El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: marzo 2009

Fallece Maurice Jarre

Con 84 años falleció Maurice Jarre en Los Ángeles. Fue un compositor bastante aclamado y con una obra algo atípica. Deja como legado bandas sonoras muy conocidas y hermosas como Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia, Pasaje a la India

Recordemos también que su hijo, Jean-Michelle Jarre, es un reputado artista de electrónica y nuevas músicas.

Fuente: BBC.co.uk (castellano).

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Watchmen

Watchmen, 2009, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 162 min.
Director: Zack Snyder.
Escritores: David Hayter y Alex Tse. Dave Gibbons (novela gráfica)
Actores: Malin Ackerman, Billy Cudrup, Patrick Wilson, Matthew Goode, Jackie Early Haley, Jeffrey Dean Morgan, Carla Gugino.
Música: Tyler Bates.

Valoración:
Lo mejor: Un buen número de planos muy logrados. Vestuario y demás atrezo.
Lo peor: Potencial desaprovechado. Narración torpe y sin rumbo. Personajes desdibujados y sin interés. Longitud extrema (y en DVD será, incomprensiblemente, aún más larga).
Mejores momentos: Toda aparición del Dr. Manhattan.

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Dicen que la novela gráfica tiene una gran complejidad moral, política, social y cultural, pero, aunque sea verdad, eso en la película no se ve en ningún momento. El mundo representado queda distante, con poca vida, no conocemos apenas sus características. El ambiente supuestamente opresor y apocalíptico resulta insípido, incapaz de perturbar. Unos cuantos planos sobre zeppelines, unas apariciones anecdóticas de un Nixon patéticamente caracterizado (¿es una broma que no alcanzo a comprender?) y noticias repetitivas sobre el conflicto nuclear no son suficientes para mostrar el tono que supuestamente tiene la novela, el tono que al parecer se pretendía obtener. Me vienen a la mente Hijos de los hombres o Equilibrium (por citar dos relativamente recientes, que hay muchos más ejemplos: Blade Runner, Doce Monos…), películas en las que sí vemos mundos ficticios construidos de forma exquisita, tanto que resultan demoledores y acongojantes.

Los personajes no terminan de perfilarse por completo. ¿Cómo es posible que algunos con tanto metraje como el Búho Nocturno o la chica transmitan tan poco y resulten tan poco interesantes? Al parecer el cómic sigue un formato en el que dedica dos números a cada personaje. En el filme se intenta mantener esa estructura, pero se olvidan de adaptar y lo único que hacen es trasladar de forma visual las viñetas. Así, lo que funciona en un formato en el otro resulta un error. No han sabido sintetizar, resumir y exponer como es debido la evolución de los caracteres y las tramas, y los hilos narrativos principales (el asesinato y el cercano holocausto) parecen no avanzar entre torpes y excesivamente largas y aburridas exposiciones de personajes que no terminan de decir nada en concreto y de dirigirse a alguna parte. Así dura lo que dura. Y por si fuera poco, cuando por fin se toma un rumbo concreto y la obra adquiere interés (en los quince minutos finales, tras más de dos horas sin contar nada sustancioso, tangible), todo sucede excesivamente rápido y sabe a poco.

La puesta en escena es bastante buena, pero peca de artificios innecesarios. Zack Snyder ha madurado mucho desde 300 y maneja un buen número de recursos en una producción nada fácil. La escenificación es de gran nivel y el número de planos asombrosos es notable, sin embargo en ocasiones termina saturando, pues se va por las ramas en más ocasiones y más tiempo de lo debido: escenas que podrían haberse resumido se hacen eternas por la parsimonia y el abuso de filigranas con las que se ruedan (empecé a aburrirme en el asesinato del Comediante, que ya muestra todo lo que se infla el metraje de forma innecesaria). Otro fallo notable está en las escenas de acción: todas saben a muy vistas, pues a parte de poco originales en forma (se limitan a ser tíos pegándose puñetazos con coreografías muy manidas) están rodadas imitando demasiado a la saga Matrix. No basta alardear de trucos de cámara, de planos rebuscados, hay que saber encontrar el equilibrio entre forma y contenido, entre aspecto visual y narrativo. Me joroba que hablen de autor visionario y de revolución cinematográfica, cuando todo esto (300 y Watchmen) es más un vacile y un producto mediático (qué cansinas las campañas publicitarias) que arte de verdadera calidad. Visionarios fueron los Wachowsky con Matrix, Scott con Alien, Cameron con Aliens y Terminator I y II, Lang con Metrópolis, Lucas con La guerra de las galaxiasSnyder y su obra sólo son un producto comercial muy sobrevalorado.

