El Criticón

Opinión de cine y música

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Jurassic Word: El reino caído


Jurassic World: Fallen Kingdom, 2017, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 128 min.
Dirección: J. A. Bayona.
Guion: Derek Connolly, Colin Trevorrow.
Actores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Rafe Spall, Justin Smith, Daniella Pineda, James Cromwell, Toby Jones, Ted Levine, Jeff Goldblum, BD Wong, Geraldine Chaplin, Isabella Sermon.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, efectos especiales y sonoros y banda sonora ofrecen un visionado a ratos espectacular y trepidante.
Lo peor: La mezcla de géneros, historias y personajes poco meditada: la falta de ambición, coherencia e inteligencia, los escenarios absurdos, las ideas inverosímiles, los protagonistas estereotipados, los diálogos tontos… ¡Y el espantoso póster!

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Alerta de spoilers: Ahondo bastante en las líneas argumentales, incluyendo algunas sorpresas finales.–

Para mí está claro que estamos condenados a no volver a tener una buena película de Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). Ya las dos primeras secuelas se quedaron muy lejos del memorable título inicial, pero tras el increíble éxito del renacimiento con Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) a pesar de su visión tan simplista, de su formato de taquillazo de usar y tirar, era indudable que mantendrían ese estilo. Así llega El reino caído con la misma falta de ambición, inteligencia y respeto por la saga y los espectadores, y hace otra ingente cantidad de dinero (porque después de todo al público no parece importarle que le tomen el pelo una y otra vez) que termina de enterrar las pocas esperanzas que quedaran en tener una vuelta a un cine más serio.

Como es habitual en este tipo de superproducciones comerciales el acabado final es una amalgama de ideas y egos de productores y de autores que intentan dejar su sello pero, o no les dejan, o se pasan de largo. Distintas premisas se pisan, incluyendo repetición de ideas ya vistas en la saga (y con infinidad de referencias innecesarias), los escenarios se amontonan sin que haya una cohesión narrativa clara, los personajes obedecen a estereotipos de distinta índole mezclados sin un objetivo concreto ni una coherencia dramática atractiva. Si no fuera porque, como en el episodio precedente, el talento del director y las cantidades ingentes de dinero consiguen una cinta de acción espectacular, el resultado sería digno del cine cutre.

Unos productores querían el remake “velado” a El mundo perdido (Steven Spielberg, 1997), así que tenemos una visita a la isla con mercenarios cazando dinosaurios. Había que mantener a los personajes de esta nueva etapa, y ahí los tenemos metidos en todo sin que sepamos muy bien qué nos quieren contar con ellos. Otros quieren pasar a un nuevo escenario para poder expandir la saga, así que a media película cambiamos de argumento porque sí, yéndonos a una historia de venta de dinosaurios a ricos y mafiosos. Algún listo quería extender aún más la ya de por sí fallida idea de crear monstruos nuevos con la excusa de la genética, así que ahora tenemos humanos clonados también. Y finalmente, si bien J. A. Bayona está impresionante con la cámara, dista de mantener ese listón en sus grandes aportes a la historia. Mete con calzador su propio segmento, forzando una película de terror en la línea de El orfanato (2007) donde se espera tensión y aventuras de corte más juvenil (los niños que había en mi sala las pasaron putas).

El prólogo es la primera gran muestra de lo poco que se trabajan el guion, la continuidad, la seriedad de la propuesta y por extensión el respeto al espectador. En Jurassic World el recinto acuático del mosasaurio estaba en el interior de la isla, pero aquí quieren sacar a los dinosaurios del parque, así que aparece en la costa y con una puerta. De la misma forma, el T-Rex había sido engullido por este bicho más grande al final de aquella entrega, pero ahora tenemos otro por ahí pululando… aunque eso sí, la escena posterior en que le sacan sangre está muy bien. Por lo demás, bien podían haberse ahorrado esta introducción, es la típica escena de extras aleatorios muriendo por su avaricia y torpeza, no aporta nada sustancioso.

La vuelta a la isla por la catástrofe inminente del volcán es el mejor tramo a pesar de su falta de novedades y trascendencia. Es una aventura intensa aunque no sea muy inteligente (qué pintan los niñatos esos, con la de expertos que habrá en informática y biología con experiencia en misiones peligrosas), y cuando Bayona da rienda suelta al espectáculo te quedas pegado a la butaca. Incluso hay momentos emotivos: consigue que el destino de los dinos dé pena, con ese brachiosaurio engullido por la lava. El problema es que faltan personajes con garra que hagan de la aventura algo realmente emocionante. La pareja protagonista es simpática, pero por el carisma de Bryce Dallas Howard y Chris Pratt, porque a pesar de tener ya a cuestas otra película siguen atascados en un dibujo simplón. Nos lo presentan como distanciados sentimentalmente (qué penosa la escena del bar), para forzar el cliché cansino de la relación amorosa en tensión, pero en el resto de la película no hay un acercamiento visible, como en la primera parte, al final vuelven a acabar juntos porque hay que cumplir con el tópico. Así que sin un dibujo elaborado ni una progresión dramática tangible me importan bien poco sus destinos. Y no digamos ya el del resto del equipo…

