El Criticón

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Los Vengadores: La guerra del infinito


Avengers: Infinity War, 2018, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 149 min.
Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Chris Pratt, Josh Brolin, Tom Holland, Don Cheadle, Chadwick Boseman, Zoe Saldana, Karen Gillan, Tom Hiddleston, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Idris Elba, Danai Gurira, Benedict Wong, Dave Bautista, Pom Klementieff, Gwyneth Paltrow, Bradley Cooper.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Equilibrio impecable entre acción y personajes, con dosis de humor geniales y momentos dramáticos memorables.
Lo peor: Cierta cobardía con los héroes más poderosos, un final de serial sensacionalista barato.
Mejores momentos: El encuentro con los Guardianes de la galaxia. La lucha en Titán.
El título: Otro que las distribuidoras dejan a medias: Vengadores: Infinity War. ¿Alguien me explica qué sentido tiene dejar unas palabras en cutre castellano (sin el determinante “Los”) y otras en inglés, más cuando se ve de antemano que la traducción es lo que usa la gente?
La frase: La Tierra está cerrada hoy -Tony Stark.

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Alerta de spoilers: Hasta próximo aviso sólo describo el argumento.–

Qué película más difícil y qué bien han salido parados sus muchos implicados. Tantos guionistas, directores y por extensión visiones e ideas como ha tenido la serie, y salvo aquella innombrable El increíble Hulk (2008), que ya nadie cuenta como parte de ella, no ha habido grandes meteduras de pata, ha mantenido un nivel de calidad y coherencia bastante estable, algo nunca visto hasta ahora en sagas cinematográficas. Sin duda, el principal factor que explica el éxito es el férreo liderazgo del proyecto que ha mantenido Kevin Feige, bajo cuya batuta no se han dado los habituales giros que han hundido muchas otras series: egos varios (productores y realizadores) metiendo mano cada cual por su lado, falta de planificación y compromiso, y las consecuentes improvisaciones de última hora. Ahí tenemos como triste modelo la otra gran línea de superhéroes actual, La liga de la justicia, que se ha estrellado a lo grande una y otra vez en cada capítulo, o muchas otras sagas que se empeñan en extender de mala manera, como Alien o Terminator.

Desde el prólogo, los guionisas Christopher Markus y Stephen McFeely y los directores Anthony Russo y Joe Russo dejan claro que no van a escatimar en la cantidad de acción y épica que esperábamos en esta unión de todos los personajes, pero también sus intenciones de no ablandarse y darnos la película dura y trágica que hay latente. La proyección resulta más que espectacular y entretenida abrumadora, e incluso se atreven a jugar con la frustración del espectador: tanta humillación, sufrimiento y derrota deja bastante mal cuerpo.

Cada personaje está en su línea, terminando de desarrollar su trayectoria sin giros forzados para justificar una exposición más fácil de los acontecimientos. Vemos a cada uno de ellos en todas sus decisiones y acciones, en cada frase y diálogo, en sus conflictos internos y en cómo van asimilando esta complicadísima odisea. Todos son vapuleados de lo lindo, poniendo a prueba como nunca antes sus capacidades, no sólo las físicas, sino también mentales. Sin duda hay “fan service” (escenas que dan a los seguidores lo que esperaban), pero ninguno parece postizo, los exprimen muy bien. Por ejemplo, el ansiado encuentro entre Stark y Strange es fantástico, y el de los Guardianes de la galaxia con cualquiera (Thor, Stark) también.

Thanos es un villano bastante bien trabajado dentro de la dificultad inherente al género, por eso de ser una descripción genérica del Mal. Describen a un clásico pero efectivo tirano iluminado que pretende un universo mejor a base de provocar un cambio a gran escala mediante caos (evolución forzosa) y exterminio (purificación). Con una breve pero correcta aproximación a su interior (pasado, sentimientos) conocemos algo de su personalidad y motivaciones, sus obsesiones y contradicciones, con lo que su determinación tiene lógica humana suficiente para resultar un personaje verosímil… mucho más verosímil que en el cómic, donde está enamorado de la muerte y quiere destruir medio universo para llamar su atención (¡!). Se redondea con el carisma que desprende a pesar de ser una creación digital y el gran reto que supone para los héroes. Además, va acompañado de algunos secundarios tan llamativos que dan ganas de haber visto alguna entrega dedicada a ellos, tanto para explorar otras opciones (al ser bichos raros y malvados podían haberse atrevido con películas más arriesgadas) como para conocer mejor sus personalidades y poderes, con lo que aquí darían incluso más juego.

La acción, eje principal de la narrativa, es capaz de mantener un gran nivel no sólo por el excelente trabajo de los hermanos Russo y el equipo técnico (banda sonora vibrante, efectos especiales magníficos), sino sobre todo gracias a la conexión con los excelentes protagonistas. Es muy difícil sorprender a estas alturas, tras tantas obras del género los escenarios posibles ya están prácticamente agotados. Así, tenemos más naves sobre capitales (Nueva York, Wakanda) soltando bichos y destrucción, pero no importa mucho, porque las circunstancias son diferentes y los personajes también, pero, sobre todo, estos son solo momentos puntuales, el resto del relato es bastante impredecible, no sabes dónde va a acabar cada héroe y cómo se va desarrollar la lucha contra Thanos, y eso, hoy en día, es muy valioso. Cuando llegamos a los momentos cumbre acabamos desbordados de emociones, agarrados a la butaca sin poder ni pestañear. Destaca la sobrecogedora lucha en Titán, que te mantiene en vilo por el destino de los implicados, su lucha en apariencia fútil.

