El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: julio 2015

Terminator Génesis


Terminator Genisys, 2015, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 126 min.
Dirección: Alan Taylor.
Guion: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Emilia Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons.
Música: Lorne Balfe.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene si te la tomas como una de acción y ciencia-ficción para pasar el rato.
Lo peor: No parece una película de la saga, ni en calidad ni en esencia. La trama es un galimatías lleno de agujeros de guion, los personajes muy flojos, el reparto mediocre, la puesta en escena normalita. La negligente campaña publicitaria: destripan toda la película en los tráileres… ¡incluso en el póster!

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Hay algunos spoilers sobre la trama… pero nada que no se viera en los tráileres, que te lo contaban todo. Al final hago una lista de fallos que sí incluye más detalles.–

Otra superproducción de estudio realizada con prisas para exprimir una saga famosa justo antes de que se le caduquen los derechos. Cogen a unos cuantos guionistas y los martillean entre varios ejecutivos con ideas variadas, muchas de ellas sin pies ni cabeza. Seleccionan a un director con poco renombre (corta carrera y sin contactos en la industria) que quiere ganarse algo de fama y amigos y se deje manipular. El resultado, otra película que no debería haber existido. Un caos de argumento, unos personajes queridos destrozados, un aspecto visual que está lejísimos de dar la talla.

Si fuera una cinta de acción cualquiera seguramente habría calado mejor, pues tiene la gracia que consiguen algunas películas flojas pero divertidas. El ritmo no es malo porque salta de una cosa a otra constantemente, al argumento no le haces caso porque de primeras se presenta absurdo, la acción es básica pero vale para entretener, te ríes con sus chistes facilones y también con los agujeros de guion, y a otra cosa. Tiene un presupuesto descomunal que no luce y unas pretensiones que no llegan a nada, pero para fans del género valdría aceptablemente como pasatiempo de bajo nivel, de ver y olvidar. Pero teniendo en cuenta que debe ser el relanzamiento y reinicio de una saga de alta calidad y muy querida no puedes hacer la vista gorda a su falta de personalidad y calidad, de hecho anda tan escasa de ambas que resulta un insulto al fan de la serie. Ya la tercera y cuarta partes se llevaron un buen varapalo porque cumplían por los pelos con los preceptos obligados de la serie. ¿Por qué no aprenden de los errores? Pues porque es algo esquivo para los magnates que buscan reventar la taquilla con productos y no con cine de verdad.

Tres son esos puntos clave que deberían haber mantenido de una forma o de otra. Personajes fuertes y carismáticos con los que pudieras conectar y sufrir. Una aventura de supervivencia al límite que roce el terror psicológico. Una puesta en escena sobresaliente que deje al resto del género en ridículo. La tercera entrega cumplía lo justo pero al menos era un buen título de acción, y la cuarta se acercaba bastante en todos los elementos, aportando además un nuevo camino que seguir, porque por fin vieron que repetir la fórmula de “Terminator al pasado más persecución” estaba agotada. No fue una obra redonda, y con lo exigente que es el fan tardaron en apreciar sus muchas virtudes, pero no me cabe duda de que por ahí deberían haber seguido, el camino estaba bien allanado: buena trama, buenos personajes y nuevas ideas que respetan el concepto original, amén de un aspecto visual con gran nivel y bastante estilo. Pero en Génesis dan un paso atrás… con tirabuzón, tropiezo y fractura de tobillo. Y aún pretenden arrastrarse para realizar más secuelas. Espero que la taquilla, que no va bien, y las flojas críticas, les sirvan de aviso y dejen la saga en paz, porque para verla agonizar mejor dejarla ir. Para colmo este reinicio llega considerando que la tercera y cuarta partes no existen. La han vendido así y se puede observar en algunos detalles; el encuentro entre Reese y Connor es distinto a lo visto en Salvation, por ejemplo. Es decir, tienen los santos cojones de decirte que esta película y no las anteriores es la buena. Pero es que una vez vista te das cuenta de que los Terminator enviados a los 90 ya no existen, ergo es como decir que Terminator 2 también la puedes sacar de la serie, que ya no es válida. Pues obviamente va a ser al revés: Génesis es la que nadie va a incluir en la cronología de la saga, por estúpida e insultante. Para rematar, engancharon y engañaron a James Cameron (no sé cómo, dinero no necesita; ¿alguna obligación contractual?… porque sencillamente, no hay quien se crea sus palabras) para hacer un anuncio donde decía “Esta es la secuela de Terminator que yo habría hecho”. Pues no, coño, no me toméis el pelo así.

