El Criticón

Opinión de cine y música

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Guardianes de la galaxia, Vol. 2


Guardians of the Galaxy Vol. 2, 2017, EE.UU.
Género: Superhéoes.
Duración: 136 min.
Dirección: James Gunn.
Guion: James Gunn.
Actores: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Michael Rooker, Karen Gillan, Pom Klementieff, Kurt Russel, Elizabeth Debicki, Sean Gunn, Chris Sullivan, Vin Diesel.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Magnífico equilibrio entre acción, humor, referencias a la cultura pop ochentera y el desarrollo dramático de los personajes. Aspecto visual arrebatador, y música (original y selección) excelente.
Lo peor: Un pequeñísimo bajón de ritmo en el tramo central (la llegada al planeta de Ego, la estancia de unos personajes en una jaula), y el poco trabajo con las motivaciones de Ego.
La frase:
1) -Peter: Finalmente he encontrado a mi familia. ¿No lo entiendes?
-Gamora: Creí que ya la habías encontrado.
2) Lo siento. Sólo puedo soportar perder a un amigo hoy -Rocket.

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Como en la primera entrega, la inteligente y brillante visión de James Gunn al guion y la dirección ofrece una película llena de capas, energía y corazón. Es alegre y triste, abrumadora y relajada, fastuosa e intimista sin que nada se pise, formando un equilibrio mágico, sobre todo gracias a la gran conexión emocional que se establece con los numerosos protagonistas, todos con un dibujo realista y cautivador.

Cabe destacar de nuevo la habilidad para desarrollar a los personajes a través de un sinfín de aventuras y escenarios fascinantes por los que saltamos con un ritmo que parece improvisado pero está muy bien medido: entre el asombroso repertorio de acción apabullante, humor ingenioso unas veces y loco otras y referencias cultulares mil, da tiempo a que toda vivencia cale y genere una experiencia que hará a cada protagonista responder de otra forma más adelante. Y el entusiasmo y la química de los actores son notorios, sólo Chris Pratt está un poco más débil en un par de momentos dramáticos (algunas escenas con Ego).

Si el episodio inicial presentó a cada individuo y dio forma al grupo, en esta se ahonda en los problemas familiares y pasados que arrastra cada uno, impidiendo que las penas sean superadas y las relaciones terminen de fluir sin conflictos. Quill con los traumas de padre ausente, Rocket incapaz de aceptar sus defectos y poniendo una máscara de tipo duro, Yondu afligido porque no encuentra su lugar, Gamora y Nebula enfrentadas por celos de la infancia y un padre abusón… El tonto bruto de Drax es el único que parece haber asimilado sus desgracias y el primero en aceptar que su nueva familia son sus compañeros de aventuras.

Sólo un pequeño bajón de ritmo se puede citar. El receso en las estancias de Ego combinado con el cautiverio con los piratas se alarga más de la cuenta. Da la sensación de que Gunn fuerza una pausa para reservar unos personajes para el final (los enjaulados) y llevar a otros al escenario deseado. En la nave pirata, además de estirar el chiste de la aleta demasiado, canta bastante que después de todo el jaleo sin que nadie pille al personaje yendo de acá para allá aparezcan dos guardias plantados ante la celda justo a tiempo para facilitar la fuga y dejarles armas a mano. También es muy conveniente que Ego se duerma en su nave para postergar las explicaciones hasta llegar a su planeta, donde pueden vacilar del vistoso escenario y el enredo con las cápsulas-televisión. Lo lógico sería que hubiera soltado su relato por el camino y llegar al planeta directamente para empezar a asimilar las cosas.

El propio Ego es el único rol endeble en un reportorio extraordinario. Se podría perdonar si solamente fuera el típico villano que empuja la trama, de hecho su presencia es secundaria, lo que importa es la reacción de los protagonistas. Pero dada la conexión emocional con el personaje principal deberían haberse trabajado mejor sus motivaciones. El arquetipo de ente destructor del universo aquí no pega, hacía falta algo más humano, verosímil. Simplemente bastaba con que quisiera obligarlo a vivir con él en su paraíso de fantasía, forzando que abandone su vida y amigos. Así el dilema de Quill sería más difícil y creíble, pero siendo un tirano genocida está claro que reaccionará en cualquier momento sin albergar dudas. También creo que no hacía falta poner a la tripulación de piratas repleta de tanto imbécil y actor sobreactuado; entre eso y los excesos de tortas, de nuevo se Gunn pasa un poco con el humor de historieta.

