El Criticón

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Spider-Man: Lejos de casa


Spider-Man: Far from Home, 2019, EE.UU.
Género: Superhéroes.
Duración: 129 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers. Stan Lee, Steve Ditko (cómic).
Actores: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Zendaya, Jon Favreau, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Angourie Rice, Cobie Smulders, Martin Starr, Tony Revolori, Remy Hii, J. B. Smoove.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Personajes y actores magníficos. Aspecto visual estupendo, con una dirección impecable y unos efectos especiales asombrosos.
Lo peor: Bastante irregular en ritmo. Intenta abarcar demasiado y, aun sin fallar, no cuaja del todo.
Mejores momentos: Misterio haciéndose amigo de Peter en la cornisa y luego en el bar, y su revelación posterior.

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Salí del cine un poco confuso tras ver Spider-Man: Lejos de casa, sintiendo que no se centraba y daba muchos palos de ciego intentando innecesariamente abarcar demasiado, lo que limitó su puntos fuertes más de la cuenta. Estuve entre esa pequeña parte del público que chocó con una barrera que me impidió disfrutar del todo. Pero una vez vista en casa y reposada mejor le he sacado mucho más partido. Cambiar tanto el envoltorio del universo Spider-Man, tanto el escenario geográfico como los escenarios psicológicos en los que el héroe va madurando, descoloca bastante y parece que van a traicionar por completo al personaje, pero analizada en frío se observa que, aunque la irregularidad en ritmo e intenciones sigue presente y afectando a su potencial, sus bases no sólo no se resienten, sino que a pesar de todo es una adaptación muy buena que sería una cinta también redonda si no patinara de vez en cuando.

El primer lastre es el empeño en alejar a Peter Parker y su alter ego Spider-Man de su lugar de acción habitual, Nueva York, para lanzarlo por un caótico y precipitado tour por Europa. Venecia se reconoce bien, pero una vez salen de ahí es difícil enterarse de dónde está, y algunas transiciones se rellenan con demasiados chistes, de los que no todos funcionan (el de los holandeses sí, me moría de risa). No sé si tenían miedo a que esta ciudad estuviera sobre utilizada en el género y diera sensación de desgaste, pero si es una parte indisoluble del personaje no queda otra que esforzarse por mantenerla.

La cosa se agrava porque intentan alejarse de la descripción de Spider-Man como el buen vecino, el chico de barrio con historias más mundanas, y lo intentan convertir en un Vengador itinerante lidiando con un conflicto global. Es decir, se fuerza más de la cuenta que sea una secuela de Los Vengadores. Y no me mal interpretéis, esto es una serie y los episodios pueden tener más o menos continuidad, pero se puede hacer bien, como en Thor: Ragnarok, que pegaba un cambio estilístico notable pero muy acertado, y se puede hacer con cierta torpeza, como en la presente, donde las conexiones consumen tiempo y generan distracciones o incluso confusión.

En el primer acto alternan la historia de Spider-Man con el tema del lapso, los cinco años vividos con el universo diezmado por Thanos, algo quizá necesario para ubicar el relato, pero que de primeras despista un poco (¿esto es Spider-Man o una nueva unión de Los Vengadores?) y a la hora de la verdad no parece que tenga tanta importancia en la trama. El drama de la situación ya se desarrolló como es debido en su capítulo, Los Vengadores: Fin del juego. Y en la parte final, escondido entre los créditos, tenemos el rebuscado giro con los skrull, los alienígenas verdes cambia formas presentados en Capitana Marvel. Te obliga a replantearte lo ocurrido con un personaje crucial durante la proyección, pero igualmente resulta ser un esfuerzo inútil, porque en realidad no hay diferencias notables, una lectura nueva que dé un sentido distinto a los hechos. Bastaba con que ese personaje dijera al final que se va a una misión y no esperen ayuda de él próximamente. También descoloca la aparición de Johan Jameson en manos del mismo intérprete de la trilogía de Sam Raimi, J. K. Simmons. ¿A qué viene esto?

Pero lo más destacado es que pretenden que Spider-Man sea heredero de Iron Man. La relación de tutor-pupilo, casi devenida en padre-hijo, funcionó muy bien por su fuerza dramática, el extra de humanidad que le otorgaba a los personajes, pero ya cantaba un tanto que Spider-Man llevara trajes de tecnología Stark en vez de currárselo él, y dar un paso tan grande e injustificado como para ahora intentar convertirlo en Iron Man Junior no hace sino remarcar lo absurdo de esta decisión narrativa. El personaje no pega en ese puesto y la serie no necesita un sustituto, sino seguir por nuevos caminos.