El traslado a tierra firme tenía inicialmente algo de tensión, con los protagonistas infiltrados tratando de acabar con los planes de vender dinosaurios a ricos mafiosos (todos representados por los estereotipos más cutres y racistas que puedas imaginar). Pero en vez de mantener esa premisa y centrarse en la aventura de supervivencia se van por las ramas con diversas historias cada cual más absurda.

Tenemos la parida de vender dinosaurios como armas, donde no se tiene en cuenta la complicadísima logística de mover un animal tan grande y con necesidades especiales por el mundo y el poco secreto con el que se puede hacer. Pero con el indorraptor alcanza niveles delirantes. Resulta que con un rifle equipado con un láser apuntas a la persona objetivo y aprietas el botón para que un pitido haga que el indorraptor ataque… Pero claro, cabe preguntarse para qué necesitas un dinosaurio si ya estás lo suficientemente cerca del objetivo como para apuntarle: dispara y punto.

Lo entremezclamos con el dramón de la chiquilla y el abuelo, al que presentan casi diciendo que es John Hammond pero luego resulta que era su compañero empresarial del que nada sabíamos. Esta línea tan ajena y poco interesante la rematan con la revelación final de que la niña es un clon de la esposa fallecida de este señor que tan poco nos importa, alcanzando así el disparate cotas épicas, porque dicen varias veces que Hammond y esta burda imitación se separaron porque se hizo el clon… es decir, que la chiquilla que aparenta diez años tiene veinticinco y un buen problema de crecimiento y de desarrollo intelectual y emocional. Por no decir que lo que aporta a la trama es menos que cero, porque el intento de dar intriga a sus orígenes genera confusión y la sorpresa es aún más forzada, pues crees que va a tomar relevancia alguna en lo narrado pero pasan de ello sin más. Sólo falta que en próximas entregas tenga poderes mágicos.

La trama central de este segmento, la venta de dinos y los protagonistas luchando contra esos supuestos criminales (¿no es mejor que el dinosario esté en la hacienda de un rico, bien cuidado, a muerto en la isla?) queda relegada a excusa para mover la acción. Los villanos son estereotipos vulgares que molestan en cada frase estúpida que sueltan, los secundarios “graciosos” no hacen nada más aparte de rellenar escenas pretendidamente más livianas pero que resultan cargantes, los protagonistas tampoco aportan ninguna aventura digna más allá de sufrir, gritar y correr, y los dinosaurios no se sabe por qué los persiguen con tanto ahínco. Con todo, de nuevo Bayona deslumbra con una puesta en escena contundente que, apoyada en los efectos especiales y sonoros impecables y la ostentosa música de Michael Giacchino, garantiza tensión y asombro en cantidades que incluso llegan a ser excesivas: al final acabarás harto del cansino indorraptor y las apariciones aleatorias de Blue. Escenas como la de la habitación y la de los tejados parecen tan gratuitas que ya había desconectado por completo, pero el dilema moral final de si dejar a los dinos vivos o no (recordemos, una creación de laboratorio que amenaza ecosistemas y humanos por igual) es vergonzoso.

Acabamos con las muertes cómicas de los villanos que todos esperábamos, porque ya Spielberg apuntó en el nacimiento de la saga a un tono familiar-infantil excesivo, y desenlaces abiertos para nuevas entregas que no sé cómo todavía hay espectadores que esperan con interés.

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Saga Parque Jurásico:
Parque Jurásico (1993)
El mundo perdido (1997)
Parque Jurásico III (2001)
Jurassic World (2015)
-> Jurassic World: El reino caído (2018)

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Atómica


Atomic Blonde, 2017, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 115 min.
Dirección: David Leitch.
Guion: Kurt Johnstad. Antony Johnston y Sam Hart (novela gráfica).
Actores: Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, Toby Jones, James Faulkner, John Goodman, Sofia Boutella.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: La pelea principal, espectacular.
Lo peor: Mezcla de estilos y pretensiones caótica, chapucera, insoportable.

