El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: diciembre 2009

En tierra hostil

The Hurt Locker, 2008, EE.UU.
Género: Drama, bélico.
Duración: 131 min.
Director: Kathryn Bigelow.
Escritor: Mike Boal.
Actores: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pierce, David Morse, Ralph Fiennes, Evangeline Lilly.
Música: Marco Beltrami, Buck Sanders.

Valoración:
Lo mejor: Actores, puesta en escena.
Lo peor: Carece de un argumento concreto, está formada por capítulos sueltos de desigual interés.

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Avalada por mil festivales y premios, considerada una de las películas del año y con notable presencia en los Globos de Oro (nominada a guión, dirección y película)… es la cinta independiente mimada del año, la que se vende como buen cine alternativo… pero no puedo decir que me haya parecido una buena producción, de hecho me ha decepcionado y sorprendido bastante que se hable tan bien de ella cuando es tan poca cosa.

La idea general es buena, ofreciendo un acercamiento a las miserias de la guerra desde una perspectiva algo alejada de los cánones habituales, pero no llega a ofrecer nada realmente llamativo. Le falta cohesión y fuerza, pues no tiene una trama clara y consistente, sino que está formada por pequeños capítulos (cada bomba a desactivar) que no llevan a nada concreto. Y además hay escenas que no tienen sentido alguno, como el largo episodio del francotirador, muy interesante pero totalmente ajeno al resto de la historia. Así, su ritmo es endeble, torpe. Conforme la estaba viendo esperaba que todo cobrara sentido, que la trama llegara a alguna parte, pero no llega a ocurrir.

Los actores están muy bien en sus papeles (en especial el principal, Jeremy Renner), pero los personajes no tienen garra. Las motivaciones de los protagonistas no están claras, no se entiende porqué actúan como actúan. Esto se traduce en que sus vivencias no logran interesar mucho, y ni aunque sus vidas estén en constante peligro despiertan preocupaciones o sentimientos. Lo único que me parece realmente logrado es la escena del supermercado, que en un breve plano resume la situación de desarraigo del protagonista. Destacaría también, por sorprendente, la breve presencia de algunos actores conocidos en papeles muy secundarios: Guy Pierce, Ralph Fiennes y en menor medida Evangeline Lilly.

Su puesta en escena es lo único destacable, pues está confeccionada con notable profesionalidad. El pulso de cada escena es correctísimo gracias a una dirección (Kathryn Bigelow), fotografía (Barry Ackroyd) y montaje de nivel, pero volvemos a lo que indicaba antes: ¿de qué sirve que la escena del francotirador esté rodada con maestría y sea impresionante si es un interludio irrelevante? Así ocurre en mayor o menor medida con toda la cinta: cada escena está rodada de forma exquisita, pero las mismas se quedan en eso, en meras anécdotas y capítulos que no consiguen ofrecer un todo realmente tangible.

Se deja ver, pero no es para recordar y mucho menos para alabar de forma tan exagerada como se está haciendo.

District 9

District, 2009, EE.UU., Nueva Zelanda.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 112 min.
Director: Neill Blomkamp.
Escritores: Neill Blomkamp, Terri Tatchell.
Actores: Sharlto C opley, Jason Cope, David James, Mandla Gaduka, Vanessa Haywood.
Música: Clinton Shorter.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, actor principal, efectos especiales.
Lo peor: Desequilibrado conglomerado de ideas, géneros y estilos. Sorprendente e incomprensiblemente sobrevalorada.

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Me resulta incomprensible lo de esta película. Ha sido aclamada por crítica y público como una gran cinta de ciencia-ficción, una joya en un oasis cada vez más seco por culpa de la excesiva tendencia comercial del Hollywood actual, y sin embargo no tiene absolutamente nada que la haga no ya grande, sino simplemente notable. Es una de estas obras que se venden de forma viral por Internet (campañas de publicidad donde apelando a instintos frikis se obtiene una conexión total con el público incluso antes de ser vista; a veces ocurre sin implicación de las productoras, sólo por el contagio del interés del público), que gustan porque son fáciles de ver y son recibidas con el clamor escandaloso que es capaz de montar la masa fanática desde las redes virtuales, y con este apoyo alcanzan unas repercusiones que en la mayoría de los casos ni de coña merecen. Da igual su calidad, son éxitos en taquilla que sorprenden a los medios tradicionales porque siguen viviendo en una realidad donde Internet no existe. Algunos ejemplos de este tipo de películas serían Monstruoso, Paranormal Activity, Star Trek 2009… Casi podría decir que ha nacido una nueva clase de público: el que sigue y adora algo sólo porque está de moda en Internet.