Cabe señalar que la aventura lleva a su máxima expresión uno de los dilemas clásicos de los superhéroes: el sacrificio. ¿Cuánto está cada uno dispuesto a sacrificar por la supervivencia de la mayoría? Y todos se equivocan en su elección, porque como se demuestra con Thanos, esta trampa ética es más absurda cuanto más grande es la escala.

A las mil maravillas funcionan también los recesos humorísticos que, como en Guardianes de la galaxia Vol. 1 y Vol. 2 y Thor: Ragnarok, juegan con gran habilidad con los reveses de los protagonistas y las situaciones incómodas. El citado encuentro de los Guardianes con Thor es tronchante, y detrás de cada chiste hay desarrollo de personajes. También hay numerosas salidas absurdas pero geniales que realzan pasajes más solemnes con un subidón, como la petición de Gamora a Quill terminada con la parida del simple de Drax.

Pero aunque sea una cinta memorable y deslumbrante no se libra de tener algunas carencias en apariencia fácilmente evitables que pueden empañar el visionado en ocasiones. Alguna se puede perdonar, como que con tanto personaje algunos queden un poco descolgados. Pero aun así no puedes dejar de preguntarte si el Capitán América no debería haber tenido más presencia, dado que es uno de los protagonistas principales, o si Ojo de Halcón no aparece porque no se han esforzado o si ha habido alguna pelea con el actor, pues aunque sea un secundario no tiene mucho sentido dejar fuera a uno de los fundadores de Los Vengadores. Tampoco se entiende que no muestren el destino los compañeros de Thor: Ragnarok, ya que la presente comienza justo donde acaba aquella: no hay rastro de la amazona, ni del trol raro (Korg), ¿están vivos o muertos? Y por extensión, ¿sobrevive alguien en la nave? Porque de no ser así el pueblo de Asgard está prácticamente extinto.

El problema se agrava con la arbitraria forma de dejar de lado o guardar para luego a algunos de los superhéroes con más poderes, lo que denota cobardía o un intento de tener un giro posterior un tanto burdo. Me creo que haya una riña entre Banner y Hulk, pero es normal que muchos espectadores se quejen de que lo están reservando para la segunda parte. Donde no hay mucho margen para perdonarlo es con Visión, con quien tras tanto esperar verlo en acción desatado va y lo apartan de mala manera, como si no se atrevieran a meterlo en batalla; con Bruja Escarlata es aún peor, porque llevamos varios capítulos sin terminar de conocer a fondo su personalidad y poderes, y aquí tampoco los exploran, sino que la guardan como recurso de última hora. Y vista su fuerza, pues cabe plantearse por qué no está en primera línea marcando una diferencia en vez de esperar a estar ante una derrota inminente.

También tengo quejas con el reto de Thor con la creación del arma. Acepto que quisieran reincidir en su sacrificio y renacimiento (a pesar de que había quedado claro en Ragnarok), pero el escenario es muy mejorable, bastante tontorrón e improvisado de mala manera; hacía falto algo más serio y mejor trabajado. Por suerte, como indicaba, los personajes son tan buenos que pueden sostener cualquier historia sin muchos problemas. Lo que menos me ha convencido es el final de serial sensacionalista barato, el típico giro exagerado acompañado de música melodramática que deja todo patas arriba de forma que parece imposible arreglarlo, pero que huele a la legua que será revertido a los pocos minutos de entrar en el siguiente capítulo.

Queda un año por ver si los Russo son capaces de mantener un listón que han puesto muy alto y resolver incógnitas. Esta primera parte es todo un hito cinematográfico, tanto por suponer el colofón a una serie tan popular como por su extraordinaria calidad, pero si lo rematan bien puede dejar huella durante décadas.

Alerta de spoilers: A partir de aquí comento el final a fondo y especulo sobre el siguiente episodio.–

Está claro que el golpe maestro de Thanos es temporal, que resucitarán a todos los que han desaparecido con esa mitad del universo exterminada. Algunos tienen nuevas entregas anunciadas, y aunque no las tuvieran no hay quien se lo crea, ni que vamos a dejar el universo y la Tierra diezmados. Es más, me atrevo a decir que irán más lejos y resucitarán incluso a los que han muerto antes del final, como Gamora o Heimdall (y de paso, si siembran la duda sobre si Loki está muerto, es que no). Aquí se echa mucho de menos a Joss Whedon. Este no se andaba con giros trampa, las muertes de personajes en sus manos eran creíbles y crueles como en la vida misma. Así pues, ya pueden hacer medianamente creíble la reversión de los acontecimientos, porque de no hacerlo puede lastrar a este capítulo también. Por cierto, volviendo a Heimdall, ¿por qué en el prólogo salva solo a Hulk?, ¿no podía lanzar por el bifrost también a Loki, Thor y todo el que andara cerca, o lanzar al espacio a los malos?

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Thor: Ragnarok


Thor: Ragnarok, 2017, EE.UU.
Género: Superhéroes, acción.
Duración: 130 min.
Dirección: Taika Waititi.
Guion: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost; Jack Kirby, Larry Lieber, Stan Lee (cómic).
Actores: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba, Tessa Thompson, Jeff Goldblum, Cate Blanchett, Karl Urban, Anthony Hopkins, Benedict Cumberbatch, Rachel House.
Música: Mark Mothersbaugh.

Valoración:
Lo mejor: El ingenioso guion (fantástico el tono tragicómico), la excelente puesta en escena (dirección, efectos especiales, vestuario, música), el carisma de los actores.
Lo peor: Que por tener mucho humor algunos la tilden de “comedia tonta”, ignorando o siendo incapaces de ver su inteligencia y mala leche.

