El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: junio 2006

Doom

 

Doom, 2006, EE.UU.
Género: Acción, Ciencia-Ficción.
Duración: 100 min.
Director: Andrzel Bartkowiak
Escritores: Dave Callaham, Wesley Strick.
Actores: Karl Urban, The Rock, Rosamund Pike, Raz Adoti, Al Weaver, DeObia Oparei.

Valoración:
Lo mejor: Que es tan mala como cabe imaginar, así que no decepciona.
Lo peor: Que es tan mala como cabe imaginar. Y que no será la última película de este tipo.
Mejores momentos: La escena en primera persona.
La frase: Big Fucking Gun.

Llegará un día en que se tomen en serio las adaptaciones de videojuegos, sobre todo si se basan en alguno que tenga historia (Half Life o alguna aventura gráfica). Doom no es el caso, pues es un juego que consiste solamente en combate en primera persona (algo muy divertido, pero totalmente falto de historia), pero también se podría haber realizado un filme de acción digno, aunque no tuviera personajes ni una trama eficaz. Pero no, se suma a la cada vez más larga lista de infames versiones cinematográficas de juegos clásicos o de moda.

Doom casi es una parodia de película. Hay un intento de darle una trama de fondo, aunque al final no es más una justificación endeble para dar paso a la acción, pero el resto es muy irregular, rondando siempre entre lo mínimamente aceptable y lo absurdamente mediocre.

Muchas películas flojillas tienen mi visto bueno (o el del público, aunque rara vez el de los críticos a menos que sean muy frikis) como espectador si se alcanza una cota mínima de entretenimiento, acción, EFX, humor… Vamos, que no hace falta que sea una obra maestra para que se convierta en una producción recomendable y digna de ver en un cine (o un buen equipo casero), como Armaggedon, Independence Day, El hombre sin sombra, Piratas del caribe… por citar algunas que van de lo mediocre a lo horroroso pero se dejan ver. Doom no llega a eso, a menos que antes te hayas realizado un lavado de cerebro para amoldarte a las nulas exigencias intelectuales que exige, pero sí es una película con la que uno puede reírse de ella, y a veces incluso con ella, porque no parece tomarse en serio.

Se diría que no hay guión ni dirección. Las cosas suceden sin que tengan explicación alguna, los personajes se mueven por el metraje y los escenarios de forma confusa (es rara la ocasión en que sepamos dónde están todos y qué hacen), los diálogos son escupidos sin ganas incluso por un buen actor como Karl Urban (como se ancle en este tipo de papeles destruirá su recién lanzada carrera), y las escenas de acción no dan mucho de sí y son demasiado típicas salvo alguna curiosidad… hasta que empieza el baile final, con las escenas en primera persona (divertidísimas) y las luchas a puñetazo limpio tan estúpidas como sangrientas.

La definición de personajes es prácticamente nula excepto en la pareja de hermanos, donde se intenta dar un poco más de vida a los caracteres… pero no se logra, pues al final uno no sabe de qué hablan y qué ha pasado entre ellos, tal es la poca habilidad del guionista. El resto son topicazos de los que cabría preguntarse cómo puede haber clichés tan utilizados.

Uno de los aspectos más negativos, que también me produjo sonrisas lastimeras, es la música, rockera y metalera pero de la ruidosa sin gusto alguno, que bombardea las imágenes en algunos pasajes de forma rudimentaria.

Es realmente mala, pero también “especialmente” mala: es de esas que, si sabes con certeza lo que vas a ver, te lo puedes pasar bastante bien. Pero también es acabar y ponerse a rezar por que no hagan más cosas así. Pero las harán: amenazan con Alien Vs. Predator 2, seguramente habrá más Resident Evil o clónicas… y lo mismo un día de estos le dejan a Uwe Boll realizar otra producción tipo Alone in the Dark

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Buenas noches, y buena suerte

Good Night, and Good Luck, 2005, EE.UU.
Género: Thriller.
Duración: 93 min.
Director: George Clooney.
Escritores: George Clooney, Grant Heslow.
Actores: David Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Patricia Clarkson, Ray Wise, Frank Langella, Jeff Daniels, Tate Donovan.