La escena en el avión de Happy, con este mirando a Parker convertirse en el sucesor de Tony Stark, me parece completamente fuera de lugar y muy forzada en lo emocional; funcionaba de sobras ver a Peter vapuleado pero asumiendo que tiene que levantarse como Spider-Man una vez más, sobra la conversión en un héroe que no es. Y el mejor ejemplo de tiempo perdido es el capítulo del autobús y el drone, que me sacó completamente de la película y luego me costó volver a entrar porque le siguen dando vueltas un rato. Como situación cómica y de acción está totalmente pasada de rosca, es muy estúpida y exagerada; como parte de la progresión de la trama y el personaje es redundante, lo de las gafas queda explicado en dos frases, y la existencia de los drones y su potencial se podría haber presentado de muchas formas más eficaces.

Pero entre todas estas desviaciones, entre los vaivenes en las localizaciones y alguna escena secundaria de enlace con la serie Los Vengadores que no encaje del todo, son capaces de mostrar un Spider-Man que es una representación impecable del ideado por Stan Lee y Steve Ditko, un personaje con gran profundidad y una evolución muy bien hilada con los acontecimientos, sin giros previsibles ni estereotipos de los que se suele abusar en el género, y sin dejar la impresión de que se repite después de cinco adaptaciones recientes sobre él. En las inevitables comparaciones, no diré que es ni mejor ni peor que el encarnado por Tobey Maguire y dirigido por Sam Raimi, pues aquel representaba una etapa más adulta muy bien a pesar del torpe capítulo inicial, pero desde luego vapulea a la pobre versión de Andrew Garfield y Mark Webb.

Peter Parker es un joven muy inteligente y resolutivo, y cómo no, todo se ve potenciado por los superpoderes, pero también es un adolescente corriente en cuanto a maduración y sentimientos se refiere. Choca contra sus propios defectos más que con los villanos, y aunque pone buena cara con su retahíla de chistes, sufre y aprende de toda vivencia. Si en la primera entrega se abordó su crecimiento como superhéroe, con los dilemas de la responsabilidad y la ética muy bien tratados, ahora toca entrar a fondo en su lado humano. Desbordado como héroe, quiere volver a ser normal, huir de aquella vida tan sacrificada, jugar con sus amigos, ligar con chicas. Pero conforme las cosas se tuercen debe aprender a mantener esa doble vida, a marcar distancias, a no correr riesgos innecesarios por caprichos y a sacrificar la normalidad cuando es necesario.

Tenemos un reto de gran nivel con un enfrentamiento final espectacular, dos aspectos que se echaron de menos en otros títulos recientes de la serie (Doctor Strange, Capitana Marvel, Ant-Man y la Avispa -y eso que con esta última comparte guionistas-), y unos secundarios encantadores, algo que falló estrepitosamente en The Amazing-Spiderman tanto en guion como en casting. El ambiente adolescente está muy bien conseguido, cada diálogo desborda ingenio y simpatía, mil detalles perfilan aquí y allá las formas de ser de cada rol y las relaciones (tía May y Happy, Ned y Betty), y los actores transmiten con gran naturalidad toda la gama de emociones por la que pasan, y son muchas. Misterio es intrigante, guarda una gran sorpresa inesperada si no conoces los cómics, y si lo haces, no importa, porque su personalidad está muy bien trabajada y conectas de lleno con la dinámica que establece con Peter. Jake Gyllenhaal está inmenso, desborda carisma en la cercanía y clava el punto de locura y frialdad cuando deja ver su verdadera cara.

Los guionistas ofrecen un clímax final bastante inspirado, tanto por la sabia mezcla de humor, acción y drama como por el genial giro final con la última bala, pero si termina de resultar la mar de efectivo es por el acabado visual. Estaba convencido de que ya no podrían sorprendernos, que La guerra del infinito y Fin del juego habían dejado el listón demasiado alto, pero entre la estupenda labor del director Jon Watts y los impecables efectos especiales son capaces de deslumbrar aprovechando los escenarios y recursos al máximo. Las escenas de avatares destruyendo ciudades a plena luz del día son espectaculares, todo parece completamente real, y los juegos de cámara en el puente de Londres siguiendo las andanzas del arácnido son alucinantes. Aparte, las visiones de Misterio, aunque breves, están muy bien resueltas. El versátil Michael Giacchino pone la puntilla con una banda sonora vibrante en la acción y muy juguetona en las partes más cómicas.