Los personajes son lo contrario a lo esperado. Oscilan entre la indiferencia, el aburrimiento y lo cargante, con lo que gran parte del tiempo resultan repelentes y quieres que mueran de una vez. Es problema de un libreto blando e indeciso tanto como de interpretación: qué horror de casting. Kyle Reese es un soldado de escasa personalidad, y Jai Courtney se ajusta a ello con su actuación sin savia ni sentimientos, con lo que termina resultando una versión cutre y anodina del carismático y sufridor Reese de Michael Biehn y el encantador Anton Yelchin que representó su versión joven en Salvation. La Sarah Connor dura que yo conocía era eso, una mujer de armas tomar, decidida y violenta como los tiempos requieren, pero a la vez se la veía llena de cargas y miedos como madre y como salvadora de la humanidad. No hay conflicto interno alguno en la Sarah actual, y la falta de carisma empeora las sensaciones. Aquí el fallo es principalmente de casting, porque al menos dura sí la muestran, y seguramente podría haber funcionado con una actriz que le diera fuerza… Pero Emilia Clarke no de la talla, literalmente porque tiene complexión de niña, pero sobre todo porque se la ve forzada. Y peor está en los momentos emocionales, que no los hace creíbles y en los que carece de la más mínima química con Courtney, y mira que era necesaria dado el obligado romance. En Juego de tronos no deslumbra pero cumple de sobras, aquí no se hace en ningún momento al personaje.

A John Connor directamente que le hubieran cambiado el nombre. El Connor del tramo inicial es insípido, nada que ver con la excelente representación de Christan Bale, verosímil como líder con un gran peso encima. Jason Clarke me parece buen actor desde que lo conocí en The Chicago Code, pero no logra captar al personaje, primero por sosainas y luego por la cosa sin pies ni cabeza en que lo convierten. Arnold Schwarzenegger como el Terminator (¿de verdad hacía falta decirlo?) está correcto en un papel que no requiere más que un toque de seriedad, el problema es exclusivo del guion: mientras que la idea de que envejece es simple pero efectiva, el resto de aportes que lo alejan del concepto original son una cagada. Como en la tercera parte, lo convierten en un secundario cómico, y esta vez peor, porque los chistes son repetitivos y sin gracia alguna. Pero también lo humanizan más de la cuenta con una sensiblería que no resulta creíble. Por ejemplo, el pique con Reese cuando cargan las armas: se ve a una persona que intenta esconder su vejez y hace un chiste con un nuevo amigo, algo incompatible con el tipo de robot que conocíamos. Y lo rematan otorgándole conocimientos que de ninguna manera podrían estar a su alcance: ¿un Terminator, una unidad de combate e infiltración, tiene conocimientos avanzados de las armas secretas de Skynet? Ni de coña. Una unidad que tiene muchas posibilidades de ser capturada por el enemigo no lleva información vital que además le es inútil en su misión. Que el Terminator construya una máquina temporal con tecnología de 1984 mientras la Skynet del futuro sudó de lo lindo es totalmente absurdo e inverosímil, una excusa forzadísima para que viajen a la nueva línea temporal en nuestro presente.

El argumento es un despropósito, y no sólo porque la premisa parte de ese sinsentido. Sueltan ideas a puñados sin llegar a decantarse por ninguna, sin desarrollarlas completamente. Alguna no lleva a nada, otras son agujeros de guion, otras dan subtramas anodinas, y todo se mezcla caóticamente y sin rastro alguno de la esencia de la saga. Hay como dos películas en una. La primera es el intento de relanzar la serie sin faltar a las ideas originales. La segunda es el intento de hacer una nueva saga bastante distinta. Ninguna de las dos funciona, y la obligación (autoimpuesta) de combinarlas deja ambas a medias: sin ritmo, rumbo ni coherencia. Para colmo, nos jodieron las escasas sorpresas relevantes en la penosa campaña publicitaria, la más negligente e insultante que recuerdo haber visto: los tráileres te cuentan absolutamente todo, y hasta el póster (que encima es horrendo) te destripa el giro con John Connor.

Partimos desde un punto ya conocido: en la victoria final sobre Skynet esta inteligencia artificial despliega su último recurso, la máquina del tiempo con la que envía un Terminator a 1984 para asesinar a Sarah Connor e impedir así que nazca su mayor rival, John Connor. Pero la Resistencia logra enviar también un defensor, Kyle Reese. Sin embargo en esta película cambian las cosas. Reese se encuentra con una línea temporal reescrita porque otra pareja de Terminator (un T-1000 malvado y un T-800 reprogramado como aliado) ha sido enviada a la infancia de Sarah. Así pueden colar la excusa de que el T-800 envejece y mantienen a Schwarzenegger en el papel. Pero no esperes que te expliquen quién, cómo y cuándo envía esos robots a los años setenta, de la misma forma que no se esfuerzan por hacer verosímil la máquina temporal del 84 con la que se permiten el borrón y cuenta nueva de tramas y fechas. Es la excusa para montarse este burdo reinicio, y punto.