Valoración:
Lo mejor: Algunos pasajes. Avivar el recuerdo de partes oscuras de la historia para que no vuelvan a ocurrir.
Lo peor: Una dirección muy mediocre.
Mejores momentos: Cuando los periodistas lanzan el primer ataque contra el Senador y esperan llamadas telefónicas con temor.

* * * * * * * * *

Buenas noches, y buena suerte es una de las películas más sobrevaloradas que he visto en muchos años (siete nominaciones a los Oscar, de risa), y echa por tierra todo lo que esperaba de George Clooney como director y guionista después de tanta expectación.

La factura técnica es muy pobre, incluso lamentable en ocasiones. La fotografía, obligatoria en blanco y negro para no desentonar con el abundante material de archivo, es de las peores que he visto en una película de supuesto alto nivel, algo realmente ridículo. Un intento de cámara en mano, de mover el objetivo entre los personajes mientras estos dialogan, completamente fallido: movimientos torpes, abundantes fallos de enfoque (mira que le cuesta encontrar al personaje que busca)… El montaje tampoco es bueno, hay momentos en que los planos parecen estar empalmados al azar, perdiendo completamente el ritmo de la narración.

La dirección en general no es destacable, y a veces también peca de torpeza. Las localizaciones, muy limitadas, no tienen entidad, tanto que la mayor parte del relato no sabemos dónde transcurre, no se da a los personajes un lugar donde establecerse. Quizá se buscaba eliminar todo artificio, centrarse en la narración y el duelo dialéctico, pero incluso el plató donde Murrow (David Strathairn) presenta el programa resulta anodino, frío, sin presencia. Me viene a la mente el gran filme del año, Crash, donde la realización también huye de localizaciones y se centra en las historias. Pero en la película de Paul Haggis había personajes muy logrados que sostenían las imágenes y narración, y en la de Clooney tan solo diálogo (y no muy bueno salvo algunas ocasiones), lo que se traduce en una falta completa de impacto visual con la que atrapar al espectador.

El reparto es otra decepción. David Strathairn cumple bien mostrando la tensión a la que está sometido, aunque no es ni por asomo uno de los mejores papeles de su carrera. Lamentablemente, es el único que muestra algo de conflicto interno, de emociones: el resto del reparto está desaparecido, ya sea porque los actores no imprimen ninguna emoción a sus desdibujados personajes (Robert Downey) o porque no tienen presencia alguna en pantalla, como George Clooney y prácticamente el resto del equipo, producto de las fallas de la dirección y fotografía.

El guión, sus intenciones, el riesgo artístico y político, es lo más destacable, y lo que considero que ha lanzado a esta torpe película a la fama aun siendo bastante imperfecto. No conozco muy bien la historia, y el periodista prácticamente nos resulta desconocido en España, así que no puedo decir si el trato que ha tenido ha sido objetivo, pero hay momentos muy interesantes, tensos e inquietantes en el pique intelectual entre el Senador y el presentador.

En el lado negativo, este guión no consigue llevar muy bien la trama, perdiéndose en una subtrama molesta y que no aporta nada (la de Joe Wershba y su mujer, interpretados por Robert Downey Junior y Patricia Clarkson) y con baches constantes en el desarrollo de la situación política: se torna difuso, poco claro en algunas ocasiones, no va al grano y no dice casi nada, para en el siguiente momento soltar un discurso lleno de contenido. Parece como parcheado, como si hubiera algunas partes y diálogos que Clooney quería destacar pero no supo cómo; pero en general cumple bastante bien en su propósito de documentar un oscuro episodio de la historia política reciente.

Aunque hay algún momento en el que parece querer adoctrinar sobre el uso de la televisión como medio de educación (el prólogo y el epílogo sobre todo), considero que es incluso un acierto hacerlo tan descarado, pues hoy día la sociedad se merece una buena torta para que espabile de lo idiotizada que está con la telebasura. Así mismo, es una lección y un aviso sobre el abuso del poder, del miedo y del control de la información, un peligro siempre presente en los gobiernos (y en pleno vigor con el tema del 11-S, sobre todo en EE.UU.), y un canto a la libertad de pensamiento y expresión.