En lo visual, también el hogar de Ego es el único desliz, pues algunos fondos de la naturaleza exuberante añadidos en postroducción se notan bastante. El resto es de nuevo deslumbrante. El diseño artístico asombroso, el detallismo de los decorados, los impecables efectos digitales… todo es exprimido por Gunn en un frenesí visual maravilloso. Cabe destacar también la banda sonora, con una de las mejores selecciones de canciones escuchadas en una película, tanto por la calidad de los temas como por la conexión con la historia y los personajes, y una no menos excelente labor de Tyler Bates con la música original.

Por otro lado, la versión española añade sus propias fallas, con esa manía de adaptar el doblaje con localismos o reinventar referencias que el traductor no conoce o decide que el espectador no conoce. No estamos hablando de un desastre como en la serie Deadpool, pero hay una cagada que canta tanto y molesta tanto que, a pesar haberla visto doblada solamente cuando fui al cine, todavía la recuerdo con escalofríos. El apodo “Cara escroto” que pone Rocket al pirata que pretende llamarse “Taserface” se convierte en “Cara anchoa”. Este fue un personajillo que dio que hablar en las redes sociales y páginas de humor, pero a pesar de ser evidentemente una gracia de fama efímera, no tener nada que ver con la película y el chiste y mancillar la obra original, al listo del traductor le hizo gracia y ahí la tenemos para la eternidad en el bluray… a menos para los que todavía siguen anclados en las versiones dobladas.

Esos pequeños achaques bajan el nivel unas décimas respecto a la primera parte, pero el resultado es igualmente una obra de las que hacen época, capaz de llevarte de la lágrima a la carcajada varias veces en cada escena, del asombro sobrecogedor al intimismo acogedor, de apabullarte con nostalgia a la vez que desborda personalidad propia… Como el Volumen 1, estamos ante un hito del cine que desgraciadamente, por ser acción, fantasía y superhéroes, no tiene el estatus que merece. Pero estoy convencido de que, como con otros grandes títulos de la serie Marvel, el tiempo la pondrá en su sitio, la recordaremos y veremos una y otra vez durante décadas.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
-> Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
– – Ant-Man y la Avispa (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores: Fin del juego (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

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Deadpool 2


Deadpool 2, 2018, EE.UU.
Género: Superhéroes, acción, comedia.
Duración: 119 min.
Dirección: David Leitch.
Guion: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds.
Actores: Ryan Reynolds, Julian Dennison, Zazie Beetz, Brianna Hildebrand, Josh Brolin, Morena Baccarin, T. J. Miller, Karan Soni.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Divertidísima. Personajes muy carismáticos. Algunos pasajes estupendos.
Lo peor: Ritmo muy irregular, con situaciones y chistes alargados más de la cuenta, sobre todo los que hay tras la batalla final.
Mejores momentos: La formación del grupo X-Force y su entrada en acción. Toda la estancia en la cárcel.

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A ratos parece que Deadpool 2 ha superado algunas limitaciones de la primera parte, pero en otros tramos anda igual de perdida y en conjunto acaba teniendo el mismo desequilibrio narrativo. Sigue habiendo pasajes de relleno (qué largo e insustancial es el prólogo), escenas alargadas y chistes sobreutilizados (algunas tonterías tras el clímax final se hacen pesadas) que rompen el ritmo más de la cuenta. La mejora está en la claridad de la trama central y de la evolución de los protagonistas, más relevantes y atractivas que en el capítulo previo, donde pesaba más de la cuenta la falta de una línea conductora, pues el pobre villano que entraba y salía sin motivos concretos no aportaba mucho y Deadpool pasaba por muchos escenarios sin llevarnos hacia ninguna historia determinada.

Pero me temo que la base de la mejora puede ser considerada un espejismo, o incluso un engaño. Resulta que llegamos al final de la película y el punto de conflicto principal en Deadpool, el evento tan relevante y trágico de su vida que había dirigido toda la narración, se deshace con la excusa de los viajes en el tiempo. Los guionistas necesitaban esa premisa como hilo conductor del relato y de los personajes pero luego no se atreven a mantenerla como suceso real que deje huella en próximos capítulos, con lo que acabé con cierta sensación de estafa.