Los lectores del cómic (o novela gráfica, nombre inventado para darle un poco más de seriedad, que ya se sabe que incluso en la actualidad hay quien asocia dibujos con temática infantil) parece que están saliendo bastante contentos del cine, pero en los no lectores la cosa cambia. Parece que es muy fiel, sí, pero visualmente. La narración se olvida por el camino (como indicaba, Snyder sólo sabe copiar viñetas, no es capaz de adaptar), y aunque quienes conocen la historia saben qué está ocurriendo, quiénes son esos caracteres de los que no se habla apenas y por qué se pierde el tiempo con subtramas que luego no aportan nada, el que no sabe de qué va la cosa no se entera de nada, porque el guión es insustancial. Como he dicho muchas veces, uno va al cine a ver una película, es absurdo necesitar un complemento externo para entenderla. Watchmen es por tanto una producción para fans, y si acaso también para jóvenes impresionables con unos cuantos fuegos artificiales.

Venganza

 

Taken, 2008, Francia.
Género: Acción.
Duración: 93 min.
Director: Pierre Morel.
Escritores: Luc Besson, Robert Mark Kamen.
Actores: Liam Neeson, Famke Janssen, Maggie Grace, Leland Orser, Xander Berkeley, David Warshofsky, Katie Cassidy, Holly Valance, Nathan Rippy.
Música: Nathaniel Mechaly.

Valoración:
Lo mejor: Espectacular, violenta y con un protagonista carismático, elementos cada vez menos comunes en el cine de acción.
Lo peor: Que trate de imitar a la saga de Bourne en vez de buscar su propio estilo; en algunos aspectos, como la música, resulta muy, muy, muy molesto.
Mejores momentos: El protagonista entrando en todos los locales de las mafias sin armas, improvisando y soltando hostias.

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Escrita y producida por Luc Besson y rodada en Francia por el desconocido Pierre Morel, Venganza pasó por Europa hace tiempo, en verano, sin armar excesivo revuelo, pero a su llegada a Estados Unidos hace pocos meses ha pegado con relativa fuerza, más en las críticas que en la taquilla, lo suficiente para que llamara la atención y algunos que no se percataron de su presencia en su momento se decidieran ahora a darle una oportunidad (yo mismo, por ejemplo). Para un servidor ha obtenido mejores calificativos de los que merece, pero al menos han valido para destacarla como una de las producciones más atractivas del género en los últimos años. Estando el cine saturado de tonterías que se limitan a seguir dos vertientes, las de carreras de coches tuneados o las de fantasía-CF barata (cintas de superhéroes de poca monta o remakes lastimeros de grandes clásicos), se agradece que de vez en cuando surjan películas de corte más clásico, historias de heroicos agentes de la ley contra mafiosos y otros delincuentes repletas de mamporros, persecuciones y violencia cruda y sangrienta. No me lo pasaba tan bien con una obra de estas características desde Hostage, con Bruce Willis, y desde El fuego de la venganza, de Tony Scott y protagonizada por Denzel Washington. Aunque como indicaré más adelante, guarda más paralelismos con la saga de Jason Bourne, que es claramente superior (de hecho es la cumbre del género en esta década).

Pero Venganza no es perfecta, no es un peliculón, de hecho pienso que tiene más fallos de los que debería, que las buenas ideas no terminan de despuntar en un conjunto un tanto irregular. Primero, tarda un poco en arrancar, pues aunque es necesario sentar las bases del relato (presentar a la familia) lo hace de una forma un tanto tópica y predecible, sin demasiada garra. Segundo y más grave, una vez introducidos en el meollo se dejan de lado algunas explicaciones necesarias: ¿por qué la cinta se olvida de los amigos del protagonista, esos que tanto esmero ha dedicado en presentar y que podrían haberle ayudado en su odisea?, ¿por qué si es tan buen padre, tan protector, le importa un pito lo que les ocurra a las demás chicas que se encuentra en su búsqueda (y a este respecto, lo que ocurre con la amiga de la hija es muy forzado)?

Sin embargo estos achaques se pueden perdonar, pues no es más que una película de acción, un entretenimiento que busca el espectáculo antes que obtener un guión impecable. Lo que realmente me molesta es que los autores no hayan buscado su propio estilo, sino que deja la sensación de que la idea era imitar a la saga de Jason Bourne para aprovechar el tirón comercial de la misma. Así, entre una música que es un plagio burdo y descarado y las calcadas escenas de acción (persecuciones y luchas cuerpo a cuerpo), Venganza deja un regusto un tanto insatisfactorio. Por un lado, su personaje principal es inmenso, rebosa carisma (y eso que Liam Neeson siempre me ha parecido un actor algo limitado) y su forma de actuar es impresionante (improvisando a lo bestia, a golpes), pero la forma visual y estructural con la que se pretende dotar a la función lastra demasiado el conjunto. Si hubieran dedicado el esfuerzo en pulir las citadas lagunas argumentales y no tanto en buscar llamar la atención de la taquilla de forma fácil podría haber salido algo más redondo y más sustancial. Sea como sea, Venganza es una cinta de acción por la que merece la pena pagar si apatece disfrutar de una distracción sin gran relevancia, algo que como decía en el cuadro-resumen es cada vez menos habitual en estos tiempos.

