El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: abril 2013

Oblivion


Oblivion, 2012, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción.
Duración: 124 min.
Dirección: Joseph Kosinski.
Guion: Joseph Kosinski, Karl Gajdusek, Michael Arndt.
Actores: Tom Cruise, Andrea Riseborough, Olga Kyrylenko, Morgan Freeman, Melisa Leo, Nicolaj Coster-Waldau.
Música: Anthony Gonzalez y Joseph Trapanese

Valoración:
Lo mejor: Guion arriesgado y sorprendente, dirección y fotografía excelentes, efectos especiales notables y banda sonora bastante buena.
Lo peor: Algún desliz da la sensación de frenar su potencial. La falta de dotes interpretativas de Tom Cruise, que en esta cinta se notan al ser más de emociones que de acción.

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Oblivion tiene un guion estupendo, muy original, bien estructurado y que maneja sus bazas (revelaciones y sorpresas) con mucho tacto. El tramo inicial de la aventura es muy expositivo, pues hay que mostrar el mundo imaginario con detalle para entender la historia, y lejos de resultar farragoso o lento funciona de maravilla: la información se introduce muy bien junto a la presentación de los personajes, y el mundo que se nos describe intriga y fascina. Conforme van llegando las revelaciones que nos sumergen en la trama estas resultan sorprendentes y muy bien hiladas: la narración se basa en sorpresas y giros, y todos funcionan a la perfección aunque alguno se pueda intuir un poco antes. La catarsis de los personajes llega con intensidad, y conforme la odisea del protagonista llega a su punto álgido el misterio y las constantes revelaciones se mezclan sabiamente con la acción. El ritmo, siempre estable y atractivo, adquiere entonces picos de gran espectacularidad. La batalla es impresionante y no se olvida de mostrar a los personajes, incluso los secundarios, en el foco de la acción. Para el segmento final el libreto se guarda todavía más sorpresas, más una forma estupenda de lanzar el desenlace a través de una secuencia que mezcla el pasado y el presente y va relatando muy bien cómo se llegó a la situación actual.

Por si fuera poco, la narración se trabaja también al detalle desde la puesta en escena. Joseph Kosinski, guionista y director, busca un aspecto visual preciosista, y vaya si lo consigue. A través de un diseño artístico exquisito y una fotografía excelente obtiene panorámicas bellísimas de la Tierra y escenas cautivadoras en la casa (el baño de la piscina es un vacile, sin duda, pero queda genial), que se rematan muy bien con una acertada banda sonora de Anthony Gonzalez (del grupo M83) y Joseph Trapanese. Destaca también en un aspecto que suele decepcionar mucho hoy día en el cine de acción: rueda de maravilla las partes más activas. Escenificación bien planeada, buena edición, buen uso de los efectos especiales y sonoros… Las batallas pueden ser caóticas porque está lloviendo de todo sobre los personajes, pero se muestran con claridad y fuerza.

Sin embargo, Oblivion no llega a ser perfecta. Pequeñas limitaciones surgen aquí y allá, algunas menores, otras pueden hacer pensar que puliéndolas un poco podría haberse obtenido una película excelente.

La labor entusiasta de Andrea Riseborough, cuya interpretación contenida resulta fantástica en un personaje muy interesante, termina eclipsando a Tom Cruise en ocasiones, debido al contraste entre ambos actores: para el protagonista hacía un intérprete con mayor registro dramático, que Cruise está más acartonado que de costumbre. También se hace evidente que el rol de Olga Kurylenko, para la importancia que tiene en el argumento, requería algo más de dedicación para no parecer a veces un comodín de la trama. De los otros pocos secundarios que aparecen he leído quejas, pero estimo que, dado su posición en la historia, no se requería más… aunque ciertamente dejan la sensación de que, ya puestos a exigir, podría haberse conseguido una película aún más grande y compleja si se hubiera ahondado más en la sección de la rebelión.