Por suerte, la aventura exprime bien a los personajes y se mantiene el estilo y gracia del relato, lo que disimula muy bien sus carencias. Hay muchos tramos entre entretenidos y espectaculares, como la estancia en la cárcel, la formación del grupo X-Force, su primera misión, el clímax en el camión y partes del desenlace, pero incluso en buena parte de los pasajes menos interesantes en lo argumental te puedes reír sin problemas y pasar el bache. Y es que su sentido del humor desenfrenado garantiza dos horas descacharrantes. Las paridas monumentales (las piernas de bebé), las vulgaridades (guarradas y sangre en cantidad), las referencias (Thanos, los actores de X-Men, Linterna Verde…) y las situaciones absurdas (¡Peteeer!) se acumulan hasta hacerte llorar de risa en algunos momentos, como la delirante entrada en acción del supergrupo.

Deadpool es una mezcla de tragicomedia y antihéroe brillante, y sus secundarios (la novia, el camarero, y sobre todo el taxista) resultan encantadores. Aunque el dibujo de Cable no es muy elaborado y el giro final es precipitado y lo degrada bastante, Josh Brolin compone un villano imponente. Los pocos X-Men que siguen apareciendo (Coloso, Negasonic) caen muy bien y se echan de menos cuando no están en pantalla. Los X-Force son dispares y geniales, sobre todo la que tiene más protagonismo, Domino (Zazie Beetz), cuyo superpoder es la suerte. Pero el plato fuerte es el conductor de la historia, Firefist, el joven torturado: pocas veces vemos la formación de un posible villano, y menos tan bien lograda. Cada escena con él es un torbellino de emociones y garantiza un desarrollo de la histoira bastante impredecible, porque se juega con escenarios que pueden salir de distintas formas. Se remata con sus diálogos brutos y la buena interpretación del desconocido Julian Dennison.

David Leitch (Atómica -2017-, John Wick -2014-) mantiene bien el pulso que requiere el relato: alocado, vibrante, sin perder fuelle en las complicadas escenas de acción, que tienen que contener muchos chistes y el ritmo podría resentirse. La idea de desarrollar la secuencia de acción principal en un camión en marcha no sé si es del guionista, de los productores o del director, pero es muy eficaz, porque otorga mucho movimiento y permite recesos para diálogos. El subidón de presupuesto se nota pero no tanto como esperaba, seguramente porque en la primera parte lo poco que tenían estuvo muy bien aprovechado.

Es una pena que los altibajos lastren una cinta que tenía todas las de superar con creces a su predecesora, pero desde luego no está nada mal y se mantiene como soplo de aire fresco en un género bastante saturado.

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Saga X-Men:
X-Men (2000)
X-Men 2 (2003)
X-Men: La decisión final (2006)
X-Men orígenes: Lobezno (2009)
X-Men: Primera generación (2011)
Lobezno inmortal (2013)
X-Men: Días del futuro pasado (Rogue Cut) (2014)
X-Men: Apocalipsis (2016)
Deadpool (2016)
Logan (2017)
-> Deadpool 2 (2018)
X-Men: Fénix oscura (2019)
X-Men: Los nuevos mutantes (2020)

Atómica


Atomic Blonde, 2017, EE.UU.
Género: Acción, suspense.
Duración: 115 min.
Dirección: David Leitch.
Guion: Kurt Johnstad. Antony Johnston y Sam Hart (novela gráfica).
Actores: Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, Toby Jones, James Faulkner, John Goodman, Sofia Boutella.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: La pelea principal, espectacular.
Lo peor: Mezcla de estilos y pretensiones caótica, chapucera, insoportable.

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Viendo los avances parecía que nos vendían una de acción loca en plan John Wick, de hecho, su director fue uno de sus principales artífices, aunque también esperaba que tuviera algo de Jason Bourne (antes de que la extendieran de mala manera), es decir, alma: un argumento más trabajado que el de aquella, algo garra y personalidad. Pero una vez enfrascado en el visionado me sorprenden con una de espionaje en la guerra fría con un tono serio y una estructura narrativa muy forzados y pretenciosos, donde meten a la fuerza esos enredos fantasiosos de la peor acción moderna. Y no creais que queda algo como James Bond, que suele combinar bien la elegancia y la acción exagerada sobre una base sencilla de espionaje clásico, o como Jason Bourne, más realista, ruda y dramática. La mezcla es burda, inconexa, delirante en algunos tramos.