Una vez reseteada de mala manera la serie, empieza el caos. Skynet es ahora Génesis, John es Skynet, Génesis es un niño pesado… y todo esto da igual, porque no se explica ni desarrolla nada, no lleva a ninguna trama elaborada. Los personajes deambulan de un escenario a otro y todo les cae encima, hacen lo que sea, y siguen adelante como si nada hubiera ocurrido. No hay una evolución del drama personal llamativa, emocionante, y el romance tira de topicazos inmaduros bastante cargantes. La trama finge ser compleja pero es superficial e intrascendente y se da mascadita en pequeñas dosis porque se asume que el espectador es tonto. La narración se limita a escena de acción tras escena de acción, que para colmo no dan la talla, sea por los agujeros de guion (a casi todas se les puede sacar alguna incoherencia importante; al final del artículo pongo una lista con las más llamativas) o el flojo nivel visual. Esta forma de narrar, cada vez más común en el cine contemporáneo, es algo que detesto. Sobre todo me resulta insoportable lo de que los personajes no se esfuerzan realmente por nada. Reese capta recuerdos por arte de magia, y estos le indican hacia dónde tiene que ir; fuera de escena el Abuelo (el T-800 enviado a los setenta) monta y desarrolla un gran plan de forma que al final lo único que tienen que hacer para acabar con Skynet en 2016 es poner unas bombas. No hay más línea argumental que pegar tiros hacia delante, salvo esa delirante subtrama con el personaje secundario tonto de turno (otro cliché del cine actual), el policía-chiste que aparece de vez en cuando sin aportar nada.

Y por supuesto olvídate de cualquier rastro de inteligencia. ¿Alguna pensamiento filosófico sobre el destino de la humanidad con la tecnología? No. ¿Entonces para que convierten a John en Skynet? ¿Qué revelación ha tenido, cuál es su objetivo, por qué aparece y desaparece y sus intenciones para con los héroes cambian cada dos por tres? El galimatías resultante sólo consigue aburrir, porque habla y habla pero ni dice ni lleva a nada. Estropean también el concepto de Skynet para convertirlo en Génesis, una inteligencia artificial que parece un niño mimado con un arrebato. ¿Cómo pretendes que esos hologramas estúpidos den miedo y sensación de peligro? En las tres primeras partes no veíamos directamente el enemigo principal y aun así lo temíamos, y aunque en la cuarta ya flojeó al mostrar un núcleo al que parecía demasiado fácil acceder, al menos mostraba inteligencia sin igual que aquí no llega a verse ni en el Connor tuneado.

Para rematar el despropósito, como decía tampoco parece que se esfuercen por mantener el sello de la saga en su esencia más importante: no llegan a aparecer las exigibles grandes secuencias de acción y persecución que ponen a los protagonistas al borde de la muerte, con huidas por los pelos, un clima de intriga que roza el terror (al menos en las dos primeras entregas) y donde no se olvidaban de desarrollar personajes humanos que te calen hondo. Sólo salvo la escena del ácido, el resto son anécdotas enlazadas donde no son capaces de formar una trama sólida e impactante y menos exponer buenos caracteres. Los tiroteos son breves e insípidos, y la gran pieza de acción central es la vista en los avances: unos pocos minutos correteando con el autobús para acabar de forma súper exagerada. Intriga y tensión y sentido del espectáculo y del asombro no llegan a aparecer.

Gran parte del problema es el infame libreto, pero 155 millones daban para bastante más. El director Alan Taylor, por mucho que deslumbrara en televisión (desde Homicidio a Juego de tronos, pasando por varios clásicos: Oz, Los Soprano, Mad Men…), no logra el nivel requerido, y eso que se entrenó en superproducciones con la más que correcta Thor: El mundo oscuro. Jonathan Mostow y sobre todo McG nos regalaron secuencias de acción impactantes y superiores a la media del género, y aunque no llegaran al nivelazo del genial James Cameron se veía talento y en el segundo caso también esfuerzo por buscar el tono de tensión constante, por lo que Salvation mantenía el sello de la saga de forma aceptable. Pero Génesis es una obra sin alma, sin sentido del espectáculo ni como señalaba capacidad para transmitir ni una de las emociones que se esperan encontrar. Las peleas a puñetazos son muy simplonas, carecen de energía y vitalidad, tanto por la falta de originalidad como por la monótona forma de rodarlas (el montaje es bastante malo). La corta y simple persecución con el autobús tampoco impacta nada a pesar de ser la más relevante, y el resto son unas breves escaramuzas con aún menor capacidad para causar alguna impresión, como la persecución con helicópteros, que se limita a mostrar borrones digitales movimiento y mucho ruido pero no llega a narrar nada. El largo e insustancial desenlace es lo peor de todo. Deberían haber buscado algo más ambicioso, que pegar tiros a las cámaras para que Skynet no moleste con su monólogo de humor mediante hologramas mientras ponen cargas explosivas no es un clímax digno de la serie. Así que, si estaba siendo una de acción normalucha, el interés acaba por los suelos, dejándote sin nada que recordar. Y en las partes pausadas está peor, con una dirección apática; hay momentos muy flojos, como esos torpes primeros planos en los momentos románticos.