Algunos han señalado altibajos en el ritmo, aunque si los hay a mí no me han parecido graves… hasta el final, pues la cinta llega más lejos de lo que pienso que debería, y por ello el interés decae. Estoy convencido de que hubiera debido acabar cuando llegan a su objetivo, sin mostrar lo que ocurre dentro, dejando el misterio de a qué se enfrentan en el aire y saltando a la resolución y el epílogo. El epílogo tampoco ha gustado a todos, pero a mí sí: es forma previsible pero bonita de cerrar la historia de amor, y el giro de guion aunque se vea venir se encaja bien. Otro aspecto digno de mención es que a la hora de meter acción se ve que quieren hacer la cinta un poco más comercial y amplían más de la cuenta alguna secuencia: la persecución de naves en los desfiladeros se alarga muchísimo y recuerda demasiado a La guerra de las galaxias. Al hilo de esto último, es indudable que el filme bebe de muchas fuentes, y lo hace estupendamente salvo por algún exceso. Al citado sobre la obra de George Lucas añadiría que la referencia a 2001 es tan evidente e innecesaria que me sobró por completo. Por otro lado, las similitudes con Moon y Wall-E son muy notables en gran parte del metraje, pero supongo que son casuales debido al género y argumento.

Si bien es inevitable pensar que Oblivion podría haber sido algo mejor cambiando algunas cosillas, también pienso que sus limitaciones son pocas y no llegan a deslucir un conjunto sorprendentemente grato, una obra de ciencia-ficción inteligente, que no toma por tonto al espectador, que pretende ser original y lo consigue a pesar de que se le note que toma ideas de muchas partes, y que por si fuera poco está rodada con un gran dominio de la técnica dirigido hacia la obtención de buen arte: es una película original, emocionante, y hermosa. Las producciones de ciencia-ficción de calidad llegan con cuentagotas en un panorama dominado por las secuelas y la acción ruidosa, y por eso, sin ser rompedora o sobresaliente, Oblivion ha sido una de las cintas que más he disfrutado en los últimos años.

Lo imposible


The Impossible, 2012, España.
Género: Drama.
Duración: 114 min.
Dirección: Juan Antonio Bayona.
Guión: Sergio Sánchez.
Actores: Naomi Watts, Ewan McGregor, Tom Holland, Samuel Joslin.
Música: Fernando Velázquez.

Valoración:
Lo mejor: Intensa y entretenida.
Lo peor: Simple y precedible.

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Es indudable que Juan Antonio Bayona está muy influido por Steven Spielberg, al que emula sin disimular a la hora de realizar este largometraje. El tratamiento del drama a través de la familia, el ritmo narrativo y recursos técnicos varios tienen el sello del maestro, lo que se traduce en una sensación constante de déjà vu, tanto en cuestión de escenas concretas como en el tono de la historia. Por esta razón parece una producción menor del propio Spielberg, con todo lo bueno y todo lo malo que ello conlleva.

En los aspectos positivos está el buen ritmo, la naturalidad que desprende en algunos tramos y la emotividad de otros. Los personajes resultan atractivos y es fácil interesarse por su destino, y los niños son creíbles y no repelentes, algo nada fácil de conseguir. Los actores además están bien sumergidos en sus roles, si se me permite el chiste. Y como superproducción menor luce bastante bien; sí, se puede notar alguna digitalización, pero no molesta porque está al servicio de la narración.

En los aspectos negativos destaca la sensación de que realmente hay poca cosa que contar y a veces se rellena con escenas de escaso interés (como la conversación sobre las estrellas) o se subraya y alarga demasiado el drama (la escena de los móviles, la pelotita al final). Y a pesar de estos intentos, la aventura de supervivencia se queda corta en muchos momentos, con lo que hace pensar en un potencial desaprovechado. La trama es tan básica que se ve venir de lejos: sencilla y lineal, carece de anécdotas que impacten y de secciones originales que den mayor empaque y trascendencia al simple esquema de tsunami, paseos sufriendo, estancia en el hospital y reencuentro de la familia.

Es evidente que nace como cinta comercial (incluso la familia se convierte en estadounidense para hablar en inglés y venderla mejor alrededor del mundo), y no veo qué puede tener de malo mientras resulte una buena producción y los trucos comerciales no le pesen. El entretenimiento no tiene por qué ser exclusivamente de acción o comedia, el drama también vale. Con ese prisma, Lo imposible aprueba sin muchos problemas: emociona y entretiene sin que sus limitaciones se hagan notar tanto como para sacarte de la historia. Y también quería comentar que algunos espectadores lo definen como un manipulador y sensiblero drama que se aprovecha de una tragedia para vender entradas de cine. Es una crítica que no entiendo. Supongo que esta gente no irá a ver ninguna película basada en hechos reales o históricos.