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Alerta de spoilers: Sólo describo algunas cosas generales de la trama, pero si quieres verla sin saber nada (ni lo que revelaban en los tráileres, que para mí es más de la cuenta) quizá sea mejor no leerme.–

Es complicado enfrentarse a un obra de superhéroes sin que la fantasía y los efectos especiales engullan la humanidad del personaje y la verosimilitud de la historia. Aunque la serie Marvel de Disney empezó con buen pie con Iron Man, el traspiés de El increíble Hulk (ya olvidada convenientemente por todos) volvió a sembrar dudas: ¿y si a pesar del potencial se sigue poniendo más empeño en los fuegos artificiales que en trabajarse adecuadamente los guiones y los protagonistas? Por ello el primer capítulo de Thor se esperaba con inquietud entre los seguidores, más teniendo en cuenta su temática de dioses, planetas y ciudades muy imaginativos. Pero acertaron bastante con su tono ligero, huyendo de pretenciosas intrigas de la corte y descomunales guerras entre dioses que tenían todas las de salirse de madre para centrarse en una aventura más terrenal, más humana: un par de jóvenes inmaduros (Thor y Loki) embarcados en una aventura de crecimiento y aceptación de la responsabilidad no por predecible menos entretenida. La segunda parte siguió por el mismo camino, y aunque se frivolizó más de la cuenta con algunos personajes secundarios, volvió a salir bastante bien la jugada.

Para la tercera entrega han decidido no arriesgarse y seguir por la misma tónica. El resultado supera las expectativas, mostrando la madurez de la serie y la capacidad de sus autores para seguir arañando historias de cómics sin caer en la vergüenza ajena ni estancarse en estereotipos. Pero, para mi sorpresa, hay un buen número de fanáticos que se lamentan de que no haya habido un giro hacia una épica más trágica y oscura. Argumentan que la saga de Los Vengadores está en pleno punto álgido tras vivir la guerra civil y estar a punto de lanzarse hacia el conflicto galáctico con Thanos, y sobre todo que este capítulo versa sobre el Ragnarok, la profecía del fin de Asgard. Aunque se pueda divagar y teorizar sobre alternativas, al final hay que ser objetivos y calificar la película por lo que ofrece, no por lo que se quisiera que fuera. Además, si la línea de este superhéroe funcionaba bien así, ¿para qué cambiar? En la saga DC (El hombre de acero, Batman vs. Superman, Wonder Woman, Escuadrón suicida y La liga de la justicia) van de oscuros y serios y precisamente caen una y otra vez en el desastre que con habilidad evitan en Thor: forzar un aura seria que resulta muy impostada y fría, y aferrarse a los clichés del héroe correspondiente y el género sin ser capaces tan siquiera de dejar que los personajes respiren, cobren vida propia.

Para retratar con un realismo dramático profundo la vida en el planeta Sakaar habría que inclinarse por la ciencia-ficción intelectual y compleja a lo Blade Runner 2049, lo que sin duda implicaría un tono serio y reflexivo que no pega en esta serie. La odisea de Thor en modo de dramón intenso tampoco encaja, lo mire por donde lo mire; es de tipo mitológico, ha de tener un estilo aventurero, el crecimiento y las moralejas tienen que emerger de algo más emocionante que siniestro. Y desde luego no veo forma de abordar la lucha de titanes como Thor, Loki y Hela con un estilo grave y trascendental sin provocar risa involuntaria, como ocurrió con la esperada batalla de Batman vs. Superman o el lastimero desenlace de Wonder Woman; por lo pronto, para hacer tangible y verosímil a Hela requería un desarrollo como el de Loki, con mucho protagonismo e incluso varias películas a cuestas, y no había necesidad, es únicamente el objeto de la trama, el macguffin que hace mover a los demás personajes, así que la confrontación ha de limitarse a acción comiquera, cualquier otra cosa es desviarse y perder el tiempo.

Precisamente resulta que lo mejor de Thor: Ragnarok es su desatado sentido del humor, que algunos no han sido capaces de entender del todo (o nada). No son chistes tontos, ni una forma facilona de complacer al espectador, y eso a pesar de que como es obvio la película tiene que ser entretenida y gustar a todos. Estos chistes son la esencia misma del relato. Cuando Thor cree haber madurado se encuentra con una situación que le viene muy grande, nada más y nada menos que la realización inminente de la profecía que señala la destrucción de su mundo natal. Y por si fuera poco ha de plantar cara con menos armas que nunca: exiliado, vencido, sin amigos ni aliados. Todo su desconcierto, sus miedos, sus problemas y los esfuerzos fallidos se plasman con un sentido del humor inteligente y gamberro como pocas veces se ha visto en una comedia del Hollywood contemporáneo. Cada gracia, por absurda que parezca, lleva detrás el peso de toda esa situación, con lo que posee varias capas de ironía y drama, de forma que te ríes de muchas formas: por lo delirante de la situación, por los desgraciados que viven en ella, por el viaje caótico y desesperanzado de Thor… Y a la vez compartes el dolor del protagonista y eres consciente de la toda la miseria y penurias que lo rodean. ¿Qué necesidad había de regodearse en un forzado drama personal, sabiendo desde el principio que Thor saldría airoso? Mucho mejor es que nos lleven a una montaña rusa de emociones con una tragicomedia ingeniosa, que ofrezcan una perspectiva mordaz, original, impredecible.