PD: Ahora se complica más la cosa en cuanto a la continuidad dentro de Los Vengadores, pues la falta de independencia del personaje puede volverse en su contra más de lo esperado por culpa de las guerras de entre los estudios. Spider-Man estaba aquí por cesión de Sony, dueña de sus derechos, a cambio de llevarse prácticamente toda la recaudación de taquilla, y cuando Disney/Marvel dijeron con toda la razón del mundo que merecían al menos la mitad de las ganancias, pues han hecho todo el esfuerzo creativo, han dicho que la siguiente cinta la harán ellos… Pero en Sony no tienen los derechos de Los Vengadores, así que todo apunta a que de haber una Spider-Man 3 sería sin mención alguna a todo lo ocurrido en las dos previas. El tiempo dirá cómo sale la cosa, pero cualquier conflicto de despachos siempre afecta a la creatividad, y Sony no da buenas vibraciones, pues ya patinó bastante con The Amazing-Spiderman y Venom era un truño también a pesar de su inexplicable y abrumador éxito de público… aunque esto probablemente haya propiciado el intento de recuperar al arácnido.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019) (versión sin spoilers)
-> Spider-Man: Lejos de casa (2019)
Viuda negra (2020)
Los Eternos (2020)

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Spider-Man: Homecoming


Spider-Man: Homecoming, 2017, EE.UU.
Género: Acción, comedia, superhéroes.
Duración: 133 min.
Dirección: Jon Watts.
Guion: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers.
Actores: Tom Holland, Jacob Batalon, Michael Keaton, Robert Downey, Jon Fabreau, Laura Harrier, Tony Revolori, Marisa Tomei, Zendaya.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Ingeniosa, divertidísima. Capaz de darle la vuelca de tuerca justa para pasar como fresco a un personaje muy exprimido.
Lo peor: Aunque todavía se nota cierta cobardía, y hay pequeños cambios que no serán del agrado de todos. La confrontación final peca de ruidosa pero poco emocionante.
El anuncio: Descarada la promoción de Lego Star Wars…
La frase: Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo.

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No iba con muchas esperanzas. Empezar la tercera serie de Spider-Man en tan pocos años no auguraba nada bueno. Dolió que no fueran capaces de continuar la etapa dirigida por Sam Raimi (2002-2007), pues a pesar de haber nacido con un capítulo inicial bastante mediocre pegó un subidón enorme en el segundo y tercero, por no decir que contaba con una historia y unos personajes bien maduros y unos actores muy implicados. Hurgó más en la herida que reiniciaran al arácnido apresuradamente en dos nuevas entregas (encargadas a Marc Webb en 2012 y 2014) en las que los productores no habían aprendido nada de errores ya superados en un género que entraba ese año en su punto álgido con Los Vengadores: las injerencias del estudio en la labor creativa de guionistas y directores, la obsesión por cumplir con todos los clichés del género y el personaje sin buscar una solidez y una personalidad concretas, no planificar la serie a largo plazo y no cuidar la elección de los actores, pues los nuevos rostros resultaron bastante lamentables. Al menos en Sony, poseedores de los derechos del superhéroe, se dieron cuenta por fin de lo mal que lo hicieron y cedieron la parte creativa a Disney/Marvel.

Pero no sirvió para levantarme las expectativas. Las últimas entregas de la saga Marvel destinadas a presentar nuevos personajes fueron un tanto conservadoras. Ant-Man y Doctor Strange cumplían muy justitas, y si funcionaban era porque lograban que cada protagonista tuviera cierto magnetismo. De hecho, en Doctor Strange fue decepcionante que se aferraran tanto a la fórmula cuando tenía tantas posibilidades. Pero claro, qué iba a hacer, ¿saltarme un capítulo a estas alturas? Aparte de quedarme al margen en temas de conversación me arriesgo a perder parte de información de la serie. Así que al final caí… Y me ha sorprendido muy gratamente. No será la mejor versión de Spider-Man, pues Spider-Man 2 dejó el listón muy alto, pero como episodio inicial cumple muy bien a pesar de las dificultades que enfrentaban y abre las puertas a la confianza en que en las secuelas lleguen más lejos.