Brigada de élite


Gangster Squad, 2013, EE.UU.
Género: Suspense, acción.
Duración: 113 min.
Dirección: Ruber Fleischer.
Guion: Will Beall, Paul Lieberman (novela).
Actores: Sean Penn, Josh Brolin, Ryan Gosling, Nick Nolte, Giovanni Rivisi, Robert Patrick, Emma Stone, Michael Peña, Mireille Enos.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración:
Lo mejor: Sean Penn.
Lo peor: Guion construido a cachos de otras películas, dirección horrible, Ryan Gosling perdidísimo como siempre.

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Gangster Squad (Brigada antigángster, convertida en Brigada de élite en España) es una pobre amalgama de los thrillers policíacos basados o inspirados en los criminales famosos de los años cuarenta y cincuenta, de hecho, el argumento está claramente tomado de Los intocables de Elliot Ness, una de las últimas obras remarcables del género.

El grupo justiciero se compone de todos los clichés posibles: el novato, el pistolero maduro, el manitas, el chulo ligón, el prota y líder heroico, la mujercita, la novia… Algunos parecen puestos para cumplir el cupo (el mejicano sirve para un par de chistes), otros porque pensaron que era obligatorios incluirlos pero luego no supieron manejarlos (qué aburrido es el personaje de Emma Stone), otros prometen pero luego solo dan la escena molona de rigor (el veterano y su tiro final)… El grupito se salva porque sus miembros se definen con rapidez y cada uno se reconoce bien en todo momento, y porque Josh Brolin como héroe y Sean Penn como villano funcionan correctamente gracias a su calidad y carisma como intérpretes, de hecho Penn está inmenso. Por el lado contrario, sigo sin entender qué ven algunos en Ryan Gosling, quien está tan penoso como siempre. Tiene el mismo careto en toda la película, el mismo que en todas sus películas; en escenas cumbre, cuando debe mostrar ira y rabia, da pena verlo.

La narración va a toda leche, y eso es bueno porque la proyección se hace corta, pero malo porque da la sensación de que todo se expone atropelladamente, de que muchos pasos se dan sin la dedicación y profundidad necesarias. Encontramos algunas cosas poco claras, como que los malos hallen la casa del protagonista (todo para poner a la mujer en peligro… y por eso la estupenda escena de la bañera se desaprovecha: está metida con calzador), pero las secuencias que más abundan son las que parecen refritos o fallidos homenajes al género: el clásico montaje resumiendo las acciones del grupo, las fiestas en bares más predecibles, el típico tiroteo en coche, el asalto final que se sabe perfectamente cómo acabará…

Si el guion falla por eso de tomar de aquí y de allá sin aportar nada de la cosecha propia, la dirección no funciona por lo contrario: pretende ir algo más allá y se pierde en excesos. Ruben Fleischer a veces parece imitar al género, pero otras mete salidas de tono extrañas y malogradas, como enredos visuales a lo Snatch y toques de Matrix (cámaras lentas y planos rebuscados) que quedan fatal, en ocasiones ridículos. Además, los tiroteos y peleas están tan mal rodados que no se entiende nada y a veces resultan incluso bastante cutres.

Lo mejor que puedo decir es que no es realmente mala, de hecho entretiene sin problemas. Lo que pasa es que cualquiera que haya visto algo de cine negro tendrá una sensación constante de esto ya lo he visto y de imitación pobretona. Queda muy lejos de la correcta Los intocables de Elliot Ness (1987) de Brian de Palma y a años luz de la extraordinaria L.A. Confidential (1997) de Curtis Hanson, que sí aportó savia nueva y calidad., y ni siquiera se aproxima a la infravalorada pero interesante Enemigos públicos (2009) de Michael Mann. Hasta en televisión hay producciones de mucho mayor calibre: Boardwalk Empire (2010, Terence Winter) es una lección de cine al lado de esta pobre Brigada de élite.