District 9 está realizada con bastante tino. Quizá le sobra algo de cámara en mano, pero el director (Neil Blomkamp, hasta ahora con más experiencia en el campo de los efectos visuales que en el de la dirección) sabe muy bien dónde poner el objetivo, qué forma dar a cada escena y sobre todo cómo lidiar con un presupuesto escaso de forma que se obtenga un producto muy vistoso. Hay que destacar que los efectos especiales (digitales sobre todo) son asombrosamente perfectos, tanto en realismo como en interacción con el entorno. Las criaturas, cuyo diseño es muy original (qué sorpresa es ver extraterrestres que no parezcan solamente humanos maquillados), son creaciones digitales que consiguen un realismo casi total, mientras que las escenas de acción del tramo final, con un robot en plan Mech Warrior y unas peleas que recuerdan muchísimo al Half Life, resultan muy espectaculares (es decir, la inspiración en videojuegos es más que evidente, y aunque argumentalmente es discutible visualmente funciona de maravilla). Es de agradecer también que no se haya escatimado en violencia y vísceras; qué raro es ver hoy día películas para adultos.

El actor principal (Sharlto Copley) tiene sobre sus hombros la mayor parte del metraje y a pesar de ser un completo desconocido y con casi nula experiencia (es su segunda película) cumple con una eficacia pasmosa. Todas las penurias que atormentan al protagonista, que no son pocas, las vemos sufrir en sus carnes gracias a su lograda interpretación. De hecho ha debido impactar bastante, porque se le ha fichado para hacer de Murdock en la adaptación cinematográfica de la obsoleta serie El equipo A.

La cinta goza de un ritmo bastante bueno y aunque generalmente dé la sensación de ir más de forma precipitada que con paso firme es sumamente entretenida y garantiza diversión constante. Sin embargo arrastra un problema notable que impide que cuaje del todo, que cale completamente e incluso que parezca una película de verdad y no un experimento caótico pero aceptable, y es que no termina de quedar claro su género y su tono: ¿es ciencia-ficción, drama, documental, comedia, parodia o crítica? Se inicia en el documental, pasa al drama con tintes extraños de comedia y parodia, por momentos parece una crítica a algunos aspectos de las sociedades humanas (racismo principalmente) y termina por la acción desmesurada. Pero este puzle no está nada equilibrado: el tramo inicial aburre y por el contrario el final asombra pero no encaja con el resto, muchas veces no se sabe si está buscando un chiste o simplemente estamos ante una escena fallida, de drama serio pasa a comedia tonta incluso varias veces en una misma escena… Incluso la sangrienta violencia (la tortura a la que es sometido el protagonista) tiene un estilo demasiado absurdo, perdiendo así credibilidad y seriedad.

Los personajes se mueven también en esa indecisión. El protagonista es demasiado estúpido, y como muchas otras cosas no termina de quedar claro qué se pretende al ponerlo así y le resta bastante credibilidad al conjunto. Joder, si es que hasta su nombre parece un mal chiste. El resto de caracteres se mantiene igualmente entre la seriedad (la pareja alien –padre e hijo- está muy lograda) y la parodia absurda y sin sentido aparente (el militar es tan ridículo que resulta molesto).

Y es importante indicar que la historia tiene un agujero de guión gistantesco: ¿para qué monta tanto jaleo el alien, para qué se tira toda su vida construyendo una nave, si con una simple orden de computadora puede mover la nave nodriza y utilizar su rayo tractor? Es una cagada enorme que hace que todo el conflicto anterior carezca de sentido, dejando la sensación de que todo se ha montado para vacilar y epatar al espectador.

Así pues, no puedo decir que District 9 me parezca un filme tan redondo, revolucionario y loable como venden. Es entretenido y por momentos espectacular, pero le falla notablemente la coherencia narrativa, y su mensaje (lo que nos quieren contar los autores) no queda nada claro. Y a las malas sensaciones que me dejó su desequilibrada forma hay que sumarle que el potencial que tenía era enorme y no se supo aprovechar del todo. Cabe recordar el talento de sus cabezas más visibles (productor –Peter Jackson-, director y actor) y si os parece relevante su impacto, pero nada más.