También me pareció que Charlize Theron producía el proyecto (se supone que llevaba años trabajando en él) con la intención de dejar claro que las mujeres pueden protagonizar películas de acción, que son algo más que la secundaria atractiva que se lía con el protagonista… Pero va y casca un desnudo completamente gratuito en una de las primeras escenas (no hacía falta enseñar tanto para ver sus heridas), y a mitad de la cinta tenemos un poco de erotismo lésbico de baratillo sin venir a cuento también. Entre eso y el repertorio de modelitos que va mostrando, cabe pensar que más bien quería lucir físico, que me parece muy bien, pero luego que no se quejen de machismo.

En plena caída del muro de Berlín seguimos la declaración de una agente ante sus superiores, donde desgrana su última y difícil misión. Con una estructura narrativa fragmentada en idas y venidas en el tiempo los autores intentan maximizar una trama de suspense bastante predecible en un principio, pero van reliando las cosas y poniendo capas de enredos forzados hasta que no se entiende nada. Una de espionaje que se precie nos hace partícipe del miedo y desconcierto que viven sus protagonistas, llevándonos con ellos a su situación, compartiendo el esfuerzo por desentrañar los misterios. Una de calidad además sorprende al final con revelaciones verosímiles, de las que estaban ante tus narices y te faltaba sólo un dato para darles forma. Aquí nos embarcamos en mar de artificios, humo, requiebros y vaguedades que para colmo en todo momento parece ir diciendo “mirad qué película más inteligente estamos haciendo”, cuando el ridículo queda patente a las pocas escenas.

El suspense resulta impostado, el dibujo de personajes puesto a disposición total de la farsa (cambios de bando constantes, trampas molestas, como que la historia la veamos a través de los ojos de la protagonista y aun así que se nos oculten cosas que ha hecho), los diálogos resultan muy flojos y predecibles, y la acción es aparatosa y muy pasada de rosca. Ante este tal panorama me veía venir los típicos giros finales demenciales, y los tenemos a lo grande en un epílogo infumable que intenta darle la vuelta a todo, pero después de tanta mentira y engaño ya estaba del todo desconectado y no me hizo ni la esperable gracia por cutre.

Para colmo, es aburrida hasta la desesperación. Porque, aparte de su nula inteligencia, el guion sigue un esquema harto repetitivo: receso explicativo en la sala de interrogatorios, posicionamiento de personajes en el terreno en Berlín, escena de acción estrafalaria acompañada de numerito musical. Y en vez de ofrecer una perspectiva global concreta, de avanzar hacia alguna parte generando expectación, la sensación es que damos vueltas en círculos sin saber cómo contar las cosas, como el amigo borracho que balbucea un chiste eterno.

El desastre termina de rematarse con una estética de videoclip o de anuncio publicitario (de marcas de bebida principalmente, menudo publirreportaje se llevan Jack Daniels y el vodka Stoli). El director se ahoga en los bucles, perdiendo el norte en artificios inmediatos pero sin ser capaz de generar una atmósfera creciente de intriga. La composición de cada escena resulta demasiado teatralizada, con lo que a pesar del exceso de colorido y ruido resultan frías, artificiales. Las peleas salen muy perjudicadas, porque están tan estudiadas que hay momentos en que el movimiento de la cámara te anuncia el siguiente golpe. La paleta de colores es muy básica y a la vez excesiva: saltamos del típico gris verdoso para la europa del Este a neones para referenciar los años ochenta, pero todo llevado a un extremo antinatural. Tampoco convence la selección musical de temas ochenteros, es demasiado obvia, todo grupos ingleses con sus temas más sobados (David Bowie, Depeche Mode y New Order en fila), a pesar de que la mayor parte sucede en Alemania; no tienen ni la decencia de poner aunque fuera a los cansinos Kraftwerk.

Como resultado, Berlín parece demasiado idílico (qué fiestas más molonas) o demasiado barriobajero (cemento y pintadas), pero nunca transmite realismo. Ningún escenario deja huella o parece crucial en los acontecimientos, son sólo escaparates donde los personajes escupen sus diálogos acartonados o pegan tortas exageradas. Es decir, se transmite una sensación de frialdad bastante grande, de que todo está milimétricamente estudiado, impidiendo que emerjan sensaciones indispensables en el cine de espías: un entorno que genere desconcierto y peligro, un retrato palpable de una época y escenario sombríos.