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Viendo los avances parecía que nos vendían una de acción loca en plan John Wick, de hecho, su director fue uno de sus principales artífices, aunque también esperaba que tuviera algo de Jason Bourne (antes de que la extendieran de mala manera), es decir, alma: un argumento más trabajado que el de aquella, algo garra y personalidad. Pero una vez enfrascado en el visionado me sorprenden con una de espionaje en la guerra fría con un tono serio y una estructura narrativa muy forzados y pretenciosos, donde meten a la fuerza esos enredos fantasiosos de la peor acción moderna. Y no creais que queda algo como James Bond, que suele combinar bien la elegancia y la acción exagerada sobre una base sencilla de espionaje clásico, o como Jason Bourne, más realista, ruda y dramática. La mezcla es burda, inconexa, delirante en algunos tramos.

También me pareció que Charlize Theron producía el proyecto (se supone que llevaba años trabajando en él) con la intención de dejar claro que las mujeres pueden protagonizar películas de acción, que son algo más que la secundaria atractiva que se lía con el protagonista… Pero va y casca un desnudo completamente gratuito en una de las primeras escenas (no hacía falta enseñar tanto para ver sus heridas), y a mitad de la cinta tenemos un poco de erotismo lésbico de baratillo sin venir a cuento también. Entre eso y el repertorio de modelitos que va mostrando, cabe pensar que más bien quería lucir físico, que me parece muy bien, pero luego que no se quejen de machismo.

En plena caída del muro de Berlín seguimos la declaración de una agente ante sus superiores, donde desgrana su última y difícil misión. Con una estructura narrativa fragmentada en idas y venidas en el tiempo los autores intentan maximizar una trama de suspense bastante predecible en un principio, pero van reliando las cosas y poniendo capas de enredos forzados hasta que no se entiende nada. Una de espionaje que se precie nos hace partícipe del miedo y desconcierto que viven sus protagonistas, llevándonos con ellos a su situación, compartiendo el esfuerzo por desentrañar los misterios. Una de calidad además sorprende al final con revelaciones verosímiles, de las que estaban ante tus narices y te faltaba sólo un dato para darles forma. Aquí nos embarcamos en mar de artificios, humo, requiebros y vaguedades que para colmo en todo momento parece ir diciendo “mirad qué película más inteligente estamos haciendo”, cuando el ridículo queda patente a las pocas escenas.

El suspense resulta impostado, el dibujo de personajes puesto a disposición total de la farsa (cambios de bando constantes, trampas molestas, como que la historia la veamos a través de los ojos de la protagonista y aun así que se nos oculten cosas que ha hecho), los diálogos resultan muy flojos y predecibles, y la acción es aparatosa y muy pasada de rosca. Ante este tal panorama me veía venir los típicos giros finales demenciales, y los tenemos a lo grande en un epílogo infumable que intenta darle la vuelta a todo, pero después de tanta mentira y engaño ya estaba del todo desconectado y no me hizo ni la esperable gracia por cutre.

Para colmo, es aburrida hasta la desesperación. Porque, aparte de su nula inteligencia, el guion sigue un esquema harto repetitivo: receso explicativo en la sala de interrogatorios, posicionamiento de personajes en el terreno en Berlín, escena de acción estrafalaria acompañada de numerito musical. Y en vez de ofrecer una perspectiva global concreta, de avanzar hacia alguna parte generando expectación, la sensación es que damos vueltas en círculos sin saber cómo contar las cosas, como el amigo borracho que balbucea un chiste eterno.

El desastre termina de rematarse con una estética de videoclip o de anuncio publicitario (de marcas de bebida principalmente, menudo publirreportaje se llevan Jack Daniels y el vodka Stoli). El director se ahoga en los bucles, perdiendo el norte en artificios inmediatos pero sin ser capaz de generar una atmósfera creciente de intriga. La composición de cada escena resulta demasiado teatralizada, con lo que a pesar del exceso de colorido y ruido resultan frías, artificiales. Las peleas salen muy perjudicadas, porque están tan estudiadas que hay momentos en que el movimiento de la cámara te anuncia el siguiente golpe. La paleta de colores es muy básica y a la vez excesiva: saltamos del típico gris verdoso para la europa del Este a neones para referenciar los años ochenta, pero todo llevado a un extremo antinatural. Tampoco convence la selección musical de temas ochenteros, es demasiado obvia, todo grupos ingleses con sus temas más sobados (David Bowie, Depeche Mode y New Order en fila), a pesar de que la mayor parte sucede en Alemania; no tienen ni la decencia de poner aunque fuera a los cansinos Kraftwerk.

Como resultado, Berlín parece demasiado idílico (qué fiestas más molonas) o demasiado barriobajero (cemento y pintadas), pero nunca transmite realismo. Ningún escenario deja huella o parece crucial en los acontecimientos, son sólo escaparates donde los personajes escupen sus diálogos acartonados o pegan tortas exageradas. Es decir, se transmite una sensación de frialdad bastante grande, de que todo está milimétricamente estudiado, impidiendo que emerjan sensaciones indispensables en el cine de espías: un entorno que genere desconcierto y peligro, un retrato palpable de una época y escenario sombríos.