La cinta resultante es espectacular, una locura que sólo flojea en unos pocos detalles, ninguno especialmente grave. El principal lastre es el rol de Karl Urban, Skurge, inerte y aburrido a pesar de tanta presencia; para ello que le hubieran dado más protagonismo a los colegas de Thor, que son despachados repentinamente de mala manera después de haber tenido muy poca presencia en las entregas previas. También es evidente que la proyección pierde fuelle e ingenio en el desenlace, donde no logran aportar situaciones y chistes que aderecen típica batalla final; por ejemplo, estaba claro que Banner se estamparía contra el suelo. Además, el salto de Sakaar a Asgard es un tanto brusco.

El ritmo es impecable, la combinación de acción, humor y desarrollo de personajes casi alcanza el nivel extraordinario de Guardianes de la galaxia 1 y 2. No había visto ni un tráiler, ni una fotografía y reportaje (como es habitual, más reveladores de la cuenta), y me ha sorprendido en numerosas ocasiones. No concebía que el glamuroso Thor acabase en un planeta vertedero, y aunque intuyera que cumpliría con su destino casi toda su aventura mantiene bien la incertidumbre hasta el tramo final. Y por si fuera poco, este desconcierto se exprime a lo grande con ese punto delirante y estresante que emerge tan bien del sentido del humor. En cuanto a los protagonistas, ya teníamos asegurado el carisma de los principales (Thor –Chris Hemsworth-, Loki –Tom Hiddleston-, Heimdall –Idris Elba-), a los que sumamos la inesperada presencia de Hulk/Banner (Mark Ruffalo), que se gana su hueco a pesar de ser una epopeya centrada en Thor y su pueblo. Y los secundarios, exceptuando ese pegote fallido de Skurge, dejan muy buenas impresiones también. Valkyrie por definición tiene un recorrido predecible, pero se trabaja bien y la actriz Tessa Thompson es competente, así que se conecta con ella bastante bien. El Gran Maestro resulta inquietante y gracioso a la vez, algo difícil de lograr tanto desde el guion como en la interpretación, y no fallan en ninguna de las dos; Jeff Goldblum de hecho está fantástico. Y como indicaba, Hela funciona bien como villana sin más objetivo que ser la catalizadora de la historia de los protagonistas, amén de que Cate Blanchett como siempre está estupenda. Aparte queda el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), cuya presencia no se entiende muy bien, aunque su escena es simpática.

La puesta en escena es impecable, la labor del desconocido (pero no novato) Taika Waititi es muy sólida, y se apoya muy bien (sin dejarse eclipsar) en una dirección artística, decorados, vestuario y efectos especiales inconmensurables. Aunque ya difícilmente puedan sorprender en lo visual, desde luego hay muchos ejemplos en recientes superproducciones de que se puede hacer mal: la cutrez incomprensible de la saga DC o La gran muralla son los mejores ejemplos. Donde sí hay cierto riesgo es en la banda sonora: el también desconocido compositor Mark Mothersbaugh consigue una música electrónica ochentera vibrante a la vez que juega con el homenaje a la época muy bien. Es cierto que con Guardianes de la galaxia (y con Stranger Things si nos vamos a la televisión) la valía de lo retro ha quedado bien probada, pero bien podía haber salido mal. De hecho, la inclusión en repetidas ocasiones de un tema de Led Zeppelin, rock duro de los años setenta, desentona bastante.

Thor: Ragnarok ambiciona y ofrece prácticamente lo que exige el género, el argumento, los personajes y la trayectoria de la serie (¿cómo no iba a acercarse a Guardianes de la galaxia si se están uniendo las tramas?). Esto no es El Caballero Oscuro, ni Logan. Es Los Vengadores. Quien quiera ver otra película que se la busque, pero que no se ponga a llorar diciendo que la presente es mala porque no es lo que quería. Con ese llanto infantil muchos son incapaces de ver que Thor: Ragnarok es mucho más inteligente de lo que parece a simple vista, que su calidad y personalidad elevan el listón más allá de lo esperado. Espero que con el tiempo lo vean. Estoy convencido de que ganará reconocimiento con los años.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
-> Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

La cumbre escarlata


Crimson Peak, 2015, EE.UU.
Género: Suspense, fantasía.
Duración: 119 min.
Dirección: Guillermo del Toro.
Guion: Guillermo del Toro, Matthew Robbins.
Actores: Mia Wasikowska, Jessica Chastain, Tom Hiddleston, Charlie Hunnam, Jim Beaver, Burn Gorman, Leslie Hope.
Música: Fernando Velázquez.

Valoración:
Lo mejor: El decorado de la casa no está mal. Los actores escogidos son llamativos.
Lo peor: El acabado visual no sorprende como se esperaba. El guion es lastimero. La película resultante es simple, predecible y muy aburrida.

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No esperaba gran cosa a tenor de las tibias críticas, pero tampoco que me decepcionara de semejante manera. Ni siquiera su acabado visual resulta arrebatador como tanto se prometía. Sí, las obsesiones de Del Toro de sobrecargar el escenario ofrecen un entorno interesante gracias al buen trabajo de diseño de producción, pero el realizador no le saca el partido que podría. La fotografía es rutinaria y la iluminación bastante floja, con unos tonos verde azulados muy falsos, con lo que parece más bien un telefilme poco inspirado. Planos que jueguen con acierto con lo hermoso y lo sobrecogedor hay pocos, muy pocos. La escena final en la nieve es la única que me impresionó. En cambio muchas partes cruciales fracasan estrepitosamente: esos fantasmas de plastilina y sin sentido en la trama dan más bien pena.

