El Criticón

Opinión de cine y música

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The Details


The Details, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 91 min.
Dirección: Jacob Aaron Estes.
Guion: Jacob Aaron Estes.
Actores: Tobey Maguire, Laura Linney, Elizabeth Banks, Ray Liotta, Kerry Washington.
Música: tomandandy.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene.
Lo peor: No provoca impresión alguna, se ve y se olvida.

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The Details no parece que se vaya a estrenar en ninguna parte después de pasar sin pena ni gloria por Sundance, pues a pesar de su reparto más que vendible la distribuidora ha decidido hundirla por completo. A la fecha de escribir esto sólo ha salido a la venta en EE.UU. y Suecia. Vale que es flojilla, ¿pero desde cuando es la calidad de las películas lo que les importa? La verdad es que siento curiosidad por conocer cómo acabó descartada, pero no he encontrado información al respecto.

Aunque intenta ser la típica comedia negra de personajes metidos en entuertos que no controlan ni entienden, de muertes y problemas inesperados que descolocan a protagonistas y espectadores, se queda a medio camino de todo. No consigue ser rebuscada y provocadora hasta producir impresión y con ello risa. Los personajes y sus aventuras prometen, pero se estiran y arrastran sin llegar a explotar del todo. La historia parece va a lanzarse a lo grande varias veces, pero no termina de hacerlo, se mantiene siempre en un tono demasiado simple y poco arriesgado. El final es más de lo mismo: tiene material de sobra para montar una locura bien rebuscada, pero se queda en algo simpático sin más.

No llega a ser mala, de hecho, resulta entretenida y algún chiste funciona, pero de superficial y monótona no deja huella alguna. A años luz de obras insignes del género como la delirante Very Bad Things.

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Spider-Man 3


Spider-Man 3, 2007, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 139 min.
Dirección: Sam Raimi.
Guion: Sam Raimi, Ivan Raimi, Alvin Sargent.
Actores: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Rosemary Harris, J. K. Simmons, Bryce Dallas Howards, Topher Grace.
Música: Christopher Young.

Valoración:
Lo mejor: Los caracteres y la fuerza del relato, tanto en el drama como en la acción y la comedia. Todos los actores, excepto…
Lo peor: …el infame Topher Grace. Los evidentes tijeretazos impiden que sea tan redonda como la segunda entrega, haciendo que algunas partes y personajes queden desaprovechados.
Mejores momentos: El rescate de Gwen, la escena en el restaurante, el baile en el club de jazz y la lucha final.
El plano: Por polémico, el de Spider-Man con la bandera de EE.UU al fondo, que también se pudo ver en la primera entrega. Patriotismo hortera que no viene a cuento.
La frase: ¿De dónde salen estos tíos?

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La tercera entrega del Hombre Araña cierra esta trilogía aunque no bloquea la puerta a más continuaciones, pues es más que seguro que veremos más de sus aventuras, sea con los mismos autores y actores o con otros distintos. Este punto y aparte ha tenido una recepción bastante floja entre los fans que habían disfrutado mucho con las dos primeras partes, sobre todo entre los fieles adeptos a los cómics. Las causas más notables son el mayor distanciamiento respecto a la obra escrita, la falta de presencia de algunos caracteres sumamente importantes en la misma y un ritmo apresurado a la vez que renqueante. No sé cómo me las apaño para ir casi siempre a contracorriente, pero he de admitir que, al contrario que la gran mayoría de los seguidores, he disfrutado casi tanto como con el episodio intermedio, el cual me pareció inmensamente superior a la primera y flojísimaadaptación de este torturado superhéroe. Esos fallos que tanto han disgustado al público para un servidor apenas son unos baches en esta entretenidísima cinta de acción en la que el baremo de grandes escenas, personajes carismáticos, buenos actores, efectos especiales impresionantes y equilibrio entre drama, acción, y comedia superan con creces la media que ofrece el actualmente de moda cine de superhéroes, no llegando a la altura de Spider-Man 2 o Batman Begins (Christopher Nolan, 2006) pero sí a la de las primeras entregas de X-Men (Bryan Singer, 2000, 2003).

Raimi intenta abarcar mucho en esta crucial aventura, tanto que antes del estreno muchas eran las voces que veían la presencia de tres villanos como algo excesivo. Pero lo cierto es que, salvo porque se echa de menos mayor presencia del mítico Venom, que tiene apariciones bastante limitadas a pesar de ser el enemigo más terrible y atractivo al que se ha enfrentado el héroe en el cómic, el desarrollo y confluencia de los tres enfrentamientos está bien trabajado, siendo lastrado solamente por la rapidez con que ocurre algún acontecimiento debido al recorte de algunas escenas. Así, aunque se consiguen buenas presentaciones de los villanos, hay algunos baches que impiden que las historias sean redondas.