Los efectos especiales son muy limitados en una serie donde se espera que deslumbren, de hecho ni llegan al mínimo aceptable como superproducción. El futuro se asemeja a un videojuego, es realmente penoso, parece que estás viendo el clon de The Asylum en vez de la película oficial. Luce muchísimo mejor el futuro de Terminator 2 de hace… ¡casi veinticinco años!, no digamos ya el de Salvation. Parecen haber echado todo el dinero y esfuerzo en la recreación de Schwarzenegger de joven, que está bien conseguida pero se sigue notando falsa (no resulta tan creíble como los Na’vi de Avatar). Es que ni siquiera convence el nuevo exoesqueleto, con una mandíbula distinta que le confiere un aspecto de robot demente más que temible. Y para terminar, la banda sonora es insistente y chapucera, cuando las demás han sido sencillas pero sumamente efectivas a la hora de reforzar la intriga y tensión.

Cuando vi Mad Max: Fury Road, me dije: “no he visto una película de acción y ciencia-ficción de semejante nivel desde Matrix y Terminator 2“. Que sea una obra ajena a la saga la que más recuerde en sensaciones y calidad a la misma…

Alerta de spoilers: Termino con la larga lista de preguntas, inconsistencias y agujeros de guion, que obviamente señalan detalles muy concretos de la película.–

-Tanto repetir la fórmula de enviar un Terminator al pasado empieza a generar preguntas. En Terminator se suponía que el envío de un robot y un héroe para frenarlo fue un movimiento de última hora y a la desesperada, pero si siguen mandando robots de uno en uno cuando les place (y la Resistencia averigua sin problemas la fecha y envía también un solo defensor), pues parece que realmente no tienen tantos problemas para enviarlos, así que… ¿por qué cada bando no manda un puñetero comando? Y en esta película en concreto se nota más el patinazo, porque vemos a Skynet coger un solo Terminator de todo el lote que tiene y a la Resistencia hacerse con la máquina con bastante tranquilidad y enviar a Reese sin prisas, pero luego además resulta que alguien envía otra pareja más. Manda a veinte hombres fuertes, John Connor, que pareces imbécil, y no dejes sin vigilancia la máquina para que Skynet siga fastidiando.
-También cabre preguntarse por qué si Skynet tiene la máquina del tiempo lista, en vez de usarla y acabar con la Resistencia de una vez sigue extendiendo la guerra.
-La gilipollez de que una vez derrotada Skynet los Terminator y naves se desconecten y caigan… ¿entonces como funciona el Terminator en el resto de la película, y por qué no activa el resto del lote para defender la máquina?
-Señores guionistas (y productores mete mano), si vais a extender o justificar las escenas con trucos baratos, intentad que no se noten tanto, que hay innumerables capítulos, en especial de acción, cuya justificación parte de o tiene una cagada muy clara: si Sarah sabe en qué momento y lugar aparece el Terminator en el 84, qué demonios hace que no está preparada esperando en vez de arriesgarse a un enfrentamiento directo; con Reese igual, espera a que esté a punto de morir en la tienda de ropa porque sino no tenemos el momento de tensión cutre; en la huída con el cambión Kyle tiene un lanzagranadas y no lo usa hasta que el T-1000 ha cumplido con la filigrana molona buscada; en la trampa para el T-1000 el Abuelo está desparecido en vez de proteger a Sarah, para aparecer porque sí al final de la escena, pues con él presente habría durado un minuto; el Abuelo ha tenido veinte años para armar los cargadores y preparar bombas, pero no lo ha hecho sencillamente porque querían meter una escena de transición y otra cómica; habiendo un montón de coches, más manejables y mejores para pasar desapercibidos, cogen un autobús, que da más espectáculo; ni el lógico T-800 ni el entrenado Reese son capaces de prever que si dejan otro helicóptero lo pueden usar policías o John-Skynet para perseguirlos si averiguan que han tomado ese camino; qué casualidad que el poli tonto se trasladara de LA a San Franscisco y deduzca tan rápido de un fotograma borroso que dos gamberros en un puente son los misteriosos tipos que busca; qué conveniente la explicación de que John-Skynet sea único: los demás sujetos que quiso convertir Skynet se murieron, él no… por que sí y punto; persiste la manía de coreografiar peleas lanzando al contrincante lejos cuando lo tienen agarrado dispuesto para ser machacado a puñetazos y cuchilladas: vemos que John-Skynet le puede cortar un brazo al Abuelo, y en vez de seguir destrozándolo se dedica a tirarlo de acá para allá lejos de su alcance, como si una caida o choque contra una pared demostrara hacerle daño, y como si no pensara que le está dando tiempo a encontrar una escapatoria o arma; etc., etc.
-En Cyberdine construyen un par de proyectos secretos revolucionarios, la poliaelación y la máquina del tiempo… y los tienen tras cristaleras desde donde cualquier currante del resto de la empresa lo ve todo; toma seguridad y secreto.
-¿Por qué se apagan los carteles publicitarios de Génesis?
-El Abuelo al final es capaz de regenerarse… pero mantiene su aspecto viejo.
-“No tenemos armas para luchar contra esta nueva clase de Terminator”… “No pasa nada, me fabrico un súper imán con un megáfono viejo”.