Lo primero que salta a la vista es la actualización de la historia a los tiempos actuales, teniendo como objetivo además un público incluso más juvenil que el habitual en Marvel, pues el tono y el contenido se dirige claramente a críos de diez años para arriba. Y por ello sorprende que en EE.UU. tenga calificación +13 en vez de PG, donde a partir de los diez años pueden entrar con los padres. Y mientras, Guardianes de la galaxia Vol. 2 tiene escenas inquietantes, palabrotas gordas y referencias sexuales y es +13 también. En España Spider-Man: Homecoming se ha considerado para mayores de 7 años y Guardianes de la galaxia Vol. 2 +12. Lo único malo de esto es que quizá hay que aguantar demasiadas canciones, aunque aquí me ponen ante una disyuntiva: ¿qué es preferible, escuchar otra vez los temas más sobados de los Ramones y The Rolling Stones, o que hubieran metido Justin Biever y “requetón”?

Las generaciones de preadolescentes y adolescentes actuales están muy bien representadas y el mensaje clásico del cómic se maneja con inteligencia. Peter Parker juega a ser youtuber, se obsesiona con imitar a los famosos (Los Vengadores), deja de lado sus responsabilidades por seguir los deseos inmediatos, y espera que todo se arregle solo mientras no se preocupa de lo que tiene delante. Bajo la batuta de Iron Man y los encontronazos de la vida deberá ir madurando y aceptando la responsabilidad. Por ello resulta realmente ridículo que haya críticas diciendo que esto no es Spider-Man porque “no se habla sobre responsabilidad”. Toda la película lo hace, todas las situaciones en que se ve metido el protagonista lo empujan hacia la maduración: enfrenta dilemas, mete la pata, se lleva no pocas lecciones, y crece poco a poco. Y el eslogan ineludible, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se incluye con tacto después del ridículo que hicieron en The Amazing Spider-Man con que si lo decían o no: “Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo”.

El conflicto interno de Peter queda muy bien materializado, la relación con Tony Stark y Happy y con los demás chavales se trata con naturalidad y sin cursiladas, con lo que estamos ante una anomalía muy de agradecer, una cinta juvenil, una de institutos, sin tonterías ni estereotipos vulgares. El drama es sencillo y obviamente centrado en la acción de superhéroes, con lo que es inevitable imaginar por dónde irá la aventura. Pero con el tirón de los personajes engancha muy bien, y el ritmo enérgico y el sentido del humor ingenioso e inagotable terminan de perfilar una película muy divertida.

Se despacha rápido el origen. Parker dice “Me picó una araña”, y a otra cosa, que ya lo conocemos bien. El tío Ben no nos tortura con su drama, sacrilegio para unos, una liberación para otros por no atarse a lo mismo de nuevo. Pero estamos hablando de un capítulo en la vida de Peter donde es crucial. O dices a las claras que en esta adaptación no existe el tío, o lo muestras de pasada (un diálogo, una foto) para que sepamos que sí, porque como es de esperar no indicar nada está confundiendo y decepcionando a muchos. Igualmente, la queja de que Tony Stark le hace el traje la entiendo, pero esta no me parece una transgresión grave, lo raro sería que Stark lo coja como pupilo y no le ofrezca nada de ayuda; y mientras, Peter se hace las telas de araña y se describe bien como un genio.

En cuanto a la presencia de Iron Man, pues sí, se la podían haber ahorrado, se nota el miedo a que no funcionara y que lo han usado para darle un empujón a la confianza del público. Pero una vez vista sólo puedo ponerle pegas al innecesario epílogo dedicado a Tony sin venir a cuento, mientras que en el resto de la cinta su presencia es concisa, destinada por completo a servir en la maduración de Peter sin robarle protagonismo alguno. Además, da a la película una entidad como capítulo que no han tenido otras, donde se unían con escenas postcréditos fugaces. Por ejemplo, era inevitable preguntarse por qué Los Vengadores no aparecieron en Thor: El mundo oscuro, cuando una nave amenaza Reino Unido, y se los echó de menos cuando el envite de Ego en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 alcanza a la Tierra. Por otro lado, hilando fino se podría señalar una falta de continuidad con la aparición de Spider-Man en Capitán América: Guerra Civil. Allí parecía un luchador entrenado, resuelto, sin miedo… aquí vemos que es bastante patán, que está en sus primeros intentos de implicarse en luchas más grandes; pero supongo que también se puede justificar con que allí fue muy entusiasmado y no había civiles en peligro que lo pusieran nervioso.