Las peleas merecen un análisis aparte. Se pone demasiado esfuerzo por hacer algo supuestamente alucinante y épico pero no se cuida nada la verosimilitud, la rudeza natural propia de una película que se presentaba como seria pero acaba pareciendo una parodia torpe del género. Los ramalazos de James Bond (Skyfall viene rápido a la mente en la escena tras la pantalla de cine), y Jason Bourne (largas peleas cuerpo a cuerpo rompiendo muebles) le restan personalidad, las exageraciones y fantasías tan forzadas ni pegan con el estilo inicial de la propuesta ni emocionan. Sólo funciona la gran pelea central, esa que se sucede principalmente en la escalera de un bloque. En ella ponen más esfuerzo en una coreografía más orgánica, impredecible, y su ritmo frenético que no pierde fuelle a pesar de su gran longitud garantizan el único rato entretenido.

Los actores son pesos pesados capaces de cumplir en cualquier papel: James McAvoy logra dotar de algo de vida a su penoso personajillo, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones y James Faulkner imponen lo justo en tópicos andantes que entran y salen de pantalla sin que termines de saber a qué se dedican o qué pretenden; incluso Sofia Boutella está bien en un rol breve y con poca chicha. Pero la protagnista absoluta, Charlize Theron, no se hace a un personaje demasiado plano y robótico, quedando una interpretación forzada. Sabemos por Mad Max: Furia en la carretera que es capaz de lograr buenos papeles que oscilan entre el drama y la acción, así que achaco el problema a las carencias, tanto de guion como de dirección.

Lo peor de todo no es que resulte un galímatías con ínfulas, sino el sopor absoluto que transmite al poco de empezar y va creciendo hasta convertirse en asco y rechazo. La acabé porque no soy de dejar películas a medias, pero cómo no, me arrepentí bastante: es uno de esos casos en que he terminado cabreado por las dos horas perdidas. No logro entender cómo tuvo una recepción crítica tirando hacia el notable, es uno de los peores filmes de los últimos años. El público la recibió con más tibieza y el boca a boca no la terminó de lanzar, si bien con su bajo coste (30 millones de dólares) los tímidos 95 millones de recaudación habrán dado bastante dinero.

Caballeros, princesas y otras bestias


Your Highness, 2011, EE.UU.
Género: Comedia.
Duración: 102 min.
Dirección: David Gordon Green.
Guion: Danny McBride, Ben Best.
Actores: Danny McBride, Natalie Portman, James Franco, Toby Jones, Justin Theroux, Zooey Deschanel, Charles Dance, Damian Lewis.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Cantidad de chistes brutos y obscenos.
Lo peor: Pero ningun ingenioso y original. El tráiler te revienta toda la película.

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¿Qué cabe esperar de una parodia hollywoodiense sobre cualquier género u obra? Por lo general, inmadurez, guarradas y tonterías. Eso es lo que ofrece Su alteza (o el reinventado Caballeros, princesas y otras bestias de la distribuidora en España) en su versión cómica de los típicos cuentos de reyes, princesas, héroes y bichos mitológicos.

El heredero y héroe (James Franco) es un guaperas al que le ha caído una vida hecha y la suerte lo acompaña. El hermano (Danny McBride) es un vividor y un salido que se queja de estar eclipsado por aquel en vez de tratar labrarse un futuro. La princesa (Zooey Deschanel), guapa y tonta. El rey (Charles Dance), regio y exigente. La heroína (Natalie Portman), hábil e inteligente. El villano (Justin Theroux), malo porque sí. En el argumento tenemos la princesa secuestrada, el viaje heroico que implicará maduración, la torre oscura, la lucha contra el temible mago… Por faltar, no falta ni el bardo maricón.

Como viene siendo habitual en la pandilla de James Franco, lo único destacable es su carga de obscenidad (imprescindible la versión R -sólo para adultos-), que llega a un nivel tan bruto que obviamente hace gracia por lo absurdo, excesivo y loco que resulta. El mentor a lo Yoda pederasta, el minotauro violador con su miembro gigante, los diálogos guarrísimos, los topicazos llevados al extremo…

Pero se cierran a la obsesión de parodiar a lo guarro y nunca buscan un mínimo de originalidad e ingenio, ni en el sentido del humor ni en la trama. Así que la proyección avanza a trompicones saltando entre los esperables escenarios y situaciones… pero sorprendentemente el ritmo no llega a ser malo, porque cada escena por separado tiene suficiente entidad y gracia como para que puedas dejarte llevar si aceptas su estilo. Es decir, la película es un festín de chistes tontos, o te hace gracia o no. Lejos quedan la simpatía y lo bien que exprime el género Willow, o la originalidad y elegancia de La princesa prometida.