Ver también:
Terminator Salvation.
Terminator 3: La rebelión de las máquinas.

Terminator 3: La rebelión de las máquinas


Terminator 3: Rise of the Machines , 2003, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 109 min.
Dirección: Jonathan Mostow.
Guion: John D. Brancato, Michael Ferris.
Actores: Claire Danes, Arnold Schwarzenegger, Nick Stahl, Kristanna Loken, David Andrews.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: La sólida dirección de Jonathan Mostow y los efectos especiales: ritmo bastante bueno, espectáculo de gran nivel.
Lo peor: John Connor, un personaje destrozado, y Nick Stahl, un actor inexpresivo. Está lejos de la extraordinaria calidad de sus predecesoras: es una película de acción bien hecha, pero ahí se queda.
Mejores momentos: La impresionante persecución con la grúa.

* * * * * * * * *

Desde el año 2000 persiste en Hollywood la manía de recuperar películas y novelas clásicas o simplemente con tirón y aprovechar su fama para realizar secuelas, precuelas, remakes, adaptaciones comerciales y demás destroces. Terminator 3 llegó con muchas dudas, pues habían pasado doce años desde Terminator 2, no estaba James Cameron implicado en el proyecto, Schwarzenegger había envejecido bastante, y como digo, el cine no se encontraba en su mejor momento. Como película de acción el resultado fue francamente bueno, pero como secuela dejó a los seguidores bastante fríos. Pero aunque no fue bien recibida en su momento, con el tiempo se ha asentado mejor, porque sus fallos se van perdonando u olvidando y sobre todo porque en el género cuenta con bastantes virtudes y no envejece mal. Y la verdad sea dicha, después del estreno de Terminator Génesis, donde Hollywood lleva al extremo la explotación de obras famosas con malos resultados y poco respeto a la serie y al seguidor, se está empezando a revalorizar por la simple y triste comparación con una entrega peor.

Lo mejor de la función lo tenemos en la puesta en escena. Muy acertadamente Jonathan Mostow prescindió de otra moda con resultados por lo general muy cuestionables, recurriendo a los efectos por ordenador solamente cuando eran necesarios dobles digitales… casos en los que el resultado dista de ser perfecto, así que más razones para alegrarse de su mínimo uso. Todas las escenas de tiroteos y persecuciones están rodadas de forma tradicional, es decir, destrozando vehículos y decorados, utilizando complicadísimas planificaciones para poner las cámaras en los lugares apropiados, y con un buen montaje que da forma y ritmo a la narración. El acabado es muy llamativo, regalándonos grandísimas secuencias de acción como la impresionante persecución con una grúa y multitud de coches manejados por control remoto por la T-X. Rodar bien y con efectos especiales que transmitan verosimilitud es el factor primordial a la hora de conseguir una película que no se vea afectada por el paso del tiempo: más de una década después sigue entreteniendo e impactando como un espectáculo bastante gratificante.

En cuanto al guion, desarrolla una historia sencilla con algún giro decente, lo que basta para dar vida al relato, para hacerlo avanzar despertando el interés suficiente en el espectador. De todas formas no se puede decir que la saga brille por guiones complejos, al menos hasta la llegada de Terminator Salvation. La premisa está bien pensada, es básica pero ofrece una buena evolución de la trama original: simplemente Skynet va tras más líderes de la Resistencia, dando así un poco de vida nueva al argumento. Eso sí, la necesidad obliga a reescribir una de las ideas iniciales: antes nos decían que el futuro no está escrito, ahora que es inevitable. No me pareció en su momento ni me lo parece ahora una transgresión importante, es una vuelta de tuerca más a las paradojas temporales que sirve para extender la serie. Y aquí hay cambios más relevantes. El Terminator se usa como secundario cómico, sin sacar de él esa conexión mágica con John y con el espectador que se conseguía en Terminator 2, y John Connor ha sido convertido en un pardillo sin dotes de liderazgo, todo lo contrario a lo que nos han descrito los capítulos previos. Una cosa es mostrarlo en un bajón, intentando huir de responsabilidades demasiado grandes… Otra transformarlo en un imbécil blandengue, sin carácter ni determinación. Ni siquiera se esfuerzan en mostrar una evolución que saque al personaje del bache en que está, se limitan a ponerlo al final cogiendo la radio para dar ánimos en la guerra, como si eso fuera suficiente para madurar a líder de la Resistencia.