Si el cambio respecto al original de ubicar al Hombre de Arena en el asesinato del tío de Peter está bien escrito y encaja en la historia de las películas (aun así es un golpe para muchos fans), la escena en comisaría donde se le presenta el caso a Parker está incluida con calzador (al igual que el personaje del Capitán de policía –James Cromwell-, que no pinta mucho). Sin embargo, con este supervillano me han sorprendido mucho, pues no esperaba nada de él y han obtenido un enemigo extraordinario, cuya intruducción es preciosa (la escena en su hogar con su familia) y ofrece un individuo con todos sus actos justificados por una personalidad compleja y con buenos dilemas éticos que se contraponen a su imperiosa necesidad de salvaguardar la vida de su hija. Además, el actor es físicamente perfecto para el papel.

El joven Duende Verde, interpretado con entusiasmo por James Franco, nos ofrece otro personaje trabajado con esmero y con grandes instantes (impagable el desayuno con MJ), pero cabe preguntarse por qué, teniendo el tiempo y metraje tan limitado, Raimi se entretiene en provocarle amnesia, lo que hace que durante un tramo del filme haya un receso innecesario en su trama. Quizá esté justificado para meter a Harry Osborn de nuevo en los líos amorosos, pero no me cabe duda de que había mejores formas de escribir esta parte. Por otro lado, hay quien se ha quejado de la inclusión de su sirviente, una suerte de Alfred que le proporciona la revelación clave para encarrilarlo en el buen camino… Queda algo forzado, pero funciona como recurso que ahorra muchas complicaciones.

Venom, el que muchos querrían que hubiera sido plato fuerte de la función, se queda limitado a ser otra figura en un reparto coral, con la consecuente pérdida de importancia e interés. El monstruo está logradísimo en cuanto a su inquietante presencia, el nivel de los efectos especiales es notable y ofrece una lucha final impresionante. Cuando Spider-Man ha de lidiar con él en los momentos en que el simbionte le posee presenciamos momentos de gran tensión donde Peter tiene aún más dificultades para hacer frente a los dilemas morales habituales. Esta vez el concepto ético principal es la venganza, de la que se sirve Spider-Man con gusto tanto contra personajes queridos que le han hecho daño (divertidísima y a la vez de gran crueldad la genial escena del club de jazz) como contra sus enemigos (brutal combate contra el Hombre de arena en el metro). El lado oscuro y los sentimientos reprimidos salen a la luz en escenas que también han dado mucho que hablar, como ese Peter desvergonzado bailando por las calles que, a pesar de exponer bien su cambio de carácter y de servir como contrapunto cómico a las dificultades que atraviesa con el traje negro, no ha calado entre los espectadores.

Como sucede en Spider-Man 2, Sam Raimi se suelta y consigue hallar una gran armonía entre el drama, la acción y el humor, destinando a cada parte todo lo que puede conseguir en un metraje sobresaturado. Con una sólida dirección tanto a la hora de manejar la cámara como de guiar a los actores (todos en sus mejores interpretaciones en toda las saga, exceptuando al inexpresivo y apático Topher Grace, enorme error de casting), dota a la cinta de un ritmo trepidante en el que sólo interfieren unos pocos recortes que dejan escenas descolgadas o forzadas. Exprime muy bien los líos amorosos alrededor de Peter Parker y MJ, con las inclusiones de Osborn y la fugaz pero crucial presencia de Bryce Dallas Howard como Gwen, donde juega de nuevo con el sentido del humor brillante y casi auto paródico (fantástica la escena en el restaurante, con el actor fetiche de Raimi, Bruce Campbell). Nos deleita con escenas de acción intensas, algunas muy exageradas y algo confusas y a las que le sobran el griterío de los niños y el entusiasmo de los reporteros, pero por lo general impresionantes. Por ejemplo, el rescate de Gwen es alucinante: el desorbitado presupuesto (algunas fuentes lo cifran en 300 millones de dólares) se exprime bien.

Spider-Man 3 es pues un espectáculo de gran nivel y con grandes historias que hubiera ofrecido una película impresionante si no se hubiera intentando abarcar tanto. Tras verla, no puedo dejar de preguntarme cómo demonios lo hizo Christopher Nolan para construir en su Batman Begins esa casi impecable producción rebosante de personajes y tramas.

Spider-Man:
Spider-Man (2002)
Spider-Man 2 (2004)
-> Spider-Man 3 (2007)