Repasando concienzudamente mis recuerdos de la película (aunque sólo la he visto una vez) le otorgaré un aprobado, pero con reservas. Un buen actor y unos cuantos buenos momentos no son suficientes para más.

Fallecen dos integrantes de Felpeyu

El sábado 24 dos integrantes del grupo folk asturiano Felpeyu morían en un accidente de tráfico: Carlos Redondo e Igor Medio. La noticia se puede ver en varios diarios digitales e incluso ha aparecido en televisión. Yo no conocí al grupo hasta este trágico suceso, aunque como ocurre mucho en este tipo de música, está íntimamente relacionado con otros muchos artistas que sí conozco.

Podéis leer más en Folkenlared.com.

James Horner – Troy

James Horner – Troy
Género: Banda sonora original
Año: 2004
Valoración:

James Horner no confirió un sonido de aspecto tan antiguo a su trabajo como hizo Gabriel Yared, pero tampoco podía crear una modernidad que resultase antiestética, así que en su obra también recurrió a fanfarrias de percusiones, metales y vientos y a coros de aspecto étnico que le confirieran un motivo general que se adaptase a una obra de carácter histórico.

Las prisas con las que realizó esta composición se notan. Las melodías son simples (a veces demasiado), repetitivas, usadas muchas veces sin un motivo claro. Éstas, tanto en el disco como en la película, aparecen y desaparecen, se tropiezan unas con otras sin que la música muestre alguna intención concreta. Hay pocos momentos destacables, muchos que no pasan de ser decentes, y varios que llegan a ser lamentables en su torpeza.

La orquesta no suena mal y está bien grabada en el disco; hoy día es raro encontrar fallos en este aspecto en grandes autores. Pero su uso es muy pobre, tosco y bruto a veces, pero no porque el momento lo requiera, sino porque Horner no da más de sí en inspiración o tiempo. El abundante uso de percusiones es efectivo en general, pero las atosigantes melodías de los coros y vientos a las que secundan o guían acaban por afear su aspecto, y las propias notas exprimidas de las percusiones se tuercen hacia sonidos demasiado ruidosos en ocasiones.

En cuanto a su efectividad con las imágenes, es prácticamente aleatoria. Dada su composición tan desestructurada, los temas, que no parecen ligados a personajes o situaciones en concreto, entran y salen de escena continuamente. A veces se adaptan sin que resulte una simbiosis especialmente lograda, pero al menos funcionan. Pero otras muchas la combinación es hortera, llegando a ser muy molesta en algunos momentos. Es el aspecto más negativo de la BSO, fruto sin duda de la velocidad con que se habría tenido que editar el filme.

3000 Years Ago abre el compacto con la voz de la solista Tanja Tzarovska acompañada por una atmósfera algo tensa, contemplativa, aderezada con leves percusiones. Acompaña al breve resumen de la situación política y social en la que se encauza el argumento del filme. Conforme avanza, las percusiones se recrudecen con unas notas un poco simples y poco atractivas, como si hubieran sido añadidas con prisas para aumentar la fuerza del corte.

Troy se inicia con vientos que pronto son embargados en la creciente apoteosis de la fanfarria. Lástima que el tema conferido sea tan vulgar, unas notas demasiado burdas repetidas a lo largo de su duración y luego otras veces en distintos momentos del disco, por ejemplo en cortes como Achilles Leads the Myrmidons, que es marchoso pero salvo sus breves instantes más oscuros que resultan interesantes, la armonía brilla por su ausencia, y las melodías están dentro de la tónica del disco (sonidos toscos, las notas no llegan a tomar forma), o The Temple of Poseidon y The Trojans Attack, por citar los más parecidos.

The Night Before es un corte lento e intrigante. The Greek Army and It’s Defeat es uno de los temas más interesantes, oscuro, de intensidad creciente. Con sus nueve minutos aborda el primer asalto y derrota de los griegos, que se topan con la inquebrantable muralla troyana. De nuevo, melodías disonantes aparecen cada dos por tres entre fuertes metales y algunos coros. Pero luego cobra forma y alcanza las mayores cotas de calidad del compacto: hacia la mitad dramáticas cuerdas hacen aparición, obteniendo uno de los pocos instantes verdaderamente logrados de la composición, y en el final vuelve la voz solitaria entristecida de gran efectividad.