Los Juegos del Hambre: En llamas


The Hunger Games: Catching Fire, 2013, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 146 min.
Dirección: Francis Lawrence.
Guion: Simon Beaufoy, Michael Arndt, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Lenny Kravitz, Stanley Tucci, Toby Jones, Philip Seymour Hoffman, Jena Malone, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Los personajes tienen algo de calidad, el mundo imaginario posee bastante potencial.
Lo peor: Superficial, irregular, aburrida.

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Como la primera parte, esta es una película de quieros y no puedo. Por suerte no espero nada de la saga (no soy lector de las novelas ni fan de la adaptación) y simplemente las veo y las olvido, porque si no me estaría tirando de los pelos por ver tantas posibilidades desaprovechadas. Hay un potencial enorme en todos los elementos de la trama y en todos los personajes, pero nunca termina de emerger del todo. La dictadura, el pueblo a un paso de la hambruna y de la rebelión, el control de la población que se hace a través de los medios de comunicación y los juegos, los personajes planteándose formas de lucha, el complot del que Katniss es una herramienta más… Todo se queda en la superficie, porque se difumina unas veces o se pasa descaradamente de ello otras.

Metraje hay de sobra, pero el guion nunca parece ser capaz de concretar y ahondar e ir al grano. Se pierde en cosas triviales y dedica demasiado tiempo a exponer cosas evidentes. Una escena magistral de un viejo ejecutado es un gran ejemplo de lo alto que podría llegar el relato, un listón que olvida en un trajín de intrascendentes viajes, cansinos lloriqueos de los protagonistas, romances simplones y apariciones en la tv demasiado largas, por no mencionar que se fuerza demasiado el tono juvenil, con el cansino triángulo amoroso.

Y de nuevo el paso al juego rompe el poco ritmo que había, pues deja de lado una trama política con algo de contenido para ir a una aventura de supervivencia anodina. Igual que en el primer capítulo la estancia en el juego (supongo que heredándolo de la novela) es incapaz de mostrar algo emocionante y complejo, ofreciendo un viaje desganado donde los pocos recursos que ofrece son bastante tramposos y rebuscados: en vez de reforzar el prometedor conflicto entre personajes y la lucha contra la hostil naturaleza, tenemos triquiñuelas tecnofantasiosas que parecen improvisadas.

Para colmo, la evolución respecto al episodio precedente es mínima. Se ve que Katniss ha cambiado bastante, de hecho, es un buen rol central, pero la trama es exactamente la misma, paso por paso, capítulo por capítulo. Sabiendo que iba ser una historia apenas cambiada por los nuevos puntos de vista de la protagonista podrían, qué digo, deberían haber aprovechado para dar más entidad a los correctos pero mejorables personajes secundarios y sobre todo al entorno, a la exposición y desarrollo del universo. ¿Sabemos algo nuevo del mundo tras otras dos horas y media de película, o ha cambiado este lo suficiente como para ofrecer nuevos horizontes narrativos? Nada de nada. Tan solo el epílogo va un paso más allá. Así pues, parece un remake realizado con más presupuesto. Y se nota en la ambientación (la ciudad y la selva son bastante espectaculares), pero no en la puesta en escena, que es bastante normalita.

Como la primera parte, resulta demasiado irregular, larga, pesada y poco emocionante a pesar de prometer mucho. Como suele ocurrir, esto no es problema para que la taquilla reviente, pues el público ya está acostumbrado a tener el listón muy bajo.

Saga Los Juegos del Hambre:
Los Juegos del Hambre (2012)
-> Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

Los Juegos del Hambre


Hunger Games, 2012, EE.UU.
Género: Aventuras, ciencia-ficción, drama.
Duración: 142 min.
Dirección: Gary Ross.
Guion: Gary Ross, Billy Ray, Suzanne Collins (novela).
Actores: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson , Stanley Tucci, West Bentley, Willow Shields, Elizabeth Banks, Woody Harrelson, Toby Jones, Donald Sutherland.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, intérpretes. El guión presenta una prometedora distopía…
Lo peor: … que se va perdiendo en un cúmulo de vaguedades, errores y una considerable falta de rumbo. Se hace larga.

