El Criticón

Opinión de cine y música

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Anna Karenina


Anna Karenina, 2012, EE.UU.
Género: Drama, romance.
Duración: 129 min.
Dirección: Joe Wright.
Guion: Tom Stoppard, Tolstói (novela).
Actores: Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Jude Law, Aaron Taylor-Johnson, Alicia Vikander, Domhnall Gleeson.
Música: Dario Marianelli.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía, vestuario y música de gran nivel.
Lo peor: Es un experimento totalmente fallido, grandilocuente y aburridísimo.

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Anna Karenina es la última producción de Joe Wright, quien pegó bastante fuerte con Orgullo y prejuicio y Expiación y trata de repetir aquí el éxito después del paréntesis estilístico que supusieron El solista y la alocada Hanna. Pero debo advertiros de que os penséis su visionado seriamente, pues sería un gran error esperar otra película de época con romances y una gran recreación del entorno a través de una buena puesta en escena, porque Anna Karenina se aleja de la narración formal y se adentra en una experimentación que resulta bastante fallida.

La escenificación está a mitad de camino del teatro, pero sin ser teatro, y del musical, sin ser musical. El escenario a veces es el propio de algún teatro de época, pero otras veces puede ser cualquier cosa. En un momento dado, el tren de juguete representa el tren real. En otro, es un cutre decorado, que choca contra el detallismo en el atrezo de otras escenas. En una ocasión los andamios y cuerdas parece que pretenden ser la calle, pero luego podrían ser los aposentos de las damas o algún pasillo de sus palacios, esos que sí vemos claramente en otras escenas. De repente sí hay escenario natural, con un gran paisaje nevado y una casa real. Pero los personajes desde luego no son actores de un teatro, y está claro que la película no muestra el desarrollo de una obra. Por si fuera poco, en algunas secuencias sí y otras no los protagonistas y figurantes van andando y moviéndose como si fuera un baile o un número ensayado, pero nadie canta.

Por más que me esforcé no vi sentido narrativo alguno a esta rebuscada y caótica estructura, resultando un relato indefinido, un galimatías de artificios sin objetivo claro. Todo el rato la cámara y los personajes se están moviendo, el escenario cambiando por detrás y los secundarios o figurantes poniendo posturitas raras, desviando por completo el foco de la historia real de romances entre damas y lores de la alta sociedad rusa, convirtiendo el argumento en algo secundario que apenas se entiende. Hay momentos que más que resultar cutres provocan vergüenza ajena, como el juego de ponerse y quitarse los abrigos, el ayudante que da vueltas sin sentido alrededor del señor y un largo etcétera.

A veces la cinta parece parodia de sí misma, una especie de mala comedia de situación (de las que transcurren en un escenario único), pero está claro que en realidad intenta ser un drama. Pero incluso en ese intento resulta tan aburrida y fría y los personajes tan mediocres que lo poco que se ve a través de la cortina de sin sentidos de la puesta en escena no es capaz de despertar el más mínimo interés. En cuanto a fidelidad a la novela de Tolstói, por lo que he podido leer, dada la corta longitud del filme, el tiempo que pierde en florituras y lo superficial que resulta, pues no parece ser una buena adaptación.

Anna Karenina es un infumable experimento malogrado que probablemente se ha estrenado porque su autor tiene cierto renombre. Sin embargo es obvio que miedo hay, porque el estreno en España llega como seis meses después del norteamericano, y eso quizá porque ha arañado algunas nominaciones a los Oscar (banda sonora, vestuario, fotografía y diseño de producción, todos merecidos). Mi opinión es simple: lo mejor es fingir que no existe. Ni siquiera fui capaz de acabarla, me quedé a medias.

El imperio del sol


Empire of the Sun, 1987, EE.UU.
Género: Drama, bélico.
Duración: 152 min.
Dirección: Steven Spielberg.
Guion: Tom Stoppard, J. G. Ballard (novela).
Actores: Christian Bale, John Malkovich, Miranda Richardson, Niger Havers, Joe Pantoliano, Leslie Phillips, Masatô Ibu, Emily Richard, Rupert Frazer.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: Entretenida y emotiva. Dirección, guion, actores, música…
Lo peor: Algunas sensaciones que deja: no es muy original, peca de ser melodramática y se hace algo larga.
Mejores momentos: La huida por la ciudad, el ataque al campamento.

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La cantidad de recursos que posee un director tan dotado como Steven Spielberg hacen de El imperio del sol una aventura épica cuando el caos sumerge a la población en el desconcierto (las imágenes de la huida por la ciudad son impresionantes, pero no menos que el ataque al campamento) y un drama personal sencillo pero emotivo cuando se centra en las penurias que sufren unos pocos pero deliciosos personajes. Por si fuera poco, si como epopeya bélica es notablemente eficaz, no lo es menos ahondando en temas sociales subyacentes: muestra muy bien como los diferentes estratos sociales se van al carajo con la guerra y la forzosa igualdad que provoca el internamiento en el campo de concentración. En escenas sueltas también deslumbra con el Spielberg de la época, inspirado y conmovedor, destacando por ejemplo la habitación que muestra el secuestro a través de las huellas en el polvo de maquillaje.

Sin embargo, en la estancia en el campo la narración pierde algo de fuerza e interés, pues es un tramo que sabe a visto y se desarrolla con algunos trucos demasiado evidentes, y además la parte final se alarga demasiado sin que parezca llegar a ningún lado, para desembocar en un epílogo quizá necesario pero demasiado melodramático. En otras palabras, la cinta a veces peca de excesos de sentimentalismo, pues parece buscar forzadamente la emoción del espectador, y de metraje, pues se hace ligeramente larga, con esos pasajes no parecen aportar demasiado o se inflan más de la cuenta. Así pues, a pesar de ser visualmente redonda y de contener muchísimos instantes de gran fuerza, en general le falta algo, ese algo que supone pasar la frontera entre la perfección técnica y el arte inolvidable.

Cabe destacar, en un reparto muy bien elegido (John Malkovich y Miranda Richardson están fantásticos), la presencia como protagonista absoluto de Christian Bale. Su papel es encomiable, sobre todo teniendo en cuenta su juventud, mostrando con gran habilidad todo el proceso de cambio que provoca en él la aventura: de joven pijo y mimado pero entusiasta pasa a chaval aterrorizado, llegando luego a ser un joven avispado y a veces un sabiondo repelente, y terminando en la más absoluta desesperación y soledad. Bale vio lanzada muy merecidamente su carrera, y como curiosidad, hay quienes dicen que el enfrentarse a un papel tan exigente a tan corta edad le marcó y por eso siempre elige personajes raritos y torturados.

Estoy de acuerdo con lo que he visto en unas cuantas críticas: parece una cinta hecha para que te den premios y obtener prestigio en Hollywood. Pero no concuerdo lo más mínimo con quien dice que es uno de los fracasos de Spielberg. Quizá está excesivamente edulcorado, pero es un peliculón. Es una de esas muestras de que no importa si el argumento o alguna ida están muy vistos, si está bien narrado puede dar un producto de primera calidad. La entereza de los personajes, el detallismo que impregna todo el relato y la puesta en escena con un ritmo y belleza envidiables hacen olvidar el exceso de sentimentalismo y lo vistas que están las historias de campos de concentración y superación personal.