Briseis and Achilles es un instante más melódico de lo habitual, que incluye el tema heroico de forma suavizada y mejor utilizado que cuando está en cortes fuertes. Suaves vientos giran en torno a Briseida y Aquiles en su encuentro. A medida que avanza, recuerda a Braveheart, aunque el autor ha tenido la decencia de no calcar el tema, sino que simplemente se nota su mano y ya está. El final, lleno de dramatismo, es una parte muy bella.

Hector’s Death está confeccionado para el duelo entre los dos grandes, y la elección del estilo sin duda está inspirada en la forma del tema creado por Yared: percusiones que acompañan la danza de guerra. La voz interrumpe la acción, dando paso al drama subyacente en la caída de Héctor. Es uno de los temas más cortos, e igualmente es de los pocos que realmente merece la pena salvar.

The Wooden Horse and The Sacking of Troy es un corte largo, atmosférico, de sonidos muy predecibles. Bastante anodino incluso cuando cobra fuerza al final, momentos en los que se vuelve aún más repetitivo. Junto con Through the Fires, Achilles… and Immortality acompaña el clímax final de la película. Es en esta parte donde la música conjuga peor con las imágenes, no obteniendo ninguna emotividad del conjunto: ningún drama subyace en el caos, ruina y caída de Troya. El filme también decepciona algo, pues no consigue conectar con los personajes ni lograr un final grande y digno para ninguno de ellos. Lo único destacable son las logradas imágenes de Troya ardiendo.

Cierra el disco Remember Me (interpretado por Josh Groban y Tanja Tzarovska), una canción, una balada, iniciada en voz y piano, aunque luego cobra fuerza con electrónica y orquesta. Aunque es bonita, es bastante sencilla, de aspecto claramente comercial para ganar más puntos en las ventas y los premios. Aunque no encaja nada en la temática de la película y el resto de la partitura (a pesar de contar con la misma cantante), podría haber sido peor.

El resultado es un trabajo que por justicia hay que aprobar, ya que no había mucho que hacen en tampoco tiempo y el producto final no llega a ser realmente malo en su valoración global. Pero como composición de gran importancia, sin comparar con la de Gabriel Yared, es un trabajo muy decepcionante, irregular. Aunque tampoco es lo peor que podía habernos dado James Horner.

1. 3200 Years Ago – 3:36
2. Troy – 5:01
3. Achilles Leads the Myrmidons – 8:30
4. The Temple of Poseidon – 3:28
5. The Night Before – 3:28
6. The Greek Army and It’s Defeat – 9:38
7. Briseis and Achilles – 5:19
8. The Trojans Attack – 5:01
9. Hector’s Death – 3:27
10. The Wooden Horse and The Sacking of Troy – 10:02
11. Through the Fires, Achilles… and Immortality – 13:27
12. Remember Me – Josh Groban y Tanja Tzarovska – 4:18
Total: 75:16

Troya: Horner Vs. Yared

Las bandas sonoras originales rechazadas son siempre muy buscadas por los fans del género, que convierten estas piezas desconocidas en discos de coleccionistas. No es habitual que salgan a la venta, aunque algunos casos existen, pero sí hay muchas ocasiones en las que la trascendencia del cambio es notable y pueden llegar a conseguirse ediciones no oficiales por las redes de intercambio de archivos. Me vienen a la mente pocos casos, aunque indagando se pueden hallar muchos más: Piratas del Caribe de Alan Silvestri fue reemplazada por la de Klaus Badelt, sin que la primera versión haya visto la luz aún; con la de Howard Shore reemplazada por Newton Howard para King Kong igual; El Guerrero nº 13 de Graeme Revell y Lisa Gerrard se puede obtener por Internet tras haber sido rechazada y cambiada por una composición del fallecido Jerry Goldsmith; Alien Nation de Jerry Goldmisth vio la luz tras haber sido desplazada quince años antes…