Es Kate Brewster la que mantiene el tipo y da algo más de garra a la aventura. Es cierto que resulta una versión de la Sarah Connor de Terminator 2, pero eso también se puede considerar una ventaja, al ser el único protagonista que resulta fiel a los cánones de la serie. Es una mujer fuerte y decidida, pero no un robot: sufre, se asusta, se esfuerza por salir adelante. Claire Danes redondea el rol con una interpretación entusiasta, lo que además hace más evidente el flojo papel de Nick Stahl como John.

Pero si en personajes anda algo ramplona, lo que más se echa en falta es precisamente lo más esencial. La atmósfera que le otorga Mostow al relato es muy luminosa, cuando los dos capítulos de James Cameron nos sumergían en una pesadilla de características únicas. Sin ser terror puro causaban desazón, pues la persecución interminable sobre los protagonistas te mantenía en tensión constante, temiendo la muerte, temblando ante cada aparición del robot enemigo. Aquí podemos disfrutar de imponentes secuencias de acción… pero ninguna causa esas sensaciones de intriga, de expectación y de asombro sobrecogedor. Y los detalles también cuentan para mal. Los diálogos carecen de fuerza, de ingenio. Las reflexiones sobre el destino de la humanidad y las elecciones personales no apasionan. Aparte, hay una idea que me molesta bastante: la inverosímil habilidad de la T-X de manejar maquinaria con su arma. ¿Cómo un virus puede mover el volante y pedales de un coche? Es una fantasía que no pinta nada en una saga de ciencia-ficción que era muy sólida en cuanto al realismo del universo planteado.

Así pues, Terminator 3: La rebelión de las máquinas es buena película de acción, pero como episodio de la serie está en un limbo: algunos como digo hemos terminado aceptando que cumple con lo mínimo exigible (no queda otra, no va a desaparecer por muchas piruetas que inventan en próximas entregas), otros en cambio reniegan bastante de ella. Porque claro, los seguidores esperamos que se mantenga el tono y el nivel, no que se realice una secuela sólo por sacar tajada del renombre de la saga.

Crítica actualizada de la original publicada el 17/11/2006

Ver también:
Terminator Salvation.
Terminator Génesis

Misión Imposible: Protocolo fantasma


Mission: Impossible – Ghost Protocol, 2011, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 133 min.
Dirección: Brad Bird.
Guión: Josh Appelbaum, André Nemec.
Actores: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Paula Patton, Léa Seydoux, Michael Nyqvist.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene bastante.
Lo peor: Le falta coherencia, las cosas ocurren porque sí. El grupo protagonista es menos interesante que el anterior. El thriller se trabaja también menos.
Mejores momentos: La persecución en la tormenta de arena, el clímax en el aparcamiento automatizado.

* * * * * * * * *

Para pasar el rato es una película que cumple de sobras. Es vistosa, posee buen ritmo, y los personajes tienen cierto carisma. No deslumbra en originalidad, de hecho es bastante predecible, pero está lejos de ser cargante. Conoce sus bazas y limitaciones y las exprime bastante bien: el guión va al grano, la dirección es de buen nivel. Pero también se puede criticar su simpleza, y lanzar la eterna pregunta de por qué se asume que el cine de acción ha de ser tontorrón y directo, y más en una saga que nació siendo densa de narices y con las escenas de acción limitadas a un par de pasajes bien aprovechados, y demostró que esa fórmula podía llegar muy bien al público. En la tercera (la segunda no existe) la premisa era más básica y comercial que en sus inicios, pero al menos el desarrollo de la trama estaba bien trabajado, no se olvidaban de que era un thriller, y el grupo de protagonistas tenía bastante calidad. Pero en este nuevo capítulo en cambio se va disipando la fórmula y notan muchos agujeros.