El relato en sí tampoco consigue despertar el más mínimo interés, no digamos ya fascinación como supongo se pretendía. Si la dirección es apática, el guion resulta superficial, plano. La narración avanza sin ritmo ni fuerza, y también sin contenido, con lo que aburre, y aburre, y aburre cada vez más. No hay ninguna atmósfera en la que sumergirse, y termina sin saberse sin es drama, thriller o terror. Los caracteres son un esbozo, no se expone motivación alguna ni se explican acciones poco claras, como el supuesto enamoramiento de la chica, que la ponen como inteligente y luego resulta ser muy cortita, o que acepte vivir en una casa en ruinas. En cuanto los caracteres son presentados se ve venir todo acontecimiento, porque además de básica y sin garra, ni en los momentos cumbre la trama es capaz de esquivar su simpleza y previsibilidad, como la llegada del héroe en el último momento.

Conforme van llegando los supuestos momentos álgidos el ritmo termina de perder el poco fuelle que tenía, la escasa tensión va desapareciendo (se supone que la chica no tiene escapatoria, pero no sufres intriga ni interés alguno por su destino), y para rematar los agujeros de guion hacen acto de presencia. Ese pueblo donde ven ir jovencitas a la mansión cada poco tiempo y ni una vuelve, pero les da igual. Ese giro final en que uno de los implicados ve por fin ve la luz pero en vez de ir todos a por la loca, que son varios y van armados, apuñala a uno de sus aliados para “disimular”. Así, si no fuera por la última escena en la nieve, el desenlace habría sido ridículo.

La pena es que en estas condiciones se desperdicia un reparto de grandes talentos: la joven Mia Wasikowska (que se está quedando encasillada en papeles de época), Jessica Chastain, Tom Hiddleston y Charlie Hunnam no logran sacar nada de sus inertes roles. Otra cuestión es qué ha hecho Guillermo del Toro para despertar una fascinación equiparable a la de Tim Burton en sus mejores momentos, porque no ha hecho ni una película buena.

Los Vengadores


The Avengers, 2012, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 143 min.
Dirección: Joss Whedon.
Guion: Joss Whedon. Stan Lee y Jack Kirby (cómics).
Actores: Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Cobie Smulders, Stellan Skarsgård, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Todo: el sentido del espectáculo y el dominio narrativo del que hace gala Joss Whedon desde el guion (confección de personajes, diálogos, trama) a la puesta en escena (impecable, sobre todo en el manejo de efectos especiales).
Lo peor: Nada de la película. Lo de siempre: que por el género no se considera cine de primera división, cuando da un varapalo tremendo a todas las nomidadas a los Oscar de su año, igual que el El Caballero Oscuro en el suyo.
Mejores momentos: El interrogatorio de Viuda Negra a Loki, la tensión en en laboratorio del helicarrier, el ataque al mismo, y prácticamente todos los capítulos de la batalla final.
La escena: En la batalla, la cámara yendo de un héroe a otro.
El título: Paso de ese cutre título con la marca insertada: “Marvel Los Vengadores”.
Las frases:
1) -Thor: Cuida lo que dices. Loki perdió la razón, pero es de Asgard, y es mi hermano.
-Viuda Negra: Mató a ochenta personas en dos días.
-Thor: Es adoptado.
2) -Capitán América: Lo único por lo que realmente peleas es por ti mismo. No eres del tipo que decide sacrificarse, que se tira sobre el alambre para que los demás pasen sobre ti.
-Iron Man: Creo que yo sólo cortaría el alambre.
3) -Loki: Tengo un ejército.
-Iron Man: Nosotros tenemos a Hulk.

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Joss Whedon fue el elegido para desarrollar la que probablemente era la película de superhéroes más esperada de la historia, y para poner las cosas más difíciles se enfrentaba a una producción realmente complicada. Primero, es un capítulo crucial en la serie Marvel, el final de un ciclo y la transición hacia otro, algo así como el esperado final de una temporada. Segundo, tenía que reunir a muchos personajes, darles a cada uno su parte para que no queden deslucidos, montarse una trama que causara un mínimo de impresión y, sobre todo, encontrar la forma de hacer que toda la mezcla fuera no sólo entretenida, sino más espectacular que todos los capítulos previos, porque si no probablemente no satisfaría a gran parte del público. Marvel se jugaba un montón de dinero y prestigio, y Whedon prácticamente su futuro en el negocio.

Sin duda este realizador presentaba cualidades de sobra como guionista, pero el tamaño y complejidad del proyecto, sobre todo en el apartado de dirección, parecía demasiado para quien en su salto al cine con Serenity se había quedado tan corto en comparación con sus logros en televisión y cómic. Como guionista, ya desde Buffy, la Cazavampiros (1997) y su hermana Ángel (1999), mostraba una especial sensibilidad a la hora de construir personajes que resultan muy verosímiles y complejos indistintamente del entorno donde los sumerja, y también quedó claro que en eso último no fallaba tampoco, pues se montó un universo particular muy interesante. En Firefly (2002), cancelada por los patanes de la cadena Fox, su madurez quedó patente al lograr en tan pocos capítulos una serie mucho más sólida y fascinante que las anteriores. Por si fuera poco, en todas esas producciones deslumbró como director en los episodios que dirigió, mostrando una visión artística única en televisión. Y finalmente el otro gran argumento a su favor es que en su trabajo como escritor de cómics marcó una época con Atonishing X-Men (2004), considerado por muchos una obra maestra.