Estos reemplazos, cuando son conocidos, suelen ofrecerse a quejas y comparativas varias, siempre que puedan escucharse ambas composiciones. No es nada raro que la partitura descartada supere a la finalmente empleada, ya sea porque resulta más interesante o simplemente porque es una composición superior. Esto ocurre porque se suelen anteponer intereses comerciales y otras decisiones equivocadas de altos directivos al resultado artístico. Un caso de terrible decisión comercial es el de Piratas del Caribe, que sin haber escuchado el trabajo de Silvestri, está claro que cualquier cosa sería mucho mejor que lo orquestado por Badelt. A veces es más difícil decantarse por una u otra a pesar de que sabemos que no se tuvo en cuenta la calidad en el momento de ser reemplazada, como es el caso de El Guerrero nº 13: si bien la partitura de Revell fue eliminada porque Michael Crichton metió mucha mano al trabajo del director John McTiernan, he de decir que la BSO de Goldsmith no aparenta ser tan apta hablando del estilo musical, pero sin duda es muchísimo más impactante, impresionante y efectiva.

El caso que aquí analizo ha sido probablemente el que mayor repercusión ha creado, tal es la magnitud del error y la rápida difusión que ha tenido el soberbio trabajo de Yared.

Tras el éxito de Gladiator, el género de películas históricas, o por extensión el de espadas y guerreros, tuvo un nuevo auge. Varias producciones de alto presupuesto y repercusión se llevaron a cabo en los años posteriores, siendo todas muy esperadas, pues es un género muy atractivo. Igualmente, son propuestas que prometen estar acompañadas por bandas sonoras originales de alta calidad y majestuosidad. Desgraciadamente, el cine últimamente da pocas grandes películas, y en concreto las que se han realizado dentro de esta temática no han salido del todo bien paradas, siendo destacable solamente la espectacularidad de algunas de ellas (Troya, El reino de los cielos).

En cuanto a bandas sonoras, la cosa está más repartida, y aunque el número de trabajos interesantes no sea elevado, la calidad de los mismos sí es notable. El reino de los cielos de Gregson-Williams es excelente, la propia Gladiator de Zimmer y Gerrard es muy recomendable… y si hilamos más fino e incluimos la saga fantástica de El Señor de los Anillos dentro del género de aventuras/espadas/batallas, nos encontramos con la creación de Howard Shore, cuya trilogía es equiparable en calidad a la del Maestro Williams de La guerra de las galaxias, es decir, que son de las mejores y más importantes composiciones de la historia del cine.

En Troya se produjo una paradoja terrorífica, pues la composición de Gabriel Yared es tan extraordinaria que estaría con total seguridad en cualquier lista de mejores bandas sonoras originales de la historia, incluso ganando puntos por su estado de trabajo maldito que le otorga un aura especial, pero en cambio fue sustituida por una creación de James Horner realizada con prisas, mal acabada y muy poco inspirada (constantes auto-plagios). La historia es sencilla y triste:

Troya se estrenó en el año 2004, pero como muchas películas, antes fue expuesta en pases de prueba donde un público que no sé cómo se elige indica, tras visionar el film, qué no le gusta, qué cambiaría. Asombrosamente, la reacción generalizada fue de rechazo a la partitura del compositor seleccionado, Gabriel Yared, por sonar demasiado antigua. Es la primera parida, pues no hay otra forma de definir semejante opinión, ya que la idea de la película era recrear una historia muy, muy antigua, y claro, los elementos que forman la producción deben emular dicha época. He de creer que fue una mala casualidad que nadie con algo de objetividad y la cabeza en su sitio acabase en el pase de prueba, y todos esperasen alguna música directa y simplona tipo Piratas del Caribe. Pero llegamos a la segunda parida, la del o los directivos de la distribuidora o los productores (espero que no fuera el propio Wolfgan Petersen, el director de la película, pues siempre he pensado que es un buen director) que decidieron ignorar todo elemento artístico en pro de la completa comercialidad: prescindieron de Yared, ficharon a uno de los compositores más solicitados y comerciales (y mejor pagados) del momento, James Horner.