Pandorum


Pandorum, 2009, Reino Unido, Alemania.
Género: Misterio, terror, ciencia-ficción.
Duración: 108 min.
Dirección: Christian Alvart.
Guion: Travis Milloy, Christian Alvart.
Actores: Dennis Quaid, Ben Foster, Antje Traue, Cam Gigandet, Cung Le, Eddie Rouse.
Música: Michl Britsch.

Valoración:
Lo mejor: Fantástica vuelta de tuerca a elementos clásicos, con ideas, giros y sorpresas estupendas. Atmósfera y ritmo absorbentes y agobiantes.
Lo peor: En lo visual falla en las escenas de acción, con un montaje horrendo.
Mejores momentos: El tramo inicial, con la oscuridad, el desconocimiento, los conductos de ventilación…

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En un análisis en frío, Pandorum no puede esconder todo el cine del que bebe sus ideas, desde Alien a la reciente The Descent. Pero tiene una capacidad de reinvención asombrosa y también mucho buen hacer: desde el estupendo inicio hace que te olvides de los lugares comunes y te sumerjas en su juego. Sí, a veces es un tanto rebuscada, otras se trampea a sí misma (el arma no letal que al final suelta unas leches tremendas, la nave súper resistente con un cristal tan frágil), pero trae cantidad de ideas frescas y recursos ingeniosos. El primero, empezar con los personajes desmemoriados, lo que ayuda a explicar el universo planteado tanto como a maximizar el desconcierto. Luego tenemos numerosos giros que van poniendo capas inesperadas y nuevas perspectivas que te dejan anonadado.

Pero como digo, también hay buen tacto a la hora de rematar las ideas, no se descuida el ritmo, con una buena progresión de la historia, y la atmósfera, muy trabajada. Los protagonistas son definidos poco a poco con retazos sencillos, lo suficiente para conseguir hacernos partícipe de sus sufrimientos y esfuerzos. Desde luego la estupenda forma con que los introducen en el relato tiene mérito: sin una larga y farragosa presentación que nos ponga triviales datos en fila, sino lanzándolos directamente a una situación terrorífica donde tenemos que aprender con ellos. De ahí en adelante nos embarcamos en una frenética historia de supervivencia y terror con escenarios verdaderamente oscuros y claustrofóbicos en los que criaturas misteriosas acechan. Los capítulos van llegando sin tropiezos ni bajones de intensidad, y aunque algunos son algo predecibles todos van aportando algo, pero además algunos incluyen esos giros tan jugosos. El largo desenlace ofrece un estupendo clímax rebosante de caos, desasosiego y unos últimos pero llamativos cambios de rumbo.

Los intérpretes principales son unos esforzados Ben Foster, un gran actor que no termina de adquirir fama (su papeles en A dos metros bajo tierra y El tren de las 3:10 son espectaculares) y Dennis Quaid (que por cierto tiene una voz impresionante, como Russell Crowe pierde muchísimo con el doblaje), capaces de hacer verdaderamente tangibles esta fantasía con momentos delirantes.

La puesta en escena tiene sus virtudes, esenciales para conseguir un thriller sólido y opresivo, pero también algunas fallas que limitan su alcance. La fotografía y la iluminación son notables, tanto como los decorados, y combinados funcionan muy bien en la generación del ambiente requerido. El maquillaje de los monstruos es exquisito y me trae a la cabeza aquella pregunta que muchos nos hicimos en Soy Leyenda: ¿por qué algunos autores se empeñan en utilizar efectos digitales en elementos donde lo tradicional da resultados de calidad más que comprobados? Tanto Pandorum como otra de género muy destacable de este año, Moon, son lecciones de cómo lo artesanal funciona mejor en un panorama dominado por el abuso negligente del ordenador.

En cuanto a sonido, la banda sonora que salta de lo sutil a lo estridente está bien empleada y en general la calidad del sonido es excelente, pero como ocurre demasiado a menudo en el terror, se empeñan en recalcar sustos, o incluso sacarlos de donde no hay, con golpes sonoros que a mí me producen el efecto contrario, me molestan. Por ejemplo, la escena en que encuentran a un tipo colgado tiene un susto forzadísimo.