La aventura avanza a trompicones sin un argumento tangible, el tono de thriller está casi desaparecido, todo se resuelve con cienci-magia (cada vez exageran más los cachivaches) y deducciones muy cogidas por los pelos, y la mayor parte de las escenas de acción parecen metidas a la fuerza. Con este estilo narrativo elegido saltamos de un escenario a otro sin que quede realmente claro por qué, sin que haya una lógica consistente detrás. Sinceramente, no tiene más chicha que un capítulo cualquiera de Alias, y sí muchas escenas usadas en esa serie y en el cine de espías en general. Colarse en las fiestas de rigor y robar algo está muy visto, por ejemplo, y no logran ni la mitad de intriga y tensión que en la secuencia equivalente de la tercera entrega, cuando van a por Davian al Vaticano.

Lo peor es la sensación de que intentan arreglar la simplificación con apaños en vez de reescribir la escena con algo más de calidad, más contenido y esfuerzo por trabajar el thriller. Por ejemplo, llegan a un vagón de tren mágico donde tienen todo lo que pueden necesitar y la tecnología más flipante que les resuelve la situación sin que tengan que esforzarse mucho. Lo único difícil es acceder al vagón, que, oh, se mueve. Es decir, en vez de elaborar una buena trama montan una escena de tensión y acción cutre y luego avanzan en la historia tirándoles las soluciones encima a los personaje. El asalto al Kremlin sigue la misma dinámica (además de estar metido con calzador): un cacharrito imposible (esa absurda mampara) y una explosión final no suplen la falta de esfuerzo en buscar una escena consistente. Esta también se puede comparar con la entrada al Vaticano, y carece de todo lo bueno que tenía: minuciosamente desarrollada, mostrando el trabajo, los problemas, las soluciones improvisadas… y todo con un buen manejo de la intriga. Tampoco me convence la escalada al edificio, que busca descaradamente el espectáculo.

Los personajes también han perdido bastante entidad. La dinámica entre ellos no es tan llamativa (compleja, emotiva) como el anterior capítulo y hay momentos en que abusan de los clichés y de un sentido del humor no está a la altura: no se sabe a qué juegan con Benji, quieren ponerlo de secundario tonto pero sin pasarse, y queda muy irregular. Por no decir que es absurdo cambiar a casi todo el grupo, pero claro, los productores sólo se esfuerzan por conseguir la participación de Tom Cruise. Ethan sigue siendo un personaje central con carácter, pero como se pudo ver en la cinta de J. J. Abrams, con apoyo de mejores secundarios la película gana enteros. Además hacen algo raro con él: parece que tratan de buscarle algo de trasfondo con ese misterio que arrastra el nuevo (Jeremy Renner), pero queda un poco de pegote, porque no llega a tener relación con los hechos que nos narran.

Pero aun con sus achaques cumple de sobras como entretenimiento. El ritmo es bueno porque saltando rápidamente entre situaciones y escenarios consiguen que no dé tiempo a que aparezca la sensación de “esto lo he visto mil veces”, y algunas piezas de acción son bastante espectaculares: la tormenta de arena es clásica pero Brad Bird (Los Increíbles, Ratatouille) le saca gran partido, y la pelea final en el aparcamiento automatizado es de infarto. Pero en cambio con esta fórmula no logran que nada cale: ¿te acuerdas de quién era el villano y qué planes ejecutan los buenos?, ¿te interesa el destino de los pocos secundarios, sufres con ellos? Es decir, se ve y se olvida, y no aguanta muy bien los revisionados. Pero ha sido la más exitosa (¡700 millones de dólares!) y mejor valorada por el público, así que ha garantizado más secuelas que probablemente seguirán simplificando la serie…

Ver también:
Misión Imposible 3.

Misión Imposible III


Mission: Impossible III, 2006, EE.UU.
Género: Acción, thriller.
Duración: 126 min.
Dirección: J. J. Abrams.
Guión: J.J. Abrams, Roberto Orci, Alex Kurtzman.
Actores: Tom Cruise, Michelle Monaghan, Ving Rhames, Billy Crudup, Philip Seymour Hoffman, Maggie Q, Simon Pegg, Keri Russell, Jonathan Rhys Meyers, Laurence Fishburne.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: El ritmo trepidante y el espectáculo se apoyan en una trama y personajes muy interesantes, destacando el inquietante villano interpretado con intensidad por Philip Seymour Hoffman.
Lo peor: La campaña publicitaria fue más bien de acoso. Una dirección un poco agobiante en algunos momentos con tanto primer plano.
Mejores momentos: La secuencia del puente. El interrogatorio de Ethan a Davian. Ethan y Lindsey mano a mano contra los enemigos.
El plano: La aparición del helicóptero repleto de hombres fuertemente armados en el puente.
La frase: ¿Quién eres? ¿Tienes esposa? ¿Novia? Quienquiera que sea, la encontraré. La torturaré. Y luego te mataré frente a ella. –Davian.