James Horner tiene una carrera amplia, muy amplia. Lleva muchos años en el género y es, a pesar de su constante auto-plagio y su afán de trabajar en muchas producciones cada año en vez de centrarse en pocas y dar lo máximo de sí, uno de los autores más destacables e importantes del momento. Tiene creaciones inolvidables, influyentes, y muy exitosas, como Willow, Aliens, Braveheart, Los fisgones, Titanic… Pero también ha pasado por baches artísticos muy profundos, donde realizó verdaderas atrocidades como Enemigo a las puertas. Parte de su carrera está limitada a unos poquísimos motivos que repite con tediosa constancia, como el tema de acción heroico de Willow, reutilizado una y otra y otra vez desde que sus primeras notas se oyeron en Krull o Star Trek II; o el coro dramático que ha sido eje central de composiciones como Una mente maravillosa, cuya mejor y más bella forma pudimos disfrutar en Los fisgones; o el tema de Braveheart, que ha empleado hasta en composiciones recientes como El Nuevo Mundo

En Troya no sólo se encontró ante la ardua tarea de crear una BSO en unas dos semanas, sino que también era una película que requería música muy compleja y en grandes cantidades. El resultado fue aceptable en cierta forma, pero algo precario en sonido y simbiosis con las imágenes, y sobre todo desluce, parece insuficiente y cutre si tenemos presente la magnífica composición rechazada a la que sustituyó con precipitación.

Cómo no, Gabriel Yared sufrió y se enfadó mucho, pues su trabajo es de esos que cada vez resultan más escasos, donde el autor dedica todo su tiempo y esfuerzo a crear una gran obra, estudiando sonidos y músicas de distintas épocas… Hoy día sólo puedo citar un trabajo semejante, el de Howard Shore para El Señor de los Anillos. Este lógico enfado ante la sinrazón de las productoras no le ha servido de nada a Yared, pues a día de hoy no parece haber intención de editar su trabajo, y menos aún de realizar un montaje del filme que lo incorpore en el metraje. Así que lo que hizo fue enviar a distintos medios del género un disco con lo que había grabado para mostrar su trabajo al mundo, que aun incompleto y sin la grabación bien pulida, muestra plenamente lo que consiguió: una Obra Maestra. Pronto el disco cayó en internet y cualquier fan puede disfrutarlo.

— Actualización (07-05-08) — He de añadir, años después de realizar este reportaje, una nota sorprendente. Hace poco salió a la venta en DVD una versión de Troya con media hora más de metraje. Si en su momento el tema del cambio de Yared por Horner y la mediocre música que ofreció este último fue bastante sonado, el caso actual es si cabe más ridículo: para esta versión de la película no se ha compuesto nueva música, sino que se ha reutilizado lo que ya había, repitiendo aún más la música de Horner, pero para rellenar en algunos momentos se han puesto breves instantes de la partitura de Yared e incluso de otras, como El planeta de los Simios de Danny Elfman, Starship Troopers de Basil Poledouris y unas pocas más. Al parecer los resultados son lamentables (montaje precipitado y música inadecuada al momento, me imagino). Ahora más que nunca se echa de menos una versión que incluya la partitura de Yared bien grabada y montada.


Gabriel Yared nació en 1949 en Beirut. Ha compuesto bandas sonoras originales como El paciente Inglés, El talento de Mr. Ripley, Otoño en Nueva York, Ciudad de Ángeles… Su web oficial: gabrielyared.com


James Horner nació en 1953 en Texas. Suyas son composiciones tan conocidas como Aliens, Titanic, Braveheart, Apollo 13, Willow, La tormenta perfecta, La máscara del Zorro
Su web oficial: james-horner.com

John Powel – X-Men: The Last Stand

John Powell – X-Men: The Last Stand
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

John Powell es un compositor bastante solvente en filmes de acción, donde prácticamente ha hecho toda su carrera. Puede jugar con electrónica, percusiones tribales o recurrir a plena orquesta con coros. En X-Men 3 estamos en el último caso.