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Los Juegos del Hambre arranca con un prólogo que describe muy bien su mundo imaginario, nos sumerge de lleno en la tragedia que viven sus habitantes y nos lanza tras unos pocos personajes muy bien presentados. Promete embarcarnos en una distopía trágica con aventuras intensas… pero por desgracia, sea porque el guion no sabe exprimir la novela o porque esta también falla (no la he leído), una vez iniciado el juego la proyección rápidamente pierde esa fuerza inicial y termina convertida en una aventura de supervivencia aburrida e intrascendente.

La situación extrema de supervivencia (nada más y nada menos que matarse entre ellos) resulta una aventura desigual, con poca garra y una narrativa desganada. Los caracteres riendo y correteando por el bosque tiran por tierra la credibilidad. Que la protagonista llore a una chiquilla pero no a otras fallecidas no obedece a lógica alguna (y menos si la escena es tan desesperantemente larga). Los cambios de bando del amigo no se explican. Que me saquen un peligro y me tengan que explicar mediante narración paralela de qué va la cosa es penoso. Que para mostrar más peligros tenga que recurrirse a chorradas de ciencia-ficción (la realización del programa mete un incendio aquí y unos perros asesinos allá), con todas las posibilidades que el entorno hostil y la lucha entre personajes ofrece, muestra definitivamente que la historia no da más de sí, que sus escritores (y esto seguro que viene del libro) no tienen recursos narrativos suficientes para sostener el conjunto. En definitiva, toda la sustancia que podría haber tenido se diluye en estas poco satisfactorias aventuras por el bosque. Apenas se recuperan algunas ideas llamativas en el tramo final, como el amor quizá fingido quizá no con el que dan espectáculo a la audiencia para salvar el trasero o las tenues pinceladas sobre la política de la parte rica del mundo y las revueltas en la zona sometida y pobre (que no sé si serán más completas en la novela).

El otro punto a favor de la película es que no parece nacer como superproducción comercial (salvo porque se nota la forzosa reducción de violencia). El presupuesto de menos de ochenta millones no sirve para recrear un mundo imaginario con la calidad exigible hoy en día… pero la verdad es que no me importa que lo digital se note y las pantallas de fondo sean incluso cutres, porque se suple con una dirección que aporta solidez más que de sobra. En las cintas taquilleras casi siempre falta una mano que dé entereza, calidad y personalidad al acabado de la película, que no permita que los efectos especiales se coman la narración y a la vez impida que los productores, por miedo a perder audiencias, te obliguen a dirigir la cinta con la técnica más simple y facilona posible. Gary Ross sabe que está ante una historia de personajes y que no tiene dinero para montarse una aventura visual de altos vuelos, así que se centra en esos protagonistas. Los primeros planos son constantes, porque siempre están en juego los problemas y sentimientos, pero la fotografía y el montaje son de calidad y en general la narración fluye muy dinámica. Además, saca muy buen partido de unos actores bastante experimentados, en especial la impresionante Jennifer Lawrence, que ha demostrado más que de sobra ser una actriz enorme (Winter’s Bone) y vuelve a estar estupenda, sobre todo teniendo en cuenta que su rol es la película y siempre está en pantalla. Qué raro es ver grandes papeles en obras destinadas al público juvenil y protagonizadas por jóvenes.

Sin duda, el buen acabado, tanto en dirección como en interpretación, otorga a la cinta un aura de seriedad y un mínimo de calidad que el guion pierde a marchas forzadas a pesar de partir de algunas ideas muy atractivas. El equilibrio sin embargo es débil, y en mi opinión la balanza se inclina hacia el lado malo: Los Juegos del Hambre resulta demasiado larga para el poco contenido que tiene, y llega a hacerse aburrida. Su enorme éxito ha garantizado la puesta en marcha de secuelas con más presupuesto, con lo que el aspecto visual mejorará considerablemente… pero ya veremos si son capaces de atinar con el guion. Mi experiencia en cine comercial y sagas de este tipo me dice que es muy improbable.

Saga Los Juegos del Hambre:
-> Los Juegos del Hambre (2012)
Los Juegos del Hambre: En llamas (2013)

Capitán América: El primer Vengador


Captain America: The First Avenger , 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 124 min.
Dirección: Joe Johnston.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Evans, Hayley Atwell, Sebastian Stan, Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Dominic Cooper, Richard Armitage, Stanley Tucci, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Personajes, diálogos, puesta en escena. Sabe exprimir el género de maravilla: héroes, villanos, fortalezas, dilemas morales, confrontaciones… todo se aprovecha bastante bien.
Lo peor: Unas veces parece un resumen y otras que le faltan escenas. Los efectos digitales se quedan a medias, y a veces incluso cantan bastante.
La frase: Yo no te voy a besar.