Pero como señalaba, en su paso al cine no estuvo a la altura de lo esperado. Serenity (2005), intento de resucitar y a la vez darle un final digno a Firefly, resultó algo irregular e insatisfactoria tanto en escritura como en dirección, aunque es cierto que esto no pareció importar mucho, porque tuvo bastante éxito entre el fandom. ¿Estaría Whedon entonces a la altura de un proyecto muchísimo más ambicioso y con mucha más expectación sobre él? Yo la verdad es que tenía serias dudas. Pero el resultado fue superior a cualquier predicción y expectativa, tanto en calidad como en taquilla. Y de buena nos libramos, porque el guion original corrió a cargo de Zak Penn, autor de la innombrable El increíble Hulk. Con críticas entusiastas y el clamor del público, Los Vengadores llegó a 1.500 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en la tercera película más taquillera de la historia hasta el momento y asegurando así la continuidad de la serie Marvel en su momento más crítico, así como confirmando a Whedon tanto para la siguiente entrega (Los Vengadores: La era de Ultrón) como para, supongo, cualquier otra producción que quiera realizar.

Whedon estuvo inspiradísimo, todas sus cualidades están presentes en su máximo esplendor. El dibujo de los personajes es exquisito, cada uno tiene su hueco y momento estelar sin pisarse unos a otros en carisma y relevancia, quedando claras sus personalidades, sus puntos fuertes y débiles y su evolución a lo largo de los acontecimientos. Brillan cómo no los diálogos ingeniosos con su característico sentido humor, destacando estos en las numerosas escenas donde se reúnen varios protagonistas. Whedon explota aquí otra de sus grandes habilidades, la de soltar una o dos frases que reúnen todo lo necesario para darle sentido y gran fuerza a una escena: describen al personaje y su situación, dan réplica a otro personaje, y la vez son un chiste muy fino. Por ejemplo, en la sublime secuencia en el laboratorio donde la tensión está al máximo tenemos un sinfín de estos diálogos, como aquel entre el Capitán e Iron Man que remarca el clima de la situación, el pique personal, las características de ambos implicados… y encima es tronchante:

-Eres un gran hombre con un traje de armadura. Quita eso y, ¿qué queda?
-Genio, multimillonario, galán, filántropo.

La narración posee un ritmo ejemplar donde se combinan a la perfección las escenas íntimas (sin miedo a recesos explicativos, como la conexión entre Viuda Negra y Ojo de Halcón), se expone la trama principal, esto es, las intrigas de Loki (mostradas de forma que sean inteligibles y a la vez no parezcan facilonas: no se toma por tonto al espectador), y se abordan las indispensables escenas de acción. Montarse varios clímax de acción donde tengan su hueco casi todos los personajes, evolucionen sus motivaciones y a la vez crezca la trama, no está al alcance de muchos, pero Whedon casi lo hace parecer fácil. Hay tres grandes momentos así: la captura de Loki, la lucha en el helicarrier y la larga batalla final, todas resueltas con una pericia pasmosa. El truco que usa Whedon para ello es genial. Era inevitable centrarse en la formación del grupo de Los Vengadores, no en vano es el argumento de la película, pero lo exprime al máximo manteniendo al villano como otro personaje principal y haciendo que su plan sea precisamente atacar las relaciones y puntos débiles de los Vengadores. Así, no hay una sola escena desaprovechada, todo instante tiene a los protagonistas como objetivo.

Obviamente para que todo esto funcionara no bastaba tener un buen guion, aunque esa es la base imprescindible. En la puesta en escena Whedon también está impecable a pesar de que también se enfrentaba a grandes retos. El tamaño de la producción y la cantidad de efectos especiales no acobardaron al realizador, que se monta un filme colosal donde el dinero luce tanto como el talento. El tono es clasicista, no se inclina por artificios (cámara en mano o alguna otra filigrana) más allá de usar mucho tráveling y movimiento sutil constante para dar dinamismo. Sólo en los momentos de acción más aparatosa se permite algún vacile, como aprovechar los efectos especiales a lo grande en la escena del helicarrier y con ese plano secuencia que recorre a todos los Vengadores en plena batalla final. En esas luchas se discierne sin problemas lo que está ocurriendo, se maneja bien la tensión y sobre todo el sentido del asombro, amén de lo ya comentado: siempre se ruedan con el componente dramático y personal como núcleo de la escena. Como los efectos especiales son perfectos (atención a la recreación de la ciudad, donde prácticamente todo es digital y no se nota nada), el espectáculo resultante es de los que hacen época, de los que te dejan clavado al asiento por muchas veces que veas la película.

Como puntilla final tenemos un reparto que ya tiene cogido el tono a sus personajes gracias a las películas previas. Sólo Mark Ruffalo es novato en su Banner/Hulk, pues sustituyó a Edward Norton, un cambio que vino bien para separar ese engendro de El increíble Hulk de la serie Marvel buena, quien a su vez sustituyó a Eric Bana de la llamativa Hulk de Ang Lee que pretendieron borrar con tan lastimero resultado. Y Ruffalo está a la altura, de hecho sorprende porque con tan sólo su pose y mirada define al personaje: intenta estar tranquilo pero se lo ve alerta para esquivar cualquier motivo de estrés. Los demás están como es esperable estupendos: Robert Downey Jr. se ha apropiado de Iron Man de tal forma que será complicado si algún día quieren cambiarle el rostro, Chris Evans creció un montón como actor desde la nefasta Los Cuatro Fantásticos y consigue captar el estilo inocente pero decidido del Capitán América muy bien, Scarlett Johansson destila sensualidad a la vez que logra un personaje que se nota afligido por un pasado convulso, Chris Hemsworth quizá queda algo por debajo del resto pero cumple de sobras, y Tom Hiddleston como Loki vuelve a estar genial como villano con gran personalidad y un clásico pero efectivo conflicto interno. Los secundarios tienen buen nivel, por ejemplo Jeremy Renner como Barton/Ojo de Halcón tiene pocas escenas complejas pero se esfuerza como si fuera el actor principal.

