El Criticón

Opinión de cine y música

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Emboscada final (The Highwaymen)


The Highwaymen, 2019, EE.UU.
Género: Suspense, policíaco, drama.
Duración: 132 min.
Dirección: John Lee Hancock.
Guion: John Fusco.
Actores: Kevin Costner, Woody Harrelson, Kathy Bates, John Carroll Lynch, Thomas Mann, William Sadler, David Furr.
Música: Thomas Newman.

Valoración:
Lo mejor: Reparto y personajes. Un policíaco con sabor a clásico…
Lo peor: …aunque se queda algo corto en ritmo y novedades. El revisionismo feminista.
El título: Una traducción más fiel sería Bandoleros, que no suena a telefilme de fin de semana como el elegido.

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La historia Bonnie y Clyde y asociados la conocemos bien en España por la infinidad de títulos que ha habido al respecto, pero en Estados Unidos cabría pensar que ya estarán hartos de estos famosos bandoleros. Pero Netflix otro acercamiento, produciendo un guion que John Fusco llevaba quince años queriendo poner en marcha, de hecho, en su momento pensó en Paul Newman y Robert Redford como protagonistas. Fusco tiene en su haber alguna de aventuras (Hidalgo -2004-, El reino prohibido -2008-) y la serie Marco Polo (2014), nada digno de alabar. El director John Lee Hancock tuvo cierto éxito y algunos premios con cintas como Un sueño imposible (2009) y Al encuentro de Mr. Banks (2013) y guiones como Un mundo perfecto (1993) y Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997). Los actores finalmente elegidos no tiene menos potencial que la propuesta inicial. Woody Harrelson no posee una carrera con tanto prestigio como la de Kevin Costner, pero sí es bien larga y en sus últimos años ha dejado muy buenos papeles, como en la primera temporada de True Detective (2014) y Tres anuncios en las afueras (2017).

Fusco pretende un acercamiento más realista, lejos de la mitificación que la banda se llevó en su época y en los primeros libros y películas sobre su vida (las más famosa, la de Arthur Penn en 1967, con Warren Beatty y Faye Dunaway). La descripción de aquellos tiempos y los hechos no se anda con romanticismo: la crisis económica y social de los años veinte queda bien patente, los Clyde son retratados como criminales peligrosos, no como unos Robin Hood, la política y la ley tienen sus fallas, los protagonistas distan de ser héroes impolutos, y la emboscada donde cazaron a los perseguidos fue una ejecución sin juicio y bien sanguinaria. También toma una perspectiva distinta, pues se centra solamente en el lado policíaco y muestra a los Clyde fugazmente.

Sin embargo, a la hora de la verdad no logra novedades suficientes. El cambio de enfoque no sorprende, pues el policíaco estilo road movie (pareja en la carretera) está muy visto y la cinta no ofrece nada distintivo. En el apartado histórico cumple bastante bien, incluso cuando eso significa perder sentido del espectáculo, como en el final. Pero hay que señalar que cae en uno de los peores vicios actuales: el revisionismo moderno de tintes feministas es para poner el grito en el cielo. Se tiene por casi seguro que Bonnie no tocó un arma en ninguna de las fechorías de la banda, que era simplemente la chica enamorada del tipo duro, y como mucho hacía algún trabajo logístico… que es la forma elegante de decir que hacía la compra. Pero en lo poco que aparece nos la describen casi como el cerebro de la banda, una tiradora experta y una asesina despiadada, porque relegarla a mujer florero no está bien visto aunque sea una cinta histórica.

El relato sigue a dos Rangers de Texas jubilados pero con gran reconocimiento a los que el gobierno de Texas, el más afectado por las andanzas de los criminales, recurren por desesperación. La fama de Frank Hamer (Costner) y Maney Gault (Harrelson) de violentos propios del salvaje oeste parece la adecuada para dar caza a quienes se escapan de los cuerpos de la ley limitados por muchas normas legales y morales.

La investigación y persecución combina la historia personal de los Rangers y la intriga policíaca. Dos veteranos que se sienten apartados sin reconocimiento (más allá de alguna medalla política), que ven apagarse su vida, tienen la oportunidad de volver a hacerse notar en un caso muy vistoso. Las dudas sobre si arriesgar lo poco que tienen, si estarán preparados para el reto y demás interrogantes se despachan con celeridad, sin rodeos ni dramas forzados como suele ser habitual. Sabemos que van a decir que sí, para qué alargarlo. Una vez en marcha resultan ser dos viejos fuera de tiempo, chocan con las nuevas tecnologías y sufren los envites de la edad en un trabajo muy exigente, pero la experiencia termina sobreponiéndose a los jóvenes agentes que pierden el tiempo con menudencias técnicas.

Los dos protagonistas están muy bien descritos, pero la puntilla la ponen Costner y Harreslson con dos papeles magníficos, de forma que resultan roles muy atractivos y el sin fin de anécdotas que viven garantiza un relato muy entretenido. En cada paso de su aventura desarrollan sus personalidad, encontramos chistes recurrentes y problemas de todo tipo que enfrentan con su singular estilo. Por el otro lado, el acabado visual de Lee Hancock es sobrio y elegante, buscando formas clásicas. Junto con la excelente ambientación, recuerda muy bien al noir de los años cincuenta.

Pero a la larga se echa de menos una progresión más clara en la investigación que dé sensación de dirección. Un par de llamadas telefónicas, muchas esperas, una buena pero breve persecución y el vago plan final no causan gran impresión, de forma que la intriga inicial se va diluyendo, tanto que el desenlace me dejó totalmente indiferente y sin alicientes para pensar en volver a verla. La visita al padre de Clyde ni la entiendo, es anticlimática en ritmo y en lo dramático, pues no aporta nada a los personajes y al caso; aunque probablemente la intención de Fusco era maximizar la tragedia final, la decisión de cargárselos a tiros, está lejos de funcionar. Y la emboscada no tiene tensión ni sorpresas, es un trámite a cumplir. Desde luego no voy a pedir que cambiaran los hechos para forzar el espectáculo, pero sí se podía esperar que trabajaran mejor el factor intriga.

Si no la tomamos como un documento histórico, Emboscada final es cine con sabor a clásico hecho con cariño y bastante entretenido, aunque le falta algo para calar en la memoria.

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La niebla


The Mist, 2007, EE.UU.
Género: Suspense, terror.
Duración: 126 min.
Dirección: Frank Darabont.
Guion: Frank Darabont, Stephen King (novela).
Actores: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, Andre Braugher, Toby Jones, William Sadler, Jeffery DeMunn, Frances Sternhagen, Nathan Gamble, Alexa Davalos, Chris Owen, Sam Witwer, Melissa McBride.
Música: Mark Isham.

Valoración:
Lo mejor: Cuanto más avanza la proyección más atrapa. Y el final es antológico.
Lo peor: Al principio puede aparentar ser una obra muy típica. Que no tenga el éxito y reconocimiento que merece.
Mejores momentos: El tramo final con la música de Dead Can Dance.
Mejores momentos: Al parecer en algunas ediciones en DVD se incluirán dos versiones, una en color y otra en blanco y negro. Parece ser que la idea de Darabont fue hacerla en blanco y negro y la productora se negó a estrenarla así porque eso mataría sus ya de por si limitadas posibilidades comerciales.
La frase: Mete a dos seres humanos en una habitación, y pronto empezarán a pensar en razones para matarse el uno al otro ¿Por qué crees que se inventó la política y la religión?

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Alerta de spoilers: No revelo directamente datos importantes, pero describo a fondo el desarrollo de la historia y hablo por encima del destino de algunos personajes.–

La niebla comienza aparentando ser poca cosa, una producción de serie B con los elementos habituales del género: grupo de personajes bastante amplio con una presentación clásica, monstruitos varios, muertes más o menos truculentas, etc. No promete ofrecer mucho más que espectáculo y entretenimiento, pero para mis sorpresa poco a poco empieza a crecer de forma impresionante. Los personajes han captado mi atención mucho más de lo que esperaba, y casi sin que me diera cuenta los monstruos han pasado a un segundo plano. Ahora hay otras criaturas peligrosas: el miedo, el fanatismo religioso y los instintos primitivos que surgen cuando los humanos son puestos a prueba en condiciones extremas. La loca religiosa, que en principio parecía una caricatura de personaje, se ha convertido en una parte sumamente importante del relato. Divide a los supervivientes y pone las cosas aún más feas, y confirma que la cinta es mucho más de lo que aparentaba. Ahora me doy cuenta de que estamos ante un maduro análisis del pueblo estadounidense y del ser humano en general, con una inteligente crítica a la sin razón de las religiones y a la ignorancia e irracionalidad del populacho.

Cuando ya estoy sumergido completamente en una historia más fascinante de lo que cabría esperar el tramo final supera de nuevo todas mis espectativas, dejándome pasmado, hipnotizado. Los últimos minutos de la historia adquieren un tono apocalíptico sobrecogedor, y el final, ese final insólito, tan lógico y doloroso en un principio como desgarrador cuando se descubre el error, es sin duda la mejor resolución que he visto en una película en toda mi vida.

Es también una cinta que puede tener varias lecturas según los ideales del espectador. Hay quien se pregunta si lo que pretende mostrar el autor es que el hombre recibe su castigo por desatender a la fe y Dios, que la mujer que se va al principio sobrevive por su pureza y los que mueren reciben su merecido por sus pecados y por perder la esperanza. Como decía, yo pienso que la presencia de la religión es tanto una forma de dotar de más realismo a la historia como de realizar un análisis crítico de la naturaleza del hombre, y que si los personajes sobreviven o mueren es simplemente porque en ese caos puede pasar de todo. Además, es más que evidente que los que abandonan el supermercado son los que más lejos llegan, indistintamente de si sobreviven o no, por su superior inteligencia y por su moral más humana y madura que la de los fanáticos irracionales que se agrupan en torno a la loca religiosa.

Con un presupuesto minúsculo (18 millones de dólares hoy en día es ridículo) y unos efectos especiales nada sorprendentes (pero bien usados), Frank Darabont levanta la película con una realización sencilla pero muy correcta, ofreciendo un ritmo muy estable (en muchas escenas se nota una excelente planificación), no abusando del gore ni del terror si no es necesario ni recurriendo a escenas y tópicos habituales del género para buscar la conexión fácil con el espectador. De hecho debo alabar algunos detalles inteligentes, como lo de que las muertes no obedezcan a los clichés habituales como dejar a los caracteres tontainas en mal lugar para ensalzar al héroe. De hecho no llegamos a conocer el destino de algunos personajes importantes, evitándose así información innecesaria y acrecentando el tono de misterio y de futuro incierto. Destaca también el uso de la música, limitada a poquísimas escenas y cobrando protagonismo sólo al final (sublime utilización del sublime The Host of Seraphim de Dead Can Dance), y el sólido reparto compuesto por rostros bastante habituales (sobre todo en televisión) pero nada famosos. Por cierto, el protagonista, Thomas Jane, parece un clon de Christopher Lambert, sólo que es infinitamente más expresivo y carismático.

La niebla nace directamente como obra de culto del cine de suspense y terror, una que aunque está pasando bastante desapercibida aguantará el paso de los años y se tomará como una referencia del género.