En cada película de la (por ahora) trilogía se ha contado con un compositor distinto, y en ningún caso estoy realmente contento con los resultados, aunque la crítica ha tratado bien a las dos últimas entregas. Centrándome en X-Men 3, el trabajo de John Powell es una correcta composición de acción, con algunos momentos brillantes (pocos) y otros más típicos y monótonos (bastantes). La mayor pega viene de la edición, que está formada por muchos temas y muy cortos, con una media que ronda el minuto, con lo que no hay tiempo para desarrollar los temas musicales. De todas formas, no es una obra muy rica: tenemos algún tema destacable, como el de Fénix, lo mejor del disco, pero el resto es un batiburrillo de sonidos caóticos, rudos, con muchas percusiones, metales y vientos que en ocasiones resulta incluso ruidoso y asíncrono.

En la película la música no tiene excesiva presencia salvo en algunas ocasiones, como en el desenlace, donde el tema de Fénix, con unos coros magníficos, se antepone a todo el sonido. En el resto del filme la música se utiliza como complemento para las toscas escenas de acción, donde el montaje rápido, la cámara en movimiento, el abrumador sonido aparatoso y la música estruendosa, conforman sus mediocres escenas de acción.

Por otro lado, el que parece ser el tema principal (se puede escuchar por ejemplo al final de St. Lupus Day, entre otros), es poco ingenioso, y se nota mucho que bebe de lo que se piensa que es un tema de superhéroes (recuerda a Superman). Tan solo algunos cortes se separan de la línea caótica para obtener alguna melodía bastante bien acabada, y es cuando alcanza sus cotas máximas de calidad: Dark Phoenix Tragedy, Sock And No Oars y Phoenix Rises. El resto apenas es llamativo.

Un trabajo que dista de ser mediocre, pero también está lejos de ser grande y, además, dado lo que esperaba resulta decepcionante, sin carisma, y sin un tema épico que acompañe a la Patrulla X. John Ottman consiguió un tema más destacable, aunque no inolvidable, con lo que la saga, a mi pesar, se ha quedado sin una música tan característica como las de Batman o Superman. De todas formas, no se puede decir que las demás sagas actuales (como Spiderman, por citar otra de éxito) destaquen precisamente en este aspecto.

 

1. 20 Years Ago – 1:10
2. Bathroom Titles – 1:08
3. The Church of Magneto, Raven is
My Slave Name – 2:40
4. Meet Leech, Then Off to the Lake – 2:37
5. Whirlpool of Love – 2:02
6. Examining Jean – 1:12
7. Dark Phoenix – 1:28
8. Angel’s Cure – 2:32
9. Jean and Logan – 1:39
10. Dark Phoenix Awakes – 1:44
11. Rejecton is Never Easy – 1:08
12. Magneto Plots – 2:05
13. Entering the House – 1:18
14. Dark Phoenix’s Tragedy – 3:13
15. Farewell to X – 0:30
16. The Funeral – 2:52
17. Skating on the Pond – 1:12
18. Cure Wars – 2:59
19. Fight in the Woods – 3:04
20. St. Lupus Day – 3:02
21. Building Bridges – 1:16
22. Shock and no Oars – 1:16
23. Attack on Alcatraz – 4:37
24. Massacre – 0:31
25. The Battle of the Cure – 4:21
26. Phoenix Rises – 4:21
27. The Last Stand– 5:29
Total: 61:27

X-Men

X-Men, 2000, EE.UU.
Género: Fantasía, drama, acción.
Duración: 104 min.
Dirección: Bryan Singer.
Guion: Bryan Singer, Davir Hayter.
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Anna Paquin, Halle Berry, Famke Janssen, Rebecca Romijn.
Música: Michael Kamen.

Valoración:
Lo mejor: Va directo al grano, no pierde ni un minuto.
Lo peor: Sabe a poco en todos sus aspectos (personajes, trama, acción, espectacularidad, música…).
Mejores momentos: Los dos primeros prólogos, tan breves como intensos. La pesadilla de Lobezno y el posterior accidente.
El error de montaje: Mística, disfrazada como Hombre de Hielo, sale al colegio por el ascensor que da al sótano, pero es después cuando aparece abajo. Las escenas están cambiadas de orden, y no hay nada que indique un montaje no lineal.
El error de traducción: Ese extraordinario metal no atraviesa todo tu cuerpo, ¿verdad? Magneto a Lobezno en el tren. Sobra el no.
Las frases:
1) –¿De verdad salís con estos trajes?
¿Qué prefieres? ¿Licra amarilla? Lobezno y Cíclope.
2) Mujeres, niños, familias destruidas tan sólo porque nacieron diferentes a los que tienen el poder. Magneto.
3) –Tormenta, fríelo.
Eso, un relámpago hacia un enorme conductor de cobre. ¿No vivís en un colegio? Lobezno y Magneto.
4) Eres un fraude. Si fueras tan honrado estarías tú en ese trasto. Lobezno a Magneto.