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Con Capitán América, de la que no esperaba nada, me he encontrado por sorpresa con una de las mejores películas de superhéroes Marvel, con un guion que sabe manejar cada elemento y tópico del género de manera hábil y una puesta en escena bastante espectacular. La exposición del nacimiento del héroe es de las mejores que he visto (aunque a veces quede un poco raro el trucaje para adelgazar al protagonista) y su maduración resulta bastante creíble… hasta cierto punto, pues después de tanto indicar que el elegido tiene algo especial además de ganas de guerra, resulta que el tío lo primero que hace en toda confrontación es ir de frente sin más, meterse de lleno entre las tropas enemigas sin pensar en algún plan, quizá sabiendo que los soldados enemigos siempre atacan de uno en uno. O dicho de otra forma, los planes de los buenos y las escenas de acción se los podían haber trabajado un poco más, pues echan a perder personajes que tenían buena base. Los secundarios más importantes resultan también muy correctos, en especial el villano y su científico, pero también los del bando bueno, como el genio de Stark o el general; a la chica le faltaría un poco más de dedicación, pero no es grave; la verdadera pega es que con la falta de tiempo otros caracteres quedan muy atrás, como el grupo que se une al Capitán en el ecuador de la historia (da la sensación, como ocurrió en Thor, de que están ahí para contentar a los fans del cómic).

Destacan diálogos sumamente ingeniosos y divertidos así como escenas que además de resumir un proceso de maduración que podía haber sido muy largo resultan excelentes como momento cómico (por ejemplo, la bandera y la granada del entrenamiento, que justifican la elección de nuestro protagonista ante otros en apariencia más preparados). Pero hay mucho que contar y algunas partes se ventilan a modo de videoclips o saltos de tiempo que dejan una ligera sensación de que se ha resumido en exceso. Pero era casi obligatorio si no querían elegir entre partir la película en dos y dejar la historia a medias o simplificarla en exceso. Y por el lado contrario, viendo que en unas partes les falta tiempo cabe preguntarse por qué alargan tantísimo la sección dedicada a los bonos de guerra, que se hace bastante pesada.

La realización es buena en cuanto al sentido del espectáculo, pero quieren abarcar tanto que a veces resulta irreal, por exagerada o porque los efectos especiales no pueden llegar a tales límites si no es con el doble de tiempo y dinero. Aunque la recreación de la época es excelente, con grandes persecuciones por las calles de los años 40, y los vehículos y fortalezas enemigos resultan enormes y bien diseñados, algunos momentos terminan dejando ver un exceso de ambición y no quedan del todo bien: algún plano de combate o de tanques gigantes canta a pantalla de fondo y efecto digital menor. Yo prefiero poco pero bien hecho y donde prime la trama, y lo cierto es que ésta aquí está bastante bien trabajada, así que esos fallos o excesos no me han molestado demasiado. Incluso escenas cumbre que podrían resultar previsibles, como la clásica confrontación final en la guarida del enemigo, mantienen el interés y sentido del espectáculo muy bien, y no resulta especialmente grave que algunos instantes (como la persecución del coche al avión) no sean visualmente perfectos.

En cuanto al reparto, sorprende ver la maduración de Chris Evans, quien resultó insoportable en la abominación de Los cuatro fantásticos pero ha pasado a convertirse en un intérprete bastante correcto (eso sí, un poco absurdo que repitan con él habiendo sido ya rostro de un héroe Marvel). Aun así, enormes nombres eclipsan su figura: brillan con luz propia la estupenda composición de villano que hace Hugo Weaving o las impresionantes aportaciones de Tomy Lee Jones. La chica (Hayley Atwell, yo la conocí en Los pilares de la Tierra) en cambio queda bastante en segundo plano, ya sea porque su personaje no es muy llamativo o porque le falta algo de carisma. Los secundarios están excelentes, en especial Stanley Tucci y Tobey Jones.

El ambiente de universo Marvel que posee la cinta funciona de maravilla, dándole esa idea buscada de que es un capítulo que forma parte de una serie que se encamina hacia un desenlace (Los Vengadores). La presencia del padre de Tony Stark (con su exposición tecnológica al estilo de Iron Man), así como el prólogo y el epílogo dedicados a traer al Capitán al presente con Shield, encajan a la perfección en la propia historia interna de la película. Y viendo los buenos resultados de esta entrega, la esperada Los Vengadores ha ganado considerable interés entre los amantes del género.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
-> Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

La niebla


The Mist, 2007, EE.UU.
Género: Suspense, terror.
Duración: 126 min.
Dirección: Frank Darabont.
Guion: Frank Darabont, Stephen King (novela).
Actores: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, Andre Braugher, Toby Jones, William Sadler, Jeffery DeMunn, Frances Sternhagen, Nathan Gamble, Alexa Davalos, Chris Owen, Sam Witwer, Melissa McBride.
Música: Mark Isham.