* * * * * * * * *

J. J. Abrams salió airoso de un debut complicado: el director con mayor presupuesto en su primera película, y además una bastante esperada y que debía remontar una saga rematada a conciencia. No ha llegado al nivel del estupendo thriller de Brian de Palma, pero sí ha creado un filme de acción sólido y espectacular que tuvo bastante éxito (400 millones de dólares). Y por supuesto, es infinitamente superior al inefable subproducto creado por John Woo, quien con la segunda entrega construyó un mosaico de absurdos hasta el punto de dar una de las peores cintas que jamás han mancillado una sala de proyección.

Desde el guión Abrams y su equipo (Orci, Kurtzman) han saldado un problema demasiado extendido en el cine acción contemporáneo: la falta de una historia llamativa y medianamente sólida y unos personajes mínimamente humanos. Han sabido profundizar en el héroe, Ethan Hunt, construyendo a su alrededor una vida que, aun siendo muy estereotipada y sencilla (la típica esposa que termina en peligro), enriquece al personaje otorgándole motivaciones claras, alejándolo del superhéroe imperturbable que satura el género. Además gana mayor interés por la dinámica que mantiene con el equipo y los superiores, donde hay un grupo amplio de secundarios bastante bien dibujados. Ethan conecta con sus compañeros de trabajo saltando entre la amistad y los líos de traiciones clásicos del cine de espías, de forma que hay una clara sensación de que están pasando cosas relevantes en sus vidas y la intriga de cómo las resolverán mantiene el interés alto.

Otro aspecto de la escritura que está bien ejecutado es la constante búsqueda de situaciones complicadas y espectaculares entremezcladas con las dosis necesarias de explicaciones del argumento, que no es tan enrevesado, o más bien casi confuso, como en la primera entrega, pero tiene sus buenas dosis de misterio y giros obligados. Alguno no va a sorprender, como la parte final con la esposa convirtiéndose en heroína, y otro resulta además muy forzado, el del cansino traidor imposible, pero las maquinaciones entre agentes y algunas consecuencias mantienen muy bien el tipo, y las desventuras de los protagonistas intentando salir adelante contagian la adrenalina y la sensación de esfuerzo y sufrimiento: planifican, ejecutan, sufren la tensión, improvisan ante los fallos… Hay que recalcar que personajes que sudan y se llevan buenos palos es algo cada vez más difícil de encontrar en el género, de hecho en la cuarta entrega se empieza a diluir bastante. Y cabe destacar en especial que el enemigo es imponente y temible, convirtiéndose en el mejor villano visto en muchos años. La puntilla se la pone el intenso papel de Phylip Seymour Hoffman, por desgracia recientemente fallecido.

En la labor de dirección Abrams tiene varios aciertos pero también algunas limitaciones. Lo primero que salta a la vista es que no da la impresión de ser una película de 150 millones de dólares, y menos hace diez años, cuando era un presupuesto descomunal. No hay escenas de tamaño colosal ni grandes despliegues de efectos digitales, es una cinta de acción artesanal, de tiroteos y persecuciones, así que no sé adónde ha ido el dinero. Ahora bien, en su categoría cumple de sobras. El ritmo más que intenso es casi agobiante, en todo momento estamos sumergidos en intriga, tensión y acción. Pero podría haber sido mejor, porque a veces el director abusa de una puesta en escena muy cerrada en primeros planos. Son tramos puntuales que por lo demás están muy bien dirigidos y editados, demostrando algunos un excelente dominio narrativo. El problema es el estilo elegido para lo fotografía, donde también destaca para mal el color con tanto brillo y contraste. Por ejemplo, la lucha en el puente es fantástica, en especial porque muestra muy bien las fases del combate, la posición de los personajes, el caos de la situación… Pero con mayor amplitud de planos podría haber sido grandiosa. Donde más se nota es en la trama de despachos, lo que se agrava por el escenario elegido: parece rodado en una cochera, intentando ocultar con planos cerradísimos la falta de nivel del escenario (lo que de nuevo me lleva a decir que el dinero algunas veces no luce).

Pero esas carencias sólo impiden que la película sea memorable, porque buena es bastante. La combinación de intriga de espías y acción trepidante es muy equilibrada, y los personajes nunca se ponen por debajo del espectáculo. La secuencia del puente es uno de los momentos más impresionantes del cine de acción de los últimos años, y el robo de la pata de conejo no se queda atrás, mientras que en el espionaje también tiene grandes tramos, como la infiltración en el Vaticano. También se agradece que no abusen de la cienci-magia: salen los cacharritos justos y se mantienen los clásicos, es decir los disfraces, lo que es una suerte, porque Abrams venía de la serie Alias, donde se les fue la pinza con el tema, y de hecho en la cuarta de Misión Imposible los nuevos autores se pasan muchísimo con las tecnologías fantasiosas.

Crítica actualizada de la original publicada el 21/05/2006.