* * * * * * * * *

Es seguramente una suerte que X-Men llegara justo antes de esta época en que las películas se alargan y enmarañan innecesariamente. Su metraje se centra en lo estrictamente necesario, en intentar narrar bien una historia sin tratar de impresionar metiendo escenas molonas porque sí. Tras varios prólogos anidados, que lejos de desviar la atención o aburrir presentan muy bien algunos personajes, la trama se desarrolla con un ritmo muy correcto, teniendo siempre preferencia los personajes sobre la acción. Además de trabajar bien los caracteres el guion les confiere eficaces diálogos con los que sostener las relaciones entre ellos (recién iniciadas en algunos casos), y la proyección va desvelando de forma equilibrada las sorpresas que guardan no sólo los protagonistas (Xavier y Magneto fueron amigos, el esqueleto de Lobezno…), sino también las que depara el argumento (el plan de Magneto).

Aunque el presupuesto era bastante limitado, lo que se nota en escenas de acción quizá demasiado sencillas para lo esperable en el género, muy comedidas para los tiempos que corren, probablemente esto incluso haya resultado beneficioso en el producto final, pues obligó a buscar más fuerza en los diálogos y situaciones, lo que otorgó mayor fuerza a las partes más activas. Tanto el clímax en la estación de tren como el de la estatua de la Libertad ofrecen intensidad y dramatismo en buenas dosis, y sólo cae en algunos momentos ante el efectismo comercial de introducir escenas muy exageradas y vistosas pero faltas de realismo y casi insostenibles incluso en una historia bastante fantástica como ésta, como son las luchas de Lobezno y Mística (donde se exageran los poderes de la mutante) y luego la del mismo contra Dientes de Sable, donde la cámara sigue de forma “moderna” pero poco interesante las piruetas imposibles de Logan. Los efectos, sean digitales o no, en general cumplen, siendo en algunos casos algo destacables (por ejemplo, la transformación del senador en agua es magnífica), aunque algunas veces quedan un poco vulgares, como los rayos blancos de la máquina de Magneto sobre New York.

El apartado interpretativo se salda con éxito, ya sea por la labor de veteranos de tanta calidad como Ian McKellen o Patrick Stewart como en el buen hacer de las nuevas promesas (Famke Janssen, Hugh Jackman) y los jóvenes prodigios (Anna Paquin). No me olvido de mencionar otro elemento normalmente destacable en el género, la banda sonora original. A ésta le falta garra, quedándose como un producto complementario de escasa relevancia. Al parecer Michael Kamen tuvo problemas con su labor, que resultó muy alterada en el producto final.

X-Men destacaba como una buena producción del género que aguanta bastante bien los años (gracias a lo citado de que trata de contar algo decente y no de impresionar con fuegos artificiales), pero nunca he podido quitarme la sensación de que le falta algo de fuerza, de que se queda a las puertas de ser una gran película. La segunda entrega resulta igual de buena pero es más densa y larga, con lo que el regusto de que podían haberlo hecho mejor (historia más grande, más y mejores personajes, mejor tratamiento de los temas sociales y políticos) es menor. Lástima que la tercera entrega fuera una mediocre forma de cerrar una interesante trilogía.

Me queda una duda relativa a los poderes de algunos mutantes. Aunque estamos ante una saga de fantasía, hay cosas que quedan demasiado poco explicadas, como las transformaciones de Mística. Podemos suponer que sí, que las moléculas de su cuerpo adoptan incluso las características de la ropa… pero, ¿es capaz de crear una pieza mecánica, que se separa de su cuerpo y encima funciona (posee poderes electromagnéticos también, por lo que se ve), como el teléfono móvil que se guarda en el helicóptero y se funde con su cuerpo al transformarse a su forma normal?