Valoración:
Lo mejor: Cuanto más avanza la proyección más atrapa. Y el final es antológico.
Lo peor: Al principio puede aparentar ser una obra muy típica. Que no tenga el éxito y reconocimiento que merece.
Mejores momentos: El tramo final con la música de Dead Can Dance.
Mejores momentos: Al parecer en algunas ediciones en DVD se incluirán dos versiones, una en color y otra en blanco y negro. Parece ser que la idea de Darabont fue hacerla en blanco y negro y la productora se negó a estrenarla así porque eso mataría sus ya de por si limitadas posibilidades comerciales.
La frase: Mete a dos seres humanos en una habitación, y pronto empezarán a pensar en razones para matarse el uno al otro ¿Por qué crees que se inventó la política y la religión?

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Alerta de spoilers: No revelo directamente datos importantes, pero describo a fondo el desarrollo de la historia y hablo por encima del destino de algunos personajes.–

La niebla comienza aparentando ser poca cosa, una producción de serie B con los elementos habituales del género: grupo de personajes bastante amplio con una presentación clásica, monstruitos varios, muertes más o menos truculentas, etc. No promete ofrecer mucho más que espectáculo y entretenimiento, pero para mis sorpresa poco a poco empieza a crecer de forma impresionante. Los personajes han captado mi atención mucho más de lo que esperaba, y casi sin que me diera cuenta los monstruos han pasado a un segundo plano. Ahora hay otras criaturas peligrosas: el miedo, el fanatismo religioso y los instintos primitivos que surgen cuando los humanos son puestos a prueba en condiciones extremas. La loca religiosa, que en principio parecía una caricatura de personaje, se ha convertido en una parte sumamente importante del relato. Divide a los supervivientes y pone las cosas aún más feas, y confirma que la cinta es mucho más de lo que aparentaba. Ahora me doy cuenta de que estamos ante un maduro análisis del pueblo estadounidense y del ser humano en general, con una inteligente crítica a la sin razón de las religiones y a la ignorancia e irracionalidad del populacho.

Cuando ya estoy sumergido completamente en una historia más fascinante de lo que cabría esperar el tramo final supera de nuevo todas mis espectativas, dejándome pasmado, hipnotizado. Los últimos minutos de la historia adquieren un tono apocalíptico sobrecogedor, y el final, ese final insólito, tan lógico y doloroso en un principio como desgarrador cuando se descubre el error, es sin duda la mejor resolución que he visto en una película en toda mi vida.

Es también una cinta que puede tener varias lecturas según los ideales del espectador. Hay quien se pregunta si lo que pretende mostrar el autor es que el hombre recibe su castigo por desatender a la fe y Dios, que la mujer que se va al principio sobrevive por su pureza y los que mueren reciben su merecido por sus pecados y por perder la esperanza. Como decía, yo pienso que la presencia de la religión es tanto una forma de dotar de más realismo a la historia como de realizar un análisis crítico de la naturaleza del hombre, y que si los personajes sobreviven o mueren es simplemente porque en ese caos puede pasar de todo. Además, es más que evidente que los que abandonan el supermercado son los que más lejos llegan, indistintamente de si sobreviven o no, por su superior inteligencia y por su moral más humana y madura que la de los fanáticos irracionales que se agrupan en torno a la loca religiosa.

Con un presupuesto minúsculo (18 millones de dólares hoy en día es ridículo) y unos efectos especiales nada sorprendentes (pero bien usados), Frank Darabont levanta la película con una realización sencilla pero muy correcta, ofreciendo un ritmo muy estable (en muchas escenas se nota una excelente planificación), no abusando del gore ni del terror si no es necesario ni recurriendo a escenas y tópicos habituales del género para buscar la conexión fácil con el espectador. De hecho debo alabar algunos detalles inteligentes, como lo de que las muertes no obedezcan a los clichés habituales como dejar a los caracteres tontainas en mal lugar para ensalzar al héroe. De hecho no llegamos a conocer el destino de algunos personajes importantes, evitándose así información innecesaria y acrecentando el tono de misterio y de futuro incierto. Destaca también el uso de la música, limitada a poquísimas escenas y cobrando protagonismo sólo al final (sublime utilización del sublime The Host of Seraphim de Dead Can Dance), y el sólido reparto compuesto por rostros bastante habituales (sobre todo en televisión) pero nada famosos. Por cierto, el protagonista, Thomas Jane, parece un clon de Christopher Lambert, sólo que es infinitamente más expresivo y carismático.

La niebla nace directamente como obra de culto del cine de suspense y terror, una que aunque está pasando bastante desapercibida aguantará el paso de los años y se tomará como una referencia del género.