Las peleas merecen un análisis aparte. Se pone demasiado esfuerzo por hacer algo supuestamente alucinante y épico pero no se cuida nada la verosimilitud, la rudeza natural propia de una película que se presentaba como seria pero acaba pareciendo una parodia torpe del género. Los ramalazos de James Bond (Skyfall viene rápido a la mente en la escena tras la pantalla de cine), y Jason Bourne (largas peleas cuerpo a cuerpo rompiendo muebles) le restan personalidad, las exageraciones y fantasías tan forzadas ni pegan con el estilo inicial de la propuesta ni emocionan. Sólo funciona la gran pelea central, esa que se sucede principalmente en la escalera de un bloque. En ella ponen más esfuerzo en una coreografía más orgánica, impredecible, y su ritmo frenético que no pierde fuelle a pesar de su gran longitud garantizan el único rato entretenido.

Los actores son pesos pesados capaces de cumplir en cualquier papel: James McAvoy logra dotar de algo de vida a su penoso personajillo, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones y James Faulkner imponen lo justo en tópicos andantes que entran y salen de pantalla sin que termines de saber a qué se dedican o qué pretenden; incluso Sofia Boutella está bien en un rol breve y con poca chicha. Pero la protagnista absoluta, Charlize Theron, no se hace a un personaje demasiado plano y robótico, quedando una interpretación forzada. Sabemos por Mad Max: Furia en la carretera que es capaz de lograr buenos papeles que oscilan entre el drama y la acción, así que achaco el problema a las carencias, tanto de guion como de dirección.

Lo peor de todo no es que resulte un galímatías con ínfulas, sino el sopor absoluto que transmite al poco de empezar y va creciendo hasta convertirse en asco y rechazo. La acabé porque no soy de dejar películas a medias, pero cómo no, me arrepentí bastante: es uno de esos casos en que he terminado cabreado por las dos horas perdidas. No logro entender cómo tuvo una recepción crítica tirando hacia el notable, es uno de los peores filmes de los últimos años. El público la recibió con más tibieza y el boca a boca no la terminó de lanzar, si bien con su bajo coste (30 millones de dólares) los tímidos 95 millones de recaudación habrán dado bastante dinero.

Guardianes de la galaxia


Guardians of the Galaxy, 2014, EE.UU.
Género: Aventuras, superhéroes.
Duración: 121 min.
Dirección: James Gunn.
Guion: James Gunn, Nicole Perlman.
Actores: Chris Pratt, Bradley Cooper, Zoe Saldana Dave Bautista, Michael Rooker, Lee Pace, Karen Gillan, John C. Reilly, Glenn Close, Benicio Del Toro, Vin Diesel, Josh Brolin.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Todo, en especial su gran sentido de la aventura y el espectáculo y los gloriosos personajes.
Lo peor: Lo de siempre: por ser ciencia-ficción muchos medios no la incluyen entre las mejores del año, como si fuera cine de segunda.
Mejores momentos: El plan de fuga. La decisión de no esconderse y luchar por la galaxia (la escena en círculo uniéndose a Quill).
La frase:
1) Pasé casi toda mi vida rodeada de mis enemigos. Estaré agradecida de morir entre amigos –Gamora.
2) Nosotros somos Groot –Groot.

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Qué grata sorpresa ha dado Guardianes de la galaxia cuando realmente nadie esperaba mucho de ella. Primero, el cómic en que se basa es casi totalmente desconocido fuera de los fans del género, no es una saga con proyección popular como X-Men, Spider-Man y otros. Segundo, como película nacía como serie secundaria al grueso de Marvel (el grupo de Los Vengadores), y se jugaron 170 millones dólares de presupuesto con un director y un actor principal poco conocidos esperando que diera lo suficiente para tener una franquicia paralela rentable. Pero los resultados han sido estratosféricos, pues la película es magnífica y la taquilla ha respondido con entusiasmo (775 millones mundiales), con lo que ha saltado a primer plano a lo grande y sin duda aprovecharán para realzar la unión entre estos personajes y los de Los Vengadores (Thanos es enemigo común de ambas sagas), algo que hubiera peligrado de no tener éxito.

Junto al cercano estreno de Capitán América: El soldado de invierno, supone también la muestra definitiva de la madurez del género, diciendo a las claras que Los Vengadores no fue una excepción y confirmando que se pueden hacer las cosas bien planificando adecuadamente las series, contratando a gente con talento, visión y amor por lo que hacen, y sin interferir desde los despachos con ideas metidas con calzador. En The Amazing Spider-Man vimos el ejemplo contrario: un reinicio apresurado y la productora metiendo la zarpa, de forma que el producto final carece de personalidad y calidad, y ahora se tiran de los pelos porque no saben qué hacer con la serie.

Guardianes de la galaxia es aventuras, acción, comedia, ciencia-ficción… vamos, lo que se denomina space opera, género dominado hasta ahora exclusivamente por La guerra de las galaxias. De hecho a muchos nos parece mejor película que cualquiera de la segunda trilogía de George Lucas (episodios I, II, III). Y hablando del género, quien haya visto la magnífica serie Farscape verá similitudes en cantidad, aunque no sé con certeza quién se influyó en quién (esta etapa del cómic es posterior a la serie) y cuánto es casualidad, y no he encontrado algún artículo o declaración al respecto.

Su mejor baza son los personajes, alrededor de los que gira todo, porque la trama no es otra que la formación del grupo. Y el realizador James Gunn maneja esa idea como casi ningún otro autor en el cine contemporáneo (Los Vengadores de Joss Whedon es otro gran ejemplo), donde parecía olvidada la regla de tener personajes fuertes para narrar algo y no dejarlos de lado en detrimento de los efectos especiales. Así, ni siquiera en la escena de acción más aparatosa se pierde el cometido principal: desarrollar a los protagonistas y la relación entre ellos. No hay un minuto desaprovechado, ninguna escena que tire por lo fácil (el sensacionalismo visual sin nada detrás), siempre tenemos una conexión emocional con lo que estamos viendo, con lo que el espectáculo llega más hondo y resulta más gratificante.

Peter Quill es una clásica y efectiva mezcla de héroe y antihéroe en la línea de los míticos Han Solo (La guerra de las galaxias) y Malcolm Reynolds (Firefly, y obviamente deriva del primero), es decir, tiene cualidades de mujeriego y pasota y es un fuera de la ley, pero también posee sentido de la responsabilidad, piensa en los débiles y da un paso al frente cuando es necesario. Resulta enormemente carismático, y por si fuera poco es definido con la profundidad y aristas suficientes para que se sostenga no sólo con su estilo, sino también con su credibilidad y cercanía, resultando uno de los mejores personajes (no sólo de acción) de los últimos años. Y qué hallazgo Chris Pratt, el tontito simpático y entrado en kilos de Parks and Recreations y secundario en otras tantas comedias, que parecía completamente inadecuado al personaje pero en quien confió ciegamente James Gunn. Y no defraudó. Primero, se puso en forma en pocos meses, y segundo, se adapta al personaje como si fuera él mismo.

Gamora es la chica solitaria y herida que se mantiene al margen, Drax el grandullón atontado (con una vuelta de tuerca genial, por eso de que no pilla las ironías), Groot es… bueno, Groot, Rocket el loco pendenciero… Pero todos son también mucho más, porque se ve una persona detrás del nombre por muy alienígenas que sean, y van evolucionando según se desarrollan los acontecimientos. Los intérpretes aportan lo justo para realzar su magnetismo: la melancolía de Zoe Saldana, la ira contenida y el aspecto despistado de Dave Bautista (que no era actor propiamente dicho, viene de la lucha libre -wrestling-), Bradley Cooper transmite el tono socarrón de Rocket sólo con la voz (ni idea de si el doblaje está a la altura)… Escenas memorables nos regalan un gran número: la fuga de la cárcel, el intento de acercamiento de Quill a Gamora (con el walkman), la reunión para decidir qué hacer (si huir o sacrificarse por la galaxia), el rescate de Gamora del espacio…

Los únicos fallos son detalles, pequeñas trampas argumentales o limitaciones del medio y el género difícilmente evitables. En esto último entra el papel de los malos y el villano. El género de superhéroes define enemigos bastante monocromáticos, salvo excepciones (en Spider-Man se cuida más su psicología), y eso de que sean malos porque sí puede mosquear un poco. Pero en casos como este o Los Vengadores se perdona, pues, como decía, el argumento de la película no es otro que la formación del grupo protagonista. En esa premisa el archienemigo juega un papel testimonial, es un catalizador, no un personaje principal. Cumplen poniendo algún capitán (el representado por Djimon Hounsou) y algún villano secundario (Nébula –Karen Gillan-) con los que habrá una lucha más completa, pero al final estos igualmente sirven para complementar la evolución de los protagonistas. Por otro lado, también habitual es que los soldados enemigos sean figuras sin forma ni personalidad que mueren como moscas. Aquí entra la clasificación por edades: no puedes tener seres humanos matando seres humanos violentamente, esto es una aventura apta para los jóvenes. Aun así hay momentos en que hacen cosas extrañas: se hace un uso de la violencia muy raro, convirtiéndola en chistes de tortas tipo historieta a lo Mortadelo y Filemón. Hay cantidad de golpes, hostias y tortazos usados como gracia, y algunos me parecen un poco excesivos: electrocuciones tipo táser, gente lanzada contra columnas de metal y otros del estilo no me parecen muy divertidos ni acordes al tono esperable.

Otro detalle que suele ir con el género y me mosquea es el abuso de la cienci-magia. Los malditos cascos que desaparecen, rayos tractores usados para todo, la chorrada de la flecha-silbido (todo el mundo se queda mirando cómo se mueve en vez de disparar al tío)… Y la más importante es la que menos me convence, la fantasmada del bloqueo de naves en Xandar, esa red que montan juntándose para frenar a la nave enemiga: qué conveniente resulta, y parece que tienen cien mil naves.

En cuanto a trampas argumentales, porque no parecen ser gazapos propiamente dichos, sino requiebros que cuelan los guionistas para acabar las escenas como desean, hay un par muy cantosas. Cabe preguntarse por qué las autoridades han llevado la nave de Quill a la prisión. ¿Por qué ese gasto en trasladarla a donde nadie le va a dar uso, por qué no es subastada en Xandar? Pues porque así pueden fugarse con ella. No costaba nada que robaran un transporte de la prisión y que luego consiguieran otra nave semejante de los piratas, para recuperar la suya al final, sería más creíble y no creo que ocupara más líneas de guion. El segundo es incluso más absurdo. En el ataque a la gran nave enemiga el plan es abrir una brecha en el casco y colarse. Pero resulta que lo hace Rocket con una nave mientras los otros esperan lejos, tras las líneas enemigas; cuando termina se va y Quill sufre de lo lindo para llegar. ¿Por qué no pasó él también a través de la distracción, colaboró en la brecha y así podría entrar sin tantas dificultades? Supongo que pensarían que se limitaría mucho la batalla espacial al no tener al protagonista en acción. Pero es fácil pensar que si quitas a Rocket y la distracción de la ecuación todo seguiría igual pero sin patinazo de guion: Quill llega tras sortear la flota enemiga, hace la brecha y entra.

Cabe preguntarse cómo un realizador (productor, guionista y director) con tan poco currículo y tan desconocido como James Gunn (sólo destacan Super y Slither, una parodia de superhéroes y una parodia de terror, respectivamente) acabó con el control creativo casi total de una superproducción de este calire. Pero de alguna forma el productor Kevin Feige, dirigente de la línea Marvel, confió en él tras las reuniones con varios autores sobre cómo enfocar la película. Y menudo acierto.

La puesta en escena es un auténtico portento en lo relativo a manejar efectos especiales, pero también en el dominio narrativo. La dirección artística es soberbia: alienígenas, mundos, ciudades, naves por fuera y por dentro y vestuario componen un mosaico fascinante, y no falla su recreación a través de un trabajo de decorados y efectos especiales inconmensurable. ¿Qué es digital y qué no? A saber, todo lo que se ve transmite realismo, te crees los lugares y casi puedes tocarlos. La dirección de Gunn es ejemplar, no se amilana ante una superproducción tan difícil y saca lo mejor de todos los campos, incluyendo los actores. El ritmo es impecable, todas las escenas fluyen de maravilla con una enorme capacidad para asombrar, divertir y emocionar. Sólo se echa en falta una banda sonora instrumental con más pegada, que ni siquiera hay un tema llamativo que defina un sello para la saga; y eso no implica decir que el trabajo de Tyler Bates sea malo, que dista de serlo, pero le falta personalidad. Al menos en la selección musical aciertan de lleno, porque además de ser buenas canciones estas forman parte de la esencia de la aventura y los personajes.

Guardianes de la galaxia es cine y espectáculo de primerísimo nivel. Y no la veremos en las listas de lo mejor del año de los medios y premios convencionales por su fobia a determinados géneros y su afinidad con dramones prefabricados. Pero como ocurre siempre, el tiempo la pondrá en su sitio. Se recordará durante años, mientras los títulos más aclamados por esos carcas se los llevará el viento. No tengo dudas de ello, tiene alma de clásico del cine.

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Serie Los Vengadores:
Iron Man (2008)
Iron Man 2 (2010)
Thor (2011).
Capitán América: El primer Vengador (2011)
Los Vengadores (2012)
Iron Man 3 (2013)
Thor: El mundo oscuro (2013)
Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)
-> Guardianes de la galaxia (2014)
Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)
Ant-Man (2015)
Capitán América: Guerra Civil (2016)
Doctor Strange (2016)
Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017)
Spider-Man: Homecoming (2017)
Thor: Ragnarok (2017)
Black Panther (2018)
Los Vengadores: La guerra del infinito (2018)
Ant-Man and the Wasp (2018)
Capitana Marvel (2019)
Los Vengadores 4 (2019)
Spider-Man 2 (2019)
Guardianes de la galaxia Vol. 3 (2020)

John Wick


John Wick, 2014, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 101 min.
Dirección: Chad Stahelski, David Leitch.
Guion: Derek Kolstad.
Actores: Keanu Reeves, Michael Nyqvist, Alfie Allen, Dean Winters, Willem Dafoe, Adrianne Palicki, Lance Reddick, Ian McShane.
Música: Tyler Bates, Joel J. Richard.

Valoración:
Lo mejor: Buen ritmo, con mucha acción que casi impide pensar en sus carencias.
Lo peor: Totalmente hueca. Sin progresión emocional o dramática alguna, con lo que resulta insustancial y muy fría.

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Sus realizadores vienen del mundo de los dobles de acción (actores y coordinadores), aunque algo de experiencia tienen como directores de segunda unidad (de partes de acción, es de suponer), y echan toda su experiencia para buscar un espectáculo de luchas y tiroteos de primer nivel. Pero no lo consiguen porque dejan atrás lo más esencial: un guion que ofrezca una historia que seguir y unos personajes con los que conectar. Y la pena es que el protagonista posee un aura intrigante en su presentación… pero no va a ninguna parte, se convierte en una máquina de matar que no muestra emoción ni progresión alguna.

El argumento casi parece una broma: habéis matado a mi perrito, voy a empezar una cruzada suicida contra toda la mafia. Y no pierden el tiempo justificando la aventura: el malo en vez de hablar, negociar o incluso entregar a su nefasto hijo para salvar el cuello, pasa directamente a intentar matar antes al protagonista, aun sabiendo que es un enemigo mortal. Una vez empezada la guerra… los malos se van a una discoteca a pasar el rato. Ése es el nivel. Sólo algún detalle inteligente asoma en un relato aséptico y olvidable, como ese grupo de enterradores tan curioso. Unos cuandos actores secundarios llamativos (Dafoe, Palicki, McShane, Reddick) pasan sin pena ni gloria en roles anecdóticos.

Además tampoco impresiona como espectáculo de acción. Por muchas peleas que haya, por mucho que se esfuercen en rodarlas bien y en buscar escenas ingeniosas y originales, entretiene lo justo, sin despertar entusiasmo. Primero está esa frialdad que implica la falta de argumento y personajes de peso, donde terminas sin saber por qué se pelea y dónde, y por lo tanto desentendiéndote de lo que ocurre. Segundo, porque con tanta lucha rebuscada y teatrera termina pareciendo un videojuego. Vamos, que peca de irreal y de forzada. Hay secuencias donde la coreografía está tan milimétricamente estudiada que canta a danza ensayada, otras se llenan de enredos que minan su credibilidad.

Para mi sorpresa la crítica ha sido muy generosa. Y luego tumban títulos tan originales y completos como Sabotage