Tropic Thunder

Tropic Thunder, 2008, EE.UU.
Género: Comedia, acción.
Duración: 121 min. (unrated director’s cut)
Director: Ben Stiller.
Escritores: Ben Stiller, Justin Theroux.
Actores: Ben Stiller, Robert Downey Jr., Jack Black, Nick Notle, Steve Coogan, Brandon T. Jackson, Tom Cruise, Matthew McConaughey.
Música: Theodore Shapiro.

Valoración:
Lo mejor: Originalidad del planteamiento y calidad de la puesta en escena (atención a la fotografía). Los personajes y sus actores (antológico el papel de Robert Downey). Un número más que aceptable de grandes chistes y una buena carga crítica contra algunos aspectos de Hollywood.
Lo peor: Le falta constancia en el humor, decayendo este ligeramente en algunos tramos. Que al estar protagonizada por Ben Stiller se pueda pensar que es una comedia estúpida de las habituales.
Mejores momentos: Los trailers, los primeros pasos en la selva cuando cambian la forma de rodar la película, las apariciones de Tom Cruise, algunos instantes en los que al personaje de Robert Downey se le va la cabeza… Muchos, muchos.
Dos versiones: Yo he visto la versión Unrated Director’s Cut, que al parecer tiene quince minutos más que la versión que se pudo ver en cines. ¿La productora obligó a que fuera apta para todos los públicos? Probablemente.
El subtítulo: Y dale con la manía de añadir una frase extra al título, un subtítulo ridículo que me niego a utilizar: Tropic Thunder, ¡una guerra muy perra!

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Detesto las comedias estúpidas yanquis, esas de humor chabacano basado en cutres chistes infantiles o en auténticas guarradas, en personajes estúpidos y situaciones estúpidas. Y no comprendo cómo pueden tener tanto éxito; no dice nada bueno del nivel intelectual de la población. Pues bien, aunque Ben Stiller sea protagonista habitual del género, esta Tropic Thunder (que además está escrita y dirigida por él) nada tiene que ver con esos engendros (salvo porque se mete con ese tipo de cine en varios momentos, claro). Estamos ante una comedia poco común, ante una cinta que aúna originalidad y crítica y que busca la sonrisa de forma un poco más inteligente.

La ficción y la realidad se mezclan en este relato sobre el accidentado rodaje de una película bélica ya desde el inicio, con esos falsos trailers que, a pesar de ser un tanto absurdos, en un primer momento pueden perfectamente pasar como reales y engañar a quien cojan desprevenido. Funcionan como una original forma de introducción a la trama (presenta a los personajes) y al estilo de la proyección, y a partir de ahí nos sumergimos en un delirante camino a través de la selva y de la mente de unos personajes (que hacen de actores) muy peculiares. Sus egos y miedos y los conflictos con otros trabajadores del gremio dan pie a momentos muy divertidos, pero también a irónicas y logradas críticas contra Hollywood. La fama de las estrellas, el afán monetario de los productores, los caprichos y excentricidades de los actores… ninguno se libra de ser ridiculizado con eficaces sátiras. Destacan algunos instantes fantásticos, como las apariciones de Tom Cruise y Matthew McConaughey (el dilema sobre si aceptar un súper reactor privado o luchar por los derechos del actor es genial) o algún discurso del personaje de Robert Downey (como el del grado de subnormalidad que hay que interpretar para que te den un Oscar).

Aunque tiene algunos altibajos, por lo general la cinta mantiene un buen ritmo y alcanza impresionantes cotas de espectacularidad y humor. Destaca la solvente puesta en escena de Ben Stiller, siempre hábil en los distintos tramos de la historia (los paisajes selváticos, las escenas de acción –algunas bestiales-, los momentos de disputas entre personajes, etc.), quien se apoya muy bien en la espléndida labor de John Toll, uno de los mejores directores de fotografía cinematográfica. Pero quizá sea más llamativo el cohesionado reparto, donde además de la buena química entre los intérpretes hay que citar las impecables actuaciones de algunos de ellos. La breve pero intensa aparición de Tom Cruise es alucinante (vaya maquillaje y vaya bailes), los cómicos Ben Stiller y Jack Black están en su salsa, Nick Nolte como es habitual se sumerge profundamente en su personaje… pero lo de Robert Downey no tiene parangón. Su sensacional e indescriptible representación de un actor que interpreta a un afroamericano, con los constantes cambios de registro y el sublime acento de negro de las calles, es uno de los mejores papeles que puedo recordar. Y sobre este debo incidir en un absurdo muy habitual, el que haya espectadores que aún defiendan con ahínco el doblaje de películas cuando en casos así se presenta como una elección irracional, desatinada: ¿cómo se puede disfrutar de la magistral presencia de Robert Downey si lo que se ve es una versión o reinterpretación y además probablemente mediocre?

Recapitulando, Tropic Thunder es un soplo de aire fresco en un género que parece agotado, o mejor dicho, desaprovechado e incluso vilipendiado por la manía de limitarlo a edulcoradas comedias románticas y a las parodias insufribles para adolescentes con pocas neuronas. No será una película para recordar en los anales de la historia, pero entre lo original y divertida que es y el papelón de Robert Downey es un visionado muy recomendable.