelly