El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: junio 2010

Robin Hood

Robin Hood, 2010, EE.UU.
Género: Drama, acción, aventuras.
Duración: 140 min.
Director: Ridley Scott.
Escritores: Brian Helgeland.
Actores: Russell Crowe, Cate Blanchett, Mark Strong, William Hurt, Max von Sydow, Oscar Isaac, Danny Huston, Mark Addy, Eileen Atkins, Kevin Duran, Scott Grimes, Léa Seydoux.
Música: Marc Streitenfeld.

Valoración:
Lo mejor: Cate Blanchett, y después todo lo demás, que no es poco.
Lo peor: Algún detallito menor, como el exagerado ascenso del protagonista o el precipitado tramo final. Que el metraje haya sido recortado para estrenarse en cines.
Mejores momentos: Robin y Marion conociéndose, Robin y Marion enamorándose.

* * * * * * * * *

Impresionante cinta de aventuras medievales la orquestada por Ridley Scott, bastante más redonda que la fallida versión en cines de El reino de los cielos, que luego mejoró sustanciosamente con casi cincuenta minutos extras en DVD, lo que me lleva a pensar que Robin Hood, a la que se añadirán diecisiete, también mejorará, porque es un peliculón pero no alcanza la perfección, y le falta poco, muy poquito para hacerlo. Y esto me lleva a comentar que hay obras que no deberían ser ajustadas o resumidas al metraje comercial (dos horas y poco), porque pierden mucho y, como en este caso y la anterior de Scott, les hacen quedar peor de lo merecido ante la crítica (tanto de los medios como del público).

Lo que más me ha llamado la atención en Robin Hood no es su fastuosa, exquisita e insuperable puesta en escena, que era de esperar de un director de tantísima calidad, sino que su guión (Brian Helgeland) es de un nivel que no veía en el género desde Gladiator y Braveheart. El libreto nos presenta una clásica historia de intrigas palaciegas y los problemas del pueblo llano para sobrevivir en el caos en que sus gobernantes sumergen los países, pero lejos de saber a visto es sumamente gratificante gracias a su complejidad y equilibrio narrativo. El desarrollo de los acontecimientos (numerosos y divididos en dos líneas narrativas –la de Robin y la de la corte-) está muy bien expuesto, con un ritmo muy bueno y con las revelaciones y giros (bastante interesantes en general, aunque hay algún instante algo rebuscado) correctamente dosificados. Los personajes, que son muchos, obtienen un tratamiento magnífico, consiguiendo algunos de los caracteres más redondos que he visto en muchos años: los secundarios tienen carisma y no pasan desapercibidos, y los protagonistas son memorables. Especialmente digna de recordar es la relación entre Robin y Marion, una historia de amor que me ha parecido tratada con una delicadeza como pocas veces he visto en una película: los primeros pasos, los primeros chispazos, el acercamiento mutuo y por fin el estallido de la pasión están narrados con maestría. Y no me cabe duda de que un aspecto importantísimo para la credibilidad de esta relación es la soberbia labor de sus actores: un como siempre excelente Russell Crowe (he visto críticas donde se quejan de que no alcanza a sus mejores papeles –Gladiator y El dilema, en mi opinión-: ¿y qué más da si eso no impide que esté tremendo?) y sobre todo una Cate Blanchett que merece muchísimo más reconocimiento, y espero que esta enorme interpretación se lo dé. Y no menosprecio la excelente labor de secundarios de lujo como William Hurt o Mark Strong, entre otros muchos.

A pesar de todo esto, como indicaba al principio estamos ante una cinta grande pero no sublime. Le falta algo y a la vez le sobran un par de cosillas. El tramo final es lanzado precipitadamente, desembocando en una batalla bastante buena pero con huecos que espero que sean rellenados en su versión completa. Por ejemplo, la llegada de Marion con los críos huidos descoloca por repentina y no explicada, y no dudo de que tendrá razón de ser en el DVD (si no, será un agujero de guión bastante notable). Pero lo que no se podrá arreglar son los dos puntos siguientes: la forzada presencia de Marion en plan guerrera Eowyn me sobra en el contexto histórico del relato, y el ascenso de Robin llega un momento en que deja de ser creíble y pasa a ser muy exagerado: de arquero pasa a líder militar capaz de soltar grandes discursos ante ejércitos y reyes. No, no hacía falta convertir a los protagonistas en unos héroes de semejante calibre, es una salida que desentona con el resto de la cinta y que afea ligeramente una producción más que buena.

Termino volviendo a la realización. Es perfecta, y punto. Scott parece hacer fácil el rodaje de cintas tan complicadas como esta, que deben ser cuidadas milimétricamente desde el vestuario, localizaciones y decorados hasta la planificación de escenas, la fotografía y el montaje. Salvo la música, bastante buena pero mejorable, todo es exquisito y ofrece unas imágenes que van de lo bellísimo a lo espectacular. Secuencias como el asalto inicial son alucinantes (aunque no alcanza los niveles de espectacularidad de El reino de los cielos, pues es una cinta más inclinada al drama y la intriga), y en general toda la película es visualmente fascinante.

Ardo en deseos de ver la versión completa para comprobar si realmente estamos ante una cinta de notable con algunas imperfecciones o es prácticamente perfecta.

Anuncios