Sólo podría encontrar algún aspecto negativo si afino mucho, y son recursos narrativos exigidos por la simplificación y reducción de la trama en favor de otras cosas más necesarias. Tenemos el efectillo con ojos de los personajes convertidos o hipnotizados por Loki, un truco facilón para señalar su posición en el tablero, o lo conveniente que resulta que los chitauri se desconecten al perder su nave nodriza, dos recursos que se perdonan como se perdona que los indios no disparasen a los caballos en La diligencia. Un poco más discutible es que Hulk, supuestamente incontrolable y temible, en la batalla se comporta bastante bien, atacando sólo a los malos; supongo que se puede justificar con que el poder dirigir y explotar su ira en otro objetivo le evita pagar su berrinche con los más allegados. Fallos gordos sólo veo uno en que nadie suele fijarse, un cliché que me pone de los nervios: los soniditos innecesarios, las pantallas y otros objetos que hacen ruidos absurdos. ¿Pero por qué el destornillador con el que Stark pincha a Banner hace un sonido de chisme electrónico? No tiene ni pies ni cabeza. Y hay unos pocos así: un minúsculo micrófono que debe pasar desapercibido, con su pipipipi; una flecha que debe ser ligera, con sistema de luces y pipipipi. ¿Por qué una producción tan profesional cae en estas tonterías?

Sólo me queda exclamar: ¡qué barbaridad de película! Qué lección de cine a todas esas bazofias del género que nos hemos tragado durante años, donde sólo algunas honrosas excepciones destacaban (Spider-Man 2, Hulk), y también al cine comercial en general. Es la última gran muestra de que se puede hacer cine de calidad que venda bien, cine de entretenimiento que deje entrever profesionalidad y estilo, e igualmente pone de manifiesto que no es necesario recurrir al drama profundo y trascendental (como El Caballero Oscuro) para deslumbrar con el género. También es una lección para los productores que, al menos en Marvel, parecen estar aprendiendo: pon un realizador con personalidad e interés y déjalo trabajar sin trabas.

Los Vengadores pone el listón a una altura que parecía difícilmente igualable, de hecho con el tirón consiguió que Iron Man 3 se marcara unos bárbaros 1.200 millones de dólares de recaudación (quedándose a 300 de esta), y eso a pesar de que no estuvo a la altura de lo esperado. Pero por suerte no fue un momento puntual de grandeza, porque la maduración del género ha seguido adelante, como así atestigua la notable Capitán América: El soldado de invierno, o mejor aún, la grandiosa Guardianes de la galaxia, que para mí es incluso mejor que la propia Los Vengadores.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
-> Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la Galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Thor: El mundo oscuro


Thor: The Dark World, 2013, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 112 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Chistopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Kat Dennings, Stellan Skarsgård, Idris Elba.
Música: Brian Tyler.

Valoración:
Lo mejor: Trama sencilla pero eficaz. Personajes que enganchan. Gran sentido de la aventura y el humor. Dirección, efectos especiales, vestuario y decorados de buen nivel.
Lo peor: Los becarios son muy cansinos.
Mejores momentos: Thor tomando el metro. Loki impersonando al Capitán América.

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La historia es de nuevo muy clásica, que podría ser una forma elegante de decir simple, pero es una descripción que se justifica bien pronto: aunque la aventura se sustenta en una trama bastante básica de reyes, príncipes heroicos, herederos airados y un enemigo que representa prácticamente el mal puro, lo que importa son los personajes y sus relaciones, trabajados con esmero y con un resultado bastante bueno.

La carga que arrastra Thor como líder se deja entrever muy bien, dando al personaje dimensión más allá del héroe guapetón. Sus dudas y problemas y las vueltas que da a cada decisión dan forma a un líder responsable y agobiado que contrasta muy bien con el príncipe malcriado e impulsivo del primer episodio. Pero a pesar de la solidez del personaje y de la eficaz interpretación de Chris Hemsworth, Loki sigue siendo incluso más atractivo. Su caída en desgracia, su vuelta al juego por necesidades inesperadas, sus planes ocultos y de nuevo el papelón de Tom Hiddleston hacen de él el clásico secundario roba planos. La relación con Thor es estupenda, llena de diálogos punzantes e ingeniosos, mientras que giros como el plan entre ambos o la jugada final se pueden ver venir, pero dan mucho juego.

En el lado malo, la trama intenta ser más grande y trascendente que la de la primera parte, pero se pasan de largo. Básicamente es repetir el esquema de Los Vengadores, el plan megalómano de un villano sin más profundidad que ser malo porque sí, la batalla final llena de efectos especiales. Por suerte, en la serie Marvel cuidan bien a los personajes, con lo que no se dejan de lado sus problemas personales para buscar únicamente efectos especiales. Y además estos han mejorado respecto a la primera parte, consiguiendo que Asgard parezca más verosímil, porque esquiva el aspecto de dibujo animado. Se notan unos cuantos millones más en el presupuesto y se aprovechan muy bien en breves pero espectaculares batallas. Alan Taylor (que viene de la televisión de alta calidad: Los Soprano, Juego de tronos…) nos ofrece una superproducción muy vistosa y bien narrada.