Quien levanta todo esto es el director alemán Christian Albart (es una coproducción entre Reino Unido y Alemania), que capta bien la esencia del guion, sale airoso de una condiciones complicadas (mucha oscuridad y escenarios reducidos) y es capaz de exprimir muy bien el pico inicial tan potente. Por ello me choca especialmente que incorporara algunos artificios innecesarios. Mientras en la oscuridad y lo sutil se mueve muy bien, se lo ve torpe a la hora de sacar todo el partido de las escenas más intensas. Innecesarias y fallidas aceleraciones de cámara y un montaje bastante chapucero en las confrontaciones (no se ven bien los golpes pero se notan los saltos con cuerdas, por ejemplo) afean algunos instantes, y también hay escenas que se inclinan demasiado por la acción comercial en plan “mira que pelea más chula” que me sobran por completo.

Pandorum es un inesperado hallazgo que está sorprendiendo a quien se atreve a lanzarse a través de su fachada de producción de terror y ciencia-ficción barata y mediocre. Tan sólo le ha faltado una puntada en su acabado (un aspecto visual más sobrio y maduro) y su escritura (pulir algunos agujerillos y exageraciones) para lograr una obra capaz de superar la serie b y el culto de los fans del género y dejar huella en el cine en general.

Fallece Eric Woolfson

Compositor, cantante y productor, fue mano derecha del mítico grupo The Alan Parsons Project y una de sus voces principales, aunque su nombre siempre ha estado un tanto en la sombra hasta que firma el disco más grande que creó la banda, Freudiana (1990). Dicho álbum supuso el final de la asociación tras algunas disputas personales y legales, y a partir de ahí tanto Alan Parsons como Eric Woolfson no tuvieron unas carreras muy centradas. Woolfson dedicó bastante tiempo a la realización de musicales, y sus últimos discos fueron un intento de revivir el éxito de Tales of Mystery and Imagination (Eric Woolfson’s Poe: More Tales of Mystery and Imagination en 2003) y The Alan Parsons Project That Never Was (2009), que reúne temas desechados por la banda.

Nacido en Escocia en 1945 ha fallecido el 2 de diciembre de este año tras una larga lucha contra un cáncer.

9

 

9, 2009, EE.UU.
Género: Fantasía, aventura.
Duración: 79 min.
Director: Shane Acker.
Escritores: Shane Acker, Pamela Pettler.
Actores: Elijah Wood, Christopher Plummer, Jennifer Connelly, Martin Landau, John C. Reilly, Crispin Glover, Fred Tatasciore.
Música: Deborah Lurie, Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: El diseño artístico y la animación son fascinantes.
Lo peor: La trama no tiene consistencia, los personajes no interesan lo más mínimo.
Mejores momentos: La aparición de los gemelos.

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Es una lástima de lo de esta cinta. Su aspecto visual es arrebatador, cautiva en cada plano, pero su guión es un quiero y no puedo. La idea central del argumento, aunque típica (un clásico mundo post-apocalíptico) es bastante prometedora, pero carece de un desarrollo consistente y de unas explicaciones claras y coherentes que hagan sólida e interesante la aventura. Es decir, se pone un buen trasfondo al mundo creado pero en cambio la trama que mueve a los personajes resulta demasiado superficial y por ende no llega a interesar. En la proyección simplemente nos encontramos con unos caracteres demasiado simples que corretean por ahí y se encuentran con mil engendros mecánicos sin que la trama avance de forma tangible, y por supuesto sin conseguir que esos caracteres despierten el más mínimo interés. No causa ninguna impresión la muerte de varios de ellos, no sabemos qué motiva al protagonista, y en general el grupo está compuesto de clichés demasiado vistos (el protagonista valiente, la chica heroica y decidida, el amigo débil pero leal, el viejo sabio pero excesivamente conservador y el loco que sabe algo). A pesar de su cortísima duración se hace larguita, pero aún así cuando acaba da la sensación de que sólo se ha visto parte de algo.

Si se salva es por su espectacular imaginería visual. Es una eficaz mezcla de steampunk y mundo post-apocalíptico donde se añade a los fascinantes muñequitos de trapo con vida. Los diseños artísticos, tanto de paisajes y máquinas como el de los protagonistas son exquisitos, y la animación es francamente buena. Cada escena es asombrosa y atrapa la vista de forma irremediable. Uno se olvida por momentos de que está viendo batallitas tontorronas y otras aventuras sin contenido ni trascendencia atraído por los detalles, el colorido, las texturas, los personajes y su expresividad.

Creo que merece una oportunidad por su exquisito acabado visual, pero lo cierto es que es una decepción bastante notable. Sin duda arrastra el problema de que su origen es un cortometraje que se infló para convertirse en un largo.