El trabajo de los actores es excelente. Con la elección de Tom Holland (quien se dio a conocer en Lo imposible) han acertado de lleno, muestra espontaneidad y recursos de sobras para cumplir en la inocencia juvenil, en el drama y en el romance (por fin escenas de ligoteos torpes que resultan verosímiles… todavía recuerdo la vergüenza ajena que dieron las de The Amazing Spider-Man). Los demás compañeros tienen también la simpatía y carisma necesarios, aunque es justo decir que el guion hace gran parte del trabajo describiendo con realismo el entorno del instituto. La tía May sale muy poco, pero lo suficiente para que quede claro que han fichado a una actriz más joven y sexy de lo que requiere el papel, la todavía muy atractiva Marisa Tomei, para atraer más público. Otro pequeño cambio sin necesidad, pero una vez superado el shock, pues cumple en sus breves apariciones y ya está. Veremos cuando le den más protagonismo qué tal resulta. Jon Fabreau (Happy) y Robert Downey (Tony) han demostrado de sobras su valía, y se emplean como buenos profesionales, sin dar la sensación de estar por obligación. Y Michael Keaton como el Buitre compone un villano bastante completo, en parte también porque el guion le ha dado cierto margen, pero es indudable que está muy efectivo en la creciente frustración y desesperación del personaje.

En la banda sonora tenemos al pluriempleado Michael Giacchino, que ha pasado por todas las sagas exitosas del momento: Star Trek, La guerra de las galaxias, El planeta de los simios, Jurassic World, Misión Imposible y varias películas de Pixar. Y el tío no muestra cansancio o desgaste. Nos ofrece otra partitura vibrante y orquestada con maestría a la que sólo le falta un poco de personalidad y recordabilidad, algo común en la serie Marvel, donde apenas Alan Silvestri ha conseguido algún tema que cale y al que los productores le hayan dado algo de proyección entre los distintos capítulos.

El director Jon Watts apenas era conocido, su único trabajo destacable es Coche policía, un thriller protagonizado por Kevin Bacon, así que sorprende que confiaran tanto en él para una superproducción. Pero se desenvuelve con soltura, combinando adecuadamente los momentos intimistas con la acción aparatosa. Destaca para bien el ritmo impecable, lo bien que capta la vitalidad del guion. Y en lo malo, la confrontación final es poco vistosa: entre la oscuridad, el caos y la falta de imaginación, no luce como otras peleas de la propia película y de la serie. Lo que queda por saber es si ese escenario es imposición de los productores o fue idea suya. Sea como sea, señala el único problema de una cinta que iba apuntando bastante alto: al final sí acaba un poco encorsetada por algunos clichés del género que no son capaces de quitarse de encima.

Con el villano parecía que iban a acertar de lleno también, pero el camino andado se deshace bastante en un arco final muy facilón. A lo largo de las vivencias de Peter Parker colocan unas pocas pero efectivas escenas donde presentan al contrincante de turno, trabajándose bien su situación y su personalidad, y cómo los cambios en la primera influyen en la segunda. Y para rematar las buenas sensaciones, a la hora de hacerlo chocar con Spider-Man incluso tenemos un giro inesperado que maneja bien la sorpresa y la tensión. Por todo ello decepciona que al final deshagan lo construido y se apoyen por completo en una batalla de efectos especiales. ¿Es que nadie es capaz de ofrecer desenlaces más originales? En Doctor Strange al menos lo intentaron. Así pues, mientras todas las aventurillas de Parker (incluso las más pasadas de rosca, como el aprendizaje sobre la marcha de las opciones del traje) mantienen una buena conexión con el espectador, pues es fácil sentir empatía por el joven y sus amigos, cuando llega el momento cumbre la emoción se disipa bastante. A la larga incluso acabé un saturado de tanta hostia en el clímax, sabiendo de sobras cómo iba a acabar. Y para colmo, el paso final en la maduración de Spider-Man es un poco confuso: Stark ahora lo aplaude, cuando ha hecho lo mismo que por lo que antes le riñó en el ferry, ir en solitario y liarla parda (abajo en spoilers me extiendo).

Otro ligero lastre es que tampoco saben darle un buen cierre. Las escenas de rigor para terminar de posicionar cada personaje son obviedades que no tienen mucha garra, sólo destacan por un par de chistes (como el último de tía May). Pero sobre todo le pesa que se salen por la tangente dándole toda una escena a Tony Star que por primera vez le quita protagonismo a Peter Parker. No parece necesaria y añade minutos inútiles.

Alerta de spoilers: Ahondo en los detalles finales.–
Como digo, Spider-Man, tras la traca final, es bien considerado por Tony a pesar de que la única diferencia respecto al lío del ferry es que lo ha hecho sin el traje súper avanzado que le dio y que esta vez ha capturado al malo, pero en el fondo es la misma situación, ha ido solo, sin avisar a nadie (algo que le criticó Tony en aquel entonces), y el desastre en que podía haber acabado su implicación es bien patente, pues esquiva la ciudad por los pelos. Es decir, al final, tras tanto hablar de maduración, parecen encauzarlo más de la cuenta hacia su habilidad como superhéroe. Se recupera un poco con el rechazo de Peter de plantarse ante los periodistas, es decir, con que su ego está aplacado. También se recupera brevemente el nivel del villano en su escena post-créditos, otorgándole de nuevo un poco de humanidad.

Por último, tenemos una decisión de adaptación, con sorpresa final incluida, un poco extraña. Igual que con lo de omitir al tío Ben, ¿por qué ese empeño en poner una chica nueva como objetivo sentimental de Peter? ¿Qué problema había con empezar cimentando la relación con MJ, y más cuando está claro que abordarán este acercamiento en siguientes entregas? Han perdido un tiempo precioso sin razones que lo justifiquen. No queda nada mal, la película funciona bien así, pero estás adaptando una obra que sigue mucha gente, no tiene sentido dejarlos de lado sin necesidad.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
-> Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

El gran hotel Budapest


The Grand Budapest Hotel, 2014, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 99 min.
Dirección: Wes Anderson.
Guion: Wes Anderson, Hugo Guinness, basados en los escritos de Stefan Zweig.
Actores: Ralph Fiennes, F. Murray Abraham, Tony Revolori, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Saoirse Ronan, Jason Schwartzman.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Puesta en escena: dirección, fotografía, dirección artística. El papel de Ralph Fiennes.
Lo peor: Historias sueltas sin mucha conexión, muchas son poco llamativas y rompen el ritmo.

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El gran hotel Budapest es un clásica aventura con un pie en el realismo mágico y otro en la fantasía, de estas fábulas con encanto y belleza propias de Wes Anderson, aunque recuerda también a una obra cumbre género, Amelie. El tono es el esperable, de cuento imaginativo: personajes curiosos, anécdotas originales, comedia de situaciones enrevesadas y absurdas. Los peculiares habitantes del hotel y la familia de la anciana rica son atractivos, y los dos protagonistas principales, el encargado y el botones, ofrecen una relación encantadora y transmiten gran simpatía; además la interpretación de Ralph Fiennes es vibrante y contagia su entusiasmo. Las aventurillas son variadas y juegan bien con el sentido del asombro, estando llenas de escenarios peculiares y situaciones excitantes.

Sin embargo el equilibrio no es perfecto. Los numerosos secundarios, aunque están bien definidos en un primer vistazo y resultan prometedores, no consiguen pasar de simples anécdotas, no tienen el magnetismo suficiente como para causar mucha impresión. Pero la principal limitación del relato es la falta de un nexo en común realmente llamativo para todas las historias. Sí, está la trama del cuadro, pero no tiene mucha pegada, y los saltos entre distintos capítulos son muy desiguales, alejándose algunos demasiado del hilo principal. Por ejemplo la estancia en la cárcel se alarga mucho, pero es que la fuga llega a ser cansina. Y a cambio el romance con la pastelera queda casi en nada, decepcionando porque prometía más.

Gracias al portento de puesta en escena este desigual guion gana bastante. La virtuosa dirección, apoyada en una fotografía con enorme personalidad (encuadres muy medidos, uso constante de colorido y atrezo para enriquecer el cuadro), otorga una impronta visual rica y sugerente. Pero lo que entra por los ojos no termina de llegar al corazón, pues el envoltorio no lo es todo. Como entretenimiento cumple de sobras, pero no logra emocionar como para dejar huella en la memoria.