El grupo de la Tierra resulta algo irregular esta vez. Jane Foster (Natalie Portman) ve frenado su protagonismo al ser usada como macguffin secundario, con esa posesión poco emocionante, pero bueno, se acepta porque tampoco había muchas formas de ponerla en medio de los acontecimientos sin que resultara (aún más) forzado, y la relación con Thor sigue siendo efectiva. Y por otro lado el doctor Erik Selvig (Stellan Skarsgård) es un buen ejemplo de que se puede tener como secundario cómico a un científico loco y que no resulte gilipollas o incluso molesto. Pero la pareja de becarios es un patinazo importante: el humor, muy acertado por lo general, se fuerza demasiado hacia lo estúpido con estos dos niñatos insoportables, y para colmo tienen bastante presencia. Otro problemilla es que la presentación de la anomalía en la Tierra se alarga quizá demasiado, o quizá es que mostrarla con estos tontainas le resta interés.

La película sabe entretener y divertir de maravilla, que es de lo que se trata. El ritmo es excelente, la trama mantiene el interés a pesar de su sencillez, los personajes son encantadores, las escenas de acción son de calidad y sobre todo el sentido del humor resulta estupendo, con diálogos tronchantes (hay no pocos chistes magníficos, como el del metro o el de Capitán América). Sólo podría criticarle deslices menores, como que en la batalla final falta algo de seriedad, pues todo el mundo corre y se lo pasa bien a pesar del enorme peligro en que están sumergidos, o la citada pareja de becarios atontados.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

Thor


Thor, 2011, EE.UU.
Género: Acción, superhéroes.
Duración: 115 min.
Dirección: Kenneth Branagh.
Guion: Ashley Miller, Zack Stentz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich.
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Stellan Skarsgard, Kat Dennings, Clark Gregg, Idris Elba.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: No se toma en serio ni ambiciona más de la cuenta. El reparto está muy bien elegido.
Lo peor: Su falta de trascendencia le resta algo de fuerza potencial. La ciudad de Thor resulta irreal y los efectos especiales que la recrean son mejorables.
El cameo:Straczynski, escritor de los cómics en épocas recientes y autor del primer guion de la película, aparece como el primer campesino que intenta coger el martillo del cráter.

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En cómic esta historia tan imaginativa (tanto en lo visual como en el argumento) seguramente funcione (no se lo conoce por ser mediocre), porque es un medio distinto y la narración habla de otra manera, pero lo que se veía en los avances de la versión cinematográfica parecían espeluznantes dioses travestidos y ciudades imaginarias horteras que prometían una orgía visual sin pies ni cabeza tipo Batman y Robin, y por extensión la trama tan fantasiosa tenía todas las de resultar irreal o incluso esperpéntica. Se arriesgaron mucho con la película. Creo que en pocas manos podría haber salido algo decente, y tuvimos suerte de que fue puesta en marcha por un grupo de guionistas que supo captar la esencia del cómic puliéndolo para que en el formato de cine no resultara excesivo y un director que supo darle un aspecto bastante tradicional para no resultar una fantasmada visual. Tan solo algunas imágenes de la ciudad tienen ese tono exagerado, irreal, porque era difícil representar semejante mundo y los diseños y efectos digitales no son perfectos (el camino de lucecitas casi resulta ridículo, por ejemplo).

Acertadamente se tomaron la cinta como un pasatiempo inofensivo, optando por un tono distendido con visos de autoparodia muy bien medidos. Se parte de lo básico, es decir, la vieja historia del rey sabio y los dos hijos que esperan heredar el trono, uno el favorito, impetuoso y heroico pero poco dado a pensar, y el otro infravalorado pero inteligente y sobre todo vengativo. El rey los pone a prueba, los antiguos enemigos se presentan de nuevo, un hijo madura y el otro mueve sus hilos para conspirar y llegar al poder. Y en el proceso nos topamos con la Tierra y sus propias historias. La unión de las dos líneas es bastante eficaz, sobre todo porque, y esto para mí supone lo mejor de la película, Thor va de sobrado y el actor Chris Hemsworth lo borda, y la chica babea constantemente ante tal tiarrón (Natalie Portman también está fantástica). El choque de culturas y las atípicas relaciones entre protagonistas ofrecen momentos humorísticos muy logrados.

Siguiendo por la idea de que esto tenía todas las de salirse de madre, me sorprende también que incluso personajes secundarios que podrían haber resultado un risorio sin sentido, como el guardián o los enemigos, ofrezcan atractivo suficiente como para que el conjunto resulte bastante sólido. Sin embargo nos vamos al extremo opuesto, al de que hay roles que se quedan en poca cosa. Obviamente por tiempo no se podía tenerlo todo, y el grupo de amigos de Thor se ve simplificado hasta el punto de que muchos fans se quejaron por su falta de protagonismo y no fans como yo nos preguntemos qué pintan en el relato, qué aportan.

La puesta en escena es como decía tradicional, sencilla, sin tirar de alardes innecesarios en una aventura que de base ya tiene cosas exageradas (la guerra en el mundo de los enemigos funciona correctamente a pesar de su tono casi de dibujos animados). Es evidente que Kenneth Branagh pone el énfasis en la dirección de actores, en sacar partido de los personajes y la química entre ellos, con lo que la alta fantasía queda muy bien dirigida hacia lo personal. Es decir, si te crees a los personaje, si te crees el entorno. El único problema es que aquí también, por tiempo y obligaciones (el género, el no intentar abarcar demasiado para no patinar), se contruye una trama quizá demasiado sencilla: más o menos todo se ve venir.

El más que correcto ritmo, la fuerza de los personajes y la gran labor de sus actores, los estupendos diálogos y unas cuantas buenas escenas consiguen que Thor, sin ser la más llamativa del género, de hecho resulta muy intrascendente, termine siendo un capítulo bastante decente de la serie de adaptaciones de cómics Marvel.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol2. (